Ayer descubrí que el mejor anticonceptivo del mundo ya existe.
Y no lo venden en farmacias.
Lo comercializa Oº y se llama SuperNanny.
Estábamos zapeando entre los múltiples canales que tenemos (y en ninguno daban nada decente), paramos un momento a ver la tal SuperNanny en acción, y nos quedamos tan alucinados que no fuimos capaces de reaccionar y cambiar la cadena en un rato.
Cuando empezamos a verlo sólo vimos a cuatro niños histéricos correteando sin parar. Me produjeron un dolor de cabeza instantáneo en medio minuto y a distancia, no quiero imaginarme si viviera en esa casa llena de gritos, críos correteando por todos lados llamando la atención, pegándose entre ellos, toqueteándolo todo. Y eran cuatro, nada menos. Un caos. Y todos un trasto, que si ahora tiro no sé qué, que si ahora derribo una pizarra en el pasillo, que si ahora le pego a mi hermano en la cabeza... Uffff...
Después, SuperNanny entró en acción. Me quedó bien claro que el trabajo de esta mujer es decirle a otra lo mala madre que es. Es una laaaaaaaaaaaarga enumeración de errores y fallos cometidos una y otra vez por los padres. Que si no prestas atención, no organizas bien los juegos, no cumples las amenazas, no les centras en lo que tienen que hacer... Veamos este vídeo, donde cada frase que dices está mal, mal, mal y un poco peor.
Vaya por delante que yo el programa no lo veo, sólo un rato ayer por la noche, y no sé si siempre será esto así, pero esa humillación a la madre no me pareció muy educativa, la verdad. El padre salió inflando un balón porque, según él, sólo quería que la tropa se fuera a la calle, pero no sabemos qué tipo de padre es porque apenas se le prestó atención (cuando, en mi opinión, la tarea de educar a los hijos es cosa de dos). La que hacía mal las cosas era la madre, indudablemente.
Quizá los métodos de Rocío Ramos-Paúl sean increíblemente eficaces, no lo discuto, para algo es una afamada psicóloga y directora de un centro especializado (por lo que he visto) en psicología social. Es posible que después de su paso, cada casa sea un remanso de paz y tranquilidad en donde padres e hijos conviven en armonía y la educación sea tan sencilla como hace ver. Es posible. Pero lo que a mí no me gustó es que para llegar a eso, se someta ala madre los padres a un escarnio público que no lo veo nada sano.
Y por supuesto, las escasas ganas que tengo de ser madre se redujeron más aún después de ser testigo de lo que puede pasar si tengo un(os) hijo(s) que sea(n) un trasto y que yo sea tan mala madre que no sepa educarlos. No, gracias. Too much for me!!
Y no lo venden en farmacias.
Lo comercializa Oº y se llama SuperNanny.
Estábamos zapeando entre los múltiples canales que tenemos (y en ninguno daban nada decente), paramos un momento a ver la tal SuperNanny en acción, y nos quedamos tan alucinados que no fuimos capaces de reaccionar y cambiar la cadena en un rato.
Cuando empezamos a verlo sólo vimos a cuatro niños histéricos correteando sin parar. Me produjeron un dolor de cabeza instantáneo en medio minuto y a distancia, no quiero imaginarme si viviera en esa casa llena de gritos, críos correteando por todos lados llamando la atención, pegándose entre ellos, toqueteándolo todo. Y eran cuatro, nada menos. Un caos. Y todos un trasto, que si ahora tiro no sé qué, que si ahora derribo una pizarra en el pasillo, que si ahora le pego a mi hermano en la cabeza... Uffff...
Después, SuperNanny entró en acción. Me quedó bien claro que el trabajo de esta mujer es decirle a otra lo mala madre que es. Es una laaaaaaaaaaaarga enumeración de errores y fallos cometidos una y otra vez por los padres. Que si no prestas atención, no organizas bien los juegos, no cumples las amenazas, no les centras en lo que tienen que hacer... Veamos este vídeo, donde cada frase que dices está mal, mal, mal y un poco peor.
Vaya por delante que yo el programa no lo veo, sólo un rato ayer por la noche, y no sé si siempre será esto así, pero esa humillación a la madre no me pareció muy educativa, la verdad. El padre salió inflando un balón porque, según él, sólo quería que la tropa se fuera a la calle, pero no sabemos qué tipo de padre es porque apenas se le prestó atención (cuando, en mi opinión, la tarea de educar a los hijos es cosa de dos). La que hacía mal las cosas era la madre, indudablemente.
Quizá los métodos de Rocío Ramos-Paúl sean increíblemente eficaces, no lo discuto, para algo es una afamada psicóloga y directora de un centro especializado (por lo que he visto) en psicología social. Es posible que después de su paso, cada casa sea un remanso de paz y tranquilidad en donde padres e hijos conviven en armonía y la educación sea tan sencilla como hace ver. Es posible. Pero lo que a mí no me gustó es que para llegar a eso, se someta a
Y por supuesto, las escasas ganas que tengo de ser madre se redujeron más aún después de ser testigo de lo que puede pasar si tengo un(os) hijo(s) que sea(n) un trasto y que yo sea tan mala madre que no sepa educarlos. No, gracias. Too much for me!!
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