Mira que soy difícil para el tema de los bolsos.
Me cuesta mucho encontrar un bolso que me entusiasme en las tiendas, más bien soy de aquellas a las que le gustan los bolsos de las demás.
Además, me gustan los bolsos pero a veces los encuentro engorrosos. Mi estilo es el de bandolera, que te lo cruzas y te olvidas. No te invalida ni las manos ni un brazo (lo cual es muy útil cuando voy de tiendas). Pero la verdad es que de vez en cuando me intento mentalizar en que debería dejar un poco de lado ese tipo de bolso y empezar con los de asas de toda la vida. No me veo yo con cuarenta años y un bolso de bandolera. No es serio. Así que vuelvo a intentar lidiar con unos modelos más, digamos, clásicos.
Pero no me acostumbro.
Así que pienso seguir con las bandoleras hasta que me levante una mañana con alergia a ellas, cosa muy poco probable.
Por ello, os presento a mi nueva bandolera. Un regalo de mi chico una vez que vió que me salían chispillas de los ojos cuando la descubrí tirada en el suelo de una tienda de MiSako (acababan de sacarlas de la caja, estaba metida en su bolsita de plástico y todo). ¿A que es mona?
Estoy encantada. Aún no la he estrenado. Ahora, a meterle cosillas (oh, el arte de llenar un bolso), y a disfrutarla.
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P.D.: Este no lo he robado, que conste.
Me cuesta mucho encontrar un bolso que me entusiasme en las tiendas, más bien soy de aquellas a las que le gustan los bolsos de las demás.
Además, me gustan los bolsos pero a veces los encuentro engorrosos. Mi estilo es el de bandolera, que te lo cruzas y te olvidas. No te invalida ni las manos ni un brazo (lo cual es muy útil cuando voy de tiendas). Pero la verdad es que de vez en cuando me intento mentalizar en que debería dejar un poco de lado ese tipo de bolso y empezar con los de asas de toda la vida. No me veo yo con cuarenta años y un bolso de bandolera. No es serio. Así que vuelvo a intentar lidiar con unos modelos más, digamos, clásicos.
Pero no me acostumbro.
Así que pienso seguir con las bandoleras hasta que me levante una mañana con alergia a ellas, cosa muy poco probable.
Por ello, os presento a mi nueva bandolera. Un regalo de mi chico una vez que vió que me salían chispillas de los ojos cuando la descubrí tirada en el suelo de una tienda de MiSako (acababan de sacarlas de la caja, estaba metida en su bolsita de plástico y todo). ¿A que es mona?
Estoy encantada. Aún no la he estrenado. Ahora, a meterle cosillas (oh, el arte de llenar un bolso), y a disfrutarla.____________________________________
P.D.: Este no lo he robado, que conste.
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