Y la pregunta es...
¿Por qué escribo un blog?
No lo sé. O sí lo sé. Lo escribo porque me gusta. Porque paso buenos ratos. ¿Porque soy una escritora frustrada? Porque me desahogo. Porque me divierte. Porque me ayuda. Porque me alegra pensar que lo que escribo le interesa o divierte a alguien. Porque me siento más conectada al mundo.
Escribo sobre mí. Sobre lo que me gusta. Sobre lo que me pasa. Sobre lo que espero que ocurra. Sobre lo que siento. Sobre lo que me cabrea. Sobre lo que soy. Sobre lo que me gustaría ser. Sobre lo que planeo. Sobre lo que no puedo decir. Sobre lo que no quiero callar. Sobre lo que me hace reir. Sobre lo que me hace llorar. Sobre lo que me preocupa. Sobre lo que me relaja...
Sobre quién soy.
Y esta pregunta surgió de la manera más tonta. Mientras hacía de forma mecánica unas tareas en casa me asaltó la respuesta: porque si alguna vez tengo un hijo o una hija, hoy por hoy me gustaría que leyera este blog para que me conociera como persona y no sólo como madre. Para que viera que yo he sido como él o ella, con mis miedos, mis inquietudes, mis preocupaciones, mis paranoias, mis cosas. Para que pueda sentirme cerca en caso de que la barrera de incomunicación que a veces surge entre padres e hijos hiciera mella en nosotros. Sería una bonita manera de que me conociera, creo yo... Como una caja de fotos antiguas, pero en soporte digital y con palabras (los tiempos cambian). Y espero que esboce una sonrisa como yo he hecho las veces que he mirado y acariciado los retazos de la vida de mis padres antes de mí.
¿Por qué escribo un blog?
No lo sé. O sí lo sé. Lo escribo porque me gusta. Porque paso buenos ratos. ¿Porque soy una escritora frustrada? Porque me desahogo. Porque me divierte. Porque me ayuda. Porque me alegra pensar que lo que escribo le interesa o divierte a alguien. Porque me siento más conectada al mundo.
Escribo sobre mí. Sobre lo que me gusta. Sobre lo que me pasa. Sobre lo que espero que ocurra. Sobre lo que siento. Sobre lo que me cabrea. Sobre lo que soy. Sobre lo que me gustaría ser. Sobre lo que planeo. Sobre lo que no puedo decir. Sobre lo que no quiero callar. Sobre lo que me hace reir. Sobre lo que me hace llorar. Sobre lo que me preocupa. Sobre lo que me relaja...
Sobre quién soy.
Y esta pregunta surgió de la manera más tonta. Mientras hacía de forma mecánica unas tareas en casa me asaltó la respuesta: porque si alguna vez tengo un hijo o una hija, hoy por hoy me gustaría que leyera este blog para que me conociera como persona y no sólo como madre. Para que viera que yo he sido como él o ella, con mis miedos, mis inquietudes, mis preocupaciones, mis paranoias, mis cosas. Para que pueda sentirme cerca en caso de que la barrera de incomunicación que a veces surge entre padres e hijos hiciera mella en nosotros. Sería una bonita manera de que me conociera, creo yo... Como una caja de fotos antiguas, pero en soporte digital y con palabras (los tiempos cambian). Y espero que esboce una sonrisa como yo he hecho las veces que he mirado y acariciado los retazos de la vida de mis padres antes de mí.
12 comentarios: