A veces atravieso unas épocas apáticas y me convierto en un total y absoluto ser antisocial.
Últimamente estoy en una de esas épocas, en las que el pensamiento dominante en mi cabecita es poder estar a solas en casa (o con mi pareja), a mis anchas. No me apetece mucho salir o quedar con amigos, evito un poco el contacto social.
Siempre he sido bastante independiente, incluso mi madre me acusa lo dice a menudo; supongo que eso tiene algo que ver. También influye, creo, que por ejemplo, en mi lugar de trabajo confluyen varios centenares de personas. Aunque esté un poco aislada en un despacho, aún así me paso mucho tiempo compartiendo ese espacio laboral con varias personas (cada una de su padre y de su madre). Es decir, gran parte de mi tiempo estoy rodeada de mucha gente. Normalmente lo llevo bien, pero en mis épocas antisociales me resulta un poco difícil de manejar.
Pero disimulo, menos mal. Soy capaz de seguir la conversación del despacho con animosidad, sonreir afablemente a las diez personas de media que me suelo encontrar si voy al baño o al office. Creo que nadie nota estas épocas antisociales, quizá un día un poco rarillo pero nada más. Me esfuerzo mucho en que no se note que estoy deseando pasar el resto de mi día sin tener tanta gente alrededor.
Bueno, a veces estallo. Pero procuro que sean las menos...
También me vuelvo un poco egoísta, porque ésa es mi realidad en mi lugar de trabajo, pero mi chico está solo casi todo el día (aún cuando esté su compañero), y claro, cuando sale de trabajar tiene necesidad de vida social. Eso choca directamente con mi huída de contacto con el resto de la Humanidad, así que acojo con más bien poco entusiasmo sus proposiciones de ir a tomar algo con los amigos. Luego en realidad me lo paso bien, pero me cuesta tantísimo arrancar...
Y un día, sin más, me levanto, y mi época antisocial ha desaparecido. Como por arte de magia.
Me gustaría saber cuál es el detonante de que de repente me apetezca salir y relacionarme con los demás, para provocármelo cuando noto que tardo demasiado en reaccionar, porque querer estar aislada, notarse mal humor, controlar no saltar a la mínima... No es bueno ni sano.
Ahora, sin ir más lejos, estoy sumida en una de esos momentos. ¿Quién sabe cuánto durará esta vez?
Últimamente estoy en una de esas épocas, en las que el pensamiento dominante en mi cabecita es poder estar a solas en casa (o con mi pareja), a mis anchas. No me apetece mucho salir o quedar con amigos, evito un poco el contacto social.
Siempre he sido bastante independiente, incluso mi madre me Pero disimulo, menos mal. Soy capaz de seguir la conversación del despacho con animosidad, sonreir afablemente a las diez personas de media que me suelo encontrar si voy al baño o al office. Creo que nadie nota estas épocas antisociales, quizá un día un poco rarillo pero nada más. Me esfuerzo mucho en que no se note que estoy deseando pasar el resto de mi día sin tener tanta gente alrededor.
Bueno, a veces estallo. Pero procuro que sean las menos...
También me vuelvo un poco egoísta, porque ésa es mi realidad en mi lugar de trabajo, pero mi chico está solo casi todo el día (aún cuando esté su compañero), y claro, cuando sale de trabajar tiene necesidad de vida social. Eso choca directamente con mi huída de contacto con el resto de la Humanidad, así que acojo con más bien poco entusiasmo sus proposiciones de ir a tomar algo con los amigos. Luego en realidad me lo paso bien, pero me cuesta tantísimo arrancar...
Y un día, sin más, me levanto, y mi época antisocial ha desaparecido. Como por arte de magia.
Me gustaría saber cuál es el detonante de que de repente me apetezca salir y relacionarme con los demás, para provocármelo cuando noto que tardo demasiado en reaccionar, porque querer estar aislada, notarse mal humor, controlar no saltar a la mínima... No es bueno ni sano.
Ahora, sin ir más lejos, estoy sumida en una de esos momentos. ¿Quién sabe cuánto durará esta vez?
17 comentarios: