12 junio 2009

Todo es horrible...

Esta semana ha sido HO-RRI-BLE.

Así, con todas las letras, en mayúscula y en negrita.

(Actualizo desde el trabajo, no digo más...)

El Martes estuve casi diez horas en el trabajo, sin comer, apenas sin descansar. Estaba agotada y con dolor de tripa. No pude cogerme los billetes porque las agencias ya no gestionan nada de Renfe, así que menos mal que mi chico me lo hizo todo (uso fraudulento de la impresora de su trabajo incluido). Para terminar el día, recogí la propuesta del asesor para pagar a Hacienda, que difiere en 200 euros de la que me hicieron cuando pedí cita, pero que al fin y al cabo me toca pagar y bastante. Como estaba de un humor de perros por todo eso y además podía dormirme de pie, evité (sí, sí, eso fue lo que hice) a mi amiga, aunque luego quedé con ella para otro día. Era eso o arriesgarme a pegarle una voz o a poner alguna cara o algo raro, así que preferí quedarme en casa debajo de una mantita de corazones y dormir, dormir y dormir...

El Miércoles fue el viaje a Madrid. Madrugar, ir a la estación, coger el tren (con lo poco que me gusta), las horas de viaje (que sí, vas sentada, pero cansa igualmente), la tensión del "a ver qué me espera", las prisas en la estación, pelearse por un taxi, el desplazamiento hasta el territorio enemigo, la reunión en sí, los nervios... Todo me dejó para el arrastre. En cuanto pude me escaqueé para tener un rato para mí sola: me fui a comer donde me apetecía, paseé por donde quise, me tomé un frapuccino... Me lo había merecido. Luego ya emprezó otra vez la pesadilla, porque el tren se atrasó, y luego empezaron los correos urgentes y las llamadas, la falta de cobertura, las prisas. Tanto me estresé que estuve a puntito de no bajarme en la estación correcta, ¡lo que me hubiera faltado! Sólo me relajé un poco cuando mi chico me recogió; estaba cansada y con mucho sueño... Cenamos de tapas y yo estaba deseando meterme en la cama y que el mundo se olvidara de mí un ratito.

Y el Jueves fue cuando ya la cosa se volvió dramática. En cuanto llegué a la oficina, ya tenía mensajes de las cosas urgentes que tenía para ese día (que era lo que me dejé el Martes por imposible más todo lo de el Miércoles). Me senté en la silla, me conecté a la red y ya no me moví de allí en toda la mañana. La chica del soporte no me dejó respirar ni un segundo, y además me daba la sensación de que no descansaba nada. Yo empecé a no enterarme de nada de lo que me decía y a contestarle de forma automática. Sólo esperaba que llegaran las dos y media de la tarde para irnos a comer con las de la oficina, que POR FIN habíamos logrado quedar para salir a un restaurante.

¿Y qué pasó a las dos y media? Que la chica del soporte se le olvidó de que tengo la absurda necesidad de comer... Me dijo que había que hacer de forma urgente una revisión que se tardaba diez minutos pero la realidad es que fué más de una hora. Las demás se fueron a comer y yo me quedé sola en la oficina, on-line, con hambre, llorando de pura rabia de que no podía ni irme a comer cuando a mí me diera la gana, y encima, sin enterarme de nada.

Como es fácil suponer a estas alturas, el resto de día fue de mal en peor. En mi cabeza se sumó toda esa rabia y encima proliferó todo lo que me molestaba (o creía que me molestaba). Estallé. Y como suele suceder en estos casos, lo pagaron mi chico, mi cabeza (que me dolía horrores) y mis ojos (que se hincharon hasta casi doblar su tamaño). De nuevo estar debajo de la mantita se me antojó la mejor solución.

Así que hoy me he levantado como si me hubieran pegado una paliza. Además he madrugado para venirme al trabajo una hora antes, con la idea de seguir terminando cosas urgentes que parece que no se acaban. Eso sí, tengo el firme propósito de salir a las 15:00 porque no creo que aguantaría ni un minuto más aquí.

Necesito un paréntesis.

(

6 comentarios:

  1. Al final, has conseguido irte a tu hora?... espero que si, vaya ritmo que llevas!! no es nada bueno...
    De verdad que espero que la situacion cambie pronto... y mientras no sea asi, intenta tomartelo con calma... sé que es dificil, pero es solo trabajo, lo que no se pueda hacer se hace al dia siguiente... no vale la pena que te dejes la salud en ello!!
    Bsitos!
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  2. Menuda semana! Tomatelo con calma, o intenta relajarte, lo que te dejen, claro. Espero que al final hayas salido a las 3 ^^
    Ánimo
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  3. Ánimo! ha sido una mala semana para muchos por lo que veo...
    Un besazo!
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  4. Pequeña pega un puñetazo en la mesa y diles que necesitas comer, que tu no pediste el ascenso.
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  5. oops!
    espero que haya mejorado la cosa en el fin de semana guapa...

    a veces un puñetazo en la mesa hace milagros, te lo digo por experiencia...
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