Nosotros no nos vamos.
Pero que no seamos nosotros no quiere decir que no se vaya nadie. La necesidad de la empresa en la que trabajo de que alguien se desplace se ha mantenido, incluso incrementado, así que alguien debía coger el canasto y las chufas y dar el salto.
¿Y quién va a ser?
Pues mi jefe.
Recibí la noticia -sentada delante de su mesa- como un bofetón dado con toda la palma abierta. No es que nos diera más información, simplemente que "se iba él". Nada más...
¿Y cómo es posible? Pues no lo sé, pero sospecho que la oferta vaguísima que tuve yo sobre la mesa (es un decir, porque todo fueron palabras que se las lleva el viento) ha sido corregida y aumentada. Creo que a mi jefe le han expuesto por escrito unas jugosísimas condiciones imposibles de rechazar. Insisto: no lo sé, pero casi que me apuesto mi oreja izquierda a que así ha sido. Y acabaré por enterarme.
Pero independientemente de las condiciones con las que se va -de las cuales me alegro si son buenas, eso está fuera de toda duda-, lo que a mí me inquieta es: ¿qué va a pasar ahora? Hasta el momento, mi jefe hacía un 2x1. Por un solo sueldo (y grande, también lo intuyo), representaba dos figuras jerárquicas independientes en sí mismo. Esa situación se ha ido sobrellevando (no había otro remedio: así son las cosas en esta, nuestra empresa), pero lo cierto es que había carencias, como no puede ser de otra manera si de forma indefinida pones a una sola persona a hacer las tareas de dos. Parte de esas carencias las hemos suplido nosotros; es una de las razones por las que últimamente ando yo que me subo por las paredes.
Así que se abre un paréntesis de incertidumbre total. Tendremos un vacío de poder, a la par que existencial, de proporciones descomunales. Yo siempre he tenido a mi jefe ahí, ya son cinco años trabajando juntos; es un chico que te ayuda mucho y que tiene la capacidad de estar tranquilo ante cualquier situación y, además, te lo pone todo fácil (cuando tiene tiempo, claro está). Aún no se sabe ni la fecha de partida, ni cómo se va a organizar todo... Bueno, quiero decir que NOSOTROS no lo sabemos, supongo que él sí que lo sabe. De momento ese movimiento se va a llevar con discrección hasta que no se confirmen más cosas.
En definitiva, la situación actual es la siguiente: dentro de poco (no se sabe cuándo) habrá un enorme movimiento jerárquico (no se sabe exactamente cuál) que afectará a nuestro centro de trabajo (no se sabe en qué medida) y que habrá que suplir de alguna forma (no se sabe cómo).
Claridad de información, lo llaman.
Pero que no seamos nosotros no quiere decir que no se vaya nadie. La necesidad de la empresa en la que trabajo de que alguien se desplace se ha mantenido, incluso incrementado, así que alguien debía coger el canasto y las chufas y dar el salto.
¿Y quién va a ser?
Pues mi jefe.
D·R·A·M·A
Recibí la noticia -sentada delante de su mesa- como un bofetón dado con toda la palma abierta. No es que nos diera más información, simplemente que "se iba él". Nada más...
¿Y cómo es posible? Pues no lo sé, pero sospecho que la oferta vaguísima que tuve yo sobre la mesa (es un decir, porque todo fueron palabras que se las lleva el viento) ha sido corregida y aumentada. Creo que a mi jefe le han expuesto por escrito unas jugosísimas condiciones imposibles de rechazar. Insisto: no lo sé, pero casi que me apuesto mi oreja izquierda a que así ha sido. Y acabaré por enterarme.
Pero independientemente de las condiciones con las que se va -de las cuales me alegro si son buenas, eso está fuera de toda duda-, lo que a mí me inquieta es: ¿qué va a pasar ahora? Hasta el momento, mi jefe hacía un 2x1. Por un solo sueldo (y grande, también lo intuyo), representaba dos figuras jerárquicas independientes en sí mismo. Esa situación se ha ido sobrellevando (no había otro remedio: así son las cosas en esta, nuestra empresa), pero lo cierto es que había carencias, como no puede ser de otra manera si de forma indefinida pones a una sola persona a hacer las tareas de dos. Parte de esas carencias las hemos suplido nosotros; es una de las razones por las que últimamente ando yo que me subo por las paredes.
Así que se abre un paréntesis de incertidumbre total. Tendremos un vacío de poder, a la par que existencial, de proporciones descomunales. Yo siempre he tenido a mi jefe ahí, ya son cinco años trabajando juntos; es un chico que te ayuda mucho y que tiene la capacidad de estar tranquilo ante cualquier situación y, además, te lo pone todo fácil (cuando tiene tiempo, claro está). Aún no se sabe ni la fecha de partida, ni cómo se va a organizar todo... Bueno, quiero decir que NOSOTROS no lo sabemos, supongo que él sí que lo sabe. De momento ese movimiento se va a llevar con discrección hasta que no se confirmen más cosas.
En definitiva, la situación actual es la siguiente: dentro de poco (no se sabe cuándo) habrá un enorme movimiento jerárquico (no se sabe exactamente cuál) que afectará a nuestro centro de trabajo (no se sabe en qué medida) y que habrá que suplir de alguna forma (no se sabe cómo).
Claridad de información, lo llaman.
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