18 julio 2009

¿Y yo, qué leo? (XXV)

El fin de semana pasado terminé la segunda entrega de la saga Millenium, cuyo parco (nótese la ironía) título es LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA, del fallecido Stieg Larsson (dudo mucho que a estas alturas de la vida el autor de esta saga no se conozca).

En el anterior libro Lisbeth se descubrió a sí misma bastante colada por Mikael, quien, sin quererlo y merced a su relación con Erika (que cada vez entiendo menos), le rompe el corazón. Desde aquí empieza la segunda parte de la historia.

La contraportada pone en antecedentes:
Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer el desencanto con el estudio de las Matemáticas y ciertos placeres en una playa del Caribe.

¿Y Mikael? El gran héroe vive buenos momentos en Millennium, con las finanzas de la revista saneadas y el reconocimiento profesional por parte de colegas. Ahora tiene entre manos un reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de mujeres procedentes del Este que le han propuesto Dag Svensson, periodista de investigación, y su mujer, la criminóloga e investigadorea de género Mia Bergman.

Las vidas de los dos protagonistas parecen haberse separado por completo, pero entretanto... Una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con la forma de provocar el fuego que acabe con todo.
Lo cierto es que no cogí esta segunda parte con la ansia que preveía cuando me picó el gusanillo de leer la saga, puesto que con el otro libro me aburrí bastante. Al menos, este tiene un desarrollo bastante constante: no he tenido que esperar a la segunda mitad del libro para ver un poco de acción.

Pero aún así, aunque esta segunda parte ha sido mejor que la primera, me que quedado un poco asín. No me ha impactado, no me ha dejado sin respiración, nada. Me ha dejado un tanto indiferente, ésa es la verdad. ¿Me ha gustado? Sí, pero un sí con poco entusiasmo. La frase que me sale al describirlo es: no está mal.

Sigue teniendo detalles superficiales y absurdos pero en menor medida a la hora de describir las situaciones, pero he notado una considerable mejora. No entiendo muy bien a qué venía toda esa paranoia de las Matemáticas y el teorema de Fermat. Y he decidido que si algún día me voy a Suecia a vivir, pondré una fábrica de pan de molde, porque me quedo con la sensación de que allí sólo se subsiste a base de café y sándwiches.

La verdad es que no puedo aportar demasiado porque, como digo, no es que me haya entusiasmado esta historia. Como había visto la película de la primera parte, algunos detalles del desenlace no me vinieron de sorpresa, aunque la revelación en la página 648 sí, la verdad. Pero sólo eso. El final me ha parecido una paja mental en toda regla... No sabría explicar exactamente por qué no estoy sin respiración como casi todo el mundo que ha leído este libro, pero es así.

Pero eso sí, pienso acabarme la trilogía. Ea.

9 comentarios:

  1. Espero que cuando terminases el segundo, tuvieses a mano el tercero...
    A mí me ha gustado mucho, pero el tercero es el mejor de todos
    ResponderSuprimir
  2. Osea, que Michael sigue con su dieta de sandwiches y café también en este libro xDDD
    Yo todavía esperaré un tiempo para leermelo, que tengo demasiados libros esperándome en la estantería.
    ResponderSuprimir
  3. El problema es el bombo que se le ha dado a la trilogía. Si no estuviera tanto en el candelero, la gente tendría menos expectativas y por tanto gustaría más. Personalmente, hacía tiempo que no leía una novela donde hubiera periodistas, policías y abogados de por medio y que me enganchara y gustara tanto. No tiene la típica historia de amor, ni los típicos personajes con vidas convencionales, y está ambientada en la actualidad y muestra problemas reales, porque la corrupción, los abusos sexuales y demás, por desgracia, existen. No sé, yo sí veo la historia muy atractiva. Ahora, es atractiva desde el punto de vista de la trama, desde el punto de vista literario no es de Premio Nobel ni de coña ;)
    ResponderSuprimir
  4. Ojo, posible spoiler si no has leído ninguno de los libros.

    Lo de las matemáticas es sólo una pista más de lo que le pasa a Lisbeth. Quiere transmitir, a través de sus habilidades extraordinarias, que lo que le pasa no es que sea una psicótica o una loca, sino que, simplemente, padece síndrome de Aspergen ;) Los afectados por dicha enfermedad no desarrollan la parte del cerebro que trabaja la empatía y a cambio superdesarrollan otras partes del mismo, normalmente relacionadas con la lógica. En el caso de Lisbeth es la lógica (tanto matemáticas como informática son procesos fundamentalmente lógicos) y además la memoria fotográfica.

    A mí el tercero se me hizo pesado, pero en el plan del primero, creo que se repite un poco.

    mua!
    ResponderSuprimir
  5. ELENA, pues no, no lo tengo. Igual alguna tarde que esté dando un paseo lo compro, pero por ahora no tengo prisa...

    MEEEL, pues sí, y Lisbeth no le va a la zaga, entre eso y unas pizzas ultracongeladas subsisten en ese país, jejeje...

    SIL, creo que tienes razón, la espectativa creada alrededor de la saga es la que hace que muchos nos decepcionemos un poco (me incluyo, ¿eh?). Reconozco que, efectivamente, no son los personajes típicos, ni las vidas convencionales, ni una historia de amor al uso, pero discrepo contigo: en esta segunda entrega, no he visto que la corrupción, los abusos sexuales y todo eso tengan mucho que ver en la trama, más bien poco. De hecho, pasan un poco de puntillas (me esperaba algo más en el tema de Irina P., por ejemplo). No obstante, de cabeza iré a por la tercera entrega... :)

    PARAÍSOS, pues si el tercero te parecío tan pesado como el primero, mal vamos... Aunque ya estoy acostumbrada, jajaja... Lo del síndrome de Aspergen ya me lo supuse desde el primer libro, aunque Lisbeth es mucho menos encantadora que mi adorado Sheldon Cooper. ;)

    ¡¡BESOS!!
    ResponderSuprimir
  6. Bueno, Inner, es que yo tengo una visión más completa, que me faltan 200 peiches de la terceraa entrega. Pero bueno, de pasada, de pasada... mira la historia de Salander :P
    ResponderSuprimir
  7. Sorry Inner, pero este post no pienso leerlo...que empiezas a contar cosas de como termina este libro...y ya se que voy algo retrasada pero todavia no me lo he terminado... asi que ejem ejem....
    Besoootes
    ResponderSuprimir
  8. Atención, puede ser un spoiler: Yo creo que en realidad el segundo y tercer libro deberían ser uno solo. El tercer libro me gustó bastante más que el segundo, tiene más acción.
    Estoy de acuerdo con Sil en que parte de culpa la tiene todo el bombo que se ha creado alrededor de la saga. Las expectativas estan demasiado altas...
    ResponderSuprimir
  9. Pues yo vengo aquí a polemizar, el tercer libro es el que menos me ha gustado de los tres. Es MUY cansino, y la resolución... bueno, no digo nada de la resolución, pero que no me gusta, ya comentaré por qué.

    En cuanto a lo de que Lisbeth tiene síndrome de Asperger, es posible que sea eso lo que quiere transmitir el autor, o por lo menos eso dice todo el mundo. Pero sería una Asperger algo rara, creo. Le faltan un par de síntomas muy claros (no tiene ningún monotema favorito sobre el que acumule información, por ejemplo. Sólo le gusta la información por la información), y la verdad, se me hace un poco difícil imaginar a un Asperger que se las apañara tan bien en Milton Security como ella. Tal vez eso sea causado por la infancia que tuvo y por las cosas que se revelan en este segundo libro, no soy psicólogo.
    ResponderSuprimir