A ver si escribiéndolo una vez, tranquila en casa, lo entiendo.
Porque en vivo y en directo no lo he conseguido.
De hecho, me he mosqueado mucho.
Resulta que sí, bueno, la chica me pidió un día para hoy con antelación. Yo mandé una circular a todos indicando que miraría los días de vacaciones cuando tuviéramos disponibles los datos de Mayo y que saldrían todos más o menos a la vez. Los datos de Mayo estuvieron disponibles el día 30 de Abril a la una de la tarde, más o menos. El 30 de Abril era un Jueves semiViernes, así que teníamos bastante trabajo. Aún así, me dediqué a mirar los días hasta el Miércoles siguiente (es decir, seis días hasta ESTE Miércoles), y me quedé hasta las 19:00 si mal no recuerdo en el trabajo, pero me fui satisfecha a casa porque había conseguido revisar unas cuarenta peticiones para los seis días, más o menos.
El Lunes era 4 de Mayo, y en lugar de los tres que habitualmente estamos, nos quedamos dos porque el tercero en concordia disfrutaba de vacaciones. Los Lunes son horribles para todo aquel que trabaje, y si además se acumula el trabajo de tres días, más. Y si además, es principio de mes y hay que mandar los balances de Abril, te quieres morir. Salí a las 19:00 otra vez, pero no miré los días porque, sinceramente: es lo último en la lista de prioridades cuando tengo tres días más tranquilos por delante.
El Martes era 5 de Mayo, y como ya pude respirar, revisé todo lo que me quedaba pendiente, hasta Julio. Sin exagerar, unas 100 solicitudes. Dí el OK a la mayoría de ellas y las pasé al área correspondiente para que autorizara las peticiones (la más próxima era para hoy Jueves: de hecho, la de la chica mencionada al inicio). Normalmente este paso tarda pocas horas, un día como muchísimo. Pero esta vez, fíjate qué mala suerte, la otra área estaba hasta arriba y no pudo mirar el asunto con la celeridad de siempre. Por nuestra parte insistimos, pero como la otra área estaba a su vez pendiente de una respuesta de alguien, no podía decirnos nada...
Así que la chica llamó esta mañana, lógicamente molesta, yo lo comprendo. Ante todo le pedimos disculpas, y le dijimos que no teníamos la autorización pertinente, pero que si quería, le dábamos un día de compensación a nuestro cargo -que no necesitamos que nadie dé el OK, lo hago yo y punto-. La chica dijo que no.
Y luego va la chica y se queja. Que hay que ver. Que le hacía falta el día y que lo entregó con antelación.
Vale, cierto: lo entregó con antelación. Acepto barco. Pero le hemos explicado (sin tener que hacerlo) que la última autorización NO es nuestra, pero que para no fastidiarla porque ella tampoco tiene culpa, que hasta ahí llego, le ofrecimos una alternativa que, recordemos, no quiso.
Y yo me pregunto: ¿qué más se nos puede pedir? Aparte, claro, de que en lugar de nueve horas trabajemos dieciséis, los Domingos y los festivos. Una idea estupenda en principio, pero jo, es que tengo la mala costumbre de tener VIDA FUERA DEL TRABAJO. Sólo se me ocurre a mí, ¿verdad? Soy una insensible.
Pero lo que peor me sabe es que precisamente a ella se le han hecho un montón de favores: de cambiarle el turno de un día para otro, de autorizarle días con horas de antelación, de adaptar su jornada casi a su capricho... Pero eso no lo recuerda, no le conviene. Genial.
Pues no, después de escribirlo y pensarlo en frío, sigo sin entenderlo.
¿Alguien me ayuda?
Porque en vivo y en directo no lo he conseguido.
De hecho, me he mosqueado mucho.
Resulta que sí, bueno, la chica me pidió un día para hoy con antelación. Yo mandé una circular a todos indicando que miraría los días de vacaciones cuando tuviéramos disponibles los datos de Mayo y que saldrían todos más o menos a la vez. Los datos de Mayo estuvieron disponibles el día 30 de Abril a la una de la tarde, más o menos. El 30 de Abril era un Jueves semiViernes, así que teníamos bastante trabajo. Aún así, me dediqué a mirar los días hasta el Miércoles siguiente (es decir, seis días hasta ESTE Miércoles), y me quedé hasta las 19:00 si mal no recuerdo en el trabajo, pero me fui satisfecha a casa porque había conseguido revisar unas cuarenta peticiones para los seis días, más o menos.
El Lunes era 4 de Mayo, y en lugar de los tres que habitualmente estamos, nos quedamos dos porque el tercero en concordia disfrutaba de vacaciones. Los Lunes son horribles para todo aquel que trabaje, y si además se acumula el trabajo de tres días, más. Y si además, es principio de mes y hay que mandar los balances de Abril, te quieres morir. Salí a las 19:00 otra vez, pero no miré los días porque, sinceramente: es lo último en la lista de prioridades cuando tengo tres días más tranquilos por delante.
El Martes era 5 de Mayo, y como ya pude respirar, revisé todo lo que me quedaba pendiente, hasta Julio. Sin exagerar, unas 100 solicitudes. Dí el OK a la mayoría de ellas y las pasé al área correspondiente para que autorizara las peticiones (la más próxima era para hoy Jueves: de hecho, la de la chica mencionada al inicio). Normalmente este paso tarda pocas horas, un día como muchísimo. Pero esta vez, fíjate qué mala suerte, la otra área estaba hasta arriba y no pudo mirar el asunto con la celeridad de siempre. Por nuestra parte insistimos, pero como la otra área estaba a su vez pendiente de una respuesta de alguien, no podía decirnos nada...
Así que la chica llamó esta mañana, lógicamente molesta, yo lo comprendo. Ante todo le pedimos disculpas, y le dijimos que no teníamos la autorización pertinente, pero que si quería, le dábamos un día de compensación a nuestro cargo -que no necesitamos que nadie dé el OK, lo hago yo y punto-. La chica dijo que no.
Y luego va la chica y se queja. Que hay que ver. Que le hacía falta el día y que lo entregó con antelación.
Vale, cierto: lo entregó con antelación. Acepto barco. Pero le hemos explicado (sin tener que hacerlo) que la última autorización NO es nuestra, pero que para no fastidiarla porque ella tampoco tiene culpa, que hasta ahí llego, le ofrecimos una alternativa que, recordemos, no quiso.
Y yo me pregunto: ¿qué más se nos puede pedir? Aparte, claro, de que en lugar de nueve horas trabajemos dieciséis, los Domingos y los festivos. Una idea estupenda en principio, pero jo, es que tengo la mala costumbre de tener VIDA FUERA DEL TRABAJO. Sólo se me ocurre a mí, ¿verdad? Soy una insensible.
Pero lo que peor me sabe es que precisamente a ella se le han hecho un montón de favores: de cambiarle el turno de un día para otro, de autorizarle días con horas de antelación, de adaptar su jornada casi a su capricho... Pero eso no lo recuerda, no le conviene. Genial.
Pues no, después de escribirlo y pensarlo en frío, sigo sin entenderlo.
¿Alguien me ayuda?
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