Oh, sí.
POR FIN es Viernes.
De verdad que casi casi no me lo creía esta mañana. Pero sí. Además de lo maravilloso que es de por sí que lo sea, se añade que a media mañana (que por cierto, se me ha pasado rapidísima), se ha ido el Séptimo de Caballería, lo cual ha sido un alivio considerable, todo sea dicho.
Incluso me he permitido el lujo decasi irme a mi hora. Después de apagar el ordenador, estaba ya en la puerta de acceso a donde estaba mi coche, cuando oigo a mis espaldas...
- ¡Inneeeeeeeeeeeer, Inner, Iiiiiiiiiiinner!
Imposible hacerse la loca y fingir que no había oído semejante bocinazo. Me doy la vuelta (yo y otras veinte personas más), lentamente, intentando que cuando esté de cara a la chica que me ha llamado no la fulmine con la mirada, en plan Cíclope sin sus gafas. Consigo dibujar una sonrisa tensa (¡qué carajo: es Viernes!) mientras la veo venir trotando hacia mí con una hoja en la mano...
- Toma...
- ¿Qué es estoy por qué me lo das a las 15:28 si ves que me voy ya?
- Son tus vacaciones.
- ¿Cómo?
Sí, sí, esa cara se me puso.
Porque después de todo, conseguí hacer encaje de bolillos y ponerle a todo el mundo involucrado en el tema unas vacaciones que les gustaran, para que yo me pudiera coger las que yo quería. Y lo conseguí. Y el Miércoles pasado le llevé a mi jefa mi solicitud (270 kilómetros para llevar en mano la hoja, ojo). Y por la tarde se quedó en el despacho de Personal para que me las tramitaran. Y desde entonces sin saber nada. Y yo insistiendo a mi jefa de que no estaban picadas en el programa. Y la mujer diciendo que no me preocupara. Y yo pensando que iba lista, que hasta que no las tuviera seguras iba a seguir dándole la murga. Y ella dándome evasivas. Y yo venga a insistir.
Y allí estaba la hoja, con mi petición, la firma de mi jefa, un OK con rotulador rojo y lágrimas en mis ojos.
El próximo Miércoles me voy de vacaciones.
Por fin es Viernes.
Séptimo de Caballería se ha ido.
La vida es maravillosa.
POR FIN es Viernes.
De verdad que casi casi no me lo creía esta mañana. Pero sí. Además de lo maravilloso que es de por sí que lo sea, se añade que a media mañana (que por cierto, se me ha pasado rapidísima), se ha ido el Séptimo de Caballería, lo cual ha sido un alivio considerable, todo sea dicho.
Incluso me he permitido el lujo de
- ¡Inneeeeeeeeeeeer, Inner, Iiiiiiiiiiinner!
Imposible hacerse la loca y fingir que no había oído semejante bocinazo. Me doy la vuelta (yo y otras veinte personas más), lentamente, intentando que cuando esté de cara a la chica que me ha llamado no la fulmine con la mirada, en plan Cíclope sin sus gafas. Consigo dibujar una sonrisa tensa (¡qué carajo: es Viernes!) mientras la veo venir trotando hacia mí con una hoja en la mano...
- Toma...
- ¿Qué es esto
- Son tus vacaciones.
- ¿Cómo?
Sí, sí, esa cara se me puso.Porque después de todo, conseguí hacer encaje de bolillos y ponerle a todo el mundo involucrado en el tema unas vacaciones que les gustaran, para que yo me pudiera coger las que yo quería. Y lo conseguí. Y el Miércoles pasado le llevé a mi jefa mi solicitud (270 kilómetros para llevar en mano la hoja, ojo). Y por la tarde se quedó en el despacho de Personal para que me las tramitaran. Y desde entonces sin saber nada. Y yo insistiendo a mi jefa de que no estaban picadas en el programa. Y la mujer diciendo que no me preocupara. Y yo pensando que iba lista, que hasta que no las tuviera seguras iba a seguir dándole la murga. Y ella dándome evasivas. Y yo venga a insistir.
Y allí estaba la hoja, con mi petición, la firma de mi jefa, un OK con rotulador rojo y lágrimas en mis ojos.
El próximo Miércoles me voy de vacaciones.
Por fin es Viernes.
Séptimo de Caballería se ha ido.
La vida es maravillosa.
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