16 agosto 2009

Hen Party!!

Un cruel haz de luz solar me despierta al caer sobre mi cabecita. Al menos mi paralizado cerebro es capaz de decidir que no debo abrir los ojos si no quiero quedarme ciega...

Aún con los ojos cerrados y los párpados calentitos, hago repaso mental de mi estado general. Siento una sed espantosa. Los pies me duelen, y noto incluso que me laten como si el corazón se me hubiera instalado allí. El cuerpo lo tengo rígido. Me doy cuenta de que no sé muy bien dónde estoy.

Pongo una mano sobre los ojos y los abro con cuidado. La primera imagen no me aclara mucho: mis deditos sonrosados por el sol. Cuando las pupilas se acostumbran un poco a la luz, miro a mi alrededor. Sí, estoy tumbada en algún sitio duro. Un sofá-cama, parece. Bueno, es un término demasiado generoso para denominar una estructura hecha de palos y una gomaespuma de un grosor ínfimo. Y llevo puesto el pijama, eso quiere decir que cuando me acosté no estaba tan mal, porque coordiné lo bastante como para cambiarme de ropa. Todo un logro. Bastante tranquilizador, de hecho.

Tanteo en busca de una botella de agua (si me puse el pijama, me traje agua, eso seguro, antes duermo en pelotas que sin agua cerca de mí), y mientras miro el móvil para ver la hora que es. Madre mía, hace dos horas que nos acostamos -creo recordar-.

Enfoco los ojos para ver algo más. Bien, estamos donde debemos, en un apartamento alquilado en la costa malagueña, un espacio de pocos metros cuadrados que ríete tú de las simulaciones que hacen en IKEA de pisos pequeños. Y allí estamos metidas cinco chicas e innumerables maletas, acopladas cual piezas de Tetris en todos los espacios horizontales que pueden pasar por aceptables en una escala de comodidad. Se oyen gaviotas, un aire acondicionado que sólo hace un ruido molesto en circunstancias normales (e infernal en esta lamentable circunsatancia en la que me hayo sumida) y respiraciones acompasadas. Todo el mundo está frito. Lógico, teniendo en cuenta la fiesta de anoche.

Con cuidado de no desbaratar una línea de Tetris (y de paso no despertar a nadie), me cambio de postura con sumo cuidado. No sé si seré capaz de dormirme ahora que soy consciente de que tengo el cuerpo como si me hubieran pegado una paliza, pero la verdad es que caigo rendida medio segundo después.

ZzzzZZZZZzzzZZZzzzzzZZZ...

Y sueño con la noche anterior (más bien, las horas anteriores), con las risas, los bailes, los chicos, las chicas, los strippers, las copas, las canciones, la zona de marcha, las bromas, las fotos, los tacones, los chupitos, los puestos de comida de emergencia, las luces, la música, la gente.

Una buena despedida de soltera, sí.

4 comentarios:

  1. oh, me dolió la cabeza de la resaca con pensarlo :-p
    ResponderSuprimir
  2. jajaja, dolor de cabeza??

    yo siempre duermo con agua cerca, jaja, con o sin riesgo de resaca.
    ResponderSuprimir
  3. :) Aspirinas y zumo de tomate dentro de un ratito, y como nueva :) Muchos muchos besos!!!
    ResponderSuprimir
  4. ayyyyyyyyyyyy esas despedidas con striper ... ay ay ay ... jajajajajajja


    DETALLES RIGHT NOW
    ResponderSuprimir