Cuando me pongo pochis (un resfriado, un dolor de tripa, un pie espachurrado, o simplemente la regla), hago algo de forma mecánica y prácticamente inconsciente: me pongo un chándal de mi chico.
No sé por qué lo hago, pero lo que sí sé es que me reconforta mucho vestir su chándal. Me siento cómoda y absurdamente protegida. Me encanta sentir sus prendas en mi cuerpo. Me gusta esa sensación.
Ya hemos determinado que su ropa de deporte, si la llevo yo, es ropa de pochis, y que si cuando él llega a casa me ve con ella vestida es que estoy pachuchilla. Es un indicador incluso más fiable que mi cara.
Así que estos días sobre mi pijama llevo su chaqueta del chándal.
A ver si así me siento un poquito mejor...
No sé por qué lo hago, pero lo que sí sé es que me reconforta mucho vestir su chándal. Me siento cómoda y absurdamente protegida. Me encanta sentir sus prendas en mi cuerpo. Me gusta esa sensación.
Ya hemos determinado que su ropa de deporte, si la llevo yo, es ropa de pochis, y que si cuando él llega a casa me ve con ella vestida es que estoy pachuchilla. Es un indicador incluso más fiable que mi cara.
Así que estos días sobre mi pijama llevo su chaqueta del chándal.
A ver si así me siento un poquito mejor...
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