18:03 - Salgo del trabajo, aplaudíendome a mí misma por haber salido a una hora razonable. Bieeeeeeeeeeeeen.
18:10 - Mediante una conducción digna del
Colin McRae Dirt 2, penetro en el párking subterráneo del supermercado,
aparco un poco como un asshole (y por una vez en la vida sólo me remuerde la conciencia un poquito) y subo las escaleras de tres en tres, entrando en tromba al supermercado en sí.
18:12 - Vaya, no tengo lista de la compra. Tendré que tirar de mi memoria e improvisar, a partes iguales.
18:25 - Tras parecer un scalextric por los pasillos del supermercado, y llenando una cesta sin ton ni son, me planto en la única caja abierta, donde está la
Cajera Justiciera.
18:27 - O se acuerda de mí o mi mirada fulminante ha hecho efecto, porque se pone a embolsar mis artículos mientras busco dentro el bolso el monedero, y luego dentro del monedero el bolsillo bueno, y luego dentro del bolsillo bueno la tarjeta para pagar.
18:30 - Pago y me cargo los brazos con seis bolsas y bajo al párking, las tiro de cualquier manera al maletero y rescato una bolsa de gominolas para ponerlas de copiloto. Me hacen falta.
18:33 - Salgo del párking y me dirigo a recoger a la chica que me ayuda con la limpieza de casa. Como no concreté una hora con ella (porque a saber cuándo salgo de trabajar), qué menos que irla a buscar, porque encima vive lejísimos... Me como una gominola.
18:35 - Suena la BlackBerry que llevo a mano, miro de reojo y veo que son las
Altas Esferas. Por supuesto, clavo el pie en el freno, busco un hueco para no entorpecer la circulación, pongo las luces de emergencia (esto SÍ que es una emergencia) y contesto al tercer desagradable tono.
18:40 - Cuelgo. Ahora resulta que tengo que sacar unos datos, lo que quiere decir que debo ir a la oficina a rescatar unos cuantos archivos. Estupendo. Necesito otra gominola.
18:47 - Busco la calle donde vive la chica que he ido a buscar. No conozco el barrio, y por lo visto me meto por una calle en dirección prohibida (rejuro que no he visto ningún disco rojo con franja blanca). Menos mal que no hay nadie en la calle para ver mi pirulilla involuntaria. Recojo a la chica y mientras conduzco a casa, le explico que no me puedo quedar, que tengo que volver al curro, y ella, que es una bendita, lo entiende.
18:50 - Suena la BlackBerry otra vez. Se me para el corazón del susto, pero esta vez el número es familiar y tranquilizador. Le digo a la chica que por favor lo coja que estoy conduciendo. Mi chico me llama para preguntarme qué quiero de cena y mientras pongo un intermitente y giro, le digo que pollo al limón a voces porque no le oigo y le digo que lo llamo después (cosa que seguramente no haré porque lo más probable es que se me olvide). Me zampo otra gominola.
18:55 - Como no había mucho tráfico, consigo estar en el garaje en un tiempo récord, meto el coche de cualquier manera en la plaza, cojo las bolsas del maletero y subimos a casa.
18:58 - Meto la compra a lo
mecaguendiez en la nevera. Hay cosas que necesitan frío (unos yogures, por ejemplo) y otras que no (una fregona), pero no me paro en minucias como discriminar productos, no tengo tiempo. Saco los trastos de limpieza y se los doy a la chica. Salgo de casa como un toro a una plaza, desconcertada y frenética.
19:00 - Estoy montada en el coche
once again y conduzco de camino al trabajo
once again y llego en un tiempo récord
once again y aparco en la puerta y... suena el móvil del trabajo
once again.
19:15 - Voy diciendo cosas como "sí", "ajá", "ummm" o "vale" mientras entro aceleradamente en el edificio y luego en mi despacho, a la par de que un montón de ojos me siguen y yo sé que se preguntan qué hago allí a esas horas (qué curioso, lo mismo que me pregunto yo).
19:20 - Me centro. Decido que NO voy a quedarme allí, así que paso todo el contenido del disco duro a mi pendrive para trabajar tranquilamente en casa, sabia decisión que se ve reforzada cuando me doy cuenta de que el hecho de que esté aquí ya ha "atraído" a cuatro personas que quieren que mire unos asuntos, y lo siento pero no.
19:30 - Intento salir de incógnito pero el conserje, que es un cacho de pan al que aprecio un montón, me ve y me da un poco de conversación. No soy capaz de cortarle, así que estoy un rato de cháchara hasta que me armo de valor y le digo que lo siento, pero que tengo prisa.
19:33 - Ooooooooootra vez montada en el coche. Me aseguro que en el bolso está todo lo que tiene que estar: el pendrive y la BlackBerry. Todo lo demás es accesorio. Excepto las gominolas: me como otra.
19:47 - Ooooooooootra vez meto el coche en el garaje de cualquier manera y subo corriendo los escalones. Cuando llego a casa me da la bienvenida un olor cítrico bastante reconfortante, y pienso con tristeza que si me hace sentir bien un fregasuelos, es que voy francamente mal.
20:00 - Me pongo a hacer lo que me han pedido con cuidado, porque parece ser que llevo meses haciéndolo mal y nadie me ha dicho nada. Lo repaso todo una y otra vez porque no me fío de mí misma.
20:15 - Mientras estoy trabajando, la chica revolotea a mi alrededor limpiando el estudio. Intento mantener una conversación (me siento culpable por no estar echándole una mano), pero sólo soy capaz de articular monosílabos.
20:51 - Le doy a enviar el mensaje, con el informe adjunto después de haberlos revisado unas trescientas veces y haber redactado un correo larguísimo dando quince millones de explicaciones. Al cabo de un minuto, veo la escueta respuesta de que todo está OK y respiro tranquila. Me quedo quieta en la silla un rato, mientras pienso que estoy harta de día.
21:00 -
From lost to the river, me pongo en modo lavavajillas (¿cuándo, por favor, CUÁNDO van a traer el de verdad?) con los platos atrasados de ayer (porque el agua salía de color marrón y no era plan de fregarlos así), apoyándome en la encimera porque me duele la espalda a cuenta de la regla. Un día redondo, vamos.
21:13 - Llega mi chico a casa con la cena (ooooooohhh) y abrazos (más oooooooooohhhhhhhsss). En esos momentos me acuerdo de que le dije que lo llamaría otra vez, claro que ya no hace falta. Dejo los platos, y me dispongo a pagarle a la chica las horas que ha estado, porque anuncia triunfante que ya acabó con lo que le dije que hiciera. Llueve a cántaros y me ofrezco a bajarla a casa.
21:20 - Como gran novedad del día, estoy otra vez en el coche (mascando una gominola), camino de la casa de la chica. Cuando aparco y me estoy despidiendo, se abre la puerta y su hija salta sobre mí, me agarra de una pierna y no me suelta hasta que no me enseña varias fotos suyas.
21:40 - Logro convencerla de que me tengo que ir a casa para "acabar mis deberes" (como ama de casa, como pareja, como persona, como cuerpo hambriento de cena) y vuelvo a casa. Me siento como un turrón, no sé por qué (pero relleno de gominolas, algo muy raro).
21:55 - Dejo el coche en su plaza espero que por última vez en el día. Subo en el ascensor y llamo al timbre porque no cogí llaves. Entro en mi caaaaaaaaaaaaaaasa, y me tiro en mi sofáaaaaaaaaa, y casi me quedo dormida con un trozo de pollo al limón en la boca.
22:05 - ZzzZZZZZzzzzzZZZZzzzzZZZzz...