31 marzo 2009

Cuestión de capacidad...

Llego y me siento frente al ordenador. Abro la borriquilla que me saca la lengua, a ver cómo van los 71 ítems que nos estamos descargando: un juego, varias pelis, pero sobre todo, capítulos de series. Ordeno por estado y compruebo con absoluto horror que hay doce ítems descargando, cuatro esperando, ¡y los demás DETENIDOS!

No puede ser.

Mientras hiperventilo ligeramente, compruebo que no hay detenido ningún capítulo crucial para nuestra existencia. Sobre todo: no se está descargando nada de LOST. Los capítulos importantes están marcados con prioridad alta. Es decir, todo va como debe excepto que hay actividad parada.

Luego investigo a ver lo que pasa...

Bueno, es posible, sólo posible, que el hecho que del disco duro que utilizamos para las descargas, de 285 Gb haya 278 ya utilizados. Qué raro, si yo ayer pasé a mi disco duro todas mis cosillas... Gasté 141 Gb de los 146 que tengo asignados...

Luego respiro tranquila: aún quedan 178 Gb libres en otro disco.

Quizá fuera momento de ir sacando a mi disco duro externo alguna cosilla, ¿verdad? De todas formas, lo nuestro aún no se puede calificar de "problema", ¿a que no? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?

30 marzo 2009

Cabreo Automovilístico

Que sí, que esto ya lo he dicho antes, lo sé, soy consciente... Pero es que se me hincha la carótida el 80% de las veces que conduzco un coche.

Lo que más me fastidia de todo (creo, aunque debería hacer un ránking oficial) es cuando un coche va tranquilamente por la calle, y de repente el conductor o conductora se para donde le sale de los cojones u ovarios según el caso donde sea. Lo siguiente que ves son las luces de emergencia del susodicho vehículo y el nota (porque sí, lo siento en el alma pero es así: casi siempre es UN chico) que conduce se baja tranquilamente del coche y se va a no-se-sabe-dónde.

¿Qué es lo que me fastidia de esto?

Varias cosas...
  • Que normalmente, MEDIO METRO más adelante hay sitio para aparcar una limusina si fuera el caso. Es decir: para qué molestarse en meter el coche en un hueco como una catedral de grande si lo puedes dejar en medio de la calzada.

  • Que se tiende a parar el coche donde más molesta: en un cruce, en una calzada estrecha donde tienes que invadir el carril contrario si quieres adelantar... En el sitio más puteante para los demás, en definitiva.

  • Que la persona que monta semejante pifostio automovilístico le suda todo que esté molestando, porque lo importante aquí es andar tres pasos y no cinco para ir a comprar el períodico, por ejemplo.
...pero sobre todo...

Que lo permitimos.

Y yo la primera, que conste. En realidad, lo que me apetece es bajar la ventanilla y decirle cuatro frescas al fresco o fresca que deja su coche tranquilamente sin importarle el caos circulatorio que su actitud provoca. Pero no lo hago, es verdad. Pienso que no me merece la pena meterme en líos, porque seguramente me ganara una hostia y por supuesto no arreglaría absolutamente nada, así que al final lo que hago es ponerme roja de rabia en mi asiento y luego teclear un post de indignación como este.

Pero al menos, cuando soy yo la que se tiene que parar, pues procuro acordarme de esto y busco un hueco, o dejo que mi chico se baje y doy vueltas hasta que lo recojo otra vez, o dejo el coche en casa y voy andando.

Espero que nunca-nunca-nunca me encoja de hombros y me diga a mí misma: ¿si todo el mundo lo hace, por qué yo no?

29 marzo 2009

Confessions of a Shopaholic

Oh, sí.
El Viernes la estrenaron.

Y aunque tuvimos que ir a un cine a tropecientos kilómetros con mi pierna vendada hasta la rodilla (bueno, más que una pierna parecía que lo que yo tenía era una sequoia), la vimos. Mi chico se portó como un campeón y vio pacientemente la película sin bostezar ni una sola vez...

Tenía muchísimas ganas de verla, de hecho no me he esperado ni un solo día...

La película es divertida, y es ideal para ver en casa con tus amigas una tarde. Está entretenida y poco más. Me gustó, pero no tanto como cabía esperar. También creo que la disfrutará más alguien que no ha leído los libros que yo, porque estaba más pendiente de ver lo que habían cambiado (bastante, ya lo advierto), que de que la historia que les ha quedado, que recuerda muy vagamente a las aventuras de Becky: han dejado lo justo para que se reconozca la historia. Supongo que es lo que suele ocurrir cuando quieren adaptar un libro (de hecho, dos) a una película...

Con lo que estoy absolutamente indignada es con la elección de los actores, especialmente Suze y Luke. Suze parece una tarada cuando en realidad es la sensatez personificada y Luke... Luke... Bueno, me lo imagina "más hombre".

Os dejo el tráiler en español... Por cierto, sospecho que han eliminado unas cuantas escenas que estaban en el tráiler original y que yo no vi.

Espero que si váis a verla, os guste. ¡No olvidéis las palomitas!

28 marzo 2009

Buenos Consejos

Después de arrastrar todo el día mi pie primero-espachurrado-luego-hinchado para acá y para allá, me dejé caer pesadamente en el sofá. Estaba solita y decidí que NECESITABA unos mimitos, así que llamé a mi Señora Madre para que me diera una tetica, aunque fuera telefónica (algo es algo).

Cuando contestó mi madre, puse mi voz más seria, la voz de una mujer de treinta años, adulta e independiente que no se deja vencer por las adversidades.

- Mamáaaaaaaa... Me he hecho mucha pupaaaaa... ¡Buaaaaaaaaaaa!

Luego me explayé en los escalofriantes detalles del incidente: la puerta, la fuerza de la gravedad, mi pie espachurrado, la oleada de dolor, la hinchazón posterior, las tonalidades de morado del pie que no hacen juego con ninguna prenda de mi armario...

Mi madre escuchaba atentamente y reportaba a mi abuela los hechos acaecidos. En realidad, me sentí un poco como Lost In Translation: donde yo decía "gran dolor insoportable cuando muchísimos kilos de puerta cayeron con toda su fuerza sobre mi indefenso pie hasta dejarlo del grosor de una hoja de papel de Biblia y yo creo que lo voy a perder" (yo y mi realismo), ella le dijo a mi abuela "ná, se le ha caído algo en el pie, nada importante".

No obstante, en su favor he de decir que me dieron sensatos consejos inmediatamente (a mi madre la oía en un primer plano y a mi abuela de lejos, metiendo baza en la conversación):

- Tú ponlo en agua templada con sal...
- Nada templado, lo mejor es el hielo.
- Y luego mantenlo en alto, eso es muy importante...
- Es básico que lo dejes caer en el suelo.
- Te deberías poner una venda...
- Fundamental: ¡no te cubras el pie!

Unanimidad de criterios, lo llaman...

26 marzo 2009

Juicio contra el Universo

Es oficial: el Universo me boicotea.

Y lo digo toda convencida porque tengo pruebas físicas fehacientes de que mi afirmación es cierta.
  1. Prueba A: tengo el pie derecho megahinchado. De hecho, no contabiliza como un sólo pie, sino más bien como 1.8 pies, por el tamaño que tiene ahora. Y menos mal que esta primavera se lleva el morado, porque es ése precisamente el color de mi contusionado pinrelillo. El motivo de semejante descalabro es que me ha caído la puerta de una nave, con todo su peso y con el añadido de la crueldad de la fuerza gravitatoria, en mi pequeño pie. Mucha pupa.

  2. Prueba B: sigo saliendo a las tantísimas de trabajar, por mucho que me autoprometiera salir a mi hora en punto y ni un minuto más. No obstante, una serie de inconvenientes laborales ineludibles me mantiene retenida un promedio de hora y media más allí... Y como no están las cosas para bromas, pues allí me quedo, como la tonta responsable y cumplidora trabajadora que soy.

  3. Prueba C: el tema de mi piel no mejora mucho, que digamos. De hecho, casi nada. Todas las noches me hecho trescientas cremas distintas para diversas zonas corporales (bueno, incluyo el antiojeras porque al fin y al cabo es un potingue), y ahora serán trescientas una por el Trombocid que me pondré en el pie. Soy como la abuelilla con las pastillas, pero yo con las cremas. Después de llevar sólo dos meses con los treinta, hay que joderse...
Yo creo que con esto cualquier juez consideraría CULPABLE al Universo de que mi mentalidad MLS flaquee, sobre todo cuando la puerta se me ha caído en todo mi pie y he visto las estrellas (y el Sol y la Luna y hasta planetas por descubrir).

Buaaaaaaaaaaaaa...

25 marzo 2009

D·R·A·M·A

Ayer yo fui toda contenta y relajada al trabajo.

Contenta porque era Martes y el Lunes me había quedado en casa desaprovechando el día, puesto que me lo debía la empresa y tenía que tomármelo A.S.A.P. (me encantan esas siglas, quedan como muy cool, ¿no?).

Relajada porque después de la escapada del fin de semana, como para no estarlo.

Pero todo tiene un precio...

Estaba cerrando el coche cuando veo a mi jefe que había llegado a la par que yo. Le saludé con un buenos días comedido y medio somnoliento, pero me topé con sus ojos azules sonrientes (a las nueve de la mañana, ojo) y LA PREGUNTA:

- ¿Has cogido fuerzas este fin de semana?

Oh-Oh.

Esa pregunta suele ser la antesala de un DRAMA, y esta vez no fue una excepción. Acabé ahogando mis penas de la jornada en un vaso de Coca-Cola Light. Qué tristeza de vida...

Y hoy, tocaba sufrir "la resaca" del día de ayer. No ha sido tan malo, claro, pero aún así, se nota que todo el mundo está irritable, a la que salta, borde, y de todo (lo malo, por supuesto). Una maravilla de ambiente laboral, en definitiva.

El único problema es que mi buen karma, mi férrea mentalidad MLS está empezando a flaquear y me noto que ya mismo mandaré a más allá de Sebastopol con toda mi bad-milk a quien sea y sin que me tiemble ni un músculo. Eso sí que será un DRAMA.

24 marzo 2009

Córdoba, destino obligado...

Este fin de semana hemos estado en...

Ya estuvimos allí hace un par de meses, pero fue una visita relámpago que nos dejó con buen sabor de boca y ganas de más. Así que hemos vuelto.

Salvo por el detalle del hotel (que ya contaré en su momento), todo fue estupendo. He disfrutado este fin de semana muchísimo, más de lo que me esperaba...

Además, nos hizo un tiempo sencillamente perfecto: el sol brillaba pero no hacía mucho calor, una temperatura estupenda para ir en manga corta o con una chaquetita y ya... Vamos, si hubiéramos podido diseñar el tiempo que queríamos, no nos habría salido mejor. La verdad es que es simplemente delicioso mirar hacia arriba y ver un brillante y luminoso cielo azul, por ejemplo, desde el Patio de los Naranjos...

El simple hecho de estar a más de cien kilómetros de tu rutina hace que relajarse y desconectar sea tan fácil...

Paseamos por la orilla del río Guadalquivir, que estaba tranquilo. Atravesamos el famoso puente romano de piedra y la torre de la Calahorra, disfrutamos de la Mezquita (ya había estado con el colegio, pero hace tantos años que no me acordaba, sólo sabía que había estado y punto). ¡Qué fresquito se estaba dentro!


Fue fantástico pasear entre las columnas y los arcos, jugando con la luz, sintiendo la inmensidad de una construcción bella y asombrosa...

En definitiva: era como estar inmersos en pleno anuncio de Andalucía Te Quiere.

Del casco antiguo, todo calles estrechas y empedradas, pasamos casi sin darnos cuenta a la zona más moderna de la ciudad. Tanto ver monumentos de hace siglos había que contrarrestarlo (con tiendas, bullicio, gente).

Y así, andando distraídamente por una ancha avenida cogida de la mano de mi chico, me di cuenta de cuánto hecho de menos vivir en una ciudad grande.

Puede que parezca que me he vuelto chiflada de repente, sí. Seguramente a todo el mundo piense que es una barbaridad querer pasar la vida entre prisas, cantidad de gente, tráfico, estress, and so on... Pero por ejemplo, me gusta estar en un primaveral parque rodeada de verde y cuidadísima hierba, disfrutando del sol y un poco de calma, sabiendo que es como un oasis y que el parque está rodeado de tráfico y flanqueado por edificios de diez pisos...

Soy una urbanita, qué le voy a hacer...

23 marzo 2009

Protector Solar

Señoras y señores de la clase del '99.

Usen protector solar. Si pudiera aconsejarles sólo una cosa para el futuro, sería el protector solar. Los enormes beneficios a largo plazo de los protectores solares han sido comprobados por científicos, mientras que los consejos que voy a darles no se basan en otra cosa más que en mi propia experiencia.

Ahora voy a ofrecerles mis consejos...

Disfruten el poder y la belleza de su juventud. Oh, no importa. No van a entender el poder y la belleza de su juventud hasta que hayan desaparecido... Pero confíen en mí: dentro de veinte años, verán sus propias fotos y recordarán, de una forma que ahora no pueden comprender, cuántas posibilidades habían tras ustedes, y cómo de bien estaban entonces... No están tan gordos como ustedes creen.

No se preocupen por el futuro. O preocúpense, pero sepan que esa preocupación será tan efectiva como masticar chicle para resolver una ecuación matemática... Los problemas reales de sus vidas, frecuentemente serán cosas que nunca se les pasarán por sus preocupadas cabezas. El tipo de cosas que les asaltarán a las cuatro de la tarde de un Martes cualquiera...

Hagan todos los días algo que les asuste.

Canten.

No sean temerarios con los corazones de otras personas, ni aguanten a personas que no cuiden de sus corazones.

Límpiense los dientes con seda dental.

No pierdan el tiempo con los celos.

A veces estarán delante, otras veces estarán detrás... La carrera es larga, pero al final, se quedarán ustedes consigo mismos.

Recuerden los cumplidos que reciban. Olviden los insultos. Si tienen éxito haciendo algo, díganme cómo lo han hecho.

Guarden sus viejas cartas de amor, tiren los viejos extractos bancarios.

Desperécense.

No se sientan culpables si no saben qué quieren hacer con sus vidas.... Las personas más interesantes que conozco no lo supieron cuando tenían 22 años, y las personas de 40 más interesantes que conozco siguen sin saberlo.

Tomen calcio.

Cuiden sus rodillas, las echarán de menos cuando les fallen.

Quizá se casen, quizá no. Quizá tengan hijos, quizá no. Quizá se divorcien a los cuarenta. Quizá bailen los pajaritos en su 75 aniversario de boda... Cualquier cosa que consigan, no se feliciten demasiado por ello, ni sean demasiado duros consigo mismos. Sus elecciones tendrán bastante de suerte, igual que las de todos los demás.

Disfruten de su cuerpo, úsenlo cada día como quieran. No tengan miedo de hacerlo, ni les preocupe lo que otras personas piensen. Su cuerpo es el mejor instrumento que jamás poseerán.

Bailen... aunque el único sitio que tengan para hacerlo sea su sala de estar.

Fíjense en todas las indicaciones, aunque no vayan a seguirlas.

No lean revistas de belleza, sólo conseguirán sentirse feos...

Conozcan bien a sus padres, uno nunca sabe cuándo dejarán de estar a nuestro lado. Sean amables con sus hermanos: son el mejor lazo hacia nuestro pasado y las personas que más les gustará tener a su lado en el futuro.

Entiendan que los amigos van y vienen, pero deberían agarrarse a esos pocos que realmente merecen la pena.

Trabajen duro para acortar las distancias físicas y psíquicas, porque cuanto más mayores sean, más necesitarán a las personas que conocieron cuando eran jóvenes.

Vivan en una ciudad alguna vez, pero déjenla antes de que les endurezca estar allí. Vivan en el campo alguna vez, pero déjenla antes de que les ablande...

Viajen.

Acepten ciertas verdades inalienables: los precios subirán, los políticos se corromperán, también ustedes envejecerán... Y cuando lo hagan, fantasearán sobre que cuando eran jóvenes, los precios eran asequibles, los políticos eran íntegros, y los niños respetaban a sus mayores.

Respeten a sus mayores.

No esperen a que nadie les mantenga.

Quizá tenga un fondo financiero robusto, quizá tengan una pareja sana... Pero no sabrán cuándo se quedarán sin alguno de ellos...

No se preocupen demasiado por su pelo, o cuando tengan cuarenta, parecerá el de alguien que tiene 85 años...

Cuiden de quienes le aconsejen una compra, pero sean pacientes con quienes se la sirvan.

Los consejos son una forma de nostalgia, darlos es una manera de rescatar el pasado del olvido, limpiarlo, pintar las partes más feas y reciclarlo por aquellas que merecen la pena...

Pero háganme caso en lo de los protectores solares...

21 marzo 2009

El Asunto de la Repelusa

A veces (bastantes) (muchas) (demasiadas) me pregunto qué heredé yo de mi señora madre.

El físico no, porque tooooooooda mi vida he escuchado que soy enteretica mi padre.

No ha sido la paciencia y la "buena leche", yo soy todo lo contrario.

Por supuesto, no he heredado su buena mano en la cocina.

Tampoco ha sido el gusto y la maña para los quehaceres domésticos. Eso está claro.

Porque me revienta soberanamente eso de marujear, de poner lavadoras, limpiar el polvo, ordenar, planchar, volver a limpiar, fregar, higienizar, reorganizar, recoger otra vez, volver a limpiar. No entiendo cómo a mi madre le gusta tanto eso de ser ama de casa y yo lo tenga tan atravesado.

No obstante, le pongo voluntad al tema. Ante la ignorancia, precaución. Por ejemplo, como yo eso de los lavados no lo llevo muy bien, hago lavadoras por colores para que no me pase lo que a Misia o lo que a ACoolGirl, por poner unos casos así, al azar.

Eso tiene sus inconvenientes, claro, y nefastas consecuencias fashion. En este caso concreto, pues tienes que dedicarte a ponerte ropa de los mismos colores para poder recopilar luego prendas con el fin de poner una lavadora a media carga, por ejemplo (nada de lavar a mano si Bosch está ahí para hacerme la vida más fácil). O llenar la cesta de la ropa sucia hasta límites insospechados.

Pero a veces una se cansa de esperar y decide poner una colorida lavadora de prendas variadas. Total, no creo que pase nada. En realidad, casi nunca pasa. Hoy en día los colores son sólidos, claro que sí, si no lo fueran, no podrían hacer camisetas de varios colores, ¿verdad?

Así que me cargo los brazos con una explosión de colores y ropa sucia, la meto en el tambor de la lavadora, selecciono el programa menos peligroso para el batiburrillo de prendas y dejo a mi adorada lavadora dando vueltas.

Al final del programa (dos horas después), abro despreocupadamente la lavadora y saco un calcetín que en un principio debía ser amarillo. Pero no lo es.

¿Cómo es posible que algo haya destintado?

¿Quién ha sido el culpable?

Pero volviendo al calcetín antiguamente amarillo, me fijo un poco más.

No está destintado.

Está lleno de pelusa azul.

¿Eing?

Una pelusa fina y mojada, agarrada cual garrapata al algodón de mis calcetines. Saco otro calcetín, en este caso supuestamente naranja, y está en la misma situación. Otro azul que está más azul todavía por la pelusa. Y un morado también con pelusa.

Más bien: REPELUSA.

Y fijándome bien veo que toda la goma de la lavadora está recubierta de repelusa azul. Y toda mi ropa. Y el tambor de aluminio. Y mis manos. Y todo.

La repelusa azul es terca y una vez húmeda, se agarra a cualquier fibra (incluso la piel de mis manos o la goma de la lavadora) como una lapa y se extiende como la tiña. Saco TODA la ropa azul, y me consuelo un poco al pensar que pelusa no es tinte y que el desastre tiene arreglo.

Entre las prendas repelusadas saco la única que DEBÍA tener repelusa y claro, NO TIENE: una bufanda azul que se ha colado y que ahora es un guiñapo si pelusa suave porque se ha ido a vivir a mis calcetines... La culpable. La mala-malísima que se va a la basura directamente, porque ya ni es bufanda ni nada.

Tiendo una monocromática colada y dejo un reguero de repelusa azul por donde voy. Saco más repelusa azul del tambor de la lavadora. Me lleno el pelo de repelusa. Me pica la nariz por la repelusa. Odio la repelusa.

Y odio que me pasen estas cosas. Snif.

20 marzo 2009

Primas, que no hermanas...

Escucho (y aluciflipo) en las noticias el tema este de la gran y enorme compañía de seguros en los Estados Unidos de América (en adelante los EEUU). Por lo visto -seguramente no será así pero es lo que yo he pillado-, esta compañía de seguros entró o iba a entrar en quiebra o algún problemón del estilo, a Obama el asunto le dió pena e inyectó unos cuantos miles de millones de dólares a esta aseguradora para que saliera adelante. Cualquiera sale adelante con una inyección así. Esos miles de millones de dólares no salieron de la nada, sino de todos los contribuyentes de los EEUU.

Pues como todos en la aseguradora estaban felices y contentos con no irse al carajo, deciden los señores de esta compañía, que lo mejor es celebrarlo con unas primitas. Y no, no estoy hablando de las hijitas de sus tíos, sino de unos cuantos milloncejos de bonificaciones por haber hecho cojonudamente bien su trabajo y hacer que casi se descoyunte todo...

¡Claro que sí!

¿Y qué pasa en España, concretamente en mi empresa?

Pues que las bonificaciones desaparecen. ¡Plof!

Si yo lo veía venir. Los resultados no eran buenos, pero pensaba que se notaría el esfuerzo, el trabajo, aunque no se tradujera en números. Pero al final ha llegado el momento de cortar el grifo. Un grifo que la verdad no es que dejara salir un gran caudal, pero era un chorrillo que ayudaba bastante, y ahora ya no está. No estará, vamos: la próxima nómina será la última que tenga el empujoncillo...

Por supuesto, no ha habido ninguna explicación, ni oficial ni oficiosa. Simplemente que si no hay resultados, no hay primas. Da igual que te quedes hasta las tantísimas porque al final, los números son los que deciden si mereces una bonificación o no. Números que han estado mal siempre, pero es ahora cuando se dejan de percibir las cuantías. Y encima, supongo que habrá de agradecer haberlas estado recibiendo hasta ahora...

Por descontado no pienso decir nada. No, no, no. Me puedo apañar con mi sueldo pelao y mondao perfectamente, no es un problema. Pero me da rabia. Mucha.

Claro que no hay mal que por bien no venga, y buena sombra le cobija. Así que tengo un excelente motivo / excusa para salir a las o'clock todos los días del trabajo sin una chispitilla de remordimiento.

Y como soy una persona madura que acata las decisiones controvertidas con la cabeza bien alta, esto es todo lo que tengo que decir sobre este asunto. No voy a despotricar ni nada (sólo este post): lo único que haré es fundirme en una cena, o en ropa, o en lo que sea, mi última bonificación en cuanto la tenga en mi cuenta y adiós-muy-buenas.

Ea.

19 marzo 2009

Feliz día, papá. Te echo tanto de menos...

17 marzo 2009

No es tan fácil...

Yo lo intento.

De verdad que sí.

Pero es más difícil de lo que yo pensaba.

Es decir: es muy difícil extrapolar la sensación de que tooooodo es maravilloso de un Sábado por la mañana, soleado, tiempo libre, paseo, tiendecillas, terracitas... A un Lunes por la mañana (o Martes, o Miércoles, o Jueves...) en un despacho de nueve metros cuadrados en el que apenas entra luz natural y cuando lo hace provoca brillos en la pantalla del ordenador que van en contra de no sé qué norma ISO y que te obliga a velarla, y dejar de sentir el calor en tu piel por una temperatura estándar regulada por un climatizador de techo.

En fin, pero lo importante es intentarlo, y unas paredes no lo van a remediar. Así que en el trayecto de casa al trabajo, me pongo una cancioncilla para que me dure el buen humor que me provoca la música... Play!

Así que entras en el despacho incluso moviendo los hombros al ritmillo que todavía tienes alojado en tu cabecita...
¿Inner?
¡Presente!

Tienes 857 correos esperándote...
...your body's cold, but girl, we're getting so warm...

...también hay uno del jefe que te dice que tienes tres tareas prioritarias...
...this feeling's tearing me up... Here we go now...

...que hay que acabar antes de las diez y son las nueve...
...now if she touches like this, will you touch her right back?

...llevamos tres meses seguidos sin llegar a objetivos, haz algo...
Shake! Shake! Shake! Shake! Uh! Shake it!

...y no has revisado aún las vacaciones del personal...
...we're on the bed but your clothes are laying right there...

...te han rechazado la petición de compra de la semana pasada...
...tonight you're falling in love! Let me go now...

...a las once menos diez tienes una reunión, se me olvidó decírtelo...
Shake! Shake! Shake! Shake! Uh! Shake it!

...ya han llegado los datos de Febrero, analízalos para las diez y media...
...I saw you dancing and I couldn't get you off my mind...

...hay un nuevo comunicado de prensa del sindicato...
...I could tell that you could tell that I was takin' my time...

...hay cinco asuntos urgentes pendientes de tu respuesta...
...I was thinking of ways that you would stay and be mine...

...mañana es la presentación y no la has preparado...
...your body's shaking, turn me on, so I can turn off the lights...

...el consultor llamará esta tarde para que le expliques el balance...
...now if she moves like this, will you move her like that?

...el informe mensual tiene unos puntos que hay que revisar...
Shake! Shake! Shake! Shake! Uh! Shake it!

Shake! Shake! Shake! Shake! Uh! Shake it!

Shake! Shake! Shake! Shake! Uh! Shake it!

Shake! Shake! Shake! Shake! Uh! Shake it!

Me parece que voy a necesitar algo más contundente que una cancioncilla para seguir con esta mentalidad MLS durante la semana laboral...

16 marzo 2009

¿Y yo, qué leo? (XVII)

Hace muy poquito que terminé de leer la nueva novela de Marian Keyes, UN TIPO ENCANTADOR. Me ha costado un poco porque son 766 páginas y es un libro que impone, pero me apetecía bastante desde que SS.MM. Los Reyes Majos me lo trajeron... Sin duda alguien les dió el chivatazo de los ojillos con los que miraba el libro cuando me lo topaba por las librerías que suelo frecuentar...

La contraportada te pone en antecedentes, por supuesto.
La noticia de la boda de Paddy de Courcy, político carismático, ha causado un gran revuelo en todos los medios. En especial, ha sido una auténtica conmoción para cuatro mujeres.

Lola casi se desmaya. Paddy es su novio... o eso pensaba. Decide marcharse a toda prisa de Dublín para esconderse y curarse las heridas, aislada en una casita en la costa.

Grace, periodista empeñada en descubrir la verdad, persigue a Lola para que le cuente lo que realmente pasó entre ella y Paddy. A él le había conocido hace años y aún conserva muy vivo su recuerdo.

Marnie, la hermana de Grace, también puede contar mucho del gran político, su primer amor, pero se niega a hablar. Felizmente casada y con dos hijas preciosas, solo pretende borrarle de su memoria.

¿Y la chica que está a punto de convertirse en la esposa del gran hombre? Tiene toda la pinta de ser la mujer perfecta para un político tan importante, pero... ¿sabe realmente cómo es ese tipo tan encantador?

Cuatro mujeres muy diferentes. Un hombre guapo, sofisticado, tocado por el éxito. Y un secreto que les une.

Un libro lleno de lágrimas, de risas, de corazón y de vida. Solo podía ser la nueva novela de Marian Keyes.
Aunque parezca mentira, yo no soy muy seguidora de esta autora. Me he leído un par de libros suyos que no han estado mal, pero con esta autora no tengo la fiebre que tienen otras adictas a las chick-lit como yo. Pero he de decir que esta novela me ha sorprendido gratamente.

El libro está estructurado en cuatro historias paralelas. Cada historia está escrita con un tipo de letra distinto, aunque cada parte esté encabezada por el nombre de la protagonista. La primera historia es de Lola: está escrita en Comic Sans (fallo imperdonable), y al principio me irritaba bastante porque al texto del faltan los artículos. Pensé que era un fallo de traducción, pero luego vi que era la forma de mostrar el carácter de esta estilista. Su historia empieza siendo un poco sosa, la verdad, sólo hasta que avanzas bastante te das cuenta de que es mucho más profunda de lo que puede parecer en un principio. Aún así hay situaciones sólo calificables de absurdas que sobraban, en mi opinión.

La de Lola es la historia más floja de las cuatro. Otra que pasa sin pena ni gloria es la de Alicia (la futura esposa), aunque su historia sea corta, la de las demás las va a completar bastante bien.

Sin embargo, las historias de Grace y Marnie son mucho más auténticas, profundas y reales. Es fácil identificarse con Grace, su manera de pensar, de sentir, de actuar... Y aunque Marnie está en una situación que me resulta difícil de llegar a imaginar, lo cierto es que sus sentimientos se describen tan bien, que soy capaz de reconocerlos, aunque en contextos bien distintos.

Al comienzo del libro, las cuatro chicas parecen muy distantes (las hermanas menos, claro), y aunque desde la primera página se sabe cuál es el denominador común, resulta un poco complicado imaginar cómo se van a acercar las cuatro vidas... A medida que se avanza en la historia, a mediados del libro más o menos, las cosas se van aclarando y para mí florece una historia mucho más humana, mucho más descarnada, mucho más triste, mucho más real. Es como si hubiera cuatro hilos de cuatro madejas distintas y a cada palabra se tejiera una cuerda con los cuatro hilos bien fuertes... No sé expresarlo mejor.

Aunque como digo, tiene unas situaciones un poco absurdas, lo que al final se cuenta, lo que realmente importa, lo que nos enseña... Me ha gustado mucho. Aconsejo su lectura, y un poco de paciencia porque hasta por lo menos la mitad no empieza lo bueno. Pero luego merece la pena.

15 marzo 2009

Saturday Morning

Este Sábado sucedió un hito en la Historia de la Humanidad. De hecho, la Historia se dividirá a partir de ahora en el antes y el después del Sábado, 14 de Marzo de 2009.

El Sábado me levanté a las ocho de la mañana.

Sí. Increíble pero cierto. Y lo más curioso de todo es que me levanté sin esfuerzo, sin rogar quedarme cinco minutos más en la cama. Supongo que el motivo es que no iba a trabajar, claro.

A las diez de una preciosa y soleada mañana, estaba despejada y contenta dando un paseo por la city. Había dejado a mi chico en su trabajo y yo tenía la mañana para comprar un regalo para un amigo, pero como tenía muy claro qué iba a regalarle, estuve dando vueltas por ahí. Tranquilamente. Disfrutando de las cales poco atestadas y de tiempo libre.

Luego pensé que no me hacía ningún mal dejarme caer por una tiendecilla de las mías. A esas horas los comercios acababan de abrir, no había gente aún pululando salvo yo, y pude pasearme por entre las perchas a placer. Ohhhhhhhh... Me probé sólo por gusto un par de prendas, y era uno de ésos días en los que todo te sienta bien. Así que me llevé tres camisetillas nuevas y primaverales muy chulas.

Después entré en otra tiendecilla donde me gusta comprar pendientes (me encantan), y encontré unos que había fichado hace un mes en otra tienda pero que no me los compré en aquel momento y aún no sé por qué. Los daba por perdidos pero ahí estaban, esperándome.

Lo siguiente fue que por fin encontré las zapatillas que esaba buscando hace meses.

Esos tres hechos puramente consumitas me pusieron de buen humor (aunque no tanto a mi tarjeta). Parece que cuando decides estar contenta, el Universo te ayuda, y sospecho que esta ley también funciona al revés...

Después comimos de tapeo. Las terracitas estaban hasta arriba: con los primeros rayos de sol, la gente de por aquí asaltamos las calles. Me gusta eso -vale, no me gusta no tener sitio, pero sí todo el ambientillo jovial de las terracitas-, es como si la luz nos volviera más positivos.

Después de un Sábado por la mañana sólo calificable de estupendo, todo el fin de semana ha ido genial... Incluyendo el hecho de que para compensar el Equilibrio del Universo, hoy me he levantado bien tarde, que no me he vuelto loca. Los Domingos por la mañana siguen siendo un misterio para mí.

Me está gustando mucho el resultado de querer cambiar el chip. He conseguido desconectar bastante, he tomado el sol, he paseado... Ahora sólo me falta extrapolar esto a los restantes días de la semana. Veremos cómo manejo el asunto, pero vaya como vaya, este fin de semana que me lo he pasado muy bien no me lo quita nadie.

13 marzo 2009

I'm back!

Increíble pero cierto: sigo aquí.

Esta semana ha sido horrorosa (qué novedad). Lo supe el Lunes bien tempranito: cuando llegué al trabajo y encendí el ordenador, sentí por primera vez una angustia indefinible que no había experimentado nunca. Supongo que es el resultado de días y días y días de tensión laboral a los que no se le ve el fin...

Bueno, y trabajo para aburrir, claro. Mis jornadas de ocho horas aumentaban como quien no quiere la cosa en un mínimo de dos más, hasta que me iba a casa harta ya de todo y dándome igual lo que pudieran decirme si dejaba esto o lo otro sin hacer. Llegó un momento que la "amenaza" de la visita de los jefes me resbalaba con asombrosa facilidad. Pasaba el día pensando en el momento que llegara a casa, me pusiera el pijama y durmiera hasta el día siguiente que sería todo igual.

El cansancio psíquico se convirtió en físico y me ha pasado factura estos días, pero se acabó.

Sí, sí, sí...

Porque me la suda.

Ya me da igual todo. Haré lo que pueda y lo que no, ahí se queda, y si me quieren "reducir", que lo hagan. Pfffffffff. No obstante y por si acaso, delegaré más. Intentaré (no puedo prometer más) tomarme las cosas con más calma. Mi vida no estará dominada por el trabajo. Disfrutaré del sol. Me iré a dar paseos. O de compras (ropita primaveral y mona). Disfrutaré de las próximas escapadas. Planearé otras. Desempolvaré la bicicleta. Me cuidaré más. Me mimaré. Caeré en las tentaciones...

...y que me libre del mal (laboral).

09 marzo 2009

Viernes, 6 de Marzo de 2009

El Viernes fui al médico once again. Pensaba que los desastres en cadena del día anterior no podían repetirse.

Ilusa de mí.

SIEMPRE puede ser peor.

Llegué a la consulta con tiempo de sobra a pesar de ser la segunda convocada. Ví once again a la misma gente del día anterior (al menos cuatro personas), que como yo habían perdido el tiempo y no tenían una solución a sus problemas. En esa ocasión iríamos con retraso once again porque había reunión de médicos. Por lo visto es periódica, normalmente acaban a las nueve pero aún así se dan citas a las ocho y media. No lo entiendo.

Dió igual llegar con tiempo de sobra. Once again entré con 45 minutos de retraso, así que por segundo día consecutivo llegaría tarde al trabajo, once again...

La doctora que me atendió ya sí era mi médico oficial. Le dije que el día anterior su sustituta me dijo que tenía que ir al dermatólogo, pero que no podía derivarme y que venía once again para que ella me lo hiciera. La doctora me preguntó a mí, A MÍ, que por qué la otra no había podido hacerme el volante. Le contesté un "usted sabrá, ya me habría gustado encontrarle una explicación" que me salió de la garganta antes de que pudiera evitarlo. Estaba cabreada once again.

Resultó que mi médico oficial no quiso derivarme al dermatólogo después de todo. Me dijo que prefería ponerme un tratamiento previo. Once again tuve en mis manos una receta de una crema, la enésima. Que probara durante una semana con ella. Miré el nombre de la crema: no me sonaba haberla probado, pero sería prima hermana de las anteriores. Sabía que no iba a solucionarme nada, pero once again le daría una oportunidad. Hasta que me harte y vaya por mi cuenta a un dermatólogo sin toda esta absurda pérdida de tiempo...

Once again me irrita el sistema de sanidad pública que tenemos. Me enfada que se respete tan poco el tiempo de los pacientes, que por lo visto no tienen otra cosa que hacer en la vida más que pasarse una mañana entera en un Centro de Salud. Me molesta que siempre que tengo que ir a un médico tenga problemas. Me fastidia que todo el mundo lo dé por normal. Me exaspera que no hagamos nada. Me crispa que lo asumamos sin más...

07 marzo 2009

Jueves, 5 de Marzo de 2009

08:36 - Aparco relativamente bien en un sitio bastante próximo al Centro de Salud. Rebusco en el bolso el arrugado papelito donde pone la hora de la cita y la consulta. Me la meto en un bolsillo por si acaso.

08:37 - Entro como una exalación al Centro de Salud, y casi atropello a una vieja tierna ancianita.

08:38 - Subo de tres en tres las escaleras.

08:39 - Llego jadeando a la consulta y me desplomo en un asiento con el corazón en la boca. Llego oficialmente a tiempo: tengo la cita a las 08:40.

08:40 - Deberían estar llamándome en ese mismo momento, pero no. Miro a mi alrededor, y veo a mucha gente. Concretamente a ocho personas, que si bien en la inmensidad del Universo no son muchas, atestan la sala de espera.

08:41 - Deberían haberme llamado. En lugar de eso, saco los móviles y los pongo en silencio mientras escucho a los demás poniendo en común las horas de sus citas para saber quién va detrás de quién. Murmuro mi hora y asiento cuando alguien me confirma que soy la tercera.

08:42 - Deberían haberme llamado. En lugar de eso, vuelvo a meter los móviles en el bolso y me pongo a mirar al infinito, mientras oigo las conversaciones que tienen lugar a mi alrededor.

08:43 - Deberían haberme llamado. En lugar de eso, rebusco mi PDA y abro un archivo de texto con la sana intención de actualizar el blog. Me peleo con el teclado y desisto: mis dedos son demasiado grandes para el minúsculo teclado táctil. Saco el estilus o como porras se diga.

08:44 - Deberían haberme llamado. En lugar de eso, sigo a lo mío. Tic, tic, tic.

08:45 - Deberían haberme llamado. En lugar de eso, escucho cómo una persona que llegó antes que yo comenta a una recién llegada que la doctora no ha llegado todavía.

08:46 - Deberían haberme llamado, pero cómo lo van a hacer, si no hay NADIE en la consulta...

08:47 - Dejo de actualizar y abro un juego, porque si sigo escribiendo me voy a poner de peor humor. Sigue llegando gente ilusa que piensa que si viene con tiempo saldrán antes. Pobrecillos.

08:48 - Ni rastro de la doctora. Llamo al trabajo para decir que llegaré más tarde de lo que yo pensaba y guardo la PDA. Me cruzo de brazos.

08:49 - Miro al infinito.

08:50 - Miro al infinito.

08:51 - Miro al infinito.

08:52 - Miro al infinito.

08:53 - Miro al infinito.

08:54 - Miro al infinito.

08:55 - La doctora hace su aparición estelar. Llega sólo 25 minutos tarde, pero lejos de estar preocupada o ir con prisas, se desplaza con mucha calma (debe ser porque es caribeña, y allí ya se sabe). Nos sonríe y nos da los buenos días. Ni rastro de una disculpa por tenernos esperando, claro.

08:56 - Observo estupefacta y muda que una chica de paisano trota alegremente detrás de la doctora y se cuela en la consulta detrás de ella.

08:57 - Miro a la puerta cerrada.

08:58 - Miro a la puerta cerrada.

08:59 - Efectivamente: una caradura se ha colado.

09:00 - Sube un auxiliar y entra a la consulta. Cotilleo a ver dónde está la chica que se ha colado y la veo sentada frente a la mesa de la doctora. Grrrrrr...

09:01 - La chica sigue dentro y la demás gente de la sala de espera murmura indignada. Respiro hondo para controlar mi creciente ofuscamiento.

09:02 - Miro al infinito.

09:03 - Sale el auxiliar de la consulta y vuelvo a cotillear dentro. La chica sigue allí.

09:04 - Miro al infinito.

09:05 - Miro al infinito.

09:06 - Miro al infinito.

09:07 - Miro al infinito.

09:08 - Miro al infinito.

09:09 - Miro al infinito.

09:10 - Me doy cuenta de lo ABURRIDO que es el infinito.

09:11 - Se abre la puerta de la consulta y la chica que se ha colado sale tremendamente satisfecha (como para no). Me apetece soltarle algo pero prefiero callarme y no liarla. La gente la asesina con la mirada, por lo que no soy la única que se ha mordido la lengua para no armar un follón del quince.

09:12 - La doctora informa, con calma por supuesto, que no le funciona el ordenador. Eso, para la Sanidad, es catastrófico, como haberse quedado sin gasas o sin jeringuillas. Por lo visto, sin ordenador no pueden hacer cosas como sacar partes, mirar historiales, consultar resultados de analíticas... Algunas personas, después de esperar un mínimo de 40 minutos, se levantan y se van.

09:13 - Yo sigo mirando a la doctora, esperando que después del anuncio del fallo informático y de ver que la gente se va, dé una solución como por ejemplo que vayan a otra consulta donde sí funcione el ordenador, pero esa alternativa no llega. Lo que sí llega es su alivio por ver que se ha quitado de enmedio a la mitad de los que estábamos esperando.

09:14 - Entra por fin el hombre que tenía cita a las 08:30.

09:21 - Hay un salto en el tiempo tipo LOST. Sale el hombre que tenía cita a las 08:30 y entra el de las 08:35, un gran avance.

09:25 - Otro salto en el tiempo, y otro que pego yo de mi asiento. ¡¡Pero si me toca a mí!!

09:26 - Le cuento a la doctora mi problema. Me dice que: "mi amol, tendrás que ir al dermatólogo". Bueno, pues déme un volante. "No puedo dártelo, mi amol". ¿Y por qué no? "Porque no soy tu médico de cabecera, y sólo él puede derivarte" PerovamosavermujerdeDior, ¿y qué más da? "¡Ah, las cosas son así!" Me ha sulfurado en cinco minutos.

09:31 - Tócate los huitis a dos manos, tú.

09:32 - Salgo de la consulta MEGAmosqueada.

09:33 - Bajo las escaleras de cinco en cinco.

09:34 - Llego al mostrador y exploto ante la administrativa que está allí. Sé que la pobre no tiene culpa de nada, pero le explico que he tardado cuatro días en conseguir una cita en el médico, que menos mal que no es muy grave porque con estas prisas se me podría haber caído un brazo, que entro con un retraso de 45 minutos de reloj porque la mujer ha llegado tarde (y tranquila), que ELLA estima que tengo que ir a un dermatólogo (con acento en el ELLA, para que se sepa que no es capricho mío, sino indicaciones de la facultativa en cuestión) pero que ELLA no puede derivarme porque no es mi médico de cabecera ya que la que es está de guardias y ella está pasándole consulta y se encuentra limitada.

09:35 - Cojo aire porque estoy hablando a toda pastilla.

09:36 - Así que le dejo muy claro a la mujer que he perdido el tiempo sólo porque organizativamente ellos creen que es mejor que sólo los médicos de cabecera puedan derivar a los especialistas y sobre todo: que me parece FATAL todo.

09:37 - La mujer se levanta a corroborar mi versión de los hechos.

09:38 - Vuelve deshecha en disculpas. Me dice que sí, que es verdad, que eso es así. Entonces la fulmino con la mirada y le digo que no estoy dispuesta a pasar un sólo día más sin asistencia médica en condiciones. La mujer comprueba las citas de mi médico de cabecera. Asomo la nariz y veo que para el día siguiente está TODO completo, pero ella entiende que no es buena idea que me lo diga. Así que me cuela a las 08:30 del día siguiente para obtener mi volante para el dermatólogo.

09:39 - Salgo a la calle sin una solución, pero una cita para el día siguiente... To be continued...

05 marzo 2009

Mi piel...

Cuando atravieso épocas de stress, ansiedad, preocupación... ¿Qué me pasa?

Que mi piel acusa la tensión.

Todo empieza por sequedad en la cara. A pesar de embadurnarme con la mejor crema hidratante / nutritiva / milagrosa, parece que mi piel la absorbe (¿está bien escrito así?) por completo y se queda igual que antes. Aplico una segunda capa, por si es que estoy tan dormida que he soñado que me la he puesto, y pasa lo mismo. Así que desisto a mitad del tarro. Mi piel está árida y apagada, con zonas visiblemente secas.

Luego, son los picores en los brazos. De repente siento un picorcillo intensísimo y no puedo hacer otra cosa que rascar la zona afectada. Soy incapaz de dejarlo pasar por mucho que lo intente. La piel del brazo también está seca, y ninguna leche corporal es capaz de mejorar el estado de mi dermis. Convivo con los repentinos picores como puedo.

Por último, es la escamación de la piel en algunas zonas, o rojeces. Según la época. No me molesta en absoluto (esas zonas no me pican, a veces si no las tengo a la vista no me entero de que me han salido), pero es un signo de alarma que no debo ignorar.

Al principio (porque esto me pasa desde mi primer año de Universidad) pensé que el tema de la sequedad de la piel era por tenerla sensible: un poco de frío más del normal me afecta, y esta hipótesis cuadraría porque estos días no ha parado de llover y las temperaturas han bajado, así que podría ser esa la explicación... Lo demás lo achacaba a una reacción alérgica a algún nuevo gel, o a una crema, o quizá al detergente o suavizante de las toallas, o incluso el agua cuando no había cambiado ninguno de los anteriores productos... No veía la relación.

Pero poco a poco me he dado cuenta que es la tensión la que me destroza la piel. Cuando atravieso épocas difíciles, es como si mi epidermis se volviera vulnerable y reaccionara mal. En realidad, es estar preocupada lo que me irrita la piel, no me preocupo PORQUE tenga irritada la piel, que es lo que antes creía...

Así que ya tengo cita con el médico (dentro de media hora, concretamente, así que he tenido que madrugar más, un rollo), que se limitará a recetarme una crema y andando... Seré yo la que tenga que resolver la raiz cuadrada del problema, pero ahora... No soy capaz de hacerlo, porque no tengo un entorno favorable.

En resumidas cuentas: no me queda otra que ponerme crema y esperar a que esta mala racha pase. Jo.

04 marzo 2009

Medias...

Una de mis paradas obligadas en mi periplo rebajil son las tiendas CALZEDONIA.

Para quien no las conozca (O-M-G), en estas divinas tiendecitas se puede comprar ropa de baño (que no es el caso porque ahora hace un poquito de frío), calcetines y sobre todo y ante todo: medias.

Son las medias las que me vuelven loca. Cada vez que hay rebajas, me meto y salgo con una bolsa llena de medias de colores, diversos grosores, texturas y diseños que he comprado a mitad de precio por norma general (o incluso rebajas superiores, maemíamaemía).

Esta fiebre medil es un poco rara si tenemos en cuenta un detalle: yo apenas visto faldas. Tendré cuatro o cinco muertas de risa en el armario, aparte de varios vestidos, pero son prendas que me pongo en contadísimas ocasiones. Normalmente utilizo las medias con pantalones pirata, porque quedan genial. Bueno, al menos, a mí me gusta...

La realidad, rara, es que tener una buena colección de medias bonitas me anima...

Pero a lo que iba: a la locura que me entra con las medias en esas tiendas, y además, SÓLO en esas tiendas. Compro impulsivamente, sin pensar si tengo prendas para combinar con las que he escogido. Aquí yo desafío cualquier pensamiento lógico que alguien racional aplicaría ante un estante repleto de medias a mitad de precio: hay que pensar en la ropa que YA tienes y escoger modelos en consecuencia.

Pues no.

Yo compro las que me gustan y luego pienso si puedo combinarlas con ropa ya existente en mi armario; y si no tengo, es hora de ir a buscarlo (pensándolo bien, es una excusa estupenda).

Al final tengo un cajón lleno de medias bonitas combinables con cualquier cosa. ¡Si hasta tengo un modelo a juego con las patillas de mis gafas, por Dior!

¿Me estaré conviertiendo en una especie de fetichista o algo así?

03 marzo 2009

Verbigracia (II)

Una tarde cualquiera, íbamos en el coche, oyendo la radio. Estaban poniendo un anuncio de Home English, ése que te hace sentir tremendamente culpable porque no estás estudiando inglés en ese preciso instante. Le pregunté a mi chico:

- ¿A que no sabes por cuánto te puede salir un curso de ésos?

- Pues por un huevo de la cara.

Estooooooooooooooo... Sí.

Lo reconozco: me encanta el resultado de querer decir dos cosas distintas, que se te líen en la cabeza, se atropellen en tu boca y salgan como quieran...

A veces es un nuevo término que queda relegado al entorno cercano del que ha metido la pata, como una anécdota graciosa que se convierte en una broma privada, fruto de la complicidad.

Otras veces, es una expresión que se adopta naturalmente como si no fuera una patada a la gramática española. ¿O no es escalofriante ver que el famoso y sin en cambio (fruto de un y sin embargo + en cambio que si no recuerdo mal salió de la boquita de Sofía Mazagatos hace ya bastante tiempo) se ha filtrado en nuestras vidas como si tal cosa? A mí es que aún me chirrían los sentidos cuando lo oigo o lo leo...

(Puede ser que lo hayan adoptado como expresión correcta y yo no me haya enterado, que los señores académicos no me avisan de esas cosas.)

En fin, que esta nueva expresión queda anotada en mi famosa recopilación de Frases Célebres y Bonitos Palabros.

02 marzo 2009

At home...

Lunes.

Estoy en casa.

Sí, sí. He dicho "en casa" y no me he equivocado. No he ido a trabajar hoy. El Viernes a ultimísima hora le dije a mi jefe que me pedía el día y debió verme tan plof que no me puso ni un pero. Así que esta mañana no he madrugado (ni por asomo), he desayunado en un tiempo razonable (en lugar de en 20 segundos, como es típico), es casi la una y sigo en pijama (uno de los mayores placeres terrenales) y estoy en casa, tranquila, viendo cómo llueve y sobre todo: no-trabajando. También haré cosas productivas y en beneficio de la Humanidad (como fregar platos y esas cosas), claro, pero al menos no tendré el ahogo de todos los días.

Procuraré no pensar en nada más que en estar en casa...

 
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