Me gusta ir saltando de blog en blog y tiro porque me toca. Visito un blog de mis habituales, miro su lista de enlaces y empiezo a navegar un poco sin rumbo. Me paro si me gusta un blog, y a veces añado alguno a mi RSS si me llega...
Con todo esto quiero decir que he visto un montón de blogs. De Blogger, de WordPress... Da igual. Y todos con un diseño distinto. Unos con la plantilla básica, otros con otra más elaborada. En fondos blancos, negros, a topos, de colores. Opacos, con transparencias. Con una sidebar, con varias, con fichas arriba. Con comentarios libres o moderados. Con o sin publicidad, integrada o emergente. En fin, mucha variedad. Todos tienen su encanto, porque además, un blog debe reflejar los gustos de su autor (o autores, si tiene varios), y pocas veces pongo peros. Vuelvo a un blog porque me gusta su contenido, el "continente" me da un poco igual.
Pero si hay algo que no soporto es, al cargar un blog (o una página cualquiera), que de la nada salga música. ¡Menudo susto! Estoy yo con mi música, la que me gusta, y de repente la música se convierte en ruido porque hay dos canciones superpuestas, cada una de su padre y de su madre. Además, si tienes varias ventanas abiertas (como es habitual que me pase), averigua tú de dónde sale. Y luego, a ver cómo se quita... La mayoría de las veces cierro la ventana y andando. Y muy pocas veces vuelvo.
Me parece bien que se añada contenido musical al blog, de hecho, yo misma lo tenía, pero que sea voluntario escuchar. Un botón de PLAY, tan mono, hace un mundo. Que quiero escuchar la música que alguien tiene en su página, la escucho. Que me apetece seguir con la mía, no la escucho. Pero lo decido yo; sin respingos porque de repente del altavoz sale un berrido...
En definitiva: reivindico los blogs interativos pero con cabecita.
Con todo esto quiero decir que he visto un montón de blogs. De Blogger, de WordPress... Da igual. Y todos con un diseño distinto. Unos con la plantilla básica, otros con otra más elaborada. En fondos blancos, negros, a topos, de colores. Opacos, con transparencias. Con una sidebar, con varias, con fichas arriba. Con comentarios libres o moderados. Con o sin publicidad, integrada o emergente. En fin, mucha variedad. Todos tienen su encanto, porque además, un blog debe reflejar los gustos de su autor (o autores, si tiene varios), y pocas veces pongo peros. Vuelvo a un blog porque me gusta su contenido, el "continente" me da un poco igual.
Pero si hay algo que no soporto es, al cargar un blog (o una página cualquiera), que de la nada salga música. ¡Menudo susto! Estoy yo con mi música, la que me gusta, y de repente la música se convierte en ruido porque hay dos canciones superpuestas, cada una de su padre y de su madre. Además, si tienes varias ventanas abiertas (como es habitual que me pase), averigua tú de dónde sale. Y luego, a ver cómo se quita... La mayoría de las veces cierro la ventana y andando. Y muy pocas veces vuelvo.
Me parece bien que se añada contenido musical al blog, de hecho, yo misma lo tenía, pero que sea voluntario escuchar. Un botón de PLAY, tan mono, hace un mundo. Que quiero escuchar la música que alguien tiene en su página, la escucho. Que me apetece seguir con la mía, no la escucho. Pero lo decido yo; sin respingos porque de repente del altavoz sale un berrido...
En definitiva: reivindico los blogs interativos pero con cabecita.
11 comentarios: