Estoy un poco plof. Me noto estos días un poco triste... ¿El motivo? No hay uno concreto. Todo ha sido un cúmulo de circunstancias adversas...
Porque, ¿qué mayor circunstancia adversa hay que volver de las vacaciones y tener el famoso síndrome postvacacional? A eso se le suma que un montón de gente (¿toda?) se va de vacaciones en Agosto y yo me quedo encerrada en el trabajo este mes, porque fui la última en llegar y no quedaba ya ni un sólo día libre que poder pedirme... Encima no tengo ni el consuelo del festivo del día 15, porque cae en Sábado y eso y nada es lo mismo. En el horizonte no hay ni un solo puente en meses. El panorama es desolador.
El trabajo sigue siendo como siempre, por lo que me siento psíquicamente agotada. Sí, efectivamente: una semana después de volver de las vacaciones... No me han durado NADA la carga de pilas. Además, aunque es una enorme tontería (lo reconozco), resulta que gracias a una modificación de la estructura de red informática de mi empresa -que al parecer era sumamente importante-, ya no tengo mi relajante escritorio, sino un anodino y corporativo fondo totalmente deprimente que no me dejan cambiarlo por políticas de seguridad. Toma ya. Es que tener un fondo de escritorio que no sea corporativo es muy peligroso, por lo visto. En fin...
También estoy físicamente agotada, y no porque haga un montón de cosas que me tengan ajetreada de acá para allá (ya que vegeto en el sofá más de lo que es recomendable por la OMS). El calor que hace me tiene en jaque y no tengo ganas de salir a la calle, a pesar de que tengo las tardes libres y -esta vez sí- salgo del trabajo a una hora razonable sin sentirme culpable. Aún con las vitaminas intermitentes (me las tomo cuando me acuerdo), pues sigo igual...
Así que así estoy, un poco de bajón... Confío en que se vaya pronto...
Porque, ¿qué mayor circunstancia adversa hay que volver de las vacaciones y tener el famoso síndrome postvacacional? A eso se le suma que un montón de gente (¿toda?) se va de vacaciones en Agosto y yo me quedo encerrada en el trabajo este mes, porque fui la última en llegar y no quedaba ya ni un sólo día libre que poder pedirme... Encima no tengo ni el consuelo del festivo del día 15, porque cae en Sábado y eso y nada es lo mismo. En el horizonte no hay ni un solo puente en meses. El panorama es desolador.
El trabajo sigue siendo como siempre, por lo que me siento psíquicamente agotada. Sí, efectivamente: una semana después de volver de las vacaciones... No me han durado NADA la carga de pilas. Además, aunque es una enorme tontería (lo reconozco), resulta que gracias a una modificación de la estructura de red informática de mi empresa -que al parecer era sumamente importante-, ya no tengo mi relajante escritorio, sino un anodino y corporativo fondo totalmente deprimente que no me dejan cambiarlo por políticas de seguridad. Toma ya. Es que tener un fondo de escritorio que no sea corporativo es muy peligroso, por lo visto. En fin...
También estoy físicamente agotada, y no porque haga un montón de cosas que me tengan ajetreada de acá para allá (ya que vegeto en el sofá más de lo que es recomendable por la OMS). El calor que hace me tiene en jaque y no tengo ganas de salir a la calle, a pesar de que tengo las tardes libres y -esta vez sí- salgo del trabajo a una hora razonable sin sentirme culpable. Aún con las vitaminas intermitentes (me las tomo cuando me acuerdo), pues sigo igual...
Así que así estoy, un poco de bajón... Confío en que se vaya pronto...
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