Día n: Buzón vacío.
Día n+1: Publicidad de una clínica dental.
Día n+2: Carta del banco.
Día n+3: Facturas de nuestros móviles, panfleto político.
Día n+4: Buzón vacío.
Día n+5: Buzón vacío.
Día n+6: Factura de luz, recibo del gimnasio.
Día n+7: Folleto de un supermercado.
Día n+8: Buzón vacío.
Día n+9: Factura del agua, recibo de Internet.
Y así sucesivamente... O sea, una depresión de buzón de correos.
Recuerdo cuando se escribían cartas... A mí me gustaba bastante, sobre todo recibirlas (porque escribirlas me daba mucha pereza). Incluso tenía juegos de cartas y sobres, prácticamente una colección -me encantan esas cucadas-. Pero poco a poco la costumbre se perdió, y ahora mismo sólo tengo una amiga que de vez en cuando me escribe cartas a mano (y larguísimas, esa chica tiene MUCHO mérito)... Pero la pobre ha topado con mi pereza, poco tiempo y menos ganas, así que yo recibo cartas y ella correos electrónicos que no me cuesta tanto como sentarme a escribir delante de un folio en blanco. Supongo que dentro de poco se hartará de hacerlo, lo cual es perfectamente comprensible.
A pesar del empeño de la pobre chica, mi buzón suele contener facturas de diversas índoles (a cual más dolorosa) y folletos publicitarios de los supermercados cercanos y de la clínica dental de al lado. Y poco más. Cuando no está vacío, claro. Yo siempre que paso me asomo a la rendija y suelo ver una oscuridad inmensa ahí dentro, cuando no un aviso de que mi cuenta corriente va a memar un poco más.
Pero eso se acabó. Uno de los puntos de MyPlan es que mi buzón de vez en cuando me de alguna alegría, así que me he apuntado a PostCrossing.
Esto creo que lo descubrí hace un tiempo a través de Marian, y la verdad es que la idea me gustó (me recordaba a mis tiempos de instituto, cuando pusimos en marcha una idea semejante de palfriends para mejorar nuestro inglés), pero no ha sido hasta ahora cuando me he decidido a ponerme en marcha.
Es muy sencillo: sólo tienes que mandar una postal a otro usuario que el sistema te asigna aleatoriamente, y tú recibes otra postal de cualquier parte del mundo. Por lo que he visto, más o menos es equitativo: si mandas cinco, lo más probable es que recibas también cinco postales. Lo bueno que tiene es que una postal es fácil de rellenar, y en los perfiles de los destinatarios que te asignan puedes inspirarte un poco sobre qué escribir. Además, te ayuda a mejorar idiomas, porque te obligas a escribir en el que el destinatario de tu postal ha indicado que entiende (normalmente en inglés, que en mi caso lo tenía un poco oxidado). Otro punto a favor es que conoces mundo, y puedes mejorar en geografía, a cambio de lo que cuesta una postal y el franqueo -bastante asequible-. ¿Qué más se puede pedir?
En fin, quizá pueda parecer una tontería, pero me he propuesto firmemente dar pasitos para que mi día a día mejore poco a poco, y si una postal en mi buzón de vez en cuando ayuda, que por mí no quede.
¿Quién más se apunta?
Día n+1: Publicidad de una clínica dental.
Día n+2: Carta del banco.
Día n+3: Facturas de nuestros móviles, panfleto político.
Día n+4: Buzón vacío.
Día n+5: Buzón vacío.
Día n+6: Factura de luz, recibo del gimnasio.
Día n+7: Folleto de un supermercado.
Día n+8: Buzón vacío.
Día n+9: Factura del agua, recibo de Internet.
Y así sucesivamente... O sea, una depresión de buzón de correos.
Recuerdo cuando se escribían cartas... A mí me gustaba bastante, sobre todo recibirlas (porque escribirlas me daba mucha pereza). Incluso tenía juegos de cartas y sobres, prácticamente una colección -me encantan esas cucadas-. Pero poco a poco la costumbre se perdió, y ahora mismo sólo tengo una amiga que de vez en cuando me escribe cartas a mano (y larguísimas, esa chica tiene MUCHO mérito)... Pero la pobre ha topado con mi pereza, poco tiempo y menos ganas, así que yo recibo cartas y ella correos electrónicos que no me cuesta tanto como sentarme a escribir delante de un folio en blanco. Supongo que dentro de poco se hartará de hacerlo, lo cual es perfectamente comprensible.
A pesar del empeño de la pobre chica, mi buzón suele contener facturas de diversas índoles (a cual más dolorosa) y folletos publicitarios de los supermercados cercanos y de la clínica dental de al lado. Y poco más. Cuando no está vacío, claro. Yo siempre que paso me asomo a la rendija y suelo ver una oscuridad inmensa ahí dentro, cuando no un aviso de que mi cuenta corriente va a memar un poco más.
Pero eso se acabó. Uno de los puntos de MyPlan es que mi buzón de vez en cuando me de alguna alegría, así que me he apuntado a PostCrossing.
Esto creo que lo descubrí hace un tiempo a través de Marian, y la verdad es que la idea me gustó (me recordaba a mis tiempos de instituto, cuando pusimos en marcha una idea semejante de palfriends para mejorar nuestro inglés), pero no ha sido hasta ahora cuando me he decidido a ponerme en marcha.Es muy sencillo: sólo tienes que mandar una postal a otro usuario que el sistema te asigna aleatoriamente, y tú recibes otra postal de cualquier parte del mundo. Por lo que he visto, más o menos es equitativo: si mandas cinco, lo más probable es que recibas también cinco postales. Lo bueno que tiene es que una postal es fácil de rellenar, y en los perfiles de los destinatarios que te asignan puedes inspirarte un poco sobre qué escribir. Además, te ayuda a mejorar idiomas, porque te obligas a escribir en el que el destinatario de tu postal ha indicado que entiende (normalmente en inglés, que en mi caso lo tenía un poco oxidado). Otro punto a favor es que conoces mundo, y puedes mejorar en geografía, a cambio de lo que cuesta una postal y el franqueo -bastante asequible-. ¿Qué más se puede pedir?
En fin, quizá pueda parecer una tontería, pero me he propuesto firmemente dar pasitos para que mi día a día mejore poco a poco, y si una postal en mi buzón de vez en cuando ayuda, que por mí no quede.
¿Quién más se apunta?
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