23 octubre 2009

Los Mentirosos

- Creo que él me miente.

Tres cuellos perfectamente sincronizados hicieron un giro (alguna casi de 180 grados) y nos la quedamos mirando estupefactas. Tres pares de ojos como platos clavados en ella. Parpadeé incrédula mientras hacía un rápido cálculo: ¡pero si no llevan ni dos meses casados!

Aunque algo ahí no cuadraba: una declaración así de dramática no podía hacerse con una voz tan tranquila. A continuación vino la explicación.

- Sí, me dice que estoy guapa cuando voy con el chándal viejo, sin maquillar y sin peinar, ¡y con las pantuflas desgastadas! En qué cabeza cabe que me diga eso, si está claro que no es verdad. Me miente...

Tras escuchar eso, mi ritmo cardiaco se normalizó. No había crisis matrimonial seria (y precoz). El alivio se hizo palpable entre nosotras, y desconecté un poco de lo que vino a continuación...

...porque me estaba acordando de esa misma mañana, cuando legañosa perdida le pegué un manotazo al despertador, salí con dificultad de la cama, y me dirigí al cuarto de baño. A cada paso que daba era consciente de mi lamentable aspecto matutino: el pijama desgastado, una pernera del pantalón hasta abajo y la otra por la rodilla, la parte de arriba del pijama medio abierta y descolocada, el pelo alborotado (pero sin las medias de color), ningún vestigio de mi cola de caballo nocturna excepto una goma de pelo agarrada desesperadamente en un mechón y a punto de caerse, con los ojos aún pegados, una expresión de fastidio infinito y sin un atisbo de sonrisa o de cualquier cosa positiva.

Y miré a mi chico, que aún estaba medio dormido pero aún así tuvo fuerza para abrir un ojo (sólo uno, pobrecito) para mirarme, sonreir a pesar de tener media cara aplastada contra la almohada, y murmurar extasiado: qué guapa eres. Tenía que ser sincero: no estaba lo sufientemente despierto como para buscar algo que decir que no pensara.

Entonces me dí cuenta de algo maravilloso...

No es que mientan. Es que siguen enamorados, a pesar de todo.

9 comentarios:

  1. Oinsssss... ¡pero qué monos que sóis! ¡Y qué monos tu compañera y su marido! ¡Y qué monos todos los que se quieren y no lo esconden sin vergüenza alguna! :D
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  2. Por cierto, me ha encantado la descripción de tu atuendo mañanero. ¡Somos iguales! XD Bueno, no, yo aun no tengo melena para hacerme cola de caballo, pero lo de una pernera por la rodilla y la otra abajo del todo, ¡eso sí, tía! XD
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  3. Precioso post me ha encantado...y acabo de increparle a mi marido porque no me dice que estoy guapa y dice que se da por supuesto... que él me dice otras cosas...
    Musus
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  4. Acabas de exponer un ejemplo de cómo de distintas vemos una misma cosa los hombres y las mujeres.
    Y también de por qué a veces llegamos a discusiones sin sentido sólo por el hecho de no saber ponerse en el punto de vista del otro (aún coincidiendo en el fondo de la cuestión).

    En cualquier caso, estamos condenados a entendernos.
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  5. SIL, jajajajajaja... No creo que sea nada mona, y menos recién levantada, ¡menudo espectáculo! Lo de la pernera levantada es todo un clásico, jajajaja...

    OLLY, ese tipo de cosas no se deben dar por supuesto, creo yo. Oírlas es necesario, eso lo tengo muy claro...

    QUIERODORMIR, en mi opinión, todo pasa porque, por ejemplo, las mujeres somos muy autocríticas: me cuesta creer que él me vea guapa recién levantada, pero él está para comérselo en la misma situación. Si yo se lo digo, él sonríe y se lo cree, pero si él me lo dice a mí, pienso que miente. ¿No es de locos? ;)

    ELENA, me alegra que te parezca bonito. :D

    ¡¡BESOS, GUAPOS Y GUAPAS!!
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  6. Jajaja, lo de la pernera arremangada es algo para estudiar realmente ...

    Si es que somos demasiado autocríticas y nosotras lo valemos!!
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  7. LUCÍA, jajajaja... Debe ser universal eso de que sólo suba una pernera del pantalón, jajajaja... Sí, somos muy autocríticas, pero la verdad es que somos así, no podemos hacer mucho para evitarlo, creo...
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  8. Muy bonito, así nada más despertarse.

    Saludines,
    YoMisma
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