Más vale tarde que nunca. Yo esto de los memes los olvido bastante pronto... ¡Hasta que luego me despierto una noche de madrugada sobresaltada porque no los he contestado!
Bueno, no es así, soy muy exagerada...
El caso es que desde entonces tenía medio MeMe colgado y ya no podía ser.
Esta otra parte que tengo pendiente consiste en contar siete cosas inéditas de uno mismo. Teniendo un blog, la verdad es que pocas cosas no se saben (y si ya se han contestado varios memes, pues entonces las posibilidades se reducen bastante). Pero aún así, rebuscando dentro de mí misma, puedo sacar varias cosillas...
No tolero que nadie (excepto mi madre) me toque la ropa. Todo el proceso de lavado, tendido, recogido, planchado y guardado tiene que pasar exclusivamente por mis manos. Me da mucha rabia que alguien me toque la ropa... ¡No lo soporto! Y esa manía tan peculiar que me hace parecer un bicho raro tiene una explicación... que será contada en otra ocasión.
El regalo que más ilusión me hizo de pequeña fue un cómic. Era un tomo de diez capítulos del manga Candy-Candy. Creo que no he tenido nunca más cuidado con nada que con ese cómic. Se trataba de un tomo de Bruguera (de 1985, me parece), y era el segundo volumen. La historia que me sabía viñeta a viñeta no tenía un principio y se quedaba incompleta, pero me daba igual. Ahora de mayor estoy intentando encontrar los otros dos tomos, ya me falta uno.
Una de las cosas que más placer me dan son las caricias en el pelo. Me encantan, y nunca me canso de recibirlas. Me gusta que me tiren ligeramente del pelo si lo llevo recogido. Me vuelve loca que me hagan masajes capilares, o que simplemente me besen el pelo. Me recorre un escalofrío si alguien lo huele. Es uno de mis puntos débiles.
Odio que alguien me fotografíe o me grabe en vídeo. Siempre que puedo lo evito. Me supone un suplicio tener que hacerme alguna foto (para un carnet o algo así). Nunca me pongo delante de una cámara porque no me siento cómoda. Las fotos que me hice de estudio, ¡no sé ni cómo me dió la vena!
Tengo en general bastante paciencia con la gente, pero cuando ya le he dado unas cuantas oportunidades a una persona y sigue decepcionándome vez tras vez, soy bastante radical y suelo cortar el contacto en la medida de lo posible, y me suele costar muchísimo volver a confiar en esa persona.
A veces, lloro con algunas canciones. Me meto tan en la letra, que las siento dentro, mías, mi vida, mis experiencias, mis sentimientos, y antes de que me dé cuenta, las lágrimas me ruedan por las mejillas. Y luego me siento mucho mejor.
A pesar de que sé que en un momento dado puedo ser una chica Cosmopolitan, autosuficiente en muchísimos aspectos (menos en hacer una cena para diecisite, por ejemplo), la verdad es que a veces no me disgusta "depender" de alguien que realmente quiera ayudarme. Escrito así suena un poco raro... Quiero decir que me gusta saber que soy independiente, pero a veces no me parece mal "depender"; no me explico, lo sé, pero yo me entiendo...
Obviamente, no tiene caso pasar este semiMeMe, pero si alguien está interesado en contarnos siete secretillos, me parecerá perfecto.
Bueno, no es así, soy muy exagerada...
El caso es que desde entonces tenía medio MeMe colgado y ya no podía ser.
Esta otra parte que tengo pendiente consiste en contar siete cosas inéditas de uno mismo. Teniendo un blog, la verdad es que pocas cosas no se saben (y si ya se han contestado varios memes, pues entonces las posibilidades se reducen bastante). Pero aún así, rebuscando dentro de mí misma, puedo sacar varias cosillas...
No tolero que nadie (excepto mi madre) me toque la ropa. Todo el proceso de lavado, tendido, recogido, planchado y guardado tiene que pasar exclusivamente por mis manos. Me da mucha rabia que alguien me toque la ropa... ¡No lo soporto! Y esa manía tan peculiar que me hace parecer un bicho raro tiene una explicación... que será contada en otra ocasión.
El regalo que más ilusión me hizo de pequeña fue un cómic. Era un tomo de diez capítulos del manga Candy-Candy. Creo que no he tenido nunca más cuidado con nada que con ese cómic. Se trataba de un tomo de Bruguera (de 1985, me parece), y era el segundo volumen. La historia que me sabía viñeta a viñeta no tenía un principio y se quedaba incompleta, pero me daba igual. Ahora de mayor estoy intentando encontrar los otros dos tomos, ya me falta uno.
Una de las cosas que más placer me dan son las caricias en el pelo. Me encantan, y nunca me canso de recibirlas. Me gusta que me tiren ligeramente del pelo si lo llevo recogido. Me vuelve loca que me hagan masajes capilares, o que simplemente me besen el pelo. Me recorre un escalofrío si alguien lo huele. Es uno de mis puntos débiles.
Odio que alguien me fotografíe o me grabe en vídeo. Siempre que puedo lo evito. Me supone un suplicio tener que hacerme alguna foto (para un carnet o algo así). Nunca me pongo delante de una cámara porque no me siento cómoda. Las fotos que me hice de estudio, ¡no sé ni cómo me dió la vena!
Tengo en general bastante paciencia con la gente, pero cuando ya le he dado unas cuantas oportunidades a una persona y sigue decepcionándome vez tras vez, soy bastante radical y suelo cortar el contacto en la medida de lo posible, y me suele costar muchísimo volver a confiar en esa persona.
A veces, lloro con algunas canciones. Me meto tan en la letra, que las siento dentro, mías, mi vida, mis experiencias, mis sentimientos, y antes de que me dé cuenta, las lágrimas me ruedan por las mejillas. Y luego me siento mucho mejor.
A pesar de que sé que en un momento dado puedo ser una chica Cosmopolitan, autosuficiente en muchísimos aspectos (menos en hacer una cena para diecisite, por ejemplo), la verdad es que a veces no me disgusta "depender" de alguien que realmente quiera ayudarme. Escrito así suena un poco raro... Quiero decir que me gusta saber que soy independiente, pero a veces no me parece mal "depender"; no me explico, lo sé, pero yo me entiendo...
Obviamente, no tiene caso pasar este semiMeMe, pero si alguien está interesado en contarnos siete secretillos, me parecerá perfecto.
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