31 enero 2009

Ataque de la Patata (II)

Ohhhhhhhhhhhhh...

No era un secreto que quería un móvil nuevo. A mí la pasión por estos cacharrines me dura de 12 a 18 meses como mucho (por el tema del compromiso de permanencia), pero con mi pequeño Nokia 6288 con carcasas nuevas prácticamente todos los meses (lo que hace ilusión de teléfono nuevo por cinco euros), la verdad es que aguanté bastante bien.

Hasta que aparecieron en el horizonte las PDAs.

El Ataque de la Patata me dió el Lunes en un MediaMark. En el puesto donde estaban los móviles estaban llamándome las malas-malísimas PDAs. Una HTC Diamond y una BlackBerry Storm. Contoneándose sensualmente. Lanzándome besitos.

Las toqué, las acaricié, las probé... y las solté espantada cuando la chica me dijo que por unos 300 euros aproximadamente más mis puntos alguna de ellas sería mía.

¿Estamos locos o qué?

¿Habiéndose inventado las ofertas por portabilidad?

Obviamente, no iba a gastarme más dinero del necesario, pudiendo hacer una fantabulosa Jugada de la Cabra, limpia y sin dolor... Ahora me toca a mí, por todas las veces que mi compañía de telefonía móvil me la mete doblada.

- Hola, soy InnerGirl y me voy a Yoigo, oiga.

- ¡Nooooooooooo! ¿Por qué te vassssssss?

- Porque quiero un móvil nuevo, Vodafone, y tú no me lo das.

- Venga, si te quedas te doy un móvil molongo a 0 euros...

- No, no, no. ¡Yo quiero un chisme más avanzado!

- Vaaaaaaaaaale. ¿Quieres una PDA por pocos euros?

- ¡Sí! ¡Toma Jugada de la Cabra!

Y aquí está...

Vale, NO ES UN NOKIA, por primera vez en bastantes años voy a serles infiel. Pero esta HTC es muy molonga. Pequeñita. Suave. Compacta. Completa. Estupenda, vaya. Además, muy asequible y calmará mi ansia de chismes nuevos por una buena temporada, ¿qué más se puede pedir?

¿A que es preciosa, ahí, tranquila, autoconfigurándose ella solita...?

30 enero 2009

Aquí a veces no se puede vivir...

No me extraña NADA que de una comunidad de vecinos hayan sacado películas y series... Se ve que algún guionista pasaba por la puerta de mi edificio en un día de reunión vecinal y se inspiró.

Ayer tuvimos la reunión de propietarios, y participar me llena de odgullo y satisfacción. Aunque, si nos ponemos extrictos, no debería ir yo sino el director de mi banco... Pero el caso es que soy yo la que asisto, como vecina y pagadora de una "veinteava" parte de las viviendas.

Y allí, como siempre, estaba mi vecino de la izquierda, un señor que come lengua antes de ir a la reunión porque no para de hablar y de opinar de absolutamente todo. Porque él sabe y se ha enterado y documentado y de eso entiende mucho, las cosas hay que hacerlas así como dice él y si queremos llama a un experto que en cinco minutos se planta en nuestro rellano y nos explica las cosas a los demás, que somos unos ignorantes. También como siempre, se quejó del ruido de la puerta al cerrarse (él vive en la otra punta del edificio, no me explico cómo la oye), mientras yo sonreía porque a mí me despierta su hija de un año a las tres de la mañana con una llantina inconsolable, pero me aguanto y no pasa nada... Ahora, eso sí: debemos pagar entre todos un sistema para que la puerta no haga ruido.

La aparición estelar la hizo mi ex-vecino de la derecha, un CABESTRO (no tiene otro nombre) sin educación que no sabe comunicarse si no es a grito limpio. Recuerdo perfectamente la que me montó la primera reunión, hace ya dos años: lió un tinglado de voces se supone que para acojonarme, pero lo que no sabía es que yo también sé ser verdurera para hacerme entender. Y de las buenas.

Pues esta vez, más de lo mismo. Teniendo en cuenta que él no habla, pega voces, en las reuniones no opina: amenaza. Empezó diciendo gritando que "no se nos ocurriera" hacer no sé qué cosa que estábamos votando democráticamente, y claro, el ánimo empezó a calentarse porque además el siguiente punto era el tema.

Y el tema es que este señor compró una plaza de garage que cerró de manera ilegal. Ese pequeño detalle en sí no es el problema, sino que aquí el amigo, al cerrarla, le ha churrimangado a la comunidad varios metros y a la propietaria de la plaza contigua unos cuantos centímetros (me explico: las plazas están delimitadas con unas líneas y aquí el buen señor dejó la línea que separaba la suya y la de al lado DENTRO de su recinto ya cerrado).

Cada reunión intentamos hacerle ver que ha hecho algo ilegal y que por lo menos debería devolver a la comunidad esos metros que está disfrutando en forma de trastero. Esta no ha sido una excepción, así que once again este hombre se congestionó de pura rabia, empezó a gritar como un energúmeno, a faltarle el aire, a chillarnos a todos y a ponerse azul de ira. El momento cumbre ha sido cuando casi le mete al vicepresidente de la comunidad cuando ha dejado caer que su situación podría denunciarse... Casi le da un colapso y ya se ha tirado para el chico, pero al final ha dado media vuelta, se ha ido pegando un portazo y dejándonos alterados a todos.

Desde luego, es para hacer una serie. Al menos, ahí le podrían meter algo de humor...

29 enero 2009

Menuda semana...

Hoy ha sido un horrible-horrible Lunes.

¿Que estamos a Jueves? ¡Ya lo sé! Pero es que he estado tres días de vacaciones que me quedaban del año pasado, y como tenía que disfrutarlos este mes, me los he cogido. Han sido unas vacaciones no-vacaciones, porque no hemos ido a ningún sitio: sólo han servido para alargar el fin de semana en Madrid y volvernos el Lunes.

Bueno, y también para más cosas, claro.

Como ir al gimnasio...

Ordenar el piso...

Estudiar...

Salir de compras...

Lavar y planchar ropita...

Hacer exquisiteces culinarias...

MENTIRA. En lugar de llevar a cabo lo relatado en tan enconmiable (¿se escribe así?) lista, lo que hice realmente fue otra cosa: NADA. Bueno, sí: perreé un montón, no salí a la calle (al parecer estaba lloviendo y hacía frío), no me despojé del pijama en dos días, mi mayor excursión fué del estudio al sofá y mi mayor esfuerzo meter un DVD en el reproductor...

Agotador.

Así que hoy, enfrentada a la cruel realidad, he tenido un día horrible. Tenía casi dos mil correos esperando que he finjido que leía y luego he estado en una audio-reunión en la cual me ha caído una somantapalos que no sé ni de dónde venían. Así no se empieza una semana, por favor. Menos mal que ya se acaba mañana...

27 enero 2009

Otro regalillo...

...pero esta vez, para vosotros que me leéis.

Para celebrar mi cumpleaños (un poco tarde, la verdad), voy a organizar un pequeño concurso al que está invitado todo el mundo (aunque quizá está más enfocado a las chicas).

En realidad, es un sorteo más que un concurso...

En fin, que mi regalo es un cómic de MAITENA, Superadas 1. Soy una fan de esta "historietista" (no lo digo yo, lo dicen por ahí) argentina, la descubrí en una revista (no recuerdo cuál) y desde entonces estoy enganchadísima. Sus viñetas me hacen reir, me ponen de buen humor y con la mayoría me siento identificada, así que es un buen antídoto a un mal día porque ves que no estás sola.

El libro es el de la foto, aunque sea un regalo no está envuelto...

Pues nada, quien esté interesado me lo puede decir en los comentarios (de plazo hasta el Sábado a las 23:59, como es típico en estos casos), haré una lista con quienes estén interesados que iré actualizando y luego haré el sorteo a través de RANDOM.org, ¡sin trampa ni cartón!

Me gustaría poder haceros un regalo a todos, pero no puedo, pero al menos este detalle sí puedo tenerlo, y me hace mucha ilusión...

¿Os gusta? Espero que sí...

Bien, pues empezamos la lista de posibles agraciados:

1. YNoSeK(+)Kontarte
2. Misia
3. Ulyanov
4. MissMole
5. Txispas
6. ACoolGirl
7. Sandra
8. Van Hessa
9. Marian
10. Nebulina

26 enero 2009

MadridMadriz

Este fin de semana hemos estado en Madrid. Creo que ya se puede decir que es una tradición el pasar unos días allí para mi cumpleaños (normalmente, unos días después).

Me gusta. Me gusta esa ciudad, la recuerdo a trocitos. Me gusta andar por sus calles y pensar que cuando yo era pequeña correteaba por ahí. Mi abuela (y a veces también mi madre) cuentan con orgullo que la gente se daba la vuelta para ver cómo corría con toda mi alma entre las piernas de los que iban por la calle para luego pararme en seco y soltar una carcajada de pura felicidad.

Ahora, claro, todo es distinto, pero me sigue encantando estar allí.

Este viaje ha sido cortito. Buscamos una buena oferta en un pijihotel que está genial (me encanta desde que lo descubrí hace ya unos cuantos años) y nos dedicamos a disfrutar de la estancia y de nosotros mismos...

Para mí la semana anterior había sido agotadora y acusé el cansancio. Lo habitual es que llegue a Madrid como un toro al que le abren las puertas, que sale ciego de libertad y no sábe dónde ir porque quiere estar en todos sitios. Pues esta vez no. Entre el cansancio que llevaba yo y el frío que ya hacía allí, esta vez nos dedicamos a pasear por el centro, tomar un frapuccino (eso no lo perdono, y además, ¡tenía unas ganas!), perdernos en la FNAC (y arrasar, esta vez sí). Sobre todo, estar allí y no estar aquí.

23 enero 2009

Gifts!

Desde ayer a las 14:45 aproximadamente, pertecezco al Club de los 30.

Debería decir que no ha sido tan malo, pero mentiría. Sí, ha sido terrible. Hasta me he levantado como más cansada (bueno, igual porque ayer me acosté tarde), y he puesto la Cadena SER en lugar de Los40...

Pero al margen de esas cosas de treintañera, me pareció ver ayer que alguien preguntaba como de pasada qué me habían regalado. Pues aquí está "lo material":


En primer plano, pero sólo porque quedaba bien, unas zapatillas Reebok blancas y ¡rosas!, que una sigue siendo muy femenina, con un toque de brillo discreto y cuco al mismo tiempo. Son tan blanquitas que da hasta pena estrenarlas...

A su derecha, un pijibolsi de Hilfiger, súpermono y precioso (aunque en la foto salga un pelín espachurraíllo). Es una delicia de bolsito y me encanta, queda perfecto en mi hombro y tiene dentro un montón de bolsillitos que me encanchiflan.

A la izquierda... SÍ. Exacto. LAS CUATRO TEMPORADAS DE LOST. Pero no, no somos frikis en absoluto, noooooooooo... Bueno, emocionadísima con este regalo. Podré revisionar (o como se diga) mis episodios favoritos en versión original, con subtítulos, sin subtítulos, en versión doblada, en estéreo, en polaco con subtítulos en húngaro... Podré parar la imagen, ampliarla, moverla, analizarla y encontrar que la marca de champú que sale en el episodio 5 de la segunda temporada es el mismo que el que sale en una escena de flashback en el episodio 6 de la cuarta temporada. Inquietante...

En fin, que se me va la pinza: que mola mil el regalo. Lo único que lamento es el daño que hizo la huelga de guionistas a las estanterías del mundo, ahora se quedan un poco descompensadas...

A la izquierda del todo, un botecito de potingue Clinique. Ohhhhhhhhhhh...

Y encima del todo se puede ver un aceite corporal de chocolate que... Estooooooooo... Sí. Estupendo.

Como decía, eso es "lo material". También tuve regalos que no se pueden fotografiar, como por ejemplo la ilusión de que la gente se acordara de mí y me felicitara (o me acompañara en el sentimiento). Los abrazos. Los besos. Las sonrisas. Los mensajes de mis amigos. El escalofrío en la piel al recordar tantos detalles de ayer que me hacen feliz...

21 enero 2009

The last day...

Mi último día de veinteañera transcurrió de semejante forma:
  1. Me levanté con sueño como todos los días, me duché como todos los días, desayuné como todos los días, me vestí con lo primero que pillé como todos los días, y me fuí al trabajo... Sí, como todos los días.

  2. Cuando llegué al trabajo tenía el triple de correos que todos los demás días. ¿El motivo? Teníamos una reunión y de repente todo el mundo se acordó de todos los problemas que YO tenía que solucionar.

  3. Una compañera que se acaba de incorporar había traído el chip del frenetismo en modo ON y me irritó. Francamente. No debería decirlo, pero lo digo. A las 10:30 de la mañana ya estaba histérica y de mal humor, y milagrosamente no le había contestado mal no se sabe por qué.

  4. A las 12:00 empezaba la famosa reunión y sólo me había dado tiempo a leer todos los correos (por lo menos para saber de dónde me van a venir las tortas) y de ponerme más frenética. En tres horas el único trabajo productivo que hice fué enviar un correo que era prácticamente a vida o muerte.

  5. Estuve encerrada durante dos horas y media en una sala de reuniones mal ventilada, escuchando quejas, impedimentos, trabas, problemas... y ninguna solución. Ni un sólo enfoque positivo. A cada atisbo de medida correctora mía, lluvia de inconvenientes.

  6. Para acabarlo de arreglar, mi jefe se dedicó a quedar bien con el personal a costa mía, principalmente. Como si yo no defendiera a mi equipo, lo que me sulfuró bastante y mi vena palpitante empezó a palpitar.

  7. Me mordí la lengua varias veces y no sé cómo no me envenené.

  8. Cuando acabó la reunión estaba sudada, ofuscada y a punto de llorar. Preferí irme a casa a comer a seguir recociéndome en mi despacho. Necesitaba una dosis de Coca-Cola de forma inmediata.

  9. A las 16:30, segunda sesión. Más de lo mismo. Al menos mi jefe ya estaba en otro plan.

  10. A las 18:00 la gente que acababa la jornada a esa hora, se levantaron en medio de la reunión y se fueron. Ea. Yo también acabo a esa hora (se supone), pero irme me parecía mal porque inculco que el turno de mañana y de tarde son iguales...

  11. A los cinco minutos, mi jefe me informó que tenía una rueda pinchada, y obviamente: no tengo ni idea de cómo se cambia una rueda. Así que esa noticia me terminó de rematar.

  12. A las 18:30 no podía más y dí por acabada la reunión. No había hecho nada en todo el día (laboralmente hablando) pero necesitaba irme de allí aunque fuera andando (unos cuantos kilómetros al fresquito). Ya me daba igual la rueda pinchada o una lluvia ácida...

  13. Unos minutos después llamó mi esteticista: que no podía atenderme y que en lugar de suave y divina, en mi cumpleaños seguiría pareciéndome a un bigfoot.

  14. Ya en el núcleo urbano (que se hubiera podido confundir perfectamente con la estepa siberiana), fui sin coche -claro- a recoger dos enormes tartas para obsequiar a mi equipo.

  15. ¿Se me cayeron? No, pero CASI.
Así que mi último día como veinteañera, a las 20:28 de la tarde, estaba sola en una casa fría, acordándose del Universo y de la madre que lo parió, e intentando alegrar el día con una triste tarta de trufa y nata con un dibujo de The Simpsons...

Snif.

20 enero 2009

Al fin del mundo...

- ¿No querríais iros a Sudamérica?

Con esa frase, mi jefe abrió un mundo de posibilidades a mi compañera y a mí. Se necesita a alguien que se vaya como mínimo un año a un país del otro lado del charco y que se encargue de desfacer entuertos (o sea: imprimir el ritmo de trabajo de aquí a la tranquila gente de allí, cuando a veces pienso que debería ser al revés). Las condiciones están por determinar, pero lo que sí es cierto es que económicamente sería una subida importante, y sobre todo, un empujón definitivo dentro de mi empresa.

Tal y como están las cosas, el hecho de invertir un año como mínimo en esa aventura prácticamente garantizaría un puesto importante para todo el tiempo del mundo. Es, claramente, una buena oportunidad laboral, y una experiencia única...

...bla, bla, bla...

Aún bastante shockeada, le mandé un mensaje a mi chico: ¿te vendrías conmigo a la otra punta del planeta (casi)? Su respuesta fue inmediata y sin vacilaciones: .

Luego lo hablamos en la comida. Más bien habló él. Me dijo lo que yo ya sabía: que era una oportunidad única, que sería un paso adelante laboralmente (un salto de longitud más bien), que ahora podríamos afrontarlo, que estando juntos qué más da dónde estemos...

Y yo me eché a llorar en su pecho, abrazada a él. ¿Por qué? Porque nunca he sentido tanto apoyo incondicional, tanta disposición, tanta entrega, tanta dedicación, tanto AMOR... Porque en este caso sí es literal que por mí iría al fin del mundo.

Me dejé caer en sus brazos, y ya no pensé en nada más que en él, en que me siento tan absolutamente feliz de tenerlo a mi lado que a veces no me lo creo. En que con un simple ha demostrado más amor que mil actos. En que, simplemente, TE QUIERO.

19 enero 2009

Y más crisis...

Lunes, a las once de la mañana, aproximadamente.

A pesar de que tengo curro para aburrir, me dejo convencer (algo inaudito) y salgo del despacho (oh, sacrilegio) con mis amigas para tomar un café.

Nos sentamos tranquilamente en el office semidesierto y antes de que me dé cuenta, y sobre todo: no se sabe cómo (porque lo hubiese evitado, obviamente), la convesación ha derivado en la maternidad.

Fantástico.

Lo que me faltaba un Lunes por la mañana.

Que si hay que quedarse embarazada joven porque si no tienes gran riesgo de complicaciones.

Que si tener hijos a partir de los 30 es una locura porque puede haber abortos.

Que si un organismo joven soporta mejor los cambios derivados del embarazo.

Que si eres madre más tarde, luego la diferencia de edad se nota muchísimo.

Y yo, callada y estudiando detenidamente los aportes nutritivos de un batido de chocolate (propio de una veinteañera, claro).

Que si desde luego, la recuperación después del parto es más complicada cuanta más edad tengas.

Que si las molestias del embarazo son mínimas cuanto más joven se es.

Que si una conocida se había quedado en estado a los 35 años y toda la gestación fue un suplicio.

Y yo me levanto. No puedo más. Así que huyo de semejante corrillo porque no soporto un minuto más semejante conversación. Es demasiado para un Lunes, y es demasiado para una histérica que roza los 30 y está sumida en plena CRISIS.

Desde luego, yo seré una obsesiva (lo admito), pero el Universo no me está ayudando nada en absoluto...

18 enero 2009

Un mal comienzo...

El Sábado debía ser un buen día. Por definición: ¡Sábado! ¡No hay que trabajar! ¡Yupiiiiiiiiiiiii!

Pues no.

Empezó conmigo levantándome tarde porque sólo pude dormir a gusto cuando mi cuerpo se enteró por fin de que no había que madrugar.

Comprobé si me había venido la regla: no. Llevo toda una vida acostumbrada a tenerla cada 28 días exactos, si acaso que se adelante un par de días. Pero no es nada común que se me retrase, así que ya empecé a emparanoiarme como sólo yo sé hacerlo.

Descubrí, cuando miré mi horrorosa cara de recién levantada en el espejo, una ampolla justo en medio del labio inferior, hinchada y burlona. Instalada en el centro de mi labio, lo que me impedía moverlo sin que sintiera como si me lo arrancaran.

Fregando los platos del desayuno (que eso sí fue bien, algo rarísimo), se me rompió una taza. Se escurrió de mis manos y se estrelló contra el fregadero: adiós asa. La pobre taza de Nescafé que mi madre consiguió y que me gusta un montón quedó manca.

Luego me fui a duchar. No quedaba gel y, claro, me enteré cuando yo estaba ya entera mojada.

Fui a buscar reservas y encontré el bote de gel que parecía una princesa: estaba en lo más alto de la más alta torre. Es decir, en un estante donde yo no alcanzo (y mi chico sí, claro). Intentando coger el maldito bote, tiré uno de champú que se hizo añicos en el suelo.

O sea, había pasado ya casi medio día y estaba en albornoz, cansada por no haber dormido en condiciones, hormonosa porque la regla no me terminaba de bajar, enrabietada con el mundo en general y con el labio hinchado.

Fenomenal, vamos.

No recuerdo un inicio peor de día en muuuuuuuuuuucho tiempo...

17 enero 2009

CRISIS

Me queda menos de una semana para los 30.

De hecho, sólo días (pocos).

HORROR.

Sí, horror.

¿Y por qué? Pues no lo sé muy bien. La verdad es que pensé que no sería para tanto... Pero eso lo pensé cuando la fecha fatídica aún quedaba lejos en el horizonte.

Vale, los treinta es sólo un número. De hecho, bueno, es un cambio... 10 años empezando la cifra de tu edad con un 2 ya empezaba a cansar. Los treinta es sólo un número... Los treinta es sólo un número...

No eres vieja con treinta. Sólo eres lo viejo que te sientes... Y a los treinta sigues siendo joven, ¿no? A los treinta sigues siendo joven... A los treinta sigues siendo joven...

¿De verdad? No lo sé. Cuando era una adolescente (hace siglos... no, borra esa idea de la cabeza) y me imaginaba cómo sería yo a esta edad -no me lo imaginaba muy a menudo, que conste-, me veía de una manera distinta a como realmente soy ahora. Pensé que tendría el camino casi andado, pero la verdad es que estoy en medio del camino hacia no se sabe dónde...

Después del Día D (de desastre), ya no seré veinteañera nunca más. Habré pasado de un grupo demográfico a otro. Habré empezado la carrera hacia los cuarenta. Será demasiado tarde para ciertas cosas: ganar una medalla olímpica, salir en Operación Triunfo... No es que quiera hacerlo, ojo, pero lo importante es que, si quisiera, ya sería demasiado tarde. He ahí la cuestión.

Habrá llegado la hora de ser madre (y mi instinto maternal sigue missing). Mis amigas empiezan (han empezado, de hecho, e incluso con muchos menos años que yo) a ser madres. Ya son ellas y su descendencia. Alguna parte de la conversación que puedas tener casi seguro que tendrá que ver con los pequeños. O la duración de la charla, porque se tengan que ir a recogerlos. A esos pequeños que te miran con desconfianza porque saben que TÚ no eres una madre ni siquiera en potencia y encima, no tienes ganas de serlo. Sí, bueno, ves a un bebé y te enterneces, pero sólo unos minutos... Y eso era aceptable en la veintena, pero en la treintena no tanto.

Quedará fatal que me gaste mis ahorros en caprichillos ropiles y zapatiles, porque ahora seré una mujer responsable, y tendré que pensar que una prenda es ponible y me debe durar más de una temporada en lugar de pensar: ¡lo quiero aquí y ahora porque en este momento me parece divino! Se acabó la frase el fondo de armario es para los cobardes, así que ya puedo ir espabilando...

Igual con el maquillaje. Supongo que el look cara lavada ya no va a funcionar. Así que eso querrá decir madrugar más para maquillarme un poquito (pero SÓLO un poquito), y quitarme de enmedio la pereza del proceso contrario al llegar a casa...

Y taaaaaaaaaaantas cosas más...

O a lo mejor cuando cumpla los treinta seré exactamente como soy ahora.

Pero no lo creo.

Para nada.

Así que si alguien me busca, estaré en una esquina en plena crisis de los 30.

16 enero 2009

¡Capturado!

Tengo otro meme pendiente, pero como es un poco largo y en realidad son dos en uno, lo voy a dividir y voy a hacer medio meme que en realidad es un meme entero.

¿No?

Algo así.

En fin, consiste en que hagamos una captura del escritorio que tenemos en el ordenador del trabajo. Pues la verdad es que mi imagen va a ser muy decepcionante... Ahí va:

Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh...

Se podría deducir que es que yo no tengo nada que hacer, pero no es eso. Ojalá fuera eso...

Esta es la explicación de una imagen tan despejada: tengo los iconos ocultos... ¿Por qué? Bueno, pues porque cuando me veo muy saturada, le doy al botoncillo del pánico, se minimizan todas las ventanas y veo esta refrescante imagen de césped con rocío. Si no veo iconos, es como si todo hubiera desaparecido un momento.

Tengo esta imagen clara y nítida para reducir el nivel de estrés. O al menos intentarlo. Además, he puesto un tema verde oliva en Windows y todo está como más armonioso en el entorno laboral. Es la alternativa al "respira despacio".

La barra arriba es algo a lo que se tendrá que acostumbrar todo el mundo que toque un ordenador en el que yo tenga sesión. Es mi característica propia. No conozco a nadie que tenga ese diseño, pero a mí me gusta más así. Además, me resulta mucho más ágil tener los iconos de maximizar, minimizar y cerrar cerca de donde escoger las ventanitas... Hay que reconocer que poca gente cae en ese detalle de ahorro te tiempo y de movimiento de muñeca, ¿eh?

Los iconos al lado de INICIO están personalizados y son acceso directo a todo lo que puedo necesitar en un momento dado. Tenerlos ahí me da sensación de orden...

Bueno, pues eso es lo que tengo frente a mis ojos casi nueve horas al día. ¿Me enseñáis vuestros escritorios?

15 enero 2009

Traducción...

- Nos esperan unos meses muy malos.

O sea, muy jodidos. Es que mi jefe no es capaz de ser mal hablado aunque lo intente (todo lo más, se le escapa un jolín).

Es verdad. Esa frase, en mi caso concreto, se traduce en una hora más al día de trabajo (como mínimo), descansando sólo para comer (o sea, regalando unos 50 minutos de mi tiempo al trabajo), y volviendo a casa con sólo un 70% de las tareas hechas, de todas las que en un principio tenía previsto acabar.

También se traduce en el mal rato de decirle a 30 personas que por la reducción de actividad que tenemos, no son necesarias y la empresa prescinde de ellas. Con llantos, indignación y caras de tristeza incluidas, por supuesto.

Se traduce en un equipo de trabajo desmotivado, y, la verdad, ahora es la peor época para no rendir... Aunque no puedo decirlo en voz alta, claro.

Se traduce en que tengo la paciencia justa para aguantar a las pécoras de siempre que tienen la mala costumbre diaria de tocar las narices porque sí.

Se traduce en que llego a casa cansada, preocupada y sin ganas de nada.

Se traduce en que no duermo bien, doy miles de vueltas en la cama y me levanto más cansada incluso que el día anterior (vamos, que el Miércoles ya estoy para el arrastre).

Se traduce en estrés, en una palabra...

14 enero 2009

La Jungla

Durante mi escaso tiempo de conductora (más de cuatro meses), ya he sido consciente de LA REALIDAD.

¿Y en qué consiste exactamente LA REALIDAD?
  • En que los que hace poco nos sacamos el carnet (mejor dicho: los que llevamos la L) NO VAMOS a 80 kilómetros por hora por las autovías como habría que hacer. Ignoramos completamente esa norma que nos ha salido en absolutamente todos los tests que hemos hecho. Sí, puede que los primeros días respetáramos dicho límite, pero una vez te das cuenta de que es absurda porque lo único que haces es entorpecer el tráfico (aproximadamente a los dos días de entrar en autovía / autopista), ya te olvidas de ese 80 y te sientes un poco más integrado en el loco mundo de la conducción.

  • Al hilo de esta primera verdad como un piano, ahí va la segunda: los novatos (once again: los que llevamos la L) somos los únicos que vamos a 120 kilómetros por hora en autovías. Sí, los únicos. Como vamos tan alucinados porque sobrepasamos nuestro límite en un 50% (¡que se dice pronto!), no pisamos más, y aún así somos los más lentos de las autovías. Vas con la aguja en el 120 y no paran de pasarte coches por el carril de la izquierda sin parar, sólo pasas a camiones y furgonetas (suponiendo que no sean de alguna empresa de mensajería como NACEX, SEUR o similares, porque a ésas no las vez: sólo su estela a tu izquierda). Y punto.

  • Utilizar el intermitente es muy caro: cada vez que le das te sube dos euros el precio del seguro y ya me enteraré el año que viene. O eso, o los coches nuevos directamente ya no los llevan porque para qué los van a integrar en los nuevos modelos... Esas son las únicas explicaciones que encuentro al hecho de que NADIE señala con los intermitentes lo que va a hacer. Tú vas tan tranquilamente detrás de un coche, a una velocidad adecuada, y de repente el coche de delante pisa el freno y gira, sin avisar. Así que tú incrustas tu pie en el freno para no estamparte su matrícula en la frente y te acuerdas de tooooooooda su familia mientras te preguntas qué trabajo cuesta darle a la palanquita que encima luego vuelve sola a su sitio.

  • Las calles de doble sentido lo son sólo en casos claramente excepcionales. Si tú entras en una calle de doble sentido, ves el típico coche al fondo de la calle (o a mitad) que va por medio, como si la calle fuera suya. Piensas: se apartará, claro. ¡No, amigos míos! Jamás. Sólo en el caso de que ya os separen diez centímetros y no haya salida posible, el otro coche te perdonará la vida y se apartará un poco (e insisto: UN POCO), más que nada para que alguien tan indigno como tú que se dedica a pasar por esa calle justo cuando él está circulando a sus anchas no le roce el coche.

  • No existen los CEDAS y los STOPS, sino que todos son CEDAS. Aún no he visto a nadie que haga un STOP propiamente dicho sin que venga nadie. Cuando está claro que no viene ningún coche o el que viene está "lejos" (y cuando digo "lejos", quiero decir a más de dos metros), nadie para. Ni siquiera baja de velocidad. Es más: suena un acelerón para quitarse de enmedio lo antes posible. ¿Por qué? ¿Tanta prisa hay siempre?

  • A la gente le da absolutamente igual el resto de los conductores. Tengo que aprender que si a mí me viene bien parar ahí mismo, en medio de donde sea, pues lo hago y punto. Bueno, pongo las luces de emergencia en un alarde de consideración sin precedentes sólo para que no me casquen el coche (pero sólo en casos extremos: no debo perder el tiempo en nimiedades como pulsar el botón del triángulo rojo, ¿para qué?). Me debe refanfinflar que haya un hueco para parar correctamente sólo dos metros más adelante. También puedo pararme en medio de la calle para saludar a mi colega que me lo estoy cruzando. Si tengo coches detrás y estoy parando el tráfico, ¿qué más da? Que se aguanten y se esperen que yo estoy hablando tranquilamente: los demás, que se jodan.
Y como ésas, varias lindezas más... Esto es lo primero que se me viene a la cabeza, pero que si me pongo a pensarlo, me sale una lista kilométrica.

O sea, que no sabemos conducir, y que hacemos lo que nos da la gana y luego nos lamentamos de los sustos. Ahí fuera hay una auténtica jungla, cada día lo tengo más claro...


13 enero 2009

La MemEntrevista

MANDAWEBOS me mandó un mementrevista, lo cual hace muuuuuuucha ilusión. Así que me puse mis mejores galas, y después de pasar por maquillaje para eliminar los brillos que quedan fatal en pantalla, me dispuse a contestar las preguntas de rigor y sin cobrar un euro por la exclusiva...

¿Qué te motivó a escribir un blog?

Principalmente empecé en esto de los blogs para, de alguna forma, desahogarme. Para mí, este blog es una forma más de expresarme. Noto que me hace bien; en muchas ocasiones sentarme a escribir sobre lo que sea me relaja bastante...

¿Consideras que escribes bien?

Desde luego, no escribo como si esto fuera un mensaje de móvil, jejeje... Y con respecto al estilo "literario", pues no lo sé. Tampoco lo pienso mucho, escribo casi lo mismo que tengo en la cabeza, no me preocupa en exceso la forma aunque sí busco que todos los posts sean agradables de leer y que muestren un poco de mí.

¿Cuál sería un adjetivo (o varios) para describirlo?

Totalmente personal.

¿Has pensado a veces que se ha vuelto una obligación?

No suele pasarme, porque la verdad es que aunque tengo prácticamente una entrada por día, no es por obligación... A veces me siento culpable si llevo varios días sin dar señales de vida, pero porque pienso que alguien habrá que lo eche de menos (como yo echo de menos a veces actualizaciones de blogs que sigo). Pero no suelo pensarlo.

Seguro que hay blogs que no te gustan... ¿Cuáles? ¿Te atreves a mencionar uno en concreto y decir por qué?

No puedo porque los blogs que no me gustan no los vuelvo a visitar y me olvido de sus nombres y por supuesto de la dirección, jejeje... Pero sí que puedo decir que, en general, no me gustan los blogs personales que entrada tras entrada es un mar de penas sin un sólo atisbo de buen humor. Entre los de diversas temáticas, no piso los de política. Y no sé, no suelo discriminar demasiado...

¿Comentas a veces por obligación?

No, si comento es porque me apetece (y puedo hacerlo, claro).

¿Cuál es tu post preferido de este año?

¿De los míos? Jo, es que este año llevo pocos aún (bueno, eso puede ser hasta positivo para escoger alguno más fácilmente). Creo que el de Correos, estaba MUY emberrinchada y compartir mi ofujkamiento con el mundo me calmó...

¿Cuál es tu blogger preferido (no valen preferencias afectivas)?

No tengo un blogger preferido, todos son especiales: por eso los sigo.

¿Temes que un día tu blog deje de atraer a la gente y dejen de comentarte?

Pues la verdad es que no me gustaría... :( Los comentarios me dan mucha vida y me animan a seguir escribiendo.

¿Qué crees que no serías capaz de escribir?

Nada de lo que no tuviera ni idea pretendiendo que sí. Eso es lo peor. Tampoco escribiría algo que fuera una falta de respeto o ataque a otra persona con nombre y apellidos.

¿Piensas que un blog es una especie de terapia?

Sin duda, sobre todo los personales. A veces necesitas gritar algo a los cuatro vientos y un blog es un soporte perfecto. Además, el apoyo de todos los lectores y comentaristas (debería de haber el mismo número de unos que de otros, pero no todos los lectores comentan y a mi entender, es una verdadera pena), muchas veces ayuda más de lo que en principio pueda parecer. También es una terapia para quienes leen los blogs, claro, aunque en mi opinión en menor medida.

¿Una pregunta que te gustaría contesten tus lectores?

Me gustaría que me dijeran cómo han llegado a mi blog, y si han encontrado lo que buscaban (que espero que sí). También me gustaría que hicieran este meme los que aún no lo hayan hecho... Ejem, ejem...

12 enero 2009

Una de política... O algo así...

No soy una persona que está muy pendiente de las noticias, la verdad. Me aburren un poco. A la hora de comer vemos los informativos sólo muy de vez en cuando. La prensa sólo la compramos algunos fines de semana y yo no suelo entrar en diarios digitales.

Ya lo sé: muy mal. Debería interesarme más por lo que pasa a mi alrededor, es cierto. Pero no lo hago. Qué mala soy...

Menos mal que para compensar (y para contrarrestar mi pereza) está mi chico, que está muy informado. De hecho, siempre que oigo de refilón en las noticias, le pregunto qué ha pasado y él me lo cuenta, lo cual es más agradable que leer un periódico o ver las noticias, dónde va a parar...

Y todo esto viene a cuento de que ayer, de casualidad, me enteré de que una tal Montserrat Nebrera, política que estaba en una tertulia de un programa de la Cadena SER, en un intento de criticar la gestión de la Ministra de Fomento Magdalena Álvarez en cuanto a la situación del aeropuerto de Barajas por el temporal, acabó diciendo que "tiene un acento que parece un chiste".

No voy a hablar de política, por supuesto: no me va. Pero no puedo dejar de estar aluciflipada con todo este asunto. Es verdad que no he escuchado ese programa y por tanto las declaraciones exactas de esta señora, pero por lo que he leído por ahí (unos cuantos artículos antes de decidirme a escribir esto), no es cuestión de que la frase estaba sacada de contexto. Era esa y punto.

Me parece muy triste que uno quiera criticar una gestión de una persona (no tiene que ser política) y termine atacando otro aspecto completamente distinto. Que diga que lo ha hecho mal -si es eso lo que opina- y que argumente al respecto, pero no veo el motivo de atacar su acento.

Exacto: su acento. No su forma de expresarse (que cada uno tiene la suya) o su particular dicción, sino su acento. Su acento, es el acento andaluz que comprarte con unos cuantos millones de ciudadanos, y de ahí que mucha gente se sienta indignada.

Yo también lo estoy, he de confesarlo, porque aunque nací en Madrid, vivo en Andalucía desde hace muchos años, y la mayoría de mi familia es de aquí. Yo no tengo mucho acento andaluz (debería tener más), pero casi toda la gente que me rodea lo tiene. Es un acento peculiar, pero no es ni mejor ni peor que otros. El acento andaluz no está vinculado a la incultura, simplemente a una zona geográfica; no nos olvidemos de ese punto.

Nadie tiene que sentirse avergonzado de su acento, que lo determina la zona donde vives o donde has vivido. Nadie debe atacar a una persona y descalificarla por su acento, ridiculizándolo. Sobre todo si lo que pretende es criticar otra cosa.

Por supuesto, se ha liao parda. Estas declaraciones han trascendido y mucha gente está pidiendo que esta señora se disculpe. No sé si lo ha hecho o si lo hará. En su blog hay una entrada donde ya dice que el mal chiste es Magdalena Álvarez (y no su acento, no lo menciona) y después sigue explicándose y criticando. Finalmente se lamenta de que no nos hemos fijado en el fondo de sus declaraciones, sino sólo en la forma.

Es posible que tenga razón, pero creo que por el bien de todos, si cuidamos la forma (sobre todo evitando el insulto), el fondo estará ahí y no habrá estas polémicas. En mi opinión, habría que pensar y después hablar. Lo triste es que solemos hacerlo al revés y estos líos tenemos. Lamentablemente no es la primera vez que pasa, y ni de lejos será la última. Pero sí me gustaría que los debates en general estuvieran libres de insultos y llenos de críticas constructivas, eso nos ayudaría más... Entonces sí me interesarían, y a lo mejor vería las noticias...

Pero mientras siga esto así, yo seguiré preguntándole a mi chico: ¿qué ha pasado?

11 enero 2009

I found LOST...

Me gustan las series. Este gusto es relativamente reciente, calculo que comenzaría con mi conexión a Internet y el descubrimiento de "el videoclub" con icono de burrito que te saca la lengua...

A pesar de que sigo algunas con más o menos regularidad o impaciencia, lo cierto es que ninguna se compara con LOST.

En un foro leí que si hasta este momento alguien no había oído hablar de LOST es porque había estado viviendo en una burbuja aislado del mundo. Parece exagerado, pero casi que es cierto...

He de confesar que el inicio de mi relación con LOST fue tormentoso. La conocí a través de La2, cuando de vez en cuando al zapear veía gente corriendo por una selva. Yo pensé que sería una especie de Robinson Crusoe, no sé, esa idea me había formado.

Luego vino mi chico y me dijo que debía verla... Así que me senté en el sofá y le dimos al play. Los primeros minutos no me dijeron nada. De hecho, recuerdo que dije que no me gustaba. Mi chico me miró como si estuviera loca (ahora lo entiendo) y me dijo su típica frase: "aguanta cinco minutos más y si no te gusta de verdad, la quitamos".

Sobra decir que no la quitamos.

Lo que sigue es obvio: me había enganchado tarde, creo que estaban emitiendo ya la tercera temporada en EEUU, pero teníamos las dos primeras temporadas ya descargadas. Como una adicta buscaba desesperadamente un hueco en mi agenda para ver un capítulo más... Y otro... Y otro... Y otro más, aún a riesgo de perder horas de sueño (sí, lo confieso), hasta conseguir ponerme al día con la serie.

Eso quiso decir LA LOCURA. Estar esperando semana a semana a que emitieran "una dosis más", viajes al ordenador para comprobar si ya estaba el torrent, los subtítulos, deseando ver la barrita verde que decía que el tesoro estaba ya descargado en el disco duro y se podía ver...

Sí, soy una fan de LOST. Lostie, me parece que es el término oficial. Por eso estoy impaciente por que se estrene YA la quinta temporada, dentro de poco...

Lo cierto es que esta locura está muy extendida. Al margen de que te guste o no la serie, la verdad es que es un precedente, porque ninguna otra tiene tantos seguidores y tanta parafernalia a su alrededor. Porque, seamos realistas: ¿Alguna otra serie de televisión tiene...

...tantos club de fans, páginas dedicadas a ella, foros, etcétera?
...una "wikipedia" para ella sola?
...juegos y realidades virtuales paralelas a su historia?
...podcasts que enriquecen (o lían) la trama?
...un planteamiento tan original de flashback o flashforward que no sabes qué son?
...fans que congelan un fotograma, lo amplían y analizan hasta el más mínimo detalle?
...tantísimas teorías de sus seguidores sobre qué está pasando?
...temporadas cuyas tramas no decaen ni un sólo segundo?

Obviamente, NO.

Así que ahora estoy contando los días que faltan para que empiece la quinta temporada (el 21 de Enero). DESTINY CALLS, son las dos palabras que tienen en vilo a todos los serieadictos. No sé si me quedarán uñas para entonces...

Para paliar mi ansia y estar absolutamente preparada, esto volviendo a visionar la temporada anterior (esta vez ya doblada y sin estar pendiente de la parte inferior de la pantalla). Intento no leer ninguna información sobre los primeros capítulos que se emitirán dentro de pocos días, pero es casi imposible...

En definitiva, LOST es, más que una serie, un fenómeno social. Ya lo creo que sí...

(Gracias a Zapping Series por la tira y a www.SeriesBlog.es, claro.)

10 enero 2009

Música & Blogs

Me gusta ir saltando de blog en blog y tiro porque me toca. Visito un blog de mis habituales, miro su lista de enlaces y empiezo a navegar un poco sin rumbo. Me paro si me gusta un blog, y a veces añado alguno a mi RSS si me llega...

Con todo esto quiero decir que he visto un montón de blogs. De Blogger, de WordPress... Da igual. Y todos con un diseño distinto. Unos con la plantilla básica, otros con otra más elaborada. En fondos blancos, negros, a topos, de colores. Opacos, con transparencias. Con una sidebar, con varias, con fichas arriba. Con comentarios libres o moderados. Con o sin publicidad, integrada o emergente. En fin, mucha variedad. Todos tienen su encanto, porque además, un blog debe reflejar los gustos de su autor (o autores, si tiene varios), y pocas veces pongo peros. Vuelvo a un blog porque me gusta su contenido, el "continente" me da un poco igual.

Pero si hay algo que no soporto es, al cargar un blog (o una página cualquiera), que de la nada salga música. ¡Menudo susto! Estoy yo con mi música, la que me gusta, y de repente la música se convierte en ruido porque hay dos canciones superpuestas, cada una de su padre y de su madre. Además, si tienes varias ventanas abiertas (como es habitual que me pase), averigua tú de dónde sale. Y luego, a ver cómo se quita... La mayoría de las veces cierro la ventana y andando. Y muy pocas veces vuelvo.

Me parece bien que se añada contenido musical al blog, de hecho, yo misma lo tenía, pero que sea voluntario escuchar. Un botón de PLAY, tan mono, hace un mundo. Que quiero escuchar la música que alguien tiene en su página, la escucho. Que me apetece seguir con la mía, no la escucho. Pero lo decido yo; sin respingos porque de repente del altavoz sale un berrido...

En definitiva: reivindico los blogs interativos pero con cabecita.

09 enero 2009

Nivel Alto

Hace unos días tuvimos que diseñar una prueba de acceso, para comprobar la destreza de algunos candidatos en Word y en Excell. En la solicitud del perfil para el puesto indicamos "Nivel de Excell Alto".

La prueba que hicimos fue una tabla de datos con diez elementos y varias columnas, y lo que había que hacer era:

- Insertar una columna en un lugar determinado.
- La fórmula para calcular el promedio de una columna de datos.
- La fórmula para sumar los datos de otra columna.
- La fórmula para contar el número de elementos de otra columna.
- Ordenar de forma descendente la tabla según los datos de otra columna.
- Hacer un filtrado combinado para que se cumplan dos criterios.
- Realizar un vínculo en la primera hoja a unos datos que estaban en otra hoja.

Ahí lo dejamos, aunque se nos olvidó por un lado meter algo del formato condicional, y luego por aquello del nivel alto estuvimos a punto de meter una función del tipo BUSCARV, en plan para nota, pero al final lo dejamos así. No nos pareció excesivamente complicado, sobre todo los primeros puntos.

En las pruebas, la gente que se presentó estaba de los nervios, y nos dimos cuenta de que prácticamente todo el mundo (excepto cuatro o cinco personas) no fueron capaces ni de realizar el promedio. La suma sí porque hay un icono de acceso directo, que si no, yo tendría mis dudas.

Fuimos dando vueltas para diferenciar si la gente que no lo hacía era porque de los nervios no se acordaban o porque directamente no sabían hacerlo, y la mayoría era por esto último. Y yo me pregunto: ¿si en los requisitos se pide un nivel alto, cómo te presentas? Porque era público que habría una prueba y es fácilmente pillar a alguien que no tiene ni siquiera un nivel mínimo...

Luego me dió por pensar en el nivel que tenía yo cuando entré a trabajar. No me hicieron prueba de Excell al principio (luego en las promociones internas sí), y quizá lo único que no supiera hacer es el vínculo y puede que tampoco el tema de los filtrados combinados -creo que eso lo aprendí después-, pero lo demás sí. Lo que está claro es que si yo no tuviera mucha idea de Excell (como me puede pasar con Access), no me presentaría a un puesto de trabajo donde piden un nivel alto cuando está clarísimo que no lo tengo; máxime cuando te dicen alto y claro que va a haber una prueba, ¿no? Si no te hicieran prueba, tendría un pase, pero meterse de cabeza en la boca del lobo...

No sé, a mí me podría la vergüenza o el miedo al ridículo... ¿Qué pensáis vosotros?

08 enero 2009

¿Y yo, qué leo? (XIV)

La cuarta entrega de la saga de Becky Bloomwood, de Sophie Kinsella se llama BECKY TIENE UNA HERMANA. Esta cuarta aventura la leí también hace tiempo, pero he de reconocer que no me gustó nada. De hecho, me parece un poco de relleno y una historia algo forzada.

El resumen que tenemos para abrir boca es el siguiente...
Tras una lujosa luna de miel que ha durado diez meses, Becky Brandon -la compradora compulsiva más famosa del mundo- vuelve a Londres con su flamante marido. Tan pronto pone los pies en casa, empiezan los problemas, pues aparecen ante el portal dos camiones cargados de "recuerdos" que ha comprado a escondidas durante el viaje: mesas de comedor, jirafas de madera gigantes, batas de seda, máscaras… Las facturas no se hacen esperar y, muy pronto, la tarjeta de crédito que Becky esconde en su polvera se convierte en un trozo de plástico inútil.

La crisis estalla y Luke le impone un estricto presupuesto, pero las malas noticias nunca vienen solas: Suze, su amiga inseparable, ha encontrado otra amiga más inseparable, y sus padres, precisamente ahora, deciden confesarle un secreto explosivo: Becky tiene una hermana. ¡Vaya sorpresita!

La idea de encontrar, a sus veintisiete años, un alma gemela con quien compartir su pasión por los zapatos, las rebajas y las sesiones de manicura abre un panorama prometedor, lleno de interesantes perspectivas, lo cual no impide que, antes de lanzar las campanas al vuelo, Becky tenga que averiguar los gustos y hábitos de consumo de su nueva hermana Jessica.
Parece increíble que yo diga esto, pero la realidad es que no me gustó nada el libro. La idea en sí no es muy mala: de juntar a Becky con alguien que tiene sus mismos genes pero que no puede ser más distinta podría haber salido una historia bastante buena, pero para mi gusto no fue así. El principio de la trama no está mal: cuando se conocen las hermanas y el empeño de Becky por agradarla y compartir gustos... Pero luego todo va aflojando hasta tener un final poco creíble a la par de soso y peliculero (las demás aventuras de esta chica al menos tienen una base que te puedes imaginar fácilmente, pero esta no hay por dónde cogerla).

En definitiva, el libro me parece un tostón y no lo recomiendo. No pasa nada si nos saltamos esta aventurilla, en mi opinión no se pierde nada...

07 enero 2009

Ya sé lo que quiero ser de mayor...

El último día del año 2008, recibí una revelación: mi destino es ser una funcionaria de oficina de Correos.

Ese día me levanté un poquito más temprano para acercarme antes de ir a trabajar a por una cosilla que me había llegado el día anterior. Con mis legañas todavía pegadas en el ojo, fui contenta a por mi paquete; pero tan dormida iba que casi me doy de narices con la puerta CERRADA de la oficina.

A la altura de mis ojos estaba el horario: de 08:30 a 14:00. Miré el reloj: las 08:45, o sea, debería estar ABIERTA.

Pero levanté la cabeza un poco más y ví el cartel chapucero hecho a mano:

EL 24 Y EL 31 NO ABRIMOS

Ea.

Porque ellos lo valen.

Lo mismo el 5 de Marzo (por poner una fecha al azar) tampoco abren. O el 23 de Junio.

¿Y por qué no abren un día laboral, aunque sea en horario reducido? Que yo no digo que estén allí hasta la última hora (aunque para una NocheVieja, tampoco pasa nada si acabas de trabajar a las dos de la tarde como es habitual, pero bueno, acepto barco). Tampoco digo que tenga que estar allí todo el personal al pie del cañón, pero al menos alguien debería estar atendiendo a quienes necesiten hacer algo, ¿no? ¿Tan disparatado es? Lo único que pienso es que un servicio público, porque hasta donde yo tengo entendido lo es, debería estar disponible aunque fuera en servicios mínimos los días laborables del año.

O por lo menos, haber añadido un disculpen las molestias, aunque fuera poco sincero. Pero nooooooooooo. ¿Para qué? Los que vengan, que se j*d*n.

Al final, la realidad era esa: las 08:45 de una fría mañana de Diciembre, yo estaba como un pasmarote ante una oficina de Correos, alucinando y j*d*d*. Bueno, no era para tanto, la verdad es que no, pero me fastidió mucho, ¿qué pasa? Y como ante este tipo de cosas todo el mundo se encoge de hombros y piensa que es normal, pues nada. A volver al año siguiente a por mi paquete, que en esos momentos deseé que fuera un temario para opositar a funcionaria del Estado para ser yo la beneficiaria de estas (y otras) circunstancias.

(Y yo que había prometido con la uva número cinco ser más tolerante y dejar de lado mi famosa vena palpitante...)

06 enero 2009

Mis Noches de Reyes...

Ayer por la noche, leyendo un post acerca de la noche de Reyes, me dió por recordar lo que más me gustaba (en pasado) de ese evento...

En mi familia hemos sido muy raros para eso. Cuando era pequeña imagino que sí habría en casa esa tradición, pero la verdad es que no tengo ni un sólo recuerdo. Sí que soy consciente de que conforme me fui haciendo mayor, no tenía sentido seguir con la pantomima de los Reyes, así que mis padres, para no complicarse, solían darme dinero para que yo me comprara lo que quisiera. No me parecía mal, la verdad: no me imaginaba a mi madre en una tienda de discos para escoger algo que me gustara, o a mi padre en una tienda de ropa o similar...

Pero, a pesar de que mis padres solían ser bastante generosos con mis Reyes (porque además mi cumpleaños es un par de semanas más tarde, así mataban dos pájaros de un tiro), mi madre SIEMPRE me compraba algún detalle pequeñito y me lo ponía debajo de la almohada para que no pasara una noche de Reyes sin la ilusión de un regalo.

Recuerdo pulseritas y pendientes de plata. Algún botecito de colonia. También me acuerdo de pequeños paquetitos de ropa interior, o unas medias bonitas. Todo envuelto con prisas y dejado bajo mi almohada.

Yo lo sabía y la hacía sufrir. A lo mejor entraba a mi dormitorio y se notaba de sobra que había dejado ya el regalo (se podía ver la cama un poco deshecha), pero yo fingía no haberme dado cuenta. Justo esa noche, no me ponía el pijama después de cenar, a pesar de que mi madre insistía. Además, tardaba más en acostarme. Pero luego, cuando le daba el beso de buenas noches, me fijaba en esa sonrisa tan bonita en la cara de mi madre, que decía: ya verás qué sorpresa...

Nunca me ha faltado ese regalillo. Luego yo salía a darle un gran y enorme achuchón a mi madre, porque la adoro, y que siempre buscara el detalle no hacía más que incrementar mi amor por ella.

Desde que trabajo no pasamos juntas la noche de Reyes, y es algo que echo muchísimo de menos. La verdad es que cada vez que me acuerdo de todo esto, se me caen las lágrimas (ahora mismo no es una excepción). Recuerdo esos detalles, o cómo me escondía mi regalo de cumpleaños en la maleta los fines de semana que iba a casa (con una nota-orden para que no lo abriera hasta el día exacto), o cómo me insiste en que la llame todos los días aunque no tengamos nada nuevo que contarnos, o cómo me prepara la comida que me gusta cuando voy a verla... Mil cosas que la hacen especial y que me emocionan tanto...

05 enero 2009

What's on my iPod?

A veces ponemos de fondo la televisión en un canal musical, principalmente, la VH1 (léase vieichgüan). De vez en cuando haces algún descubrimiento y todo.

Un programa curioso de este canal es THEMED: basándose en un tema, ponen videoclips donde salen cosas relacionadas con ese tema. Por ejemplo, si el tema es personas andando (un poner), pues se incluyen vídeos como el de The Verve o KT Tunstall.

En esta ocasión, el tema era paisajes. Algunas canciones no me decían nada (eso sí, los vídeos eran bonitos). Cuando ya no presté atención a las imágenes y sólo escuchaba la música de fondo, me llegó una canción nueva -vamos, que no había oído nunca- que sí me gustó...

Se trata de un grupo alemán formado en 1997 llamado POLARKREIS 18, y la canción en sí se llama Allein, Allein. Os dejo el vídeo, y espero que os agrade... Aunque sea sólo por las imágenes, merece la pena prestarle atención por unos minutos.

...y con esta recomendación empieza una "nueva sección" de canciones que descubro (o me descubren: suele ser lo más habitual) y que creo que merecen la pena hasta el punto de ser dignas de añadirlas a mi adorado iPod (y ahí no meto cualquier cosa, claro).

04 enero 2009

Posteo Frenético

Acabo de recibir un premio de manos de MissMole, quien se ha fijado en mi ritmo posteador y me ha creído merecedora de este premio...

¡¡MUCHAS GRACIAS!!

Sí, es verdad, publico casi diariamente. Llevo ya más de 300 entradas, ¡que se dice pronto! Y a ese respecto tengo que confesar que tengo una manía: no suelo publicar dos veces en el mismo día. ¿El motivo? Una mezcla de lo feo que quedaba en la anterior plantilla el segundo post (porque antes sólo ponía la fecha y se agrupaban las entradas de la misma fecha, así que había posts sin cabecera y no me gustaba, cosa que ya en esta plantilla no pasa pero a estas alturas ya no voy a cambiar mis hábitos) y de algo que leí -hace ya tres años como poco- de que si posteabas más de dos veces al día tendrías que hacértelo mirar (pero eso ya no influye para nada, claro).

Ahora, cómo no, las cosas han cambiado, y sobre todo desde mi puesto de lectora de blogs, me encanchifla ver que los blogs que sigo se actualizan frenéticamente. De hecho, me irrita un poco los parones de algunos de mis blogs favoritos (aunque la mayoría sí que se actualizan tanto o más que yo, ¡menos mal!).

También es verdad que mi ritmo creativo tiene ciclos. Normalmente siempre tengo algún post en la recámara, para cuando tengo sequía creativa...

Cuando no tengo sequía, me descubro a mí misma en mi vida diaria pensando en cómo voy a escribir sobre esto y lo otro. Varias veces. Redacto mentalmente lo que siento hasta que me puedo sentar a escribirlo (y lo suelo hacer del tirón). Nunca anoto nada en ningún papel, porque por un lado aún confío en mi memoria y por otro, cuando una idea la escribo parece que pierde su encanto, que ya no tiene interés, que ha perdido magia...

Después de estas confesiones, yo paso el premio a ynosek(+)kontarte, por razones obvias (aunque estas fiestas está un poco desaparecido).

Paradójicamente, muestro este premio como segunda entrada de este día, jejejeje...

Una alternativa musical...

¿Adicto/a a la música (casi tanto como a las compras o las series)?
¿Eh?
¿Cansado/a de escuchar siempre los mismos tres gigas de música del disco duro (parece mentira, pero pasa)?
¿Eh?
¿Aburrido/a de las radiofórmulas que pululan este país (donde se incluye Radio María, jajajaja...)?
¿Eh?
¿Harto/a de necesitar a Los40 o similares para descubrir canciones nuevas (Oh-My-God)?
¿Eh?
¿Last.fm te conoce tan bien que no te aporta nada nuevo?
¿Eh?

Pues tengo la solución.
Bueno, esa afirmación igual es un tanto pretenciosa.
¡Tengo una alternativa!


¿Y esto qué es? Pues una página web que a su vez es una estación de radio (americana, claro, qué queréis) que puedes escuchar en tu reproductor de música, ¡que espero que no sea el de Windows!

A la derecha tenéis un listado de streams clasificados por estilos de música. Tenéis radio de los 80, los 90, pop, rock, country (claro), hip-hop, punk, dance... Prácticamente lo que queráis.

Cuando decidáis qué estilo os apetece escuchar, pincháis el enlace que haya al lado (preferentemente el de 128k), y vuestro ordenador os preguntará con qué programa queréis abrirlo. Al parecer funciona con WinAmp e iTunes (no sé si otro servirá). Yo utilizo el primero, que está muy bien y lo puedes descargar de forma gratuita. Así que al seleccionar el reproductor, tras unos segundos tendréis la radio sonando en vuestros ordenadores...

Lo bueno es que no se oye otra cosa que música y de vez en cuando los locutores (en inglés), pero no molestan casi nada. Al menos, en las emisoras que yo he escuchado.

Otra cosa positiva es que poco después de empezar una canción cualquiera, el reproductor pone el título de la canción que está sonando y el artista, con lo cual, si te gusta alguna canción en particular que no has oído en tu vida, pues mirando en el display del reproductor ya sabes cómo se llama. Con esto puedes descubrir un montón de temas que te gusten (o que no), y fichar nuevas adquisiciones musicales. También en el display aparece entre paréntesis la estación que estáis escuchando, por si ya no os acordábais...

Al parecer, no alimenta el perfil de Last.fm, o al menos aún no sé cómo se hace...

La página también ofrece otras opciones como integrar una estación de radio en MySpace, o links para enlacar los canales. No he investigado mucho, pero eso es lo que he encontrado en un primer vistazo.

Por si os surgía la duda, la página web la podéis cerrar que la radio seguirá sonando; para cambiar de estilo hay que abrirla otra vez y escoger otra estación (mismo proceso que antes). Se apaga cerrando el reproductor, claro.

Por supuesto, una cosa tan útil, musical y friky no la he encontrado yo misma, ha sido mi chico que de esto sabe un montón (aunque a veces le mole chinchar un poco). Pero no me he resistido a compartilo. Espero que os sirva y os guste. ¡Ya me contaréis!

03 enero 2009

Al principio, sólo había oscuridad...

Día 31 de Diciembre de 2008, a las 23:59.

Toda mi familia estaba metida en el salón, pendientes del reloj de la Puerta del Sol. Este año TAMPOCO hemos logrado que se ponga otra cadena para ver las campanadas: en casa se ven en La Primera y punto. Ese es uno de los grandes misterios de la Humanidad. Mis primos y yo hicimos un tímido intento de quedarnos con Christian Gálvez y María Castro, pero al final ganaron Carlos Sobera y Anne Igartiburu. Cachis...

Así que estábamos pendientes de la voz en off de Carlos y Anne (corazonessss) para no confundir los cuartos con las campanadas de verdad -ese es mi miedo de todos los años-, pero los de MasterCard tuvieron un detalle y ayudaron con esa especie de ComeCocos que se iban zampando las uvas:

- ¡UNA!

- ¡DOS!

En el salón no se oía nada más que las campañadas. Todos estábamos concentrados en nuestras uvas. Bueno, todos no. En realidad, sólo cuatro seguimos la tradición. Los demás, como no les gustan las uvas, pues directamente o no tomaban nada, o de un trago en el primer campanazo se habían bebido el zumo de las doce uvas, en plan chupito. Jo, podría haberse enrollado y comer al menos 12 cacahuetes. Pero tampoco hubo manera...

En fin, que seguíamos comiendo uvas al ritmo de carrillón. Las mías eran enoooormes y desde la séptima tenía mis dificultades para masticar y tragar.

- ¡DIEZ!

- ¡ONCE!

Ya sólo faltaba el último empujón. Estaba dispuesta a meterme como pudiera la última uva en la boca aún a riesgo de morir atragantada, pero yo soy una campeona, así que mastiqué a toda velocidad para ser la primera en felicitar el año...

- ¡DOC...!

No, no escuchamos el número completo.

¿Que por qué?

Pues porque en ese momento, en ese preciso instante, tooooooooodo se apagó. Habían saltado los plomos, pero al menos habían tenido la delicadeza de esperar a que acabáramos de escuchar las campanadas.

Así que el 2009 llegó sumido en la más absoluta oscuridad, y me pilló doblada de la risa.

A ver cómo interpreto yo ahora esta señal del Universo...

02 enero 2009

¿Segundo Propósito?

Horror.

Un buen día, en plenas Navidad, te sientas en el sofá y te das cuenta de que el botón de tus vaqueros favoritos, esos que prácticamente son tu epidermis, se te clava en la barriguilla. Miras hacia abajo y compruebas que la barriguilla ya no se merece ese diminutivo. Es un grito. Es una revelación.

Hay que ponerse a dieta.

La verdad es que la Navidad no es una buena época. Sobre todo cuando entras a cualquier supermercado y te recibe una enorme, colorista y apetitosa selección de dulces navideños. Roscos de vino, alfajores, mantecados de almendra...

Consigues esquivar semejante disposición de pecados porque al menos tienes la suerte de que no te llaman mucho la atención, pero cuando todo parece quedar atrás, asoma el TURRÓN DE CHOCOLATE SUCHARD. Ante eso no hay nada que hacer, y lo sabes.

Pero logras pasar también este escollo sin saber qué fuerza suprema te ha guiado. Llegas a la sección de frutería y te haces con un buen surtido de fruta y verdura. Tu carrito haría llorar a tu madre de emoción.

Vuelves a la caja, bordeando otra vez el peligro e intentando no mirar unos bombones rellenos de almendra que parece que te estén llamando...

Pagas y por fin logras llegar a casa, con la determinación renovada (sobre todo porque el tramo de escaleras te ha dejado sin aliento y vives en un primero).

Así que al día siguiente, el plan alimentario es ejemplar: un tupper de fruta para el trabajo, una crema de calabacín para comer... Magnífico. Y lo mejor de todo es que te apetece, esta vez no es un suplicio. Metes la fruta en la bolsa con alegría.

Además, te inflas de satisfacción cuando sacas tu sanísimo almuerzo y tus amigas te alaban. Eres una santa, ya no cabe la menor duda.

Todo va estupendamente.

...
...
...
...
...
...

Hasta que por la tarde, en un ataque de hambre sin precedentes (bueno, sí: todos los meses, aproximadamente cada 28 días sucede algo parecido) te zampas sin pestañear unos cuantos bizcochos con chocolate.

Malditas hormonas.

Y este es el motivo por el cual estreno dieta a la par que año... Aunque en principio pueda sonar contradictorio con el otro propósito para el 2009, pero encontraré la manera de compatibilizarlo, faltaba más.