20 noviembre 2009

MiniDependienta

- Hola, guapa, ¿puedo ayudarte en algo?

Yo seguí a lo mío, es decir: churreteando entre las perchas. Indudablemente esa voz no iba dirigida a mí, por lo que continué ojeando prendas y echándome al brazo los "posibles fichajes".

La vocecilla atacó de nuevo.

- ¿Seguro que no necesitas ayuda, guapa?

Me giré de nuevo, a ver de dónde procedía tanta insistencia: de una dependienta pequeñísima y delgadísima. Calculé que con mi masa corporal se podrían haber hecho por lo menos siete como ella. Me estaba mirando a mí, así que al parecer la tal guapa era yo. No obstante, miré a mi alrededor por si acaso, pero la única clienta a esas horas era yo.

- Er... No, gracias. Sólo estoy echando un vistazo...

- Vale, pero estoy por aquí por si necesitas algo, ¿eh, guapa?

Y dale.

- Perfecto, gracias.

Ayer no sé qué le pasaban a las tiendas (Zara, Mango, etcétera), que tenían cosas PONIBLES y todo. Por eso yo y un montoncillo de ropa entramos en los desiertos probadores de la tienda en cuestión, y enseguida apareció la minidependienta.

A mí me gusta probarme las cosas tranquilamente. De hecho, cuando voy a comprarme ropa, me gusta ir sola, para ver lo que me queda bien o no y no entrar en conflicto con nadie. Por eso, lo último que necesitaba es una extremadamente servicial minidependienta.

- No te preocupes, ya me apaño bien sola.

- No, guapa, porque, ¿y si necesitas otra talla u otra cosa?

Me estaba poniendo de los nervios ya. Intenté no demostrarlo a través de mi voz, así que usé mi tono más dulzón y carameloso -no apto para diabéticos-.

- Pues entonces yo te aviso, tú tranquila. Muuuuuchas gracias.

Pareció captarlo, porque ya no la oí más mientras me iba probando prendas. En un momento dado, salí del cubículo para ver qué tal me quedaba un jersey.

- ¡Oh! ¡Pero QUÉ BIEN te queda!

Ahí estaba la minidependienta, acechando. Seguro que se había quedado allí todo el rato sin respirar para que no la oyera...

- Aunque, ¿un poquito grande, no? Espera que te traiga una talla menos...

Hay que reconocer que sabía cuál era exactamente la frase mágica para todas las chicas: necesitas una talla MÁS PEQUEÑA. Infalible. De repente, toda mi irritación se convirtió en benevolencia.

Y sí, tenía razón, una talla más pequeña me vino genial (cosa inexplicable porque estoy segura de que no he bajado ni un sólo gramo desde la última vez que me compré ropa). Lo cual me infló el ego. Además, TODO me quedaba bien. Estábamos ante un caso claro de guapo subido corregido y aumentado por el hecho de necesitar una talla menos. Y ahí empezó todo:

Tenía el guapo subido.

Y llevaba días metida en casa (por voluntad propia).

Y hacía tiempo que no me concedía ningún capricho.

Y tenía algún dinerillo.

Y parecía que todo me favorecía.

Es decir: ACABÉ CON UNAS CUANTAS BOLSAS DE ROPA, cuando antes de mi encuentro con la minidependienta sólo quería un jersey negro de cuello de pico para preservar mi economía.

Al menos, ya sé a quién echarle la culpa cuando a final de mes esté once again en números rojos.

11 comentarios:

  1. Deberías ir siempre a tiendas que tengan cola en los probadores xDDD al menos la dependienta no te atacará a ti directamente y si lo hace te desesperará tanto la cola del probador que pasarás de todo xD
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  2. bueno pues cuando llegue fin de mes estaras con tu ropa bonita y nueva mirando la cartilla del banco!:)!
    jajaj si es que suele pasar, que hay dias en lo que todo te queda genial y hay que aprovechar xd
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  3. Al menos la minidependienta sirvió de algo... quiero decir, comprar ropa siempre sienta bien! (aunque no demasiado al bolsillo).
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  4. Voy a romper una lanza en favor de las dependientas-coñazo:

    A causa de la crisis, dado que las ventas han caído, las tiendas instan a sus trabajadores dependientes a que se peguen con superglú al cliente. Es seguro que esto pasa en el "puto ECI" (¿habéis notado que he pasado de llamarlo triangulito verde a puto ECI?), donde los jefes han llegado a decir que quieren hojas de reclamaciones por pesados. Supongo que también pasará en el resto de tiendas. Así que si entráis en una tienda y véis que os persiguen, pensad que lo más probable es que la chica o chico en cuestión (suelen ser chicas, curiosamente) prefiriese hacer cualquier otra cosa en ese momento que acosar a desconocidos.

    Por lo demás... Inner, seguro que yo en la cazadora y en las botas me he gastado más que tú, así que date todos los caprichos que quieras, que para algo te los ganas ;)
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  5. No soporto una dependienta plasta, y se lo hago saber con el tono de voz.

    Sabes, ahora me vendría de perlas, irme de compras. Es un remedio infalible para la depresión.

    Besitos
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  6. MIN, no, éso es horrible. Justo sales de tu probador para ver cómo te queda una prenda, y resulta que un poco más delante tienes otra chica que también se la está probando y le queda cinco veces mejor que a ti. Y no, gracias.

    MARIAN, sí, jajaja... Me acordaré de estrenar ese jersey dos tallas menos cuando vaya al banco a ver por qué no puedo sacar dinero con la tarjeta, jajajaja...

    CORALINE, sólo para ponerme de los nervios porque yo sola me habría dado cuenta de que el jersey me estaba grande. ;)

    SIL, no sé, pero yo creo que el acoso no sirve de mucho. No me voy a comprar más ropa porque una dependienta me acose, sólo conseguirá incomodarme o peor aún, salir corriendo. Ummmm... Me quedo con tu última frase, jejejeje... Será mi nuevo mantra. :D

    ANA, no estoy de acuerdo. No hay nada peor que estar deprimida, irte de compras y que nada te siente bien. Eso te hunde aún más en la miseria. :(

    ¡¡BESOS!!
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  7. No le sirve a nadie, bonica, pero eso los jefes no lo ven. Los dependientes de El Corte Inglés, S.A., al menos aquí en Valencia, han de cumplir unos objetivos de venta, sí o sí, si no se les manda a dirección. Los dependientes ya dicen que no pueden obligar a la gente a que entre al centro y a que compre, pero no lo quieren ver, están obcecados en que el método es ser un paliza de órdago. Así les va...
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  8. Casi siempre compro bolsas y bolsas de ropa para mis hijos y mi marido y para mí, voy a casa lo pruebo tooooodo. Ya he tenido el subidón de pasar la tarjetita. Luego, más tranquila, me deshago de casi todo.
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  9. Yo cuando me topo con un ejemplar de estos salgo huyendo ...

    Sé perfectamente que sólo hacen su trabajo y que siguen las directrices que les marcan, pero yo no lo soporto.
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  10. odio a las dependientas pesadas ... me ponen de los nervios nerviososssssssssssssssss!!!
    grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr....
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  11. Jajaja... pobre dependienta, que lo único que quería es agradarte... suerte tienes, que a ti te dicen que necesitas una talla menos, y a mí me van preguntando si estoy embarazada cuando me pongo mi abrigo U_U La justicia está mal repartida xD
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