Yo soy una viajera de las pijas. ¿Qué quiere decir eso? Pues que yo no llevo nada bien eso de ir de viaje a un sitio, quedarme a dormir en una pensión y pasar la noche en blanco pensando, entre otras cosas y por poner un ejemplo, en la higiene de las sábanas (por ser discreta y comedida, pero en realidad seguramente estuviera pensando en posibles "habitantes" de la habitación).
Así que lo siento, pero yo voy a hoteles en condiciones, aunque me cueste más.
En el último viaje que hicimos, a Córdoba, lo hice mal. Muy mal. No sé por qué, me fui a una agencia a organizar el fin de semana. Es algo inusual en mí (en nosotros, vaya), porque tirando de Internet en general no necesitamos una agencia... Pero esta vez, o me volví vaga o loca o ambas cosas a la vez.
El chico de la agencia (que siempre tiene un ojo estupendo) me habló maravillas del hotel Hesperia Córdoba.
Que si estaba bien situado, que si era estupendérrimo, que si esto, que si lo otro, que para arriba, que para abajo... Me enseñó un plano y la situación es verdad que era inmejorable. Pero luego me enseñó una foto de una habitación y no me gustó. No podría decir qué es lo que no me gustó exactamente, pero ahí me llevé la primera punzada de que no había sido una buena idea. Pero aún así, reservé y pagué por una noche de hotel aproximadamente una quinta parte de la mensualidad de mi hipoteca (debía haber algún congreso allí o algo porque los hoteles en general estaban a rebosar y pedían una pasta por ese fin de semana). Pero todo fuera por la escapada romántica y tal.
Luego, en casa tranquilamente, visité la página web del hotel para quitarme el pellizquito. Pero no se me quitó, a pesar de que intenté que las fantásticas fotos de la piscina y las vistas fuera lo que se me quedara en la retina. Les escribí un e-mail derrochando simpatía y peloteo, para ver si me asignaban una habitación con vistas. La respuesta fue correcta (aunque en mi fuero interno a mí me parecía un pelín despectiva): me informaban que por el módico precio de 25 euros más IVA podría disfrutar de una habitación con vistas. Que se olvidaran.
Cuando llegamos, nos asignaron una habitación en la planta baja. Desde luego, era una habitación claramente mejorable e indigna totalmente del precio. El hotel es de cuatro estrellas y la habitación era de dos (tres siendo extremadamente generosa), y sé de lo que hablo que he estado en unos cuantos ya. Se me pasó por la cabeza pedir que nos cambiaran de habitación, pero la verdad es que no tenía ganas de follones, y no íbamos a estar mucho allí... Por cierto, si asomabas un poco la cabecita por la ventana, podías ver un trocito de la Mezquita, pero no lo hicimos mucho por si nos cobraban por sacar la cabeza.
Por la noche, descubrí que el pellizquillo que tenía desde la agencia tenía su razón de ser... La ducha era incomodísima: tres boquillas rígidas atascadas de cal, donde te daba el agua te había dado y si necesitabas mojar algún rincón de tu cuerpo en concreto tocaba hacer unas cuantas contorsiones (por no mencionar la excesiva presión del agua, difícil de regular). La puerta de la ducha dejaba escapar agua, así que por mucho cuidado que tuvimos, formamos varios riachuelos que a pique fueron los nuevos afluentes del Guadalquivir. De hecho, llamé al servicio de habitaciones para recoger el agua y que encima no nos abriéramos la cabeza: la de recepción fue bastante desagradable, aunque la chica que vino fue un primor.
La segunda parte fueron las camas: las más duras que he probado en mi vida, y las almohadas tenían el grosor de un salvaslip, aproximadamente; fui a coger otra (en la mayoría de los hoteles tienen en el armario otra almohada) y no había. Decidí no llamar a Recepción porque la íbamos a liar... Así que dormimos fatal y no descansamos nada; y de recuerdo un bonito dolor de cuello.
Lo único a favor del hotel, aparte de su situación, fue la variedad del desayuno buffet: es el único que he probado hasta el momento que contara con salmón ahumado, varias tortillas y verdura a la plancha, además de todo lo habitual. Un punto positivo que ni de lejos ayudó a mejorar la imagen pésima que me quedó del hotel.
De todas formas, le pusimos humor a la cosa. Después de hacer el check-out, nos pusimos a cantar en la puerta del hotel una parte de un bonito villancico (muy propio en el primer día de Primavera del año):
Así que lo siento, pero yo voy a hoteles en condiciones, aunque me cueste más.
En el último viaje que hicimos, a Córdoba, lo hice mal. Muy mal. No sé por qué, me fui a una agencia a organizar el fin de semana. Es algo inusual en mí (en nosotros, vaya), porque tirando de Internet en general no necesitamos una agencia... Pero esta vez, o me volví vaga o loca o ambas cosas a la vez.
El chico de la agencia (que siempre tiene un ojo estupendo) me habló maravillas del hotel Hesperia Córdoba.
Que si estaba bien situado, que si era estupendérrimo, que si esto, que si lo otro, que para arriba, que para abajo... Me enseñó un plano y la situación es verdad que era inmejorable. Pero luego me enseñó una foto de una habitación y no me gustó. No podría decir qué es lo que no me gustó exactamente, pero ahí me llevé la primera punzada de que no había sido una buena idea. Pero aún así, reservé y pagué por una noche de hotel aproximadamente una quinta parte de la mensualidad de mi hipoteca (debía haber algún congreso allí o algo porque los hoteles en general estaban a rebosar y pedían una pasta por ese fin de semana). Pero todo fuera por la escapada romántica y tal.Luego, en casa tranquilamente, visité la página web del hotel para quitarme el pellizquito. Pero no se me quitó, a pesar de que intenté que las fantásticas fotos de la piscina y las vistas fuera lo que se me quedara en la retina. Les escribí un e-mail derrochando simpatía y peloteo, para ver si me asignaban una habitación con vistas. La respuesta fue correcta (aunque en mi fuero interno a mí me parecía un pelín despectiva): me informaban que por el módico precio de 25 euros más IVA podría disfrutar de una habitación con vistas. Que se olvidaran.
Cuando llegamos, nos asignaron una habitación en la planta baja. Desde luego, era una habitación claramente mejorable e indigna totalmente del precio. El hotel es de cuatro estrellas y la habitación era de dos (tres siendo extremadamente generosa), y sé de lo que hablo que he estado en unos cuantos ya. Se me pasó por la cabeza pedir que nos cambiaran de habitación, pero la verdad es que no tenía ganas de follones, y no íbamos a estar mucho allí... Por cierto, si asomabas un poco la cabecita por la ventana, podías ver un trocito de la Mezquita, pero no lo hicimos mucho por si nos cobraban por sacar la cabeza.
Por la noche, descubrí que el pellizquillo que tenía desde la agencia tenía su razón de ser... La ducha era incomodísima: tres boquillas rígidas atascadas de cal, donde te daba el agua te había dado y si necesitabas mojar algún rincón de tu cuerpo en concreto tocaba hacer unas cuantas contorsiones (por no mencionar la excesiva presión del agua, difícil de regular). La puerta de la ducha dejaba escapar agua, así que por mucho cuidado que tuvimos, formamos varios riachuelos que a pique fueron los nuevos afluentes del Guadalquivir. De hecho, llamé al servicio de habitaciones para recoger el agua y que encima no nos abriéramos la cabeza: la de recepción fue bastante desagradable, aunque la chica que vino fue un primor.
La segunda parte fueron las camas: las más duras que he probado en mi vida, y las almohadas tenían el grosor de un salvaslip, aproximadamente; fui a coger otra (en la mayoría de los hoteles tienen en el armario otra almohada) y no había. Decidí no llamar a Recepción porque la íbamos a liar... Así que dormimos fatal y no descansamos nada; y de recuerdo un bonito dolor de cuello.
Lo único a favor del hotel, aparte de su situación, fue la variedad del desayuno buffet: es el único que he probado hasta el momento que contara con salmón ahumado, varias tortillas y verdura a la plancha, además de todo lo habitual. Un punto positivo que ni de lejos ayudó a mejorar la imagen pésima que me quedó del hotel.
De todas formas, le pusimos humor a la cosa. Después de hacer el check-out, nos pusimos a cantar en la puerta del hotel una parte de un bonito villancico (muy propio en el primer día de Primavera del año):
...y nosotros nos iremos... ¡Tururú! Y no volveremos maaaaaaaaaaas...
Hola:
ResponderSuprimirComo ya sabes, yo soy tu antítesis: mochilera, de pensiones, cuando no albergues atestados...
... pero me apunto tus comentarios, para no recomendarlo en ocasiones futuras.
Y, visto lo visto, el día que me pase al otro lado, al lado de los hoteles con vistas, buffets increíbles y demás te pregunto!! :)
Saludos soleados!
Pues vaya hotel... no tengo intención de ir a Córdoba, pero ten por seguro que si alguna vez paso por allí, no será en ese hotel.
ResponderSuprimirLa palabra de verificación.... mande (jajajajajajaja)
Es que de las agencias no te puedes fiar ni un pelo.
ResponderSuprimirQué rollo que te pasase eso, es una putada.
Pos mira yo igual de pija que tu, o me voy con todo lujo o me quedo en mi casa, pasar penurias por los hoteles como que no va conmigo.
ResponderSuprimirFijate que no haré nunca el camino de Santiago por el tema alojamiento. Ea, cada uno es como es.
Tengo intención de ir por Córdoba, asi que espero acordarme de no ir a ese hotel. Pero fijate que por lo general los hoteles hesperia se suponen que estan bien. No te puedes fiar de nadie leches!.
Un besito.
INCERTIDUMBRE, cuando pruebes el otro lado... TE QUEDARÁS CON NOSOTROS. ;)
ResponderSuprimirTXISPAS, sinceramente creo que nos vieron cara de pobres y nos metieron en un cuchitril... :(
VAN HESSA, pues es la primera vez que me falla el chico, palabra. De todas formas, para la próxima, seguiré mi instinto y me lo guisaré y me lo comeré...
SANDRA, claro que sí, chica, hay que salir para vivir. :) En general los Hesperia están bien, y si me hubieran dado una habitación medio decente no estaría indignada, pero como ha he dicho, creo que nos vieron cara de pobres...
A veces las foticos que hay en las webs del mismo hotel, o si lees reseñas de otros viajeros, también ayuda mucho.
ResponderSuprimirReconozco esa sensación de fiasco turístico, más de una vez, al llegar al destino he pensado qué hacía allí... Te ponen las cosas muy bonitas pero, como en otras muchas ocasiones, hay que leer entre líneas para descubrir lo que falla de tal idílica idea. Ya estoy cogiendo experiencia en ello. También te digo, que no siempre las 4 estrellas son mejores que las 2, más de una vez intercambiaría las estrellas de los hoteles, para ponerlas aocrdes a como son... Besos.
ResponderSuprimirjoder, apuntado queda ... NI TOCARRRRRRR!!!!!!!!
ResponderSuprimirNota tomada, ni de coña me asomo por allí
ResponderSuprimirjajaja!
ResponderSuprimirme he reido mucho con lo de la ducha.
No voy alli ni muerto!
saludos!
VAN HESSA, las fotos de la página web no están muy mal, el pellizquito no sé de dónde salió. Ya me he abierto un perfil en TripAdvisor para estos casos.
ResponderSuprimirESTRESADA, tienes toda la razón, pero siempre es menos probable que te lleves una sorpresa desagradable en un hotel de cuatro estrellas. En sus páginas web te ponen lo mejor de ellos, luego también está el sexto sentido de cada uno (y yo debí haber hecho caso al mío).
YNOSÉ, jejejeje... Oye, lo mismo vais Dar y tú y os ponen la megamacrosuitequetepedes y no podéis hacer otra cosa más que hablar maravillas del hotel...
PARAÍSOS, y si vas, NUNCA EN LA PLANTA BAJA y prueba las camas primero. :D
EL NIÑO MELÓN, ¡¡bienvenido!! Me alegra que te hayas reído... Y toma nota, como he dicho por ahí: huid de la planta baja y probad las camas. Y un vistazo a la ducha no estaría mal tampoco... ;)
Otro de los temas de los hoteles que causa controversia es el climatizador -cuando no lo controla el cliente- existen algunos en los que o bien te asas de calor o te hielas de frío.
ResponderSuprimirPor otro lado el tema duchas es un mundo aparte, porque las chungas tienen tela pero las ultramodernas necesitarían un libro de instrucciones y tiempo para estudiarlo a fondo, antes de pasarlas canutas tocando botoncitos a ciegas.
Besos!
Bueno, espero, al menos, que la escapada romántica, quitando esos pequeños inconvenientes, fuera tan romántica como esperabas.
ResponderSuprimirA mí me pasa lo que a tí, que yo necesito ir a un hotel en condiciones y no a cualquier hotelucho de mierda. Por fortuna, o por desgracia, cuando he viajado por motivos de trabajo siempre me han dado buenos hoteles.
Besos de colores!
¡¡¡Cómo te comprendo!!! Los hoteles son esos lugares a los que vas cuando estás cansada de patearte toda la ciudad, ¡¡¡qué menos que que sean confortables y bonitooos!!! Soy de las tuyas, jajaja.
ResponderSuprimirY hablando de cosas en común... ¡¡¡espero que ya tengas el último libro de Emily Giffin!!! "El hombre de tu vida", yo me lo compré ayer mismo.
¡Un besote!
Yo soy como tú, no voy nunca a un hotel que no cuente con un mínimo de comodidades... aunque sean más caros. Prefiero estar a gusto que morirme de asco o sufrir incomodidades...
ResponderSuprimirPor cierto, nunca voy a un hotel que no me guste la foto de la habitación. Hay algunas que sólo por la foto me dan un mal rollo...
Me gustaría ir a Córdoba, así que tomo nota para no ir a este hotel.
Besotes!!!
Ay, nena. me encantaaaas... pobrecita. Yo, la verdad, con que esté limpio ya tengo suficiente. Pero medio bicho o medio pelo y me pongo frenética...
ResponderSuprimirEres tú más rarita que yo, hija, que ya es decir.
ResponderSuprimirYo me reconozco na pija de los hoteles también y no puedo meterme en cualquier cama. De hecho, recuerdo la primera vez que dormí en un hotel (3 estrellas): me dieron asco las sábanas.