06 enero 2009

Mis Noches de Reyes...

Ayer por la noche, leyendo un post acerca de la noche de Reyes, me dió por recordar lo que más me gustaba (en pasado) de ese evento...

En mi familia hemos sido muy raros para eso. Cuando era pequeña imagino que sí habría en casa esa tradición, pero la verdad es que no tengo ni un sólo recuerdo. Sí que soy consciente de que conforme me fui haciendo mayor, no tenía sentido seguir con la pantomima de los Reyes, así que mis padres, para no complicarse, solían darme dinero para que yo me comprara lo que quisiera. No me parecía mal, la verdad: no me imaginaba a mi madre en una tienda de discos para escoger algo que me gustara, o a mi padre en una tienda de ropa o similar...

Pero, a pesar de que mis padres solían ser bastante generosos con mis Reyes (porque además mi cumpleaños es un par de semanas más tarde, así mataban dos pájaros de un tiro), mi madre SIEMPRE me compraba algún detalle pequeñito y me lo ponía debajo de la almohada para que no pasara una noche de Reyes sin la ilusión de un regalo.

Recuerdo pulseritas y pendientes de plata. Algún botecito de colonia. También me acuerdo de pequeños paquetitos de ropa interior, o unas medias bonitas. Todo envuelto con prisas y dejado bajo mi almohada.

Yo lo sabía y la hacía sufrir. A lo mejor entraba a mi dormitorio y se notaba de sobra que había dejado ya el regalo (se podía ver la cama un poco deshecha), pero yo fingía no haberme dado cuenta. Justo esa noche, no me ponía el pijama después de cenar, a pesar de que mi madre insistía. Además, tardaba más en acostarme. Pero luego, cuando le daba el beso de buenas noches, me fijaba en esa sonrisa tan bonita en la cara de mi madre, que decía: ya verás qué sorpresa...

Nunca me ha faltado ese regalillo. Luego yo salía a darle un gran y enorme achuchón a mi madre, porque la adoro, y que siempre buscara el detalle no hacía más que incrementar mi amor por ella.

Desde que trabajo no pasamos juntas la noche de Reyes, y es algo que echo muchísimo de menos. La verdad es que cada vez que me acuerdo de todo esto, se me caen las lágrimas (ahora mismo no es una excepción). Recuerdo esos detalles, o cómo me escondía mi regalo de cumpleaños en la maleta los fines de semana que iba a casa (con una nota-orden para que no lo abriera hasta el día exacto), o cómo me insiste en que la llame todos los días aunque no tengamos nada nuevo que contarnos, o cómo me prepara la comida que me gusta cuando voy a verla... Mil cosas que la hacen especial y que me emocionan tanto...

6 comentarios:

  1. Qué recuerdos tan bonitos!! Las mamis es que son lo mejor que hay en este mundo, eh?!?!

    La tuya quiere que abras los regalos en el momento exacto, mientras la mía, está tan nerviosa por que abramos los regalos, que nos los da días antes, jejejejje

    http://www.mundosparalelos.me

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  2. No te imaginas como te entiendo... yo desde que no vivo con mis padres, echo de menos muchísimos detalles, cositas pequeñas, pero que son las que hacen que la vida merezca la pena...
    Yo hoy estoy suupercontenta de haber pasado la noche de reyes y haber comido hoy con ellos!!!!
    Un besito y espero que se hayan portado bien contigo los reyes!!

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  3. Si es que
    ... madre no hay más que una!.:D)

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  4. Porque las pequeñas cosas, Inner Girl, en realidad son las más grandes.
    Un super beso

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  5. Es tan, tan, tan bonito tener complicidad con tu madre. A mi con la mía me pasa lo mismo, y adoro sus pequeños detalles. :)

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