Lo que menos te apetece un Lunes lluvioso a las ocho de la mañana, cuando te levantas para ir a trabajar, es descubrir que de tus grifos no sale agua, sino una especie de barro horrible y asqueroso.
Tal que así:
Así que en cuanto tengo un hueco en el trabajo, me da por llamar a la empresa que me suministra el agua.
- ¡Buenos díaaaaaaaaaaaaaas!
Y ya. Con dos palabras me puso la mujer de peor humor si cabe.
- Sí, buenos días. ¿Es la empresa-de-las-narices, verdad?
- Sí, sí, soy Victoria.
Vamos, así teníamos que haber empezado.
- Bueno, verá, es que el agua en mi casa sale marrón...
- ¡Es que está lloviendo! ¿Qué quiere?
A-LU-CI-NAN-TE.
O sea, a ver si lo entiendo. Como está lloviendo, pues entonces yo tengo que prescindir de agua corriente, ese servicio por el que pagué 600 euros en concepto de acometida, otros 200 en concepto de fianza (aún no sé de qué) y que pago todos los meses. Normal.
- ¿Que qué quiero? Un suministro de agua normal, para empezar...
- Bueno, bueno, si se empeña, yo tomo nota de su llamada.
- No, no quiero que tome nota. Quiero que pase una incidencia y que alguien venga a arreglar esto, porque no puedo ducharme, ni fregar los platos de la cena...
- Lo que pasa es que los técnicos están con una avería, y si acaban antes de las cinco se pasarán por ahí, pero si no, pues ya mañana...
Y eran las 09:15 de la mañana, y en ese preciso instante ya supe que NO irían. Ni de broma. Pero aún así, le dí todos mis datos a esa mujer mientras imaginaba que se miraba las uñas en lugar de estar apuntando todo eso.
- Bien, y ahora déme el número de incidencia.
- Nosotros no llevamos registros de incidencias.
- Vaya, pues muy mal, porque POR LEY deben darme un número para identificar mi queja.
- Un momento.
ENTONCES sonó un teclado. Y suspiros. Y mi ira recorriéndome. Y la tensión entre nosotras.
- Tome nota.
La tomé. Supe que no serviría de nada ese numerito. Y colgué. Y seguí convencida de que no iría NADIE a arreglar el tema del agua. Y no vinieron, por supuesto. Ni llamaron. Ni nada. Y cuando llegué a casa seguía saliendo el barro de los grifos. Y yo seguía sulfurada. Y volví a coger una muestra de agua porque mañana pienso llevársela para que se la beban, ya que al parecer no tiene importancia, porque como está lloviendo es normal, y como está lloviendo no tienes que beber, ni lavar nada, ni asearte...
Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...
Tal que así:
Así que en cuanto tengo un hueco en el trabajo, me da por llamar a la empresa que me suministra el agua.- ¡Buenos díaaaaaaaaaaaaaas!
Y ya. Con dos palabras me puso la mujer de peor humor si cabe.
- Sí, buenos días. ¿Es la empresa-de-las-narices, verdad?
- Sí, sí, soy Victoria.
Vamos, así teníamos que haber empezado.
- Bueno, verá, es que el agua en mi casa sale marrón...
- ¡Es que está lloviendo! ¿Qué quiere?
A-LU-CI-NAN-TE.
O sea, a ver si lo entiendo. Como está lloviendo, pues entonces yo tengo que prescindir de agua corriente, ese servicio por el que pagué 600 euros en concepto de acometida, otros 200 en concepto de fianza (aún no sé de qué) y que pago todos los meses. Normal.
- ¿Que qué quiero? Un suministro de agua normal, para empezar...
- Bueno, bueno, si se empeña, yo tomo nota de su llamada.
- No, no quiero que tome nota. Quiero que pase una incidencia y que alguien venga a arreglar esto, porque no puedo ducharme, ni fregar los platos de la cena...
- Lo que pasa es que los técnicos están con una avería, y si acaban antes de las cinco se pasarán por ahí, pero si no, pues ya mañana...
Y eran las 09:15 de la mañana, y en ese preciso instante ya supe que NO irían. Ni de broma. Pero aún así, le dí todos mis datos a esa mujer mientras imaginaba que se miraba las uñas en lugar de estar apuntando todo eso.
- Bien, y ahora déme el número de incidencia.
- Nosotros no llevamos registros de incidencias.
- Vaya, pues muy mal, porque POR LEY deben darme un número para identificar mi queja.
- Un momento.
ENTONCES sonó un teclado. Y suspiros. Y mi ira recorriéndome. Y la tensión entre nosotras.
- Tome nota.
La tomé. Supe que no serviría de nada ese numerito. Y colgué. Y seguí convencida de que no iría NADIE a arreglar el tema del agua. Y no vinieron, por supuesto. Ni llamaron. Ni nada. Y cuando llegué a casa seguía saliendo el barro de los grifos. Y yo seguía sulfurada. Y volví a coger una muestra de agua porque mañana pienso llevársela para que se la beban, ya que al parecer no tiene importancia, porque como está lloviendo es normal, y como está lloviendo no tienes que beber, ni lavar nada, ni asearte...
Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...
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