El día que mi madre firmó las escrituras de su nuevo piso, recuerdo que nos dieron varias cosas:
- Un manojo enorme de llaves, ya que son varias puertas, más todas las copias de todas las llaves. Al final, el llavero era tan grande y pesado que no sé ni cómo no necesitamos una carretilla.
- Un archivador hasta los topes de documentación, planos del piso y del edificio, boletines, datos de albañiles, fontaneros y demás personas que habían tenido algo que ver en la obra... Todo bien clasificado y ordenado.
- Una horrenda toalla de playa, supuestamente para utilizar en la piscina, cuyo actual paradero es desconocido, y que apostaría una oreja a que encima es de la que te deja pelusilla.
De lo que no me acuerdo, y mira que me empeño, es de que nos dieran una canica que sin duda alguna le dieron a los que viven en el piso de arriba del de mi madre.
Juraría que a nosotras no nos la incluyeron en el pack.
Pero a los de arriba sí. Seguro, vamos.
Porque no es normal que a cualquier hora del día, a los de arriba se les caiga una canica -o pelota pequeña-, rebote un par de veces y ya no se escuche nada más. Hasta la próxima vez que la canica de marras se vuelve a caer.
No obstante, ése no deja de ser un ruido identificado (y casi me atrevería a decir que habitual en los pisos).
Lo que nos trae de cabeza es otro ruido inidentificable que también se escucha durante todo el día cuando menos te lo esperas (bueno, éso era antes: ahora nos lo esperamos casi siempre y ya no nos sorprende). También se oye de madrugada. Es un ruido que no duerme. Es un ruido fantasma.
Y es difícil de describir.
Cada uno le pone imaginación al asunto. Cuando escucho el ruido, se me viene a la cabeza un montón de troncos. Tal que así:
Después me imagino que algunos de los troncos se sueltan y caen estrepitosamente. Así es el ruido. Sólo que una avalancha de troncos duraría un montón y el ruido iría cesando poco a poco, cuando los troncos se fueran quedando quietos. El ruido fantasma no es así, puesto que es de corta duración, y acaba tan bruscamente como empieza.
Ninguna explicación racional se ajusta al ruido fantasma. Digo lo de "racional" porque dudo mucho que nadie tenga un piso lleno de troncos que se caen casi cada hora con unos guardianes que puedan parar radicalmente la avalancha en unos segundos. Así hemos ido descartando cosas que pasan en un edificio que podrían ajustarse al ruido fantasma. No es ruido de tuberías. No es un taconeo. No son las puertas del ascensor. No suena a maquinaria.
Lo malo es que cuando vamos apenas estamos un fin de semana y no nos da tiempo de investigar, ni a cronometrar el ruido, ni a marcar un patrón...
Esto suena a aventura para Los Cinco: El Misterio del Ruido Fantasma...
Juraría que a nosotras no nos la incluyeron en el pack.
Pero a los de arriba sí. Seguro, vamos.
Porque no es normal que a cualquier hora del día, a los de arriba se les caiga una canica -o pelota pequeña-, rebote un par de veces y ya no se escuche nada más. Hasta la próxima vez que la canica de marras se vuelve a caer.
No obstante, ése no deja de ser un ruido identificado (y casi me atrevería a decir que habitual en los pisos).
Lo que nos trae de cabeza es otro ruido inidentificable que también se escucha durante todo el día cuando menos te lo esperas (bueno, éso era antes: ahora nos lo esperamos casi siempre y ya no nos sorprende). También se oye de madrugada. Es un ruido que no duerme. Es un ruido fantasma.
Y es difícil de describir.
Cada uno le pone imaginación al asunto. Cuando escucho el ruido, se me viene a la cabeza un montón de troncos. Tal que así:
Después me imagino que algunos de los troncos se sueltan y caen estrepitosamente. Así es el ruido. Sólo que una avalancha de troncos duraría un montón y el ruido iría cesando poco a poco, cuando los troncos se fueran quedando quietos. El ruido fantasma no es así, puesto que es de corta duración, y acaba tan bruscamente como empieza.Ninguna explicación racional se ajusta al ruido fantasma. Digo lo de "racional" porque dudo mucho que nadie tenga un piso lleno de troncos que se caen casi cada hora con unos guardianes que puedan parar radicalmente la avalancha en unos segundos. Así hemos ido descartando cosas que pasan en un edificio que podrían ajustarse al ruido fantasma. No es ruido de tuberías. No es un taconeo. No son las puertas del ascensor. No suena a maquinaria.
Lo malo es que cuando vamos apenas estamos un fin de semana y no nos da tiempo de investigar, ni a cronometrar el ruido, ni a marcar un patrón...
Esto suena a aventura para Los Cinco: El Misterio del Ruido Fantasma...





