No soy una persona que está muy pendiente de las noticias, la verdad. Me aburren un poco. A la hora de comer vemos los informativos sólo muy de vez en cuando. La prensa sólo la compramos algunos fines de semana y yo no suelo entrar en diarios digitales.
Ya lo sé: muy mal. Debería interesarme más por lo que pasa a mi alrededor, es cierto. Pero no lo hago. Qué mala soy...
Menos mal que para compensar (y para contrarrestar mi pereza) está mi chico, que está muy informado. De hecho, siempre que oigo de refilón en las noticias, le pregunto qué ha pasado y él me lo cuenta, lo cual es más agradable que leer un periódico o ver las noticias, dónde va a parar...
Y todo esto viene a cuento de que ayer, de casualidad, me enteré de que una tal Montserrat Nebrera, política que estaba en una tertulia de un programa de la Cadena SER, en un intento de criticar la gestión de la Ministra de Fomento Magdalena Álvarez en cuanto a la situación del aeropuerto de Barajas por el temporal, acabó diciendo que "tiene un acento que parece un chiste".
No voy a hablar de política, por supuesto: no me va. Pero no puedo dejar de estar aluciflipada con todo este asunto. Es verdad que no he escuchado ese programa y por tanto las declaraciones exactas de esta señora, pero por lo que he leído por ahí (unos cuantos artículos antes de decidirme a escribir esto), no es cuestión de que la frase estaba sacada de contexto. Era esa y punto.
Me parece muy triste que uno quiera criticar una gestión de una persona (no tiene que ser política) y termine atacando otro aspecto completamente distinto. Que diga que lo ha hecho mal -si es eso lo que opina- y que argumente al respecto, pero no veo el motivo de atacar su acento.
Exacto: su acento. No su forma de expresarse (que cada uno tiene la suya) o su particular dicción, sino su acento. Su acento, es el acento andaluz que comprarte con unos cuantos millones de ciudadanos, y de ahí que mucha gente se sienta indignada.
Yo también lo estoy, he de confesarlo, porque aunque nací en Madrid, vivo en Andalucía desde hace muchos años, y la mayoría de mi familia es de aquí. Yo no tengo mucho acento andaluz (debería tener más), pero casi toda la gente que me rodea lo tiene. Es un acento peculiar, pero no es ni mejor ni peor que otros. El acento andaluz no está vinculado a la incultura, simplemente a una zona geográfica; no nos olvidemos de ese punto.
Nadie tiene que sentirse avergonzado de su acento, que lo determina la zona donde vives o donde has vivido. Nadie debe atacar a una persona y descalificarla por su acento, ridiculizándolo. Sobre todo si lo que pretende es criticar otra cosa.
Por supuesto, se ha liao parda. Estas declaraciones han trascendido y mucha gente está pidiendo que esta señora se disculpe. No sé si lo ha hecho o si lo hará. En su blog hay una entrada donde ya dice que el mal chiste es Magdalena Álvarez (y no su acento, no lo menciona) y después sigue explicándose y criticando. Finalmente se lamenta de que no nos hemos fijado en el fondo de sus declaraciones, sino sólo en la forma.
Es posible que tenga razón, pero creo que por el bien de todos, si cuidamos la forma (sobre todo evitando el insulto), el fondo estará ahí y no habrá estas polémicas. En mi opinión, habría que pensar y después hablar. Lo triste es que solemos hacerlo al revés y estos líos tenemos. Lamentablemente no es la primera vez que pasa, y ni de lejos será la última. Pero sí me gustaría que los debates en general estuvieran libres de insultos y llenos de críticas constructivas, eso nos ayudaría más... Entonces sí me interesarían, y a lo mejor vería las noticias...
Pero mientras siga esto así, yo seguiré preguntándole a mi chico: ¿qué ha pasado?
Ya lo sé: muy mal. Debería interesarme más por lo que pasa a mi alrededor, es cierto. Pero no lo hago. Qué mala soy...
Menos mal que para compensar (y para contrarrestar mi pereza) está mi chico, que está muy informado. De hecho, siempre que oigo de refilón en las noticias, le pregunto qué ha pasado y él me lo cuenta, lo cual es más agradable que leer un periódico o ver las noticias, dónde va a parar...
Y todo esto viene a cuento de que ayer, de casualidad, me enteré de que una tal Montserrat Nebrera, política que estaba en una tertulia de un programa de la Cadena SER, en un intento de criticar la gestión de la Ministra de Fomento Magdalena Álvarez en cuanto a la situación del aeropuerto de Barajas por el temporal, acabó diciendo que "tiene un acento que parece un chiste".
No voy a hablar de política, por supuesto: no me va. Pero no puedo dejar de estar aluciflipada con todo este asunto. Es verdad que no he escuchado ese programa y por tanto las declaraciones exactas de esta señora, pero por lo que he leído por ahí (unos cuantos artículos antes de decidirme a escribir esto), no es cuestión de que la frase estaba sacada de contexto. Era esa y punto.
Me parece muy triste que uno quiera criticar una gestión de una persona (no tiene que ser política) y termine atacando otro aspecto completamente distinto. Que diga que lo ha hecho mal -si es eso lo que opina- y que argumente al respecto, pero no veo el motivo de atacar su acento.
Exacto: su acento. No su forma de expresarse (que cada uno tiene la suya) o su particular dicción, sino su acento. Su acento, es el acento andaluz que comprarte con unos cuantos millones de ciudadanos, y de ahí que mucha gente se sienta indignada.
Yo también lo estoy, he de confesarlo, porque aunque nací en Madrid, vivo en Andalucía desde hace muchos años, y la mayoría de mi familia es de aquí. Yo no tengo mucho acento andaluz (debería tener más), pero casi toda la gente que me rodea lo tiene. Es un acento peculiar, pero no es ni mejor ni peor que otros. El acento andaluz no está vinculado a la incultura, simplemente a una zona geográfica; no nos olvidemos de ese punto.
Nadie tiene que sentirse avergonzado de su acento, que lo determina la zona donde vives o donde has vivido. Nadie debe atacar a una persona y descalificarla por su acento, ridiculizándolo. Sobre todo si lo que pretende es criticar otra cosa.
Por supuesto, se ha liao parda. Estas declaraciones han trascendido y mucha gente está pidiendo que esta señora se disculpe. No sé si lo ha hecho o si lo hará. En su blog hay una entrada donde ya dice que el mal chiste es Magdalena Álvarez (y no su acento, no lo menciona) y después sigue explicándose y criticando. Finalmente se lamenta de que no nos hemos fijado en el fondo de sus declaraciones, sino sólo en la forma.
Es posible que tenga razón, pero creo que por el bien de todos, si cuidamos la forma (sobre todo evitando el insulto), el fondo estará ahí y no habrá estas polémicas. En mi opinión, habría que pensar y después hablar. Lo triste es que solemos hacerlo al revés y estos líos tenemos. Lamentablemente no es la primera vez que pasa, y ni de lejos será la última. Pero sí me gustaría que los debates en general estuvieran libres de insultos y llenos de críticas constructivas, eso nos ayudaría más... Entonces sí me interesarían, y a lo mejor vería las noticias...
Pero mientras siga esto así, yo seguiré preguntándole a mi chico: ¿qué ha pasado?
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