Como hago algunas mañanas que tengo tiempo (no muchas), hace un par de días estaba yo desayunando mientras veía qué había pasado en Internet, y en esto que me topé con una foto de una chica que hacía publicidad para Ralph Lauren...
Mis ojos fueron de la foto a mi desayuno: un Cola-Cao calentito y un minicruasan que con toda probabilidad irán directos a mis muslos, ¡pero que están taaaaaaaaan ricos! Seguramente esta modelo no habrá catado nunca un desayuno como el mío, está claro, porque así jamás mi cintura será más estrecha que mi cabeza, como es el caso.
Luego leo que no, que la imagen no es real, que lo que pasó es que a alguien se le fue la mano con el PhotoShop. Por lo visto se lió un buen pifostio, tuvieron que pedir disculpas, retirar esa campaña publicitaria, pero al parecer luego despidieron a la modelo, ella dice que por estar gorda... En fin, un historión.
Aunque claro, para mí, más que un historión, es una VERGÜENZA, porque yo me pregunto: ¿qué clase de enfermo retocó la imagen hasta el absurdo y le pareció que le quedó genial? Bueno, venga, a lo mejor fue un pobre diseñador harto de cafeína (cuanto menos) que sólo quería acabar ya para irse a dormir y no fue consciente de que lo que había hecho. Pero es que no es sólo eso, porque el resultado final imagino que tendría que pasar por más manos, un mandamás debió dar el visto bueno antes de lanzar la campaña, ¿no? ¿Cómo a alguien le parece que es una imagen siquiera aceptable?
Pero sí, así está el mundo.
A continuación, me topo con otra foto bien distinta.
La chica esta también es modelo. Sí, tiene michelines. Pero esta imagen no ha sido retocada, y también se la liado una buena con esto. Al parecer, la publicación de un reportaje con estas fotos ha sido la revolución, en plan por fin una mujer real en una revista de moda. Claro que no debería sorprender demasiado, hace ya tiempo que hay campañas de ese estilo, pero aún nos sigue chocando (sí, admitámoslo) que alguien sin cintura de avispa ocupe un reportaje en una revista de moda. En mi caso por inusual, no porque no aplauda la iniciativa, que lo hago, y mucho. En otros casos, por otros motivos, ni siquiera parecidos a los míos.
Seguí tomando mi Cola-Cao, pensando en que luego nos echaremos manos a la cabeza cuando las niñas que hayan estado un rato esperando el autobús al lado de la primera foto caigan en los desórdenes alimenticios que tanto nos preocupan... Sinceramente, me gustaría que esas niñas, cuando vean la segunda foto (u otra parecida), vean a una chica preciosa y real, porque entonces le habremos ganado el pulso a una tiránica presión que no es buena para nadie.
Mis ojos fueron de la foto a mi desayuno: un Cola-Cao calentito y un minicruasan que con toda probabilidad irán directos a mis muslos, ¡pero que están taaaaaaaaan ricos! Seguramente esta modelo no habrá catado nunca un desayuno como el mío, está claro, porque así jamás mi cintura será más estrecha que mi cabeza, como es el caso.Luego leo que no, que la imagen no es real, que lo que pasó es que a alguien se le fue la mano con el PhotoShop. Por lo visto se lió un buen pifostio, tuvieron que pedir disculpas, retirar esa campaña publicitaria, pero al parecer luego despidieron a la modelo, ella dice que por estar gorda... En fin, un historión.
Aunque claro, para mí, más que un historión, es una VERGÜENZA, porque yo me pregunto: ¿qué clase de enfermo retocó la imagen hasta el absurdo y le pareció que le quedó genial? Bueno, venga, a lo mejor fue un pobre diseñador harto de cafeína (cuanto menos) que sólo quería acabar ya para irse a dormir y no fue consciente de que lo que había hecho. Pero es que no es sólo eso, porque el resultado final imagino que tendría que pasar por más manos, un mandamás debió dar el visto bueno antes de lanzar la campaña, ¿no? ¿Cómo a alguien le parece que es una imagen siquiera aceptable?
Pero sí, así está el mundo.
A continuación, me topo con otra foto bien distinta.
La chica esta también es modelo. Sí, tiene michelines. Pero esta imagen no ha sido retocada, y también se la liado una buena con esto. Al parecer, la publicación de un reportaje con estas fotos ha sido la revolución, en plan por fin una mujer real en una revista de moda. Claro que no debería sorprender demasiado, hace ya tiempo que hay campañas de ese estilo, pero aún nos sigue chocando (sí, admitámoslo) que alguien sin cintura de avispa ocupe un reportaje en una revista de moda. En mi caso por inusual, no porque no aplauda la iniciativa, que lo hago, y mucho. En otros casos, por otros motivos, ni siquiera parecidos a los míos.Seguí tomando mi Cola-Cao, pensando en que luego nos echaremos manos a la cabeza cuando las niñas que hayan estado un rato esperando el autobús al lado de la primera foto caigan en los desórdenes alimenticios que tanto nos preocupan... Sinceramente, me gustaría que esas niñas, cuando vean la segunda foto (u otra parecida), vean a una chica preciosa y real, porque entonces le habremos ganado el pulso a una tiránica presión que no es buena para nadie.
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