Vale, no tengo piedad. Lo reconozco, qué pasa. Claro que tampoco entiendo muy bien por qué hay que tenerla...
Y me refiero a criticar, pero no chismorrear, sino comentar cosas sobre los sitios donde he estado. Para lo bueno y para lo malo... ¿Por qué no? Así puedo ayudar a la gente a encontrar sitios estupendos, o evitar alguna sorpresa desagradable...
Uno de mis hoteles favoritos en la capital es el Confortel Suites Madrid. Siempre que hay alguna oferta la pillamos (porque si no hay oferta, es un hotel CARO). Me gusta porque tiene una decoración moderna y las habitaciones son espaciosas. Además, está situado en un sitio tranquilo -aunque no muy céntrico-, y tiene cerca una parada de metro. Me siento cómoda allí porque (o a pesar de) es un hotel moderno y funcional.
Sin embargo, un ejemplo claro de que el gran angular es el mejor amigo de los hoteleros lo tenemos en el Hotel Don Pedro. Al entrar a la página web me quedé prendada, la verdad. Las habitaciones eran bonitas, los distribuidores amplios... En fin, un hotel con encanto, como anunciaba la página web. Además, más céntrico imposible, a un minuto escaso de la Plaza del Ayuntamiento... Hice la reserva.
Y cuando llegamos, nos encontramos un hotel cuya entrada (que además es una cafetería), es muy estrecha, y da paso a un pasillo, y luego otro pasillo, y luego un ascensor, y ya las habitaciones. Desde luego, yo no ví por ningún lado el espacio que dejaban entrever las fotografías de la página web... Nuestra habitación era normal. No era especialmente luminosa, y el colorido no era relajante en absoluto. Tampoco estaba dotada de todas las comodidades, sólo las estándar. Así que en realidad, nada de lo que decía la página web era cierto. Además, el aire acondicionado de nuestra habitación hacía ruido, cosa que no nos arreglaron (total, para dos días dirían que no merecía la pena, supongo), y la ducha apenas tragaba agua (fallo en más de una habitación, por lo visto); con lo cual, la impresión que me llevé fue bastante pobre. De lo único que no puedo quejarme es de la situación del hotel: en todo el casco antiguo. En definitiva, no es un sitio lujoso ni mucho menos, pero está bien situado.
Una cosa bien distinta nos encontramos en la Venta del Mar.
Al principio, no estaba muy convencida del todo, tengo que reconocerlo. Pero cuando llegamos allí, comprobé que era EXACTAMENTE como venía en la página web. E incluso mejor. Tiene dos plantas, y todas las habitaciones tienen vistas al mar: una panorámica impresionante porque está encima de un acantilado. Delante de las habitaciones hay una extensión de césped donde puedes contemplar el atardecer, tumbarte un rato, o bajar a la playa directamente desde allí. Las habitaciones son cómodas, sencillas, funcionales, nada pretenciosas pero bonitas. Las camas son muy confortables, de hecho, casi afirmo que son las más cómodas que he probado en un hotel... El desayuno, sin complicaciones, estaba muy rico. De lo único que no puedo opinar es del spa, aunque, sinceramente, ¿quién necesita un spa en semejante entorno? Sólo tienes que dejar que las olas salpiquen tus pies, que el sol tibio del atardecer acaricie tu piel y que la brisa te alborote el pelo para estar tremendamente relajada...

Y me refiero a criticar, pero no chismorrear, sino comentar cosas sobre los sitios donde he estado. Para lo bueno y para lo malo... ¿Por qué no? Así puedo ayudar a la gente a encontrar sitios estupendos, o evitar alguna sorpresa desagradable...
Uno de mis hoteles favoritos en la capital es el Confortel Suites Madrid. Siempre que hay alguna oferta la pillamos (porque si no hay oferta, es un hotel CARO). Me gusta porque tiene una decoración moderna y las habitaciones son espaciosas. Además, está situado en un sitio tranquilo -aunque no muy céntrico-, y tiene cerca una parada de metro. Me siento cómoda allí porque (o a pesar de) es un hotel moderno y funcional.
Sin embargo, un ejemplo claro de que el gran angular es el mejor amigo de los hoteleros lo tenemos en el Hotel Don Pedro. Al entrar a la página web me quedé prendada, la verdad. Las habitaciones eran bonitas, los distribuidores amplios... En fin, un hotel con encanto, como anunciaba la página web. Además, más céntrico imposible, a un minuto escaso de la Plaza del Ayuntamiento... Hice la reserva.Y cuando llegamos, nos encontramos un hotel cuya entrada (que además es una cafetería), es muy estrecha, y da paso a un pasillo, y luego otro pasillo, y luego un ascensor, y ya las habitaciones. Desde luego, yo no ví por ningún lado el espacio que dejaban entrever las fotografías de la página web... Nuestra habitación era normal. No era especialmente luminosa, y el colorido no era relajante en absoluto. Tampoco estaba dotada de todas las comodidades, sólo las estándar. Así que en realidad, nada de lo que decía la página web era cierto. Además, el aire acondicionado de nuestra habitación hacía ruido, cosa que no nos arreglaron (total, para dos días dirían que no merecía la pena, supongo), y la ducha apenas tragaba agua (fallo en más de una habitación, por lo visto); con lo cual, la impresión que me llevé fue bastante pobre. De lo único que no puedo quejarme es de la situación del hotel: en todo el casco antiguo. En definitiva, no es un sitio lujoso ni mucho menos, pero está bien situado.
Una cosa bien distinta nos encontramos en la Venta del Mar.
Al principio, no estaba muy convencida del todo, tengo que reconocerlo. Pero cuando llegamos allí, comprobé que era EXACTAMENTE como venía en la página web. E incluso mejor. Tiene dos plantas, y todas las habitaciones tienen vistas al mar: una panorámica impresionante porque está encima de un acantilado. Delante de las habitaciones hay una extensión de césped donde puedes contemplar el atardecer, tumbarte un rato, o bajar a la playa directamente desde allí. Las habitaciones son cómodas, sencillas, funcionales, nada pretenciosas pero bonitas. Las camas son muy confortables, de hecho, casi afirmo que son las más cómodas que he probado en un hotel... El desayuno, sin complicaciones, estaba muy rico. De lo único que no puedo opinar es del spa, aunque, sinceramente, ¿quién necesita un spa en semejante entorno? Sólo tienes que dejar que las olas salpiquen tus pies, que el sol tibio del atardecer acaricie tu piel y que la brisa te alborote el pelo para estar tremendamente relajada...
Joer, pedazo de foto. Tomo nota por si me toca ir :D
ResponderSuprimirYo no soy muy hotelera, pero me apunto los nombres de los buenos por si caen!
ResponderSuprimirMIN, en el post anterior las vistas que puse son de ese sitio, es precioso. Toma nota, porque merece mucho la pena ir.
ResponderSuprimirJAURNE, de vez en cuando hay que darse un capricho y qué menos que ir a sitios que están bien, ¿no?
dónde es la foto? es muy chula
ResponderSuprimirEs lo que veíamos desde la habitación de La Venta del Mar, en Liencres (Cantabria).
ResponderSuprimirpues muy buena idea...critica crticia y así aprendemos de esos lugares, por cierto...preciosos!
ResponderSuprimirBesitos
A este paso acabarás abriendo un segundo blog sólo de reseñas hoteleras ;)
ResponderSuprimirBesos de colores.
podrías dedicarte a consultora de viajes!
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