28 abril 2009

La Maldita Raya

Sí, lo reconozco: la culpa fue mía.

AUNQUE (porque siempre se puede buscar una excusa), ese coche sencillamente no estaba ahí cuando empecé a maniobrar marcha atrás. A mi derecha había una gran y enorme NADA, y como contra la NADA no puedes chocar, me preocupé de ver dónde iba a parar el culo de mi adorada Olivita.

Y todo fue bien hasta que empecé a notar una ligera resistencia y un insistente pitido de coche que, francamente, no sé de dónde venía porque atrás no había nadie.

Pues venía de un coche gris que se había materializado a mi derecha y que contenía dentro un chico enfadado y su novia.

Total, que metí el coche otra vez y yo, luciendo una tremendísima seguridad en mí misma que servía para que nadie se diera cuenta de que me había asustado mucho y estaba bastante nerviosa, saqué de la guantera los papeles del seguro (que por cierto, me dí cuenta de que no tenía muy claro ni qué compañía tenemos, nervios aparte). Oculté bastante satisfactoriamente toda mi ignorancia: no tengo ni repajolera idea de qué hay que hacer en estos casos.

El chico señaló un enorme arañazo en la puerta de su coche mientras trasteaba con sus papeles del seguro y pedía un bolígrafo. Mientras, yo intentaba ocultar el temblor de manos que tenía, y qué mejor forma (y sobre todo coherente en la situación) que repasar con los dedos el arañazo.

Un momento.

Ahí había una raya que no era mía. De hecho, NO ERA una raya. Ummmmm... Empecé a rascar con la uña y la raya sospechosa resultó ser el filo de un plástico que cubría la zona dañada. Antes de que el chico me detuviera, tiré del plástico... Et Voilà!

Raya desaparecida.

Bueno, mermada: en la carrocería quedaban cuatro milímetros escasos de raya real, cierta y verdadera. Miré al chico y le dije que si pensaba dar parte para semejante chorrada (usando una expresión más educada, se entiende). Claro, dijo que no. Me disculpé de nuevo, le dí la mano, él dijo que qué mala pata y cada uno a su casa.

En cuestión de roces, ya he gastado toda mi buena suerte en una sola tarde. Tengo clarísimo que la próxima vez, seguro que la lío parda, no habrá plástico salvador. El Universo me ha dado un toque para que me espabile y al menos me aprenda qué seguro tenemos...

12 comentarios:

  1. innnerrrrrrrrrr pero que suerteeeeeeeee que has tenido mujer!!!!!

    es que los coches que aparecen derrepenete son malos malotes malosos ... yo los odio!!

    besosssssssssss
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  2. A mí me dio dos en la misma semana. En diciembre. El primero fue pretendiendo meterme en el carril de la derecha a última hora, cuando me di cuenta de que aquel por donde iba me conducía a un túnel por el que no quería meterme. Evidentemente, en el carril de la derecha había un monovolumen que tuvo que dar un volantazo hacia su derecha, donde (menos mal) no había nadie. El segundo fue dando marcha atrás porque acababa de ver un aparcamiento en una zona donde es terriblemente difícil encontrarlo. Era de noche y el coche de atrás era negro. Y además, pitó tarde. Le pegué en la placa de la matrícula, pero tan suave que no le hice nada. Aun así quiso tener mis datos del seguro. Y la pardilla de mí no le pidió los suyos. Pero fue honesto y no me la jugó.
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  3. Jo, pero SUERTE con mayúsculas.

    Te juro-y-rejuro que NO ESTABA ALLÍ.
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  4. Pues, SIL, habrá que hacerle caso al Universo. Yo por si acaso me voy a informar bien de cómo se dan los partes antes de que me la metan dobladas. Por lo que pueda pasar (incluso a mí como víctima, opción apenas tenida en cuenta pero factible no obstante).
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  5. HALA!!! qué suerte!! me alegro maja, porque lo de los papeles del seguro... buf! auténtico coñazo oyes, y eso si el otro individuo está de acuerdo, porque si no lo está... es mejor llamar a la policía y que hagan ellos su trabajo, que he visto casos en que casi acaban a tortas por un arañazo tonto por no aclararse al rellenar el parte del seguro...
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  6. Cuidao, que cuando me pasó eso hacía 2 meses que tenía el carnet. Pequé de novata confiada. Y aprendí un montón. De hecho, me considero una buena conductora, más que nada porque aprendí de verdad llevando el cacharro que llevo y viéndome en situaciones así. Y me encanta conducir, siempre me gustó viajar en coche, poner mi musiqueta y hala... a disfrutar.
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  7. Nada nada, que les den por saco. Tuviste suerte con que al final no fuese nada, porque a mí me pasó lo mismo y el tío trató de que le arreglase casi el coche entero xD

    Un besote!
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  8. Buff, menos mal ... Me alegro de que no fuera nada!!

    Si es que hay coches que se materializan de la nada (porque muchos no se fijan en que otros empiezan a maniobrar o bien porque no les importa) y hay que tener mil ojos (que no tenemos biológicamente,jeje).
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  9. Los roces hacen el cariño. Aunque en este caso (y solo en este caso) espero que no te aficioneas a los roces.
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  10. Espero que sigas teniendo suerte y todo este tipo de problemillas también queden en nada, como esta vez ;)
    Besotes!!!
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  11. Me da miedo el día que tenga un golpecillo con alguien..porque no sé ni de lejos como van los seguros :S
    n besazo!
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  12. Jajajaja, menos mal... te salvaste!
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