Lista de ítems que debe llevar una treintañera inexperta a un evento deportivo de motor (GP de F1, por poner un ejemplo elegido totalmente al azar) que se celebre entre los meses de Abril a Septiembre, es decir, en fechas susceptibles de hacer bastante calor.
NOTA IMPORTANTE: La lista ha sido hecha a posteriori, así que sé de lo que hablo.
- Ante todo y sobre todo: protector solar. A mansalva. En cantidades industriales. Da igual que se te olvide todo y aparezcas allí en bragas, lo importante es el protector solar. Si ya lo decía la canción...
- Una gorra, y es un plus que sea del equipo a animar porque ayuda bastante a la integración con el entorno. Es preferible comprarla ANTES del evento, porque en las tiendas de "merchandaising" te pueden pedir un riñón, y no es recomendable dejárselo allí (se me ocurren mejores motivos, la verdad).

- Gafas de sol para proteger los ojos y el contorno de los ojos, porque no es plan de andar entrecerrando los ojos que luego salen arruguitas y si fuera por otra cosa pase, pero por una carrera no valen la pena. Sería un plus aplicar crema antiarrugas antes de salir.
- Camiseta de tirantes, o en su defecto parte de arriba del bikini para aprovechar el sol de justicia que cae a esas horas. Preferiblemente de algodón, y cuanto más holgada mejor porque a las dos de la tarde en plena carrera y sin una nube en todo el horizonte ya sobra cualquier cosa.
- Pantalones fresquitos... y puntos extra si son desmontables, de tal manera que no parezcas una loca a las ocho de la mañana cuando llegas allí para ahorrarte cola (que no te la ahorras: no es tan expectacular pero tampoco es inexistente) y luego te conviertes en la envidia de la grada o sitio-donde-te-hayas-instalado cuando te ven las pantorrillas al aire mientras el resto se está recociendo dentro de unos asfixiantes vaqueros.
- Es importante que la vestimenta NO sea negra no sólo por el calor (que también), sino porque es más que probable que acabes revolcada en el suelo en busca de cuatro miserables centímetros de sombra (a veces, cuatro centrímetros es todo cuanto necesitas).
- Sudadera alomecagoendiez para esos tres minutos donde incomprensiblemente te parecerá que "hace fresquito". Luego puede ser muy útil, como por ejemplo de improvisado cojín; pero si no llega a serlo, te la atas a la cintura y no te da mal.
- Tapones para los oidos, imprescindibles aunque en casa hayas puesto a Lobato a todo volumen. Luego se pueden reciclar para otros momentos de la vida diaria (de hecho, en cuanto los tienes, se te ocurren miles de casos donde poder utilizarlos), así que en realidad es una inversión a medio plazo (si a dos euros se le puede llamar inversión, claro). Más guays cuanto más fosforito sea el color de los tapones.
- Zapatos cómodos (recomendable deportivos con calcetines de algodón). Son altamente inapropiados los zapatos de tacón de aguja de doce centrímetros que algunas espectadoras lucen. Hasta las azafatas buenorras llevan deportivos, por el amor de Dior...
- Pañuelos de papel, pero de varias capas (los otros son un timo): tienen múltiples utilidades y más que salen sobre la marcha.
- Toallitas húmedas, un MUST en prácticamente todos los eventos (no sustituyen a los pañuelos de papel, ojo). Nunca se sabe de qué apuro te pueden sacar; como por ejemplo, hacer que el asiento que te ha tocado recobre un cierto parecido con su color original después de que una capa de suciedad se haya quedado en susodichas toallitas. Por no hablar del apaño que hacen en unos aseos públicos en un evento de más de 90000 personas.
- Más protector solar.
- Pelo corto o recogido de casa. Se acepta barco como animal acuático si se lleva alguna goma o clips para el pelo, pero el sol puede hacer de las suyas y dejar el look hecho un auténtico fiasco, así que no está de más venir bien peinada de casa.
- Cámara de fotos, a ser posible con la batería a tope y una buena tarjeta de memoria. Si la cámara va a pilas, no está de más un recambio, porque las pilas que se venden allí compiten en precio con el barril de crudo.
- Móvil en plan walkie-talkie con el/los acompañantes. Increíble la facilidad con la que uno se puede perder entre tanta gente, o cómo toda una grada puede desaparecer en el camino de vuelta (bueno, no desaparece pero puede parecerlo).
- Más protector solar. En caso de que se te haya olvidado, lo más seguro es que a la media hora de estar al sol, seas capaz de pagar cien euros por un botecito ínfimo de Nivea Sun o similar. Pero aún así, no vas a poder comprarlo porque NO VENDEN. Puedes encontrar camisetas, paraguas, pilas, preservativos, cerveza, abanicos... pero NO protector solar. Ni siquiera en la Cruz Roja que se supone que deberían estar preparados para un bombardeo (solar). Así que si se te ha olvidado -o no eras consciente de lo necesario que es porque jamás nunca antes habías asistido a un evento así-, ya puedes ir mendigando un poco de protector a los vecinos de asiento / trozo de parcela, quienes se apiadarán de ti al ver que tu piel se va pareciendo cada vez más a un tomate y que es obvio que te vas a quemar. Y no, el hecho de que por un momento mires hacia arriba y veas un minúsculo punto de luz entre las nubes NO te da un respiro porque esas nubes se van, pero aunque se quedaran, no son capaces de parar los rayos UV que te están destrozando la epidermis...
- Agua. No hay que perder el tiempo en llevarla fría (aunque se agradece), porque cuando más sed se tiene es a partir de las doce de la mañana y para esas horas ya al agua sólo le faltan unos fideíllos para ser sopa. Claro que eso te da igual si usas un poquito para calmar tu achicharrada piel...
- Bocadillos diversos y primorosamente empaquetados (esto último no vale de nada pero queda genial).
- Dinero. Bastante, de hecho. Sobre todo si no has llevado suficiente agua o comida o te apetece un helado or whatever. Un minipiscolabis puede salir más caro que la hipoteca de casa, y si ya las entradas y/o el viaje ha supuesto un bocado al presupuesto mensual, pagar allí cualquier cosa deja la economía temblando.


13 comentarios: