No, si yo debí verlo venir...
La otra tarde, mi grandísimo dilema moral era: ¿paso la tarde en la city o me quedo en casa?
Al final decidí ser buena chica y mantenerme alejada de las tiendas quedándome en casa.
Y ya para ser rematadamente buena, me encargué de ir a comprar unas materias primas para la cena.
Así que en el supermercado estaba, comprando cosillas para la cena, cuando me dió un antojazo tremendo de batido de chocolate (con cereales).
No se me ocurría ninguna razón para no llevarme un pack de tres batidos de chocolate (con cereales), aunque bien es cierto que cuando tengo un capricho y tardo menos de un minuto en concedérmelo, hay algo que no sale bien...
En fin, que alargo un brazo para coger el pack de tres batidos de chocolate (con cereales), y el envoltorio de cartón que los mantenía sujetos no los mantuvo sujetos y los tres botes de batido de chocolate (con cereales) cayeron al suelo estrepitosamente.
Y cedieron, claro.
Y como es fácil imaginar a estas alturas, salpicaron.
Llegados a este punto, he de hacer una reflexión: la mecánica de fluídos es MUY cachonda.
Porque ni una sóla ecuación matemática que describa el comportamiento de los fluidos puede explicar por qué un fluido -valga la redundancia- que es un batido de chocolate (con cereales) salpica SÓLO en dirección a mis vaqueros.
O sea, parecerá mentira, pero lo único que allí estaba manchado de batido de chocolate (con cereales) eran mis pantalones. Y no sólo los bajos, sino TODA la pernera -ambas, claro-. Ni una sola gota en los productos de las estanterías bajas. Sólo un charquito de batido de chocolate (con cereales) y por vergüenza, vamos.
Roja como un tomatillo cherry avisé a una chica para que viera el desaguisado que habíamos montado la fuerza de la gravedad y yo. La muchacha vino enseguida y miró con incredulidad mis pantalones. Debió pensar que si los escurría me podría beber un vaso de batido de chocolate (con cereales) extra... y luego volvió a mirarme con cara de que yo estaba loca cuando yo debí decir en voz alta que los cereales habían tenido la culpa de que el fluido chocolatil no siguiera su natural mecánica y me pringara a mí enterita.
En fin, lo que está claro es que por una cosa u otra, si yo me meto en un comercio, algo pasa... Jo.
La otra tarde, mi grandísimo dilema moral era: ¿paso la tarde en la city o me quedo en casa?
Al final decidí ser buena chica y mantenerme alejada de las tiendas quedándome en casa.
Y ya para ser rematadamente buena, me encargué de ir a comprar unas materias primas para la cena.
Así que en el supermercado estaba, comprando cosillas para la cena, cuando me dió un antojazo tremendo de batido de chocolate (con cereales).
No se me ocurría ninguna razón para no llevarme un pack de tres batidos de chocolate (con cereales), aunque bien es cierto que cuando tengo un capricho y tardo menos de un minuto en concedérmelo, hay algo que no sale bien...
En fin, que alargo un brazo para coger el pack de tres batidos de chocolate (con cereales), y el envoltorio de cartón que los mantenía sujetos no los mantuvo sujetos y los tres botes de batido de chocolate (con cereales) cayeron al suelo estrepitosamente.
Y cedieron, claro.
Y como es fácil imaginar a estas alturas, salpicaron.
Llegados a este punto, he de hacer una reflexión: la mecánica de fluídos es MUY cachonda.
Porque ni una sóla ecuación matemática que describa el comportamiento de los fluidos puede explicar por qué un fluido -valga la redundancia- que es un batido de chocolate (con cereales) salpica SÓLO en dirección a mis vaqueros.
O sea, parecerá mentira, pero lo único que allí estaba manchado de batido de chocolate (con cereales) eran mis pantalones. Y no sólo los bajos, sino TODA la pernera -ambas, claro-. Ni una sola gota en los productos de las estanterías bajas. Sólo un charquito de batido de chocolate (con cereales) y por vergüenza, vamos.
Roja como un tomatillo cherry avisé a una chica para que viera el desaguisado que habíamos montado la fuerza de la gravedad y yo. La muchacha vino enseguida y miró con incredulidad mis pantalones. Debió pensar que si los escurría me podría beber un vaso de batido de chocolate (con cereales) extra... y luego volvió a mirarme con cara de que yo estaba loca cuando yo debí decir en voz alta que los cereales habían tenido la culpa de que el fluido chocolatil no siguiera su natural mecánica y me pringara a mí enterita.
En fin, lo que está claro es que por una cosa u otra, si yo me meto en un comercio, algo pasa... Jo.
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