No me extraña NADA que de una comunidad de vecinos hayan sacado películas y series... Se ve que algún guionista pasaba por la puerta de mi edificio en un día de reunión vecinal y se inspiró.
Ayer tuvimos la reunión de propietarios, y participar me llena de odgullo y satisfacción. Aunque, si nos ponemos extrictos, no debería ir yo sino el director de mi banco... Pero el caso es que soy yo la que asisto, como vecina y pagadora de una "veinteava" parte de las viviendas.
Y allí, como siempre, estaba mi vecino de la izquierda, un señor que come lengua antes de ir a la reunión porque no para de hablar y de opinar de absolutamente todo. Porque él sabe y se ha enterado y documentado y de eso entiende mucho, las cosas hay que hacerlas así como dice él y si queremos llama a un experto que en cinco minutos se planta en nuestro rellano y nos explica las cosas a los demás, que somos unos ignorantes. También como siempre, se quejó del ruido de la puerta al cerrarse (él vive en la otra punta del edificio, no me explico cómo la oye), mientras yo sonreía porque a mí me despierta su hija de un año a las tres de la mañana con una llantina inconsolable, pero me aguanto y no pasa nada... Ahora, eso sí: debemos pagar entre todos un sistema para que la puerta no haga ruido.
La aparición estelar la hizo mi ex-vecino de la derecha, un CABESTRO (no tiene otro nombre) sin educación que no sabe comunicarse si no es a grito limpio. Recuerdo perfectamente la que me montó la primera reunión, hace ya dos años: lió un tinglado de voces se supone que para acojonarme, pero lo que no sabía es que yo también sé ser verdurera para hacerme entender. Y de las buenas.
Pues esta vez, más de lo mismo. Teniendo en cuenta que él no habla, pega voces, en las reuniones no opina: amenaza. Empezódiciendo gritando que "no se nos ocurriera" hacer no sé qué cosa que estábamos votando democráticamente, y claro, el ánimo empezó a calentarse porque además el siguiente punto era el tema.
Y el tema es que este señor compró una plaza de garage que cerró de manera ilegal. Ese pequeño detalle en sí no es el problema, sino que aquí el amigo, al cerrarla, le ha churrimangado a la comunidad varios metros y a la propietaria de la plaza contigua unos cuantos centímetros (me explico: las plazas están delimitadas con unas líneas y aquí el buen señor dejó la línea que separaba la suya y la de al lado DENTRO de su recinto ya cerrado).
Cada reunión intentamos hacerle ver que ha hecho algo ilegal y que por lo menos debería devolver a la comunidad esos metros que está disfrutando en forma de trastero. Esta no ha sido una excepción, así que once again este hombre se congestionó de pura rabia, empezó a gritar como un energúmeno, a faltarle el aire, a chillarnos a todos y a ponerse azul de ira. El momento cumbre ha sido cuando casi le mete al vicepresidente de la comunidad cuando ha dejado caer que su situación podría denunciarse... Casi le da un colapso y ya se ha tirado para el chico, pero al final ha dado media vuelta, se ha ido pegando un portazo y dejándonos alterados a todos.
Desde luego, es para hacer una serie. Al menos, ahí le podrían meter algo de humor...
Ayer tuvimos la reunión de propietarios, y participar me llena de odgullo y satisfacción. Aunque, si nos ponemos extrictos, no debería ir yo sino el director de mi banco... Pero el caso es que soy yo la que asisto, como vecina y pagadora de una "veinteava" parte de las viviendas.
Y allí, como siempre, estaba mi vecino de la izquierda, un señor que come lengua antes de ir a la reunión porque no para de hablar y de opinar de absolutamente todo. Porque él sabe y se ha enterado y documentado y de eso entiende mucho, las cosas hay que hacerlas así como dice él y si queremos llama a un experto que en cinco minutos se planta en nuestro rellano y nos explica las cosas a los demás, que somos unos ignorantes. También como siempre, se quejó del ruido de la puerta al cerrarse (él vive en la otra punta del edificio, no me explico cómo la oye), mientras yo sonreía porque a mí me despierta su hija de un año a las tres de la mañana con una llantina inconsolable, pero me aguanto y no pasa nada... Ahora, eso sí: debemos pagar entre todos un sistema para que la puerta no haga ruido.
La aparición estelar la hizo mi ex-vecino de la derecha, un CABESTRO (no tiene otro nombre) sin educación que no sabe comunicarse si no es a grito limpio. Recuerdo perfectamente la que me montó la primera reunión, hace ya dos años: lió un tinglado de voces se supone que para acojonarme, pero lo que no sabía es que yo también sé ser verdurera para hacerme entender. Y de las buenas.
Pues esta vez, más de lo mismo. Teniendo en cuenta que él no habla, pega voces, en las reuniones no opina: amenaza. Empezó
Y el tema es que este señor compró una plaza de garage que cerró de manera ilegal. Ese pequeño detalle en sí no es el problema, sino que aquí el amigo, al cerrarla, le ha churrimangado a la comunidad varios metros y a la propietaria de la plaza contigua unos cuantos centímetros (me explico: las plazas están delimitadas con unas líneas y aquí el buen señor dejó la línea que separaba la suya y la de al lado DENTRO de su recinto ya cerrado).
Cada reunión intentamos hacerle ver que ha hecho algo ilegal y que por lo menos debería devolver a la comunidad esos metros que está disfrutando en forma de trastero. Esta no ha sido una excepción, así que once again este hombre se congestionó de pura rabia, empezó a gritar como un energúmeno, a faltarle el aire, a chillarnos a todos y a ponerse azul de ira. El momento cumbre ha sido cuando casi le mete al vicepresidente de la comunidad cuando ha dejado caer que su situación podría denunciarse... Casi le da un colapso y ya se ha tirado para el chico, pero al final ha dado media vuelta, se ha ido pegando un portazo y dejándonos alterados a todos.
Desde luego, es para hacer una serie. Al menos, ahí le podrían meter algo de humor...
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