Me paso los días de Lunes a Viernes tomando decisiones en horario laboral.
Que si sí, o no, o todo lo contrario. O hagamos esto o lo otro. O tomemos esta dirección o la opuesta. O a la derecha o a la izquierda. Cada correo que me llega es una pregunta, un interrogante. Casi todo mi personal busca en mí una respuesta a algún asunto, o al menos que esté de acuerdo (o no) con la propuesta que me planteen. Tener que estar evaluando constantemente pros y contras, buscando un equilibrio entre varios aspectos a tener en cuenta, y luego argumentar la base de mi decisión por si acaso el tema me explota en la cara, me genera bastante estrés. Acabo HARTA.
Así que fuera del trabajo evito tomar decisiones, por nimias que sean. Llevo bastante mal aquello de ¿qué cenamos hoy? ¿Dónde vamos a tomarnos unas cañas? ¿Qué película vemos? ¿Nos tomamos un café o un helado?
De verdad que me es indiferente una cosa u otra. Si algo me parece mal como opción (es decir: que no me diera igual), lo digo alto y claro, pero el resto no quiero tener que decidirlo. Necesito dejarme llevar, ser por unas horas dependiente de las decisiones de otros, de la gente en la que confío y quiero. Así que digo me da igual, porque realmente es así, y porque a estas alturas ya me saben mejor las cosas si no son decisión mía.
Que si sí, o no, o todo lo contrario. O hagamos esto o lo otro. O tomemos esta dirección o la opuesta. O a la derecha o a la izquierda. Cada correo que me llega es una pregunta, un interrogante. Casi todo mi personal busca en mí una respuesta a algún asunto, o al menos que esté de acuerdo (o no) con la propuesta que me planteen. Tener que estar evaluando constantemente pros y contras, buscando un equilibrio entre varios aspectos a tener en cuenta, y luego argumentar la base de mi decisión por si acaso el tema me explota en la cara, me genera bastante estrés. Acabo HARTA.
Así que fuera del trabajo evito tomar decisiones, por nimias que sean. Llevo bastante mal aquello de ¿qué cenamos hoy? ¿Dónde vamos a tomarnos unas cañas? ¿Qué película vemos? ¿Nos tomamos un café o un helado?
De verdad que me es indiferente una cosa u otra. Si algo me parece mal como opción (es decir: que no me diera igual), lo digo alto y claro, pero el resto no quiero tener que decidirlo. Necesito dejarme llevar, ser por unas horas dependiente de las decisiones de otros, de la gente en la que confío y quiero. Así que digo me da igual, porque realmente es así, y porque a estas alturas ya me saben mejor las cosas si no son decisión mía.
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