04 febrero 2009

Reflexión...

Es un efecto muy parecido a algo muy simple que a casi todos nos ha pasado alguna vez. Estás tranquilamente escuchando música con unos auriculares de cable. Están enchufados a un MP3 portátil, o a un equipo de música, o a un ordenador. La música te inunda los oídos, pero no aún así piensas en otras cosas simultáneamente. De repente, te acuerdas que tienes que coger una cosa (normalmente poco importante), y calculas mentalmente que el cable de los cascos tiene la suficiente longitud como para alcanzarla sin tener que quitarte los cascos. Los estiras, pero aún así no llegas a aquello que quieres coger. Entonces, en lugar de quitarte los cascos un momento e ir a recoger el chisme que quieres, como manda la lógica, te retuerces de manera increíble, alargas el brazo hasta los límites de la elasticidad y te das cuenta de que casi casi lo tienes... te faltan unos centímetros, y ya lo tienes...

Entonces el cable, que no da más de sí, tira de la clavija de tres y medio y se desconecta. Dejas de oir la música que atronaba tus oídos y sólo escuchas el silencio roto por el murmullo lejano de una música que no puedes reconocer. Normalmente te quedas parado mirando como los cascos cuelgan de cualquier manera, y por un segundo de olvidas que querías coger algo que no está en tu mano porque has centrado tu atención en que has dejado de disfrutar algo que te gustaba. Te quedas quieto, sin música en tus oídos y con las manos vacías.

Es entonces, en ese mismo instante, cuando te das cuenta de que todo tiene un límite, y que a veces, no se puede tener todo a la vez. Que tienes que saber qué límite tiene cada cosa, adaptarte a él, y que debes aprender a compaginar varias cosas a la vez o a renunciar momentáneamente a algo en pos de otra cosa que también es importante en un momento dado.

14 comentarios:

  1. Tienes razón, vaya manera más cotidiana y qué buen ejemplo para algo tan filosófico; me encanta
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  2. Hace tiempo que yo aprendí esto y cada vez que estoy ante tal perspectiva, de manera automática me quito los cascos. Qué triste haberlo asimilado así, sin más. Eso, como no poder sacar del altillo del armario el jersey que está abajo del todo, sin quitar primero los que están encima (y no dando un tirón, provocando el caos con la ropa). Debo estar haciéndome mayor...
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  3. Sí bueno, eso tan común y normalmente conocimo como 'apollardamiento'.
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  4. Jajaja, a mí lo que me solía pasar es que ni siquiera me planteaba la distancia al punto donde estaba lo que quería y me arrancaba los cascos de los oídos de un tirón.

    Lo que podría sacar un psicólogo de algo tan cotidiano,jeje.
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  5. De cómo a veces, de algo diario y relativamente tonto, vemos en perspectiva muchas otras cosas :)

    Ahora sólo falta saber cómo se traduce semejante reflexión filosófica en tu vida ;)

    (A mí me tiene pasado más lo de engancharme con los pies en algún cable.... y tirar con todo... altavoces, llegar a tiempo de salvar el ordenador, pero el resto, todo por el suelo, comprobando su resistencia a los golpes!!- y rezando para que la tengan, jeje)
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  6. Cierto, cierto!!

    Y, a veces, en vez de soltarse del aparato en cuestión... pega un tirón de las orejas que me hace un daño... aysss!!!

    Un besitooo
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  7. Pero es verdad. Cuántas cosas nimias hay que nos hacen reflexionar...
    Un beso muy grande
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  8. lo mejor es cuando esos cascos están conectados al equipo de música ... son las N de la mañana ... tienes la música a doscientos mil ... no te das cuenta, te levantas y según te estás yendo, el cable decide que se tiene que desconectar ... y del infarto que te da por el cambio de cascos por altavoces es grandeeeeeeeee!!!! muuuu grande!!!


    besossssss
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  9. TXISPAS, es que yo de vez en cuando reflexiono y veo más allá.................. No, es que se me ha ido la pinza. :D

    SIL, no, no, no... ¡Fuera las crisis de edad! :D

    VAN HESSA, nombre científico, sí. XD

    MISSMOLE, cada detalle es tan profundo como tú quieras. ;)

    INCERTIDUMBRE, me dejó agotada pensar en eso, de aplicaciones prácticas no hablamos. :D

    ACOOLGIRL, pero no me seas burra, niña: se quitan delicadamente de las orejillas. :D

    ULYANOV, como he dicho por ahí, en realidad se pueden sacar tantos pensamientos de tantas cosas...

    YNOSÉ, eso es de paro cardiaco COMO MÍNIMO.

    BESAZOS A TODOS. :D
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  10. jaja, en realidad yo me desespero un poco, suelo escuchar musica en la noche y cuando se desconectan los audifonos, suenan los parlantes, a todo volumen como a la 1 de la madrugada xD en fin, muy buena tu reflexión, y me gustó tu blog, esta muy lindo,

    saludos
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  11. vaya manera de ver las cosas...me impresiona...
    mafia-fuvk.blogspot.com
    miralo apoyame comentando si te gusta...
    pero muy buen tema
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  12. ¿Ein? ¿apollardamiento? Qué cosas dice Van hessa. Sinceramente, debo ser muy simple, porque yo sólo escucho la música. Y cuando se me desconecta el cable solo pienso... "joder..." :S
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  13. Anda, lo de los cascos no me había pasado nunca. Yo es que si quiero coger algo pues me quito los cascos y punto. La mayoría de las veces no llego a los límites de esta vida.
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