La otra tarde fui valiente, me monté en la sauna que tengo por coche y me fui a la city a ver coches. Una versión de mí, deshidratada y sudorosa, aparcó enfrente de la tienda de mi chico y lo secuestró durante dos horas mientras íbamos a ver coches.
En principio, sólo coches de ocasión, porque estaba "medio decidido" que no iba a ser un coche nuevo, por aquello del presupuesto, ajustarse el cinturón, la crisis, bla-bla-bla...
Los coches de ocasión no bajaban de los 7500 euros, y ninguno me gustó. Vale, ya sé que los vehículos de esas características son los que son, no puedes elegir... Pero tengo derecho a que no me gusten, ¿no?
También me hacía ilusión ver coches nuevos, como cuando entras a una tienda sólo para mirar sabiendo que no vas a comprar nada... Y vimos un par de ellos. Un Peugeot 207 y un Citröen C3. Este último es el que me gusta: había uno de ocasión bastante bien por 8400 euros, y nuevo con todo el equipamiento molón y entregando la Olivita por unos 11000, aproximadamente. O sea: la diferencia entre coche nuevo totalmente a mi gusto y uno de segunda mano bastante aceptable era de 2500 euros.
Ése era el dilema, sobre todo cuando la tentación estaba tan cerquita, la balanza se inclinaba hacia el coche nuevo, pero no dije nada. Debía madurar la idea durante el fin de semana...
En eso estaba pensando, en dejar aparcado el tema por el momento, mientras cenábamos al aire libre con unos amigos. Y luego, por pura casualidad, escuché a uno de ellos decir:
- ...porque el año que viene sacan un nuevo modelo de C3...
¿CÓMO? Estupefacta (y un pelín chispys, tengo que reconocerlo), levanté una ceja (o puede que las dos, porque creo que no sé levantar sólo una). Me giré inmediatamente a mi chico, quien al parecer ya sabía eso pero había obviado contarme una información tan sumamente vital para la elección de coche. Solo que él no entendía que fuera tan importante. Pues está claro que sí.
Me enfurruñé al instante, y sin entrar en el minúsculo detalle de que no me cuenta lo más importante del mundo del motor (los nuevos diseños), le anuncié mi lógico cambio de opinión.
- Pues entonces NO quiero un C3 nuevo.
- ¿Pero por qué?
- Ya lo has oído: porque el año que viene sacan un modelo nuevo.
- ¿Y qué más da?
- Pues mucho. No quiero ser la "chica del modelo antiguo".
- Pero si este modelo te gusta...
- Ya, pero estará desfasado enseguida. No lo habré pagado y ya estará out.
Jo, pues yo creo que es evidente y elemental: si te vas a gastar casi dos millones de las antiguas pesetas, qué menos que sepas que el año que viene tu flamante coche NUEVO no sea ya un modelo anterior. Otra cosa es si te lo compras de segunda mano, es algo aceptable. Pero no nuevo, no me parece.
Creo que en este asunto, vamos para atrás como los cangrejos...
En principio, sólo coches de ocasión, porque estaba "medio decidido" que no iba a ser un coche nuevo, por aquello del presupuesto, ajustarse el cinturón, la crisis, bla-bla-bla...
Los coches de ocasión no bajaban de los 7500 euros, y ninguno me gustó. Vale, ya sé que los vehículos de esas características son los que son, no puedes elegir... Pero tengo derecho a que no me gusten, ¿no?
También me hacía ilusión ver coches nuevos, como cuando entras a una tienda sólo para mirar sabiendo que no vas a comprar nada... Y vimos un par de ellos. Un Peugeot 207 y un Citröen C3. Este último es el que me gusta: había uno de ocasión bastante bien por 8400 euros, y nuevo con todo el equipamiento molón y entregando la Olivita por unos 11000, aproximadamente. O sea: la diferencia entre coche nuevo totalmente a mi gusto y uno de segunda mano bastante aceptable era de 2500 euros.
Ése era el dilema, sobre todo cuando la tentación estaba tan cerquita, la balanza se inclinaba hacia el coche nuevo, pero no dije nada. Debía madurar la idea durante el fin de semana...
En eso estaba pensando, en dejar aparcado el tema por el momento, mientras cenábamos al aire libre con unos amigos. Y luego, por pura casualidad, escuché a uno de ellos decir:
- ...porque el año que viene sacan un nuevo modelo de C3...
¿CÓMO? Estupefacta (y un pelín chispys, tengo que reconocerlo), levanté una ceja (o puede que las dos, porque creo que no sé levantar sólo una). Me giré inmediatamente a mi chico, quien al parecer ya sabía eso pero había obviado contarme una información tan sumamente vital para la elección de coche. Solo que él no entendía que fuera tan importante. Pues está claro que sí.
Me enfurruñé al instante, y sin entrar en el minúsculo detalle de que no me cuenta lo más importante del mundo del motor (los nuevos diseños), le anuncié mi lógico cambio de opinión.
- Pues entonces NO quiero un C3 nuevo.
- ¿Pero por qué?
- Ya lo has oído: porque el año que viene sacan un modelo nuevo.
- ¿Y qué más da?
- Pues mucho. No quiero ser la "chica del modelo antiguo".
- Pero si este modelo te gusta...
- Ya, pero estará desfasado enseguida. No lo habré pagado y ya estará out.
Jo, pues yo creo que es evidente y elemental: si te vas a gastar casi dos millones de las antiguas pesetas, qué menos que sepas que el año que viene tu flamante coche NUEVO no sea ya un modelo anterior. Otra cosa es si te lo compras de segunda mano, es algo aceptable. Pero no nuevo, no me parece.
Creo que en este asunto, vamos para atrás como los cangrejos...
16 comentarios: