30 mayo 2009

El Gran Mercado

De nuestro viaje a Barcelona sólo puedo decir que fue estupendo.

Pero lo que más me gustó fue algo que ni siquiera esperaba visitar.

No fueron las Ramblas.

Ni la fuente de Canaletas.

Ni la estatua de Colón.

Ni la Plaza de España.

Ni el centro de la ciudad con todas sus cosas.

Ni Montjuic.

Ni Montserrat.

Ni toooooooooodas las tiendas.

Ni Sandwich&Friends (¡que me encanta!).

Fue un mercado.

Concretamente, éste.
A mí NO me gustan los mercados, que conste. Estoy acostumbrada, principalmente, a los mercados callejeros atestados de gente, con comerciales voceando su mercancía, con puestecillos hechos a mano, con el género puesto en banastas un poco alomecagoendiez. Es decir: algo completamente distinto a lo que me encontré.

El mercado estaba abarrotado y con motivos, porque lo primero que ves son coloridos puestos de fruta, que te atraen dentro sin más remedio. Frutas de toda la vida y tropicales primorosamente expuestas. Puedes encontrártelas por piezas, peladas y cortadas y empaquetadas con su tenedor y todo para zampárselas allí mismo, o en zumos multicolores. Todo con una pinta estupenda.















De la parte sana pasamos a la aún más colorida sección de chuches varias. También colocadas absolutamente de lujo, no puedes más que picotear algo porque se te van los ojos detrás de todo...















También había enormes stands de frutos secos, que me gustan mucho.

Por no mencionar los chocolates y dulces varios...

Con semejante explosión de sabores, colores, olores, no extrañaba nada que aquella mañana soleada, el mercado estuviera lleno de gente, pero hasta arriba...

Está claro que la próxima vez que vuelva a Barcelona, yo seré una de las personas que hormiguea por entre los puestos, con un exótico y recién exprimido zumo en las manos y con cara de felicidad.

Yo.

En un mercado.

Increíble, pero cierto.

29 mayo 2009

Ya está aquíiiiiiiiiiiiiiiiiiiii...

Parece que es oficial: el veranito ya está aquí.

Y me fastidia. Sobre todo porque llevo fatal eso del calor. Llega un momento que no sabes qué ponerte porque todo te sobra. Que no sales a la calle porque es un suplicio ya que la temperatura sube y sube. Que si tienes que salir vas saltando de local en local en busca del ansiado aire acondicionado. Que tienes una oscilación térmica brutal (fácilmente de diez grados) de la calle al centro de trabajo, o a casa, o al coche, o a una tienda, or whatever. Que estás completamente aplatanada sin ganas de hacer nada salvo moverte hacia el chorro de aire acondicionado.

Aunque hasta el 40 de Mayo no te quites el sayo, me parece que no voy a esperar ni a que acabe el mes. El momento definitivo es cuando quito la colcha de la cama y sólo se queda una sabanita de nada. Creo que hoy es el día.

Espero -deseo con todas mis fuerzas- que este año las temperaturas no sean muy crueles y que no suframos mucho por el calor.

28 mayo 2009

¿Y yo, qué leo? (XXII)

Hace unos días terminé de leer mi regalo del Día del Libro: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES, de Stieg Larsson.

Este libro es el primer volumen de la saga Millenium, cuyo nombre corresponde al nombre de la revista donde trabaja el periodista que protagoniza la misma. Actualmente hay a la venta los dos primeros volúmenes, éste y el segundo; el tercer volumen está previsto que salga en España a mediados de Junio. Aquí hay más información sobre la saga.

La suculenta sinopsis que aparece en el libro es la siguiente:
Harriet Vanger desapareció hace 36 años durante un carnaval de verano en la isla sueca Hedeby, propiedad prácticamente exclusiva de la poderosa familia Vanger. A pesar del despliegue policial, no se encontró rastro de la muchacha de 16 años. ¿Se escapó? ¿Fue secuestrada? ¿Asesinada? Nadie lo sabe: el caso está cerrado, los detalles olvidados.

Pero hay quien sigue recordando a Harriet, su tío Henrik Vanger, un empresario retirado, ya en el final de su vida y que vive obsesionado con resolver el misterio antes de morir.

En las paredes de su estudio cuelgan 43 flores secas y enmarcadas. Las primeras 7 fueron regalos de su sobrina. Las otras llegaron puntualmente para su cumpleaños, de forma anónima, desde que Harriet desapareció.

Vanger contrata a Mikael Blomkvist, periodista de investigación y alma de la revista Millennium, una publicación dedicada a sacar a la luz los trapos sucios del mundo de la política y las finanzas. Mikael no está pasando un buen momento: está vigilado y encausado por una querella por difamación y calumnia. Detrás de la querella está un gran grupo industrial que amenaza con derrumbar su carrera y destruir su reputación. Así que acepta el extraño encargo de Vanger de retomar la investigación de la desaparición de su sobrina e intentar tirar de algún cabo suelto.

Un trabajo complicado para el que recibe el regalo inesperado de la ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada nada usual, incontrolable, socialmente inadaptada, tatuada y llena de piercings, y con extraordinarias e insólitas cualidades como su memoria fotográfica y su destreza informática.

Así empieza una novela que es la crónica de la guerra interna de una familia, un fresco fascinante del crimen y del castigo, de perversiones sexuales, de trampas financieras, un entramado violento y amenazante entre el que sin embargo crece una tierna y frágil historia de amor. Una historia de amor entre la que será la pareja más memorable de la literatura criminal.
Sinceramente, tenía puesto el ojo en el libro por el fenómeno que ha sido, mayormente (yo soy así de influenciable). Si fuera un mal libro, no tendría tantos lectores, ¿no?

Empecé con él hará unas semanas. El comienzo, bajo mi punto de vista, no fue nada del otro mundo, incluso un pelín aburrido cuando se mencionaba el pasado político de Suecia, por ejemplo. Continuó una historia buena, pero no demasiado interesante página tras página (especialmente pesados por ejemplo los detalles de un ordenador adquirido por la protagonista, falta incluso dar la referencia de la placa). Como no me llamaba demasiado esta primera parte, la lectura fue lenta, puesto que tampoco buscaba demasiado un hueco para ponerme con el libro. El Domingo pasado no llevaba ni la mitad, y tenía totalmente descartado haberlo terminado para mañana Viernes, que es cuando se estrena la película.

Pero todo cambió cuando llegué a la página 350 (aproximadamente). La historia se volvió vertiginosa y yo me lancé a devorar página tras página. No pude parar. Me tiré casi todo el Domingo inmersa en el libro y ya lo dejé porque quería dormir algo antes de ir a trabajar...

El Lunes lo acabé. En mi opinión, el libro está bastante bien, pero no lo veo tan sumamente magistral como algunos opinan. De hecho, creo que la primera mitad fue lenta y un poco sobrecargada de información que luego no llegó a ningún sitio. El tirón final sí que fue mucho mejor, así que te deja una sensación positiva que te hace olvidar que la primera parte no es tan vertiginosa.

De todas formas, le doy un notable alto, sí, porque lo cierto es que es una buena historia, inquietante, que ahonda en las más profundas vilezas y vergüenzas del ser humano, de todo ser humano, hasta el más intachable. Una historia sobre el precio de cada uno.

Como resumen gráfico, os dejo el tráiler de la película que se estrena este Viernes.

¿Os animáis?

27 mayo 2009

Mi Nuevo Bolso

Mira que soy difícil para el tema de los bolsos.

Me cuesta mucho encontrar un bolso que me entusiasme en las tiendas, más bien soy de aquellas a las que le gustan los bolsos de las demás.

Además, me gustan los bolsos pero a veces los encuentro engorrosos. Mi estilo es el de bandolera, que te lo cruzas y te olvidas. No te invalida ni las manos ni un brazo (lo cual es muy útil cuando voy de tiendas). Pero la verdad es que de vez en cuando me intento mentalizar en que debería dejar un poco de lado ese tipo de bolso y empezar con los de asas de toda la vida. No me veo yo con cuarenta años y un bolso de bandolera. No es serio. Así que vuelvo a intentar lidiar con unos modelos más, digamos, clásicos.

Pero no me acostumbro.

Así que pienso seguir con las bandoleras hasta que me levante una mañana con alergia a ellas, cosa muy poco probable.

Por ello, os presento a mi nueva bandolera. Un regalo de mi chico una vez que vió que me salían chispillas de los ojos cuando la descubrí tirada en el suelo de una tienda de MiSako (acababan de sacarlas de la caja, estaba metida en su bolsita de plástico y todo). ¿A que es mona?

Estoy encantada. Aún no la he estrenado. Ahora, a meterle cosillas (oh, el arte de llenar un bolso), y a disfrutarla.

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P.D.: Este no lo he robado, que conste.

25 mayo 2009

El Misterio de Chufo y Vinagre

Mi madre, a ratos tontos, va abriendo cajas de la mudanza que le quedan por inspeccionar (la de los trastos que no son ni de primera ni de segunda ni de tercera necesidad) y repasa su contenido. Unas cuantas de las cajas que quedan por abrir tienen cosas mías de cuando era pequeña, y me las va enseñando para ver qué quiero hacer con ellas: si me las llevo, las guarda ella o van a la basura. Yo me deshago de ciertas cosas con bastante facilidad: los recuerdos los tengo en la cabeza, no necesito viejos objetos polvorientos para acordarme de mi infancia.

Este fin de semana han tocado algunos de los peluchillos que tenía yo cuando era pequeña. Han salido unos cuantos, la mitad de ellos regalos. Algunos me los he quedado, los más significativos, y los otros no. Bastante lleno tengo ya el trastero.

Descartando peluches, salió uno que no me sonaba de nada. Una especie de gato blanco con un enorme cascabel al cuello. Y en una zarpa una tarjetilla con la felicitación:

En nombre de: Ana, Chufo, David, Sandra, Soraya, Vinagre y Nando,
¡¡Feliz Cumpleaños!!

Ummmmmm... A mí no me sonaba de nada ese peluche (y tengo bastante buena memoria).

- Mamá, ¿seguro que es mío?

- ¿De quién va a ser si no?

- Pues yo qué sé, pero que no es mío, eso seguro.

- ¿Y cómo lo sabes?

Pues porque si yo hubiera tenido algún amigo que se hiciera llamar "Chufo", claramente me acordaría. O "Vinagre". Porque Ana, David y Nando puede que me cuadrara algo, pero Sandra y Soraya no. Las únicas que conozco son de mi época actual, y por la letra de la misteriosa dedicatoria (analizándola bien, es una letra femenina y no es infantil, o sea que se descartan las niñas de colegio) debía ser del instituto, y en mi universo institutil no había Sandras ni Sorayas. E insisto: ni Chufos ni Vinagres. Como para olvidarlo.

Claro que si no es mío, la pregunta es qué hace mi madre con gatos ajenos...

¿O será que tengo un problema grave de memoria y no me acuerdo de la gente que me regalaba peluches en mi cumpleaños?

23 mayo 2009

Supervitaminarse...

Las señales eran claras.

Sólo que como yo estaba empanada, no me daba cuenta.

Pero si sumamos que...

1. Estoy a punto de dormirme casi todo el día.
2. Descubro en el coche que me he puesto la camiseta al revés.
3. No soy capaz de encontrar las llaves de casa que, curiosamente, las tengo en la mano.
4. Intento mover el cursor del ordenador usando el móvil en lugar del ratón.
5. Me planteo no cenar sólo por no levantarme del sofá.
6. Necesito una grúa para salir de la cama todas las mañanas.
7. El ratio de suspiros de hastío por hora es preocupantemente elevado.

...y más cosas que no recuerdo...

...es hora de súpervitaminarse y mineralizarse...

Veremos si hacen algún efecto las pastillitas amarillas que me trago todas las mañanas (una cada mañana, que no quiero que me tengan que hacer un control antidoping).

Y para completar mi nueva mentalidad energizante, os dejo esta cancioncilla que la verdad es que me anima aunque no me gustó nada la primera vez que la escuché, pero luego descubrí que mola. No fue amor a primera oída, pero también es amor.

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA A TODOS!!

22 mayo 2009

Otra tarde de Viernes...

Estaba esperando esta tarde de Viernes como agua de Mayo.

Los Viernes tengo (en teoría) la tarde libre, ya que salgo del trabajo a las 15:00. Como siempre, pensaba en dedicármela a mi misma (egocéntrica que es una), haciendo cosas que me gustan que entre semana simplemente no puedo hacer porque no tengo tiempo.

Pero la realidad es que aquí estoy. He salido tarde otra vez, eran más de las cuatro y hoy encima entré una hora más, así que mi fantástico horario de seis horas los Viernes se ha quedado otra vez en la teoría. Han sido las ocho horas de siempre. Cuando he llegado a casa, ya estaba vacía, y me esperaban la comida en la mesa junto a la Cosmopolitan. Me ha salido una sonrisa cansada, y he comido sola viendo la tele. Más bien "mirando" la tele, porque no sabría decir qué he visto.

Luego me he quitado la ropa de casa y me he tirado en el sofá a ojear la revista. Me he cansado enseguida. He puesto el DVD con unos capítulos de El Mentalista que tengo por ver, y estaba deseando que acabara el primer episodio que he puesto. Luego he ido a ver el correo y algunos blogs. Me he acordado de un tema y he llamado a mi chico para contárselo antes de que se me volviera a olvidar. He intentado navegar un poco más pero me he levantado hastiada. He recogido la mesa, ¡a media tarde!, y me he puesto a mirar la pila de cacharros sucios; me he dado media vuelta porque sencillamente no tenía fuerzas para ponerme a fregar. He vuelto al sofá y entonces he sido consciente de que me duele la cabeza y que tengo sueño y que no me apetece nada, sólo cerrar los ojos, que se me vaya el dolor de cabeza, de paso la tensión en el cuello y que sea Sábado.

Otra tarde de Viernes perdida. Y ya van unas cuantas. ¿Cuándo me voy a espabilar un poco?

21 mayo 2009

Más cambios...

Nosotros no nos vamos.

Pero que no seamos nosotros no quiere decir que no se vaya nadie. La necesidad de la empresa en la que trabajo de que alguien se desplace se ha mantenido, incluso incrementado, así que alguien debía coger el canasto y las chufas y dar el salto.

¿Y quién va a ser?

Pues mi jefe.

D·R·A·M·A

Recibí la noticia -sentada delante de su mesa- como un bofetón dado con toda la palma abierta. No es que nos diera más información, simplemente que "se iba él". Nada más...

¿Y cómo es posible? Pues no lo sé, pero sospecho que la oferta vaguísima que tuve yo sobre la mesa (es un decir, porque todo fueron palabras que se las lleva el viento) ha sido corregida y aumentada. Creo que a mi jefe le han expuesto por escrito unas jugosísimas condiciones imposibles de rechazar. Insisto: no lo sé, pero casi que me apuesto mi oreja izquierda a que así ha sido. Y acabaré por enterarme.

Pero independientemente de las condiciones con las que se va -de las cuales me alegro si son buenas, eso está fuera de toda duda-, lo que a mí me inquieta es: ¿qué va a pasar ahora? Hasta el momento, mi jefe hacía un 2x1. Por un solo sueldo (y grande, también lo intuyo), representaba dos figuras jerárquicas independientes en sí mismo. Esa situación se ha ido sobrellevando (no había otro remedio: así son las cosas en esta, nuestra empresa), pero lo cierto es que había carencias, como no puede ser de otra manera si de forma indefinida pones a una sola persona a hacer las tareas de dos. Parte de esas carencias las hemos suplido nosotros; es una de las razones por las que últimamente ando yo que me subo por las paredes.

Así que se abre un paréntesis de incertidumbre total. Tendremos un vacío de poder, a la par que existencial, de proporciones descomunales. Yo siempre he tenido a mi jefe ahí, ya son cinco años trabajando juntos; es un chico que te ayuda mucho y que tiene la capacidad de estar tranquilo ante cualquier situación y, además, te lo pone todo fácil (cuando tiene tiempo, claro está). Aún no se sabe ni la fecha de partida, ni cómo se va a organizar todo... Bueno, quiero decir que NOSOTROS no lo sabemos, supongo que él sí que lo sabe. De momento ese movimiento se va a llevar con discrección hasta que no se confirmen más cosas.

En definitiva, la situación actual es la siguiente: dentro de poco (no se sabe cuándo) habrá un enorme movimiento jerárquico (no se sabe exactamente cuál) que afectará a nuestro centro de trabajo (no se sabe en qué medida) y que habrá que suplir de alguna forma (no se sabe cómo).

Claridad de información, lo llaman.

19 mayo 2009

Me declaro totalmente inocente...

Por fin llegó el borrador de la Declaración de la Renta.

Saco el sobre con mano temblorosa del buzón. Aquello pesa demasiado como para que sean buenas noticias, más bien parece una bomba de relojería. Subo por las escaleras mientras abro el sobre, sin usar el ascensor no sea que me dé un infarto y encima me quede atrapada. Lo que me hubiera faltado ya...

Total, que destrozo abro el sobre y paso de preámbulos (pero solo en esto, ¿eh?, que conste, en lo demás soy MUY de preámbulos): que si blablablá en cuya elaboración se ha tenido en cuenta la información que obra en poder de la Agencia Tributaria a 28 de Marzo de 2009, según el detalle de los datos fiscales que se adjuntan como anexo y cuyo cálculo blablablá...

¡Que me da igual! ¿Donde está la casilla del suto y muete?

Ajá... Ahí. La casilla número 760. Maldita. Miro con un ojo entrecerrado, no quiero ver...

...y como veo borroso lo abro del todo...

...y observo atónita QUE ME DEVUELVEN.

No puede ser.

Quiero decir: ya me gustaría, pero fiscalmente no puede ser.

Así que, como me he quedado clavada por la sorpresa en el rellano, subo escalón a escalón revisando las casillas...

Escalón uno, primera casilla.

Escalón dos, segunda casilla.

Etcétera.

Y para cuando he llegado al final de la escalera, soy consciente de que se han "olvidado" de unos cuantos miles de euros.

Claro, así cualquiera.

Pero bueno, ejem, hay que tener en cuenta que nosotros ya dijimos oficialmente (con no se cuántos formularios y pagando unas cuantas tasas) lo que había pasado. ¿Qué culpa tengo yo de que Hacienda no se haya enterado? Quiero decir, yo no tengo por qué entender de ese tema (de hecho, es una triste realidad: ni repajolera idea de cómo hacer una declaración de la renta), y si Hacienda en su borrador dice que eso es lo que tengo, ¿quién soy yo para discutirle? Si luego me inspeccionan y se dan cuenta de que hay un error, ¿no soy yo una inocente criatura que confió plenamente en Hacienda? ¿Eh?

¿Eh?

¿Eh?
Mmmmmm... Seguro que los muy c*br*n*s tienen un as en la manga. Lo más probable es que estén cubiertos contra angelitos como yo...

E incluso puede que todo esto sea una trampa...

Todo esto lo pienso mientras abro la puerta de casa. Resuelvo que voy a rebuscar todos los papeles y dárselos al asesor de una buena vez (que se gane sus 50 euros), porque ya estoy en un sinvivir. En casos como estos me gustaría que me metieran una impronta (en plan Matrix o DollHouse) para saber de todo este rollo. La verdad es que me crea una sensación de impotencia muy grande estar en manos de un asesor (por mucha confianza que le pueda tener, que NO es el caso) y no saber ni qué me está diciendo...

En fin, dejo los papeles en la mesa del comedor, y en general la situación en stand-by hasta que el asesor me diga cuál es "nuestra versión", seguramente más legal pero menos favorable a mi economía... Cachis.

18 mayo 2009

Lista de Ítems

Lista de ítems que debe llevar una treintañera inexperta a un evento deportivo de motor (GP de F1, por poner un ejemplo elegido totalmente al azar) que se celebre entre los meses de Abril a Septiembre, es decir, en fechas susceptibles de hacer bastante calor.

NOTA IMPORTANTE: La lista ha sido hecha a posteriori, así que sé de lo que hablo.
  • Ante todo y sobre todo: protector solar. A mansalva. En cantidades industriales. Da igual que se te olvide todo y aparezcas allí en bragas, lo importante es el protector solar. Si ya lo decía la canción...

  • Una gorra, y es un plus que sea del equipo a animar porque ayuda bastante a la integración con el entorno. Es preferible comprarla ANTES del evento, porque en las tiendas de "merchandaising" te pueden pedir un riñón, y no es recomendable dejárselo allí (se me ocurren mejores motivos, la verdad).
  • Gafas de sol para proteger los ojos y el contorno de los ojos, porque no es plan de andar entrecerrando los ojos que luego salen arruguitas y si fuera por otra cosa pase, pero por una carrera no valen la pena. Sería un plus aplicar crema antiarrugas antes de salir.

  • Camiseta de tirantes, o en su defecto parte de arriba del bikini para aprovechar el sol de justicia que cae a esas horas. Preferiblemente de algodón, y cuanto más holgada mejor porque a las dos de la tarde en plena carrera y sin una nube en todo el horizonte ya sobra cualquier cosa.

  • Pantalones fresquitos... y puntos extra si son desmontables, de tal manera que no parezcas una loca a las ocho de la mañana cuando llegas allí para ahorrarte cola (que no te la ahorras: no es tan expectacular pero tampoco es inexistente) y luego te conviertes en la envidia de la grada o sitio-donde-te-hayas-instalado cuando te ven las pantorrillas al aire mientras el resto se está recociendo dentro de unos asfixiantes vaqueros.

  • Es importante que la vestimenta NO sea negra no sólo por el calor (que también), sino porque es más que probable que acabes revolcada en el suelo en busca de cuatro miserables centímetros de sombra (a veces, cuatro centrímetros es todo cuanto necesitas).

  • Sudadera alomecagoendiez para esos tres minutos donde incomprensiblemente te parecerá que "hace fresquito". Luego puede ser muy útil, como por ejemplo de improvisado cojín; pero si no llega a serlo, te la atas a la cintura y no te da mal.

  • Tapones para los oidos, imprescindibles aunque en casa hayas puesto a Lobato a todo volumen. Luego se pueden reciclar para otros momentos de la vida diaria (de hecho, en cuanto los tienes, se te ocurren miles de casos donde poder utilizarlos), así que en realidad es una inversión a medio plazo (si a dos euros se le puede llamar inversión, claro). Más guays cuanto más fosforito sea el color de los tapones.

  • Zapatos cómodos (recomendable deportivos con calcetines de algodón). Son altamente inapropiados los zapatos de tacón de aguja de doce centrímetros que algunas espectadoras lucen. Hasta las azafatas buenorras llevan deportivos, por el amor de Dior...

  • Pañuelos de papel, pero de varias capas (los otros son un timo): tienen múltiples utilidades y más que salen sobre la marcha.

  • Toallitas húmedas, un MUST en prácticamente todos los eventos (no sustituyen a los pañuelos de papel, ojo). Nunca se sabe de qué apuro te pueden sacar; como por ejemplo, hacer que el asiento que te ha tocado recobre un cierto parecido con su color original después de que una capa de suciedad se haya quedado en susodichas toallitas. Por no hablar del apaño que hacen en unos aseos públicos en un evento de más de 90000 personas.

  • Más protector solar.

  • Pelo corto o recogido de casa. Se acepta barco como animal acuático si se lleva alguna goma o clips para el pelo, pero el sol puede hacer de las suyas y dejar el look hecho un auténtico fiasco, así que no está de más venir bien peinada de casa.

  • Cámara de fotos, a ser posible con la batería a tope y una buena tarjeta de memoria. Si la cámara va a pilas, no está de más un recambio, porque las pilas que se venden allí compiten en precio con el barril de crudo.

  • Móvil en plan walkie-talkie con el/los acompañantes. Increíble la facilidad con la que uno se puede perder entre tanta gente, o cómo toda una grada puede desaparecer en el camino de vuelta (bueno, no desaparece pero puede parecerlo).

  • Más protector solar. En caso de que se te haya olvidado, lo más seguro es que a la media hora de estar al sol, seas capaz de pagar cien euros por un botecito ínfimo de Nivea Sun o similar. Pero aún así, no vas a poder comprarlo porque NO VENDEN. Puedes encontrar camisetas, paraguas, pilas, preservativos, cerveza, abanicos... pero NO protector solar. Ni siquiera en la Cruz Roja que se supone que deberían estar preparados para un bombardeo (solar). Así que si se te ha olvidado -o no eras consciente de lo necesario que es porque jamás nunca antes habías asistido a un evento así-, ya puedes ir mendigando un poco de protector a los vecinos de asiento / trozo de parcela, quienes se apiadarán de ti al ver que tu piel se va pareciendo cada vez más a un tomate y que es obvio que te vas a quemar. Y no, el hecho de que por un momento mires hacia arriba y veas un minúsculo punto de luz entre las nubes NO te da un respiro porque esas nubes se van, pero aunque se quedaran, no son capaces de parar los rayos UV que te están destrozando la epidermis...


  • Agua. No hay que perder el tiempo en llevarla fría (aunque se agradece), porque cuando más sed se tiene es a partir de las doce de la mañana y para esas horas ya al agua sólo le faltan unos fideíllos para ser sopa. Claro que eso te da igual si usas un poquito para calmar tu achicharrada piel...

  • Bocadillos diversos y primorosamente empaquetados (esto último no vale de nada pero queda genial).

  • Dinero. Bastante, de hecho. Sobre todo si no has llevado suficiente agua o comida o te apetece un helado or whatever. Un minipiscolabis puede salir más caro que la hipoteca de casa, y si ya las entradas y/o el viaje ha supuesto un bocado al presupuesto mensual, pagar allí cualquier cosa deja la economía temblando.
Sí, con tooooooodo eso se puede disfrutar al 100% la fantástica experiencia que supone ir a un evento de esa magnitud. Ahora se admiten apuestas: ¿cuáles de esos ítems NO me llevé?

09 mayo 2009

GP F1

Una de las cosas que vamos a hacer en las vacaciones es ir al Gran Premio de F1.

Lo sé, lo sé, es chocante. Ni siquiera me imagino a mí misma allí, peeeeeeero por un golpe de suerte las entradas han caído en nuestras manos e iremos a ver la carrera del Domingo. Sin tenerlo planeado. Yo no soy aficionada (no pertenezco a ese grupo de gente que se levanta a las 08:00 un Domingo y están sin parpadear porque se lo pueden perder), pero aún así estoy segura de que la experiencia merece la pena. Iré cargada con mi cámara de fotos y me lo pasaré genial, estoy segura. Todas las experiencias hay que probarlas, ¿no? ¡A lo mejor me vuelvo una forofa y todo! (No creo...)

De todas formas, así comenzará nuestra semana de vacaciones... ¡Qué ganas tengo!

P.D.: Sed muy buenos, nos vemos pronto. ;)

08 mayo 2009

¡Vacaciones!

Tal que así fue el reparto de las vacaciones de Mayo en mi empresa...

Nunca he visto una ingeniería vacacionil tan sumamente avanzada. Acoplando días, festivos, haciendo encaje de bolillos para no perder días, evitando coincidencias, solapamientos, cambiando turnos... Aquello más que un reparto de vacaciones era un mercadillo. O una subasta. No sé, pero algo surrealista totalmente.

En fin, el resultado final es que:

*** ESTOY DE VACACIONES ***

Jejejejejejejeje...

Sip. Lo estoy. Y me viene de perlas, ésa es la verdad. A ver si soy capaz de desconectar de una buena vez, de recuperar mi paciencia y mi good-milk, que yo tenía de esas cosas long time ago... Quiero cargar las pilas y poder desvincularme totalmente de mi rutina (para calificarla el adjetivo "asfixiante" es el que más me viene a la cabeza estos últimos días / semanas / meses).

Para eso, qué mejor que poner tierra de por medio. Así que nos vamos a la otra punta de España, prácticamente. No es que fuera intencionado eso de escoger un destino alejado, como si huyéramos, pero al final ése es el plan.

De momento hoy es mi primer día de vacaciones, nada de levantarse temprano ni prisas ni nada. Tranquilidad. Cola-Cao bebido en varios sorbos y todo. Ayer tenía la firme intención de aprovechar la mañana, pero hoy no me parece tan buena idea, sólo me apetece vaguear. Eso sí, tendré que hacer la maleta por lo menos, ¿no?

07 mayo 2009

Pensando en frío...

A ver si escribiéndolo una vez, tranquila en casa, lo entiendo.

Porque en vivo y en directo no lo he conseguido.

De hecho, me he mosqueado mucho.

Resulta que sí, bueno, la chica me pidió un día para hoy con antelación. Yo mandé una circular a todos indicando que miraría los días de vacaciones cuando tuviéramos disponibles los datos de Mayo y que saldrían todos más o menos a la vez. Los datos de Mayo estuvieron disponibles el día 30 de Abril a la una de la tarde, más o menos. El 30 de Abril era un Jueves semiViernes, así que teníamos bastante trabajo. Aún así, me dediqué a mirar los días hasta el Miércoles siguiente (es decir, seis días hasta ESTE Miércoles), y me quedé hasta las 19:00 si mal no recuerdo en el trabajo, pero me fui satisfecha a casa porque había conseguido revisar unas cuarenta peticiones para los seis días, más o menos.

El Lunes era 4 de Mayo, y en lugar de los tres que habitualmente estamos, nos quedamos dos porque el tercero en concordia disfrutaba de vacaciones. Los Lunes son horribles para todo aquel que trabaje, y si además se acumula el trabajo de tres días, más. Y si además, es principio de mes y hay que mandar los balances de Abril, te quieres morir. Salí a las 19:00 otra vez, pero no miré los días porque, sinceramente: es lo último en la lista de prioridades cuando tengo tres días más tranquilos por delante.

El Martes era 5 de Mayo, y como ya pude respirar, revisé todo lo que me quedaba pendiente, hasta Julio. Sin exagerar, unas 100 solicitudes. Dí el OK a la mayoría de ellas y las pasé al área correspondiente para que autorizara las peticiones (la más próxima era para hoy Jueves: de hecho, la de la chica mencionada al inicio). Normalmente este paso tarda pocas horas, un día como muchísimo. Pero esta vez, fíjate qué mala suerte, la otra área estaba hasta arriba y no pudo mirar el asunto con la celeridad de siempre. Por nuestra parte insistimos, pero como la otra área estaba a su vez pendiente de una respuesta de alguien, no podía decirnos nada...

Así que la chica llamó esta mañana, lógicamente molesta, yo lo comprendo. Ante todo le pedimos disculpas, y le dijimos que no teníamos la autorización pertinente, pero que si quería, le dábamos un día de compensación a nuestro cargo -que no necesitamos que nadie dé el OK, lo hago yo y punto-. La chica dijo que no.

Y luego va la chica y se queja. Que hay que ver. Que le hacía falta el día y que lo entregó con antelación.

Vale, cierto: lo entregó con antelación. Acepto barco. Pero le hemos explicado (sin tener que hacerlo) que la última autorización NO es nuestra, pero que para no fastidiarla porque ella tampoco tiene culpa, que hasta ahí llego, le ofrecimos una alternativa que, recordemos, no quiso.

Y yo me pregunto: ¿qué más se nos puede pedir? Aparte, claro, de que en lugar de nueve horas trabajemos dieciséis, los Domingos y los festivos. Una idea estupenda en principio, pero jo, es que tengo la mala costumbre de tener VIDA FUERA DEL TRABAJO. Sólo se me ocurre a mí, ¿verdad? Soy una insensible.

Pero lo que peor me sabe es que precisamente a ella se le han hecho un montón de favores: de cambiarle el turno de un día para otro, de autorizarle días con horas de antelación, de adaptar su jornada casi a su capricho... Pero eso no lo recuerda, no le conviene. Genial.

Pues no, después de escribirlo y pensarlo en frío, sigo sin entenderlo.

¿Alguien me ayuda?

06 mayo 2009

Para vosotros...

La verdad es que no me tengo por una persona negativa. Al menos de forma genérica; o mejor dicho, NO en circunstancias normales.

Pero lo cierto es que hay momentos que se me instala en alguna parte del cerebro un pensamiento negativo y se queda ahí, angustiándome muchísimo.

La última vez que pasó esto fue culpa de Ana Blanco (la pobre). Estaba la mujer, muy profesional ella, haciendo su trabajo, e informando a los españoles que cuatro de cada diez europeos iba a resultar contagiado por la Gripe A (anteriormente conocida como gripe porcina, pero que ya se ha llamado de una forma más políticamente correcta). No es que me pillara de nuevas, porque ya lo había estado comentando con mi chico, pero en su momento me pareció una exageración y cuando lo oí de los labios de una seria presentadora de televisión, con una voz en off que repetía sin parar la palabra "pandemia", con un mapa muy coloreado de rojo, con gráficos de evolución muy preocupantes... La situación me pareció más peligrosa, más siniestra.

Creo que en ese momento la información se quedó agazapada en algún rincón de mi cabeza, aunque para cuando terminó el informativo yo parecía haberlo olvidado.

Y por la noche, ya metida en la cama para dormir, fue cuando se me despertó ese pensamiento negativo y me invadió entera. Casi podía sentir cómo avanzaba célula a célula...

Me dió por pensar que realmente hay un peligro ahí fuera, pero mi paranoia fue más allá. Recordé que a un conocido nuestro, que tendrá a lo sumo un par de años menos que yo, le dió hace muy poco un ictus cerebral y ahora está en rehabilitación, aprendiendo a andar otra vez. O uno de los mejores amigos de una compañera de trabajo, que con mi misma edad, había muerto hace unos meses de cáncer dejando un hijo pequeño que es posible que dentro de unos años ya no recuerde a su padre. O la de una chica de mi empresa hace un año. O ni siquiera alguien conocido o cercano. Las personas que mueren todos los días sin esperarlo...

Me dió miedo. Mucho. Un miedo irracional que me hizo llorar en la cama y que no se me pasó hasta que mi niño me dió un abrazo muy fuerte. ¿Qué pasaría si mi vida acabara mañana?

Por eso, día a día (y no hace falta haber sufrido este "ataque de pánico", sólo lo cuento para quee se entienda el por qué del último párrafo) procuro que la gente que me rodea sepa que la quiero, la estimo, le tengo cariño, la aprecio, y es importante para mí... Peco de pegajosa a veces, lo reconozco, y sí, puede que ya sea una obsesión, pero no quiero que amanezca un día en la que la gente que me rodee tenga la duda de lo que siento por ella.

Así que...

Chicos y chicas que me leéis, en la sombra o comentando: para mí sois muy importantes, porque me ayudáis un montón, me siento genial compartiendo con vosotros todo este batiburrillo de cosas que os encontráis aquí. Millones de gracias por estar ahí, al otro lado de la pantallita (o al otro lado de la mesa si quedamos a tomar unas cañas, ¿eh?). ¡Os quiero!

05 mayo 2009

Sobre nada...

Increíblemente, en nuestra excursión a la ITV, no ha pasado nada.

Nada de nada.

¡Menudo rollo!

O sea, madrugas un montón, haces de tripas corazón, te duchas en un plis, te ves relegada al asiento del copiloto porque ya es tarde, enfilas la autovía que la acaban de poner, te quitas una legaña, llegas allí, y poco más.

(Yo al menos esperaba algo contable en el blog para echarnos unas risas...)

Bueno, claro, 40 euros menos en el bolsillo a cambio de una pegatinita verde horrorosa.

Pero sí, la experiencia ha estado bien. No he entendido en ningún momento por qué mi chico estaba tan nervioso (creo que por el tema de los gases; iba a hacer un chiste al respecto pero luego no me ha parecido tan gracioso, así que lo dejo en una aclaración entre paréntesis y ya está). Yo estaba segura de que no habría ningún problema. Y no lo ha habido. Claro que en mi modesta opinión de novata en el tema, era muy raro que el imberbe mecánico nuevo-en-el-puesto hubiera detectado algo anormal en las chominosas tres pruebas que nos han hecho: baja la ventanilla, sube la ventanilla, enciende una luz, luego la otra, acelera, frena, mueve el volante y ya. Muy poca cosa para tratarse de una inspección de seguridad, la verdad. A mí al menos me lo ha parecido. Aunque ya debería estar acostumbrada: por aquí las revisiones consisten en cobrar y firmar un papel. Decididamente, voy a poner un puesto de ITV y negociar abrir un poco más tarde (abrir a las 07:15 de la mañana no me parece ni siquiera legal).

En definitiva, yo creo que ha sido la única experiencia con el coche hasta el momento que se ha desarrollado sin incidentes. Lo cual es una noticia en sí misma. Me estoy volviendo aburrida...

04 mayo 2009

Un saquito...

A las 18:15 estaba girando la llave de la puerta de casa. Ya es definitivo: a no ser que sea un caso de vida o muerte (la mía, concretamente), no voy a pasarme ni medio minuto de mi hora de trabajo. Puede que esto lo haya dicho antes, pero la diferencia es que ya sí que sí estoy hasta las narices. Voy a cumplir mi promesa -de hecho, llevo ya unas tres semanas haciéndolo-. Muy orgullosa de mí misma.

Aunque he llegado temprano, estoy cansada. Ayer me bajó la regla y claro, me tiró por los suelos. Esta noche "sólo" me desperté tres veces, me empastillé y seguí durmiendo entre una neblina de dolor ovarial. Me levanté sin energías. Sólo deseaba volver a meterme en la cama mientras me metía en los pantalones de lycra (divino tejido cuando estás hinchada). Pero he sido una campeona y me he enfrentado a un Lunes con bastante solvencia.

Como es lógico, hoy me acostaré temprano, porque necesito descansar y porque mañana tengo la ITV a las 07:20. Sí, sí, no me he equivocado al escribir la hora. Ni siquiera espero que estén puestas las carreteras, pero no me quedaba más remedio que pedir cita a esa hora porque no puedo faltar al trabajo (estamos bajo mínimos por vacaciones). Así que para paliar el madrugón + regla, hoy me voy a la cama como las niñas buenas.

Vale, hoy estoy poco interesante, lo siento; pero no se me puede pedir más. Soy un saquito de Síndrome Menstrual. Snif.

02 mayo 2009

Why?

Y la pregunta es...

¿Por qué escribo un blog?

No lo sé. O sí lo sé. Lo escribo porque me gusta. Porque paso buenos ratos. ¿Porque soy una escritora frustrada? Porque me desahogo. Porque me divierte. Porque me ayuda. Porque me alegra pensar que lo que escribo le interesa o divierte a alguien. Porque me siento más conectada al mundo.

Escribo sobre mí. Sobre lo que me gusta. Sobre lo que me pasa. Sobre lo que espero que ocurra. Sobre lo que siento. Sobre lo que me cabrea. Sobre lo que soy. Sobre lo que me gustaría ser. Sobre lo que planeo. Sobre lo que no puedo decir. Sobre lo que no quiero callar. Sobre lo que me hace reir. Sobre lo que me hace llorar. Sobre lo que me preocupa. Sobre lo que me relaja...

Sobre quién soy.

Y esta pregunta surgió de la manera más tonta. Mientras hacía de forma mecánica unas tareas en casa me asaltó la respuesta: porque si alguna vez tengo un hijo o una hija, hoy por hoy me gustaría que leyera este blog para que me conociera como persona y no sólo como madre. Para que viera que yo he sido como él o ella, con mis miedos, mis inquietudes, mis preocupaciones, mis paranoias, mis cosas. Para que pueda sentirme cerca en caso de que la barrera de incomunicación que a veces surge entre padres e hijos hiciera mella en nosotros. Sería una bonita manera de que me conociera, creo yo... Como una caja de fotos antiguas, pero en soporte digital y con palabras (los tiempos cambian). Y espero que esboce una sonrisa como yo he hecho las veces que he mirado y acariciado los retazos de la vida de mis padres antes de mí.

01 mayo 2009

Ciudadana Respetable

Ayer decidí ser una ciudadana modelo y preocuparme por el tema de la Declaración de la Renta.

Como el año pasado fue fiscalmente movidito, no me fío de la Agencia Tributaria (después de leer por algún lado que los borradores fallaban más que una escopetilla de feria) y yo no sabría detectar un error aunque me lo señalaran con un fluorescente amarillo, decidí ir a un gestor y que me hiciera la declaración. Como una ciudadana respetable.

Así que fui a un gestor que le lleva los asuntos a una amiga mía y que decía que el chico era muy majo.

Pues ni era "un chico" (más bien un señor, o por lo menos se vestía como tal) ni era "muy majo" (o por lo menos en mi primera toma de contacto). Pero como lo que yo necesitaba no es un Míster Simpatías 2009, sino que sea competente y la verdad es que la pinta y la seriedad la tenía, pues me senté a contarle someramente mi situación financiera.

Así que me empezó a hacer preguntas y yo tuve un deja-vù un pelín desagradable. ¿Estás casada? No. ¿Vives de alquiler? No. ¿Tienes vivienda propia? Sí. ¿Hipotecada? Sí, claro. ¿Sólo una entidad pagadora? Sí, también. Pues entonces no hay problema... Pues yo creo que más bien sí lo va a haber...

Entonces le conté el tema de marras de por qué el año pasado fue fiscalmente movidito para mí. Y si antes estaba serio, su cara pareció la de una acelga y lo primero que me dijo es que si cobraba 30 euros por hacer una declaración simple, la mía me iba a costar 50. Suspiré porque me lo imaginaba. Y luego dijo: ¡Y seguramente te toque pagarle a Hacienda un pico!

Y un pico muy afilado según sus cálculos alomecagoendiez. Casi me atraganto. Me pidió que le trajera un montón de papeles cuando pudiera, y salí de allí, medio mareada...

Llamé a mi madre inmediatamente, a esa despreocupada mujer que me dijo hacía dos semanas: No, si no va a pasar naaaaaaaaaada, ¿no ves que tienes hipoteca? ¡Pues te devolverán un poco menos, pero te devolverán! Y tan pancha que se quedó, como si tener hipoteca fuera la panacea fiscal. Y tan tonta de mí, que se lo creyó.

Así que después de decirle a mi madre que vivía en el país Feliz, en una casa de gominola en la Calle de la Piruleta (ah, por cierto, pretendía ser sarcástica), reimos-lloramos pensando en lo que se iba a llevar Hacienda...

Así que en las próxima semanas le llevaré al gestor los papeles que me pide, le daré 50 euros a cambio de que me informe de que seguiré siendo pobre y más todavía.

Esto de ser una ciudadana respetable es un asco.