24 septiembre 2009

...estos son los últimos versos que te escribo...

Lo sé, últimamente no soy la Alegría de la Huerta, precisamente.

Y estoy monotemática. También soy consciente.

Estoy cansada y agobiada. Estresada. Tengo dieciochomil frentes abiertos, y sólo soy capaz de pensar en ello y... NADA MÁS. Como si no supiera por dónde empezar (que no lo sé), como si no hubiera tiempo para nada (que no lo hay), o, más exactamente, como si no tuviera ganas de hacer cosas (que no las tengo).

Sé que es la pescadilla que se muerde la cola. Llego a casa, que la tengo empantanada y a la que hay que entrar con zancos, y me agobia ver que tengo la cocina a medio poner, y todo lo que debería estar ahí dentro está esparcido por todas las habitaciones (creo que sólo se salva el cuarto de baño que usamos). Además, el ritmo de vida también se interrumpe, se ve alterado, porque no podemos hacer cosas normales como comer en casa o poner una lavadora -estoy bajo mínimos de ropa interior-. No depende de mí hacer más: todo está en manos de los montadores, de la casa de los electrodomésticos, del chico del mármol, de los fontaneros... que a su vez se ven limitados por mi horario laboral. En definitiva, el entorno casero me pone de los nervios.

Y de los nervios voy de un lado para otro... Concretamente al trabajo, porque no voy a ningún otro lado, cabe señalar. Arrasto intranquilidad, falta de sueño y cansancio, y no me veo al 100%, lo cual a su vez me tiene desquiciada porque siempre hay que rendir por encima de las posibilidades. Tengo un concepto en la nómina que dice: plus de responsabilidad, y tengo que asumirlo en los buenos y en los malos momentos (de los primeros no tengo noticias y los segundos son casi todos). Así que también el entono laboral me pone de los nervios.

Tengo un pellizco en la boca del estómago que no se me va, me noto irritable e inaguantable y exploto con quien no debo. Así soy yo ahora. Un dechado de virtudes, vamos.

Y aunque digo de broma que me va a dar un chungo un día de éstos, lo que está claro es que así no puedo seguir pero no sé cómo tener paz interior con el caos alrededor.

Peeeeeeeeeeeero...

...así como dijo Sabina que estos son los últimos versos que te escribo y aunque me sobran los motivos para tirarme de los pelos, se acabó escribir sobre el recocimiento que tengo a cuenta de la cocina nueva, porque no es sano. Prometo que lo siguiente que mencione al respecto será la alegría de tenerla lista. Ea.

9 comentarios:

  1. Si es que hacer obras en casa, por simples que puedan parecer de inicio, es horroroso!!

    Ánimo y mucha paciencia!!

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  2. La verdad es que tiene que ser super estresante estar en esa situación, no tener ningún rincón de tranquilidad y que todo el día haya algo que te genere nervios. Lo único que puedes hacer es intentar relajarte, pensar que cuando tengas la cocina lista y preciosa, merecerá la pena y después poco a poco irás recuperándote hasta estar al 100% de nuevo. Intenta relajarte un poco el finde!

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  3. Aiis la verdad que con estas cosas hay que tener una paciencia terrible!!!! Porque si no te da algo...

    Si te apatece pásate por mi blog que estoy haciendo un sorteo!!

    Besoootes y feliz finde

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  4. Esa es la actitud, pensar en tu cocina nueva... porque lo de hacer cualquier tipo de obra, o reforma en casa, es lo peorcito
    Ánimo

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  5. ánimo guapa, no es para tanto.
    ahora estás estresada, pero intenta ver el lado positivo.

    Besitos

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  6. verás cómo merece la pena!!!
    y el trabajo... en fin... hay que vivir de él y con él

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  7. LUCÍA, jurado, chica. Por favor, si alguna vez digo de hacer algo semejante, ¡detenedme! ¡Disuadidme! ¡Recordadme esto! :D

    M, pues sí, horroroso. No veo la hora de que esté terminada...

    YAS, lo malo es que no tengo mucha paciencia. Jo, yo creo que ya me apunté ayer, ¿no? Luego me paso a ver si lo he soñado... ;)

    ELENA, pues sí, y no escribir más sobre ello espero que me ayude.

    ANA, jo, pues a mí sí me lo parece. :(

    MAI, pues sí, eso espero. El trabajo es el que me permite pagar la cocina, entre otras cosas. Snif.

    BESOTES...

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  8. Las obras se sabe cuando empiezan pero nunca cuando te podras librar de ellas. Saludos.

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  9. Hmmm... me has leído el pensamiento? es mi conciencia quién escribe?

    No... no tengo cocina nueva, pero el cansancio, agotamiento, exceso de responsabilidades en el trabajo, estress, no dormir... si lo tengo.
    :-(

    No sé hasta cuándo aguantaré... lo peor es que siempre explotamos con quien no debemos, pero al menos no soy la única... a veces también creo que "menudo dechado de virtudes" soy jejeje

    Muy buenas palabras, como siempre. Un saludito!

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