No me puedo creer que esté tan desconectada, tan tranquila, tan relajada.
Tan feliz.
No me puedo creer que esté escribiendo esto desde una terraza ideal, con una chaqueta puesta porque hace frío (¡frío un 26 de Julio!), escuchando alguna gaviota lejana, y el sonido del mar. El mágico sonido del mar. Las olas bañando la playa. El olor a sal. Es todo tan perfecto...
Cuando estuvimos organizando esta escapada, casi se puede decir que deprisa y corriendo por la poca antelación de la confirmación de mis días de asueto, realmente no albergaba la esperanza de encontrar un sitio en el que me sientiera tan en otro mundo que me olvidara de todo. Pero sí, aquí estoy, casi sin hacerme a la idea de lo a gusto que estoy...
Creo que nunca he disfrutado tanto del mar. No recuerdo que nunca me relajara tanto escuchar las olas. No he conseguido estar tan desconectada de mis procupaciones en meses...
Me siento feliz.
Tan feliz.
No me puedo creer que esté escribiendo esto desde una terraza ideal, con una chaqueta puesta porque hace frío (¡frío un 26 de Julio!), escuchando alguna gaviota lejana, y el sonido del mar. El mágico sonido del mar. Las olas bañando la playa. El olor a sal. Es todo tan perfecto...
Cuando estuvimos organizando esta escapada, casi se puede decir que deprisa y corriendo por la poca antelación de la confirmación de mis días de asueto, realmente no albergaba la esperanza de encontrar un sitio en el que me sientiera tan en otro mundo que me olvidara de todo. Pero sí, aquí estoy, casi sin hacerme a la idea de lo a gusto que estoy...
Creo que nunca he disfrutado tanto del mar. No recuerdo que nunca me relajara tanto escuchar las olas. No he conseguido estar tan desconectada de mis procupaciones en meses...
Me siento feliz.
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