Llego a trabajar. De Lunes. Enciendo el ordenador. Descargo el correo. 178 mensajes este fin de semana, bastante bien. Se me bloquea el ordenador. Reinicio.
Abro un correo al azar. Intento leer un documento Word adjunto. Se me queda la pantalla en blanco. Reinicio.
Dejo en paz el correo. Abro un archivo Excell. Formulo una celda y arrastro la fórmula hacia abajo. El puntero se me convierte en un reloj de arena. Me canso de esperar a los diez minutos. Reinicio.
Vuelvo al correo. Leo uno que precisa respuesta. Pincho para responder a todos. Se abre el editor y cuando ya he terminado de escribir un magnífico correo, se me vuelve a colgar el ordenador. Reinicio.
Sólo hace tres cuartos de hora que entré a trabajar.
Abro otro ordenador libre que está peor que el mío y mando un correo para que me lo arreglen. Se llevan el disco duro, así que me quedo sin ordenador, sin correo, sin mir archivos del disco duro, sin compartida y sin nada.
Me dedico a grapar cosas.
Luego a ordenarlas.
O sea, a hacer una gran y enorme NADA en todo el día.
Que vale que no tenía muchas ganas de trabajar, pero esto ya es pasarse...
Así que en mi desesperación voy a ver si el chico ha podido arreglar mi ordenador, pero como tengo ahí gigas y gigas de cosas, pues a ver, tarda un rato. Lo entiendo. Me vuelvo a mi despacho y hago las pocas cosillas que puedo en otro ordenador que va fatal y con mi correo web.
Y un minuto antes de que acabe mi jornada laboral, veo un correo de mi jefe que entre otras cosas dice: "...pues tendréis que trabajar con más antelación..."
Tócate los huitis con la punta de la nariz.
Ni me digno a contestar. Si me dice algo, le recordaré sutilmente que no trabajo (ni con ni sin antelación) porque NO TENGO ORDENADOR. Y punto. Que hoy ya estoy un pelín hartita, y me voy a casa. Ea.
Pfffffffffffffffffff...
Abro un correo al azar. Intento leer un documento Word adjunto. Se me queda la pantalla en blanco. Reinicio.
Dejo en paz el correo. Abro un archivo Excell. Formulo una celda y arrastro la fórmula hacia abajo. El puntero se me convierte en un reloj de arena. Me canso de esperar a los diez minutos. Reinicio.
Vuelvo al correo. Leo uno que precisa respuesta. Pincho para responder a todos. Se abre el editor y cuando ya he terminado de escribir un magnífico correo, se me vuelve a colgar el ordenador. Reinicio.
Sólo hace tres cuartos de hora que entré a trabajar.
Abro otro ordenador libre que está peor que el mío y mando un correo para que me lo arreglen. Se llevan el disco duro, así que me quedo sin ordenador, sin correo, sin mir archivos del disco duro, sin compartida y sin nada.
Me dedico a grapar cosas.
Luego a ordenarlas.
O sea, a hacer una gran y enorme NADA en todo el día.
Que vale que no tenía muchas ganas de trabajar, pero esto ya es pasarse...
Así que en mi desesperación voy a ver si el chico ha podido arreglar mi ordenador, pero como tengo ahí gigas y gigas de cosas, pues a ver, tarda un rato. Lo entiendo. Me vuelvo a mi despacho y hago las pocas cosillas que puedo en otro ordenador que va fatal y con mi correo web.
Y un minuto antes de que acabe mi jornada laboral, veo un correo de mi jefe que entre otras cosas dice: "...pues tendréis que trabajar con más antelación..."
Tócate los huitis con la punta de la nariz.
Ni me digno a contestar. Si me dice algo, le recordaré sutilmente que no trabajo (ni con ni sin antelación) porque NO TENGO ORDENADOR. Y punto. Que hoy ya estoy un pelín hartita, y me voy a casa. Ea.
Pfffffffffffffffffff...
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