Uffffffffff...
Fué el Miércoles pasado (día 8 si el calendario que estoy mirando es el bueno, que ya no sé ni en qué año vivo) cuando tuve una reunión de trabajo en Madrid. Ese día, entre viaje, taxis, reunión en sí, comida, ida a la estación, whistles and flutes, realmente trabajé dos horas. Diez minutos, si me apuras: los que tardé en realizar mi presentación.
A partir de ahí todo ha sido un caos.
No he parado.
Así que hoy, ocho días después, ya en la segunda quincena de Julio (Oh-Dior-Mío) me he buscado cinco minutillos para ponerme a escribir un poco en el blog, cosa que me hace sentir algo mejor (así dicho puede parecer una tontería), porque es como si contactara un poco con mi rutina diaria que ahora parece haber muerto ahogada bajo una montaña de trabajo.
Salvo el fin de semana que me lo pasé en su mayoría durmiendo porque estaba agotada, el resto de los días han sido una locura: salir de casa por la mañana a trabajar y volver doce horas más tarde en el mejor de los casos: eso es muy triste, sí. He ido como un zombi a todas partes, demasiado aturullada / ocupada / desesperada como para parecer un ser normal.
Dentro de la fantástica jornada reducida-intensiva-mañanera que en teoría tendríamos Julio y Agosto, lo cierto es que ni un sólo día me he ido a mi hora, un poco por "voluntad propia". Pero esta semana me tocaba a mí estar de guardia oficialmente, no tenía más remedio que quedarme y ver como el resto de mis compañeros a las cuatro apagaban su ordenador sin pestañear y sin medio asomo de remordimiento... Oh, los admiro.
Y además...
Porque sí, SIEMPRE hay un además...
En el trabajo (¿hay otra cosa ahí fuera?), a alguien de allá arriba se ha dado cuenta de repente que TODO es un desastre (gracias, ex-jefe, todo un detallazo por tu parte, te salva que nos separa un oceano, literalmente hablando, que si no te ibas a enterar bien enterado, hombreyá) y se le ha ocurrido que me estaba tirando de los pelos con la microformación recibida (a todas luces insuficiente), sin ser capaz de arreglar nada (¿nos extrañamos?), y han mandado al Séptimo de Caballería al rescate.
O algo así.
Pero vamos, en definitiva: ha venido alguien que tiene el mismo puesto que yo desempeño ahora pero mucha más experiencia a echarme una mano, orientarme y decirme dónde debo perder tiempo y dónde no.
Al menos, en teoría.
Porque en la práctica ella sigue llevando sus cosas, más las mías -seguimos teorizando, claro-, y no hay tiempo material para todo, como es lógico. Así que estamos saliendo a las mil todas las tardes (y los demás de jornada intensiva, vuelvo a insistir en mi recocimiento), lo sigo haciendo yo todo sola y lo que necesito apoyo, me retraso porque la mujer no está siempre disponible, claro. Así que sigo tirándome de los pelos, pero con más discrección.
Por no hablar, claro,pero sí escribir en este post de desahogo total de que esta persona NO ES la que me venía dando apoyo, y donde la una decía así, esta dice asao, para cada una su método es mejor, y en medio estoy yo, majara perdida, y, seamos sinceros: HASTA LA CORONILLA.
(Mira, qué fina me he vuelto...)
Yo sólo quiero que llegue el fin de semana y que todo esto se acabe, por favor...
Fué el Miércoles pasado (día 8 si el calendario que estoy mirando es el bueno, que ya no sé ni en qué año vivo) cuando tuve una reunión de trabajo en Madrid. Ese día, entre viaje, taxis, reunión en sí, comida, ida a la estación, whistles and flutes, realmente trabajé dos horas. Diez minutos, si me apuras: los que tardé en realizar mi presentación.
A partir de ahí todo ha sido un caos.
No he parado.
Así que hoy, ocho días después, ya en la segunda quincena de Julio (Oh-Dior-Mío) me he buscado cinco minutillos para ponerme a escribir un poco en el blog, cosa que me hace sentir algo mejor (así dicho puede parecer una tontería), porque es como si contactara un poco con mi rutina diaria que ahora parece haber muerto ahogada bajo una montaña de trabajo.
Salvo el fin de semana que me lo pasé en su mayoría durmiendo porque estaba agotada, el resto de los días han sido una locura: salir de casa por la mañana a trabajar y volver doce horas más tarde en el mejor de los casos: eso es muy triste, sí. He ido como un zombi a todas partes, demasiado aturullada / ocupada / desesperada como para parecer un ser normal.
Dentro de la fantástica jornada reducida-intensiva-mañanera que en teoría tendríamos Julio y Agosto, lo cierto es que ni un sólo día me he ido a mi hora, un poco por "voluntad propia". Pero esta semana me tocaba a mí estar de guardia oficialmente, no tenía más remedio que quedarme y ver como el resto de mis compañeros a las cuatro apagaban su ordenador sin pestañear y sin medio asomo de remordimiento... Oh, los admiro.
Y además...
Porque sí, SIEMPRE hay un además...
En el trabajo (¿hay otra cosa ahí fuera?), a alguien de allá arriba se ha dado cuenta de repente que TODO es un desastre (gracias, ex-jefe, todo un detallazo por tu parte, te salva que nos separa un oceano, literalmente hablando, que si no te ibas a enterar bien enterado, hombreyá) y se le ha ocurrido que me estaba tirando de los pelos con la microformación recibida (a todas luces insuficiente), sin ser capaz de arreglar nada (¿nos extrañamos?), y han mandado al Séptimo de Caballería al rescate.
O algo así.
Pero vamos, en definitiva: ha venido alguien que tiene el mismo puesto que yo desempeño ahora pero mucha más experiencia a echarme una mano, orientarme y decirme dónde debo perder tiempo y dónde no.
Al menos, en teoría.
Porque en la práctica ella sigue llevando sus cosas, más las mías -seguimos teorizando, claro-, y no hay tiempo material para todo, como es lógico. Así que estamos saliendo a las mil todas las tardes (y los demás de jornada intensiva, vuelvo a insistir en mi recocimiento), lo sigo haciendo yo todo sola y lo que necesito apoyo, me retraso porque la mujer no está siempre disponible, claro. Así que sigo tirándome de los pelos, pero con más discrección.
Por no hablar, claro,
(Mira, qué fina me he vuelto...)
Yo sólo quiero que llegue el fin de semana y que todo esto se acabe, por favor...




8 opiniones dadas...
Aguanta un día más, que el viernes ya está prácticamente aquí.
Me gusta tu coche!!
Tia, manda un mail a tu ex-jefe y que te cuente como se hace o algo, ¿no? no debería costarle mucho decirte "presta especial atencion a esto y pasa de esto otro"
Por cierto, ¿qué pasó con la supernómina? ¿estaba equivocada o no? XD
Ánimo Inner, que ya es viernes!
Oye, ¿Y dejar este curro? Si eres capaz de hacer tanto y tan bien y llevar tanto tiempo en ese estado sin acabar loca de remate, ¿no podrías encontrar algo más tranquilo de lo tuyo - quenosequées -?
Es que con la salud no se juega y en el estado en el que estás, el estrés y la ansiedad te están rondando a base de bien!!!!
No se, cuídate mucho y ánimo con todo!
¿pa cuando las vacas?
besetes!
¡Hola! Mi mensaje es para mandarte ánimo,que YA ES VIERNES :-)
Que disfrutes MUUCHO del fin de semana, que descanses y que lo pases feliz.
Saludos.
ay inner ....... grita .... pero grita mucho .... que parece que los que tienes al rededor tiene duro el oído .......
qué fuerte.....
Me he agobiado solo con leerte :( ojú!.
Feliz finde guapa.
BICHEJO, aguanté y estoy viva, jejejeje... Me alegra que te guste. :D
PARAÍSOS, mi ex-jefe creo yo que tampoco tenía mucha idea, cada vez lo tengo más claro. Sí, claro que estaba equivocada. Fui una buena chica y devolví la diferencia. Snif. :)
MANDARINA, síiiiiiiiii...
FLE, si te digo la verdad, aún no sé "qué es lo mío", este trabajo me lo he topado, como quien dice, no sé si me explico. La verdad es que me lo he planteado muuuuuuuuuchas veces, pero por aquí el trabajo está fatal y por ahora no nos planteamos desplazarnos a otra ciudad, sería demasiado follón. Las vacaciones para la semana que viene, ¡bieeeeeeeeeeeeen! Lo malo es que apenas podré tener cuenta atrás, jos.
CLAIRE, puedes apostar tu oreja izquierda a que voy a disfrutar del finde y voy a descansar mogollón. :D
YNOSÉ, jejejejeje... :)
SANDRA, pues no veas en vivo y en directo...
¡¡BESOS!!
¡¡Cuéntame tú qué opinas!!