Ohhhhhhhhhhhhh...
No era un secreto que quería un móvil nuevo. A mí la pasión por estos cacharrines me dura de 12 a 18 meses como mucho (por el tema del compromiso de permanencia), pero con mi pequeño Nokia 6288 con carcasas nuevas prácticamente todos los meses (lo que hace ilusión de teléfono nuevo por cinco euros), la verdad es que aguanté bastante bien.
Hasta que aparecieron en el horizonte las PDAs.
El Ataque de la Patata me dió el Lunes en un MediaMark. En el puesto donde estaban los móviles estaban llamándome las malas-malísimas PDAs. Una HTC Diamond y una BlackBerry Storm. Contoneándose sensualmente. Lanzándome besitos.
Las toqué, las acaricié, las probé... y las solté espantada cuando la chica me dijo que por unos 300 euros aproximadamente más mis puntos alguna de ellas sería mía.
Obviamente, no iba a gastarme más dinero del necesario, pudiendo hacer una fantabulosa Jugada de la Cabra, limpia y sin dolor... Ahora me toca a mí, por todas las veces que mi compañía de telefonía móvil me la mete doblada.
- Hola, soy InnerGirl y me voy a Yoigo, oiga.
- ¡Nooooooooooo! ¿Por qué te vassssssss?
- Porque quiero un móvil nuevo, Vodafone, y tú no me lo das.
- Venga, si te quedas te doy un móvil molongo a 0 euros...
- No, no, no. ¡Yo quiero un chisme más avanzado!
- Vaaaaaaaaaale. ¿Quieres una PDA por pocos euros?
- ¡Sí! ¡Toma Jugada de la Cabra!
Y aquí está...
Vale, NO ES UN NOKIA, por primera vez en bastantes años voy a serles infiel. Pero esta HTC es muy molonga. Pequeñita. Suave. Compacta. Completa. Estupenda, vaya. Además, muy asequible y calmará mi ansia de chismes nuevos por una buena temporada, ¿qué más se puede pedir?
¿A que es preciosa, ahí, tranquila, autoconfigurándose ella solita...?
No era un secreto que quería un móvil nuevo. A mí la pasión por estos cacharrines me dura de 12 a 18 meses como mucho (por el tema del compromiso de permanencia), pero con mi pequeño Nokia 6288 con carcasas nuevas prácticamente todos los meses (lo que hace ilusión de teléfono nuevo por cinco euros), la verdad es que aguanté bastante bien.
Hasta que aparecieron en el horizonte las PDAs.
El Ataque de la Patata me dió el Lunes en un MediaMark. En el puesto donde estaban los móviles estaban llamándome las malas-malísimas PDAs. Una HTC Diamond y una BlackBerry Storm. Contoneándose sensualmente. Lanzándome besitos.
Las toqué, las acaricié, las probé... y las solté espantada cuando la chica me dijo que por unos 300 euros aproximadamente más mis puntos alguna de ellas sería mía.
¿Estamos locos o qué?
¿Habiéndose inventado las ofertas por portabilidad?
¿Habiéndose inventado las ofertas por portabilidad?
Obviamente, no iba a gastarme más dinero del necesario, pudiendo hacer una fantabulosa Jugada de la Cabra, limpia y sin dolor... Ahora me toca a mí, por todas las veces que mi compañía de telefonía móvil me la mete doblada.
- Hola, soy InnerGirl y me voy a Yoigo, oiga.
- ¡Nooooooooooo! ¿Por qué te vassssssss?
- Porque quiero un móvil nuevo, Vodafone, y tú no me lo das.
- Venga, si te quedas te doy un móvil molongo a 0 euros...
- No, no, no. ¡Yo quiero un chisme más avanzado!
- Vaaaaaaaaaale. ¿Quieres una PDA por pocos euros?
- ¡Sí! ¡Toma Jugada de la Cabra!
Y aquí está...




