Sueño. Hace sueño. Claro, es tempranísimo. Tengo los ojos legañosos, pero aún así he de mirar si he cobrado... Antes incluso de abrir el correo corporativo. Las prioridades son las prioridades. Porque ya empiezan las rebajas, y la mañana se pasará más rápido haciendo una lista mental de cosas que agenciarme cuando salga de aquí y me vaya de tiendas (porque no tengo nada que ponerme, y eso no puede ser).
Veamos. Tecleo la dirección de mi banco, meto siete veces el D.N.I., cuatro veces la contraseña, cinco veces las coordenadas, dos escáneres de retina, tres muestras de ADN y... Por fin están los datos de mi cuenta.
¿Pero qué es esto?

Se me caen las legañas de la impresión, claro.
Vale, que no cunda el pánico (la euforia, más bien). Estaba esperando un aumento, sí, pero no cobrar un millón de las antiguas pesetas de una tacada. Aunque yo lo valgo, sí, está fuera de toda discusión, pero creo que en mi empresa aún no se han dado cuenta y no me lo reflejan en el sueldo, cosas que pasan. A alguien se le ha debido de ir el dedo de mala manera... O de buena manera, según se mire. Incluso es posible que hayan intercambiado las nóminas, y en ese caso debe de haber alguien tan alucinado como yo pero en el mal sentido, y como sea algún jefazo, quien haya metido la zarpa en el programa de nóminas va a tener un día chungoooooo...
El caso es que tengo 6000 euros en la cuenta, y los ojos me hacen chirivitas.
Menudo comienzo de las rebajas. O sería la mitad de un coche nuevo. O disfrutar de las vacaciones a todo tren...
Empiezo a soñar, no puedo evitarlo. Lo primero, con un SPA de lujo al que llego en mi NUEVÍSIMO coche que rezuma el característico olor a coche nuevo (valga la redundancia). Abro el enorme maletero y saco un juego de maletas (qué redundante soy en sueños) lleno hasta los topes de ropa nueva que he comprado en las rebajas y...
Toc, toc.
Me tocan el hombro. Un angelito con el ceño fruncido me miraba mal. Le pongo carita de pena pero entorna los ojos. Vale, vale, está bieeeeeeeeeeeen... Les diré que hay un minúsculo error, casi nada, unas decimillas, de hecho, no tienen ni que molestarse en revisarlo...
Bueno: vale. Lo denuncio, como no puede ser de otra manera. Soy honrada. Ahora mismo no soy pobre (hasta ayer lo era y seguramente a partir de mañana mismo también), pero sí honrada. Así que quedo en espera de que me quiten mi súpernómina y me den una normal y corriente, para planerarme el mes, poderme comprar una camiseta al menos en las rebajas, pagar cosas tan aburridas como la hipoteca, el seguro y esas cosas que los que realmente cobran 6000 euros seguramente no tienen necesidad de hacer... Hay que joderse.
Jo, pero cómo molaría cobrar eso todos los meses...
Veamos. Tecleo la dirección de mi banco, meto siete veces el D.N.I., cuatro veces la contraseña, cinco veces las coordenadas, dos escáneres de retina, tres muestras de ADN y... Por fin están los datos de mi cuenta.
¿Pero qué es esto?

Se me caen las legañas de la impresión, claro.
Vale, que no cunda el pánico (la euforia, más bien). Estaba esperando un aumento, sí, pero no cobrar un millón de las antiguas pesetas de una tacada. Aunque yo lo valgo, sí, está fuera de toda discusión, pero creo que en mi empresa aún no se han dado cuenta y no me lo reflejan en el sueldo, cosas que pasan. A alguien se le ha debido de ir el dedo de mala manera... O de buena manera, según se mire. Incluso es posible que hayan intercambiado las nóminas, y en ese caso debe de haber alguien tan alucinado como yo pero en el mal sentido, y como sea algún jefazo, quien haya metido la zarpa en el programa de nóminas va a tener un día chungoooooo...
El caso es que tengo 6000 euros en la cuenta, y los ojos me hacen chirivitas.
Menudo comienzo de las rebajas. O sería la mitad de un coche nuevo. O disfrutar de las vacaciones a todo tren...
Empiezo a soñar, no puedo evitarlo. Lo primero, con un SPA de lujo al que llego en mi NUEVÍSIMO coche que rezuma el característico olor a coche nuevo (valga la redundancia). Abro el enorme maletero y saco un juego de maletas (qué redundante soy en sueños) lleno hasta los topes de ropa nueva que he comprado en las rebajas y...
Toc, toc.
Me tocan el hombro. Un angelito con el ceño fruncido me miraba mal. Le pongo carita de pena pero entorna los ojos. Vale, vale, está bieeeeeeeeeeeen... Les diré que hay un minúsculo error, casi nada, unas decimillas, de hecho, no tienen ni que molestarse en revisarlo...
Bueno: vale. Lo denuncio, como no puede ser de otra manera. Soy honrada. Ahora mismo no soy pobre (hasta ayer lo era y seguramente a partir de mañana mismo también), pero sí honrada. Así que quedo en espera de que me quiten mi súpernómina y me den una normal y corriente, para planerarme el mes, poderme comprar una camiseta al menos en las rebajas, pagar cosas tan aburridas como la hipoteca, el seguro y esas cosas que los que realmente cobran 6000 euros seguramente no tienen necesidad de hacer... Hay que joderse.
Jo, pero cómo molaría cobrar eso todos los meses...
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