30 diciembre 2009

Campañas & Realidad

Últimamente estoy viendo en varios de los blogs que sigo que se comenta una campaña de Ausonia sobre el cáncer de mama: iniciativa que aplaudo a rabiar, a la que me sumo, la que promuevo, etcétera.

La Asociación Española Contra el Cáncer también llevó a cabo otra extensa campaña de concienciación, y en muchos sitios (sobre todo en Centros de Salud), se podía ver un cartel como éste -que me parecía muy lindo-.
Todas estas buenas acciones, todas estas campañas, luego chocan de frente con la realidad.

LA REALIDAD es que yo, mujer de 30 años, concienciada y preocupada por el tema, pensando en mi salud y aprovechando que tenía cita médica para otros temas, he solicitado a mi médico de cabecera una revisión rutinara que incluyera una mamografía.

La respuesta ha sido que no, que no me hace falta.

Que no tengo edad para eso.

Que no hay factores de riesgo.

Entonces se me ocurre que al bonito cartel tendrían que haberle puesto al menos letra pequeña, o haber añadido al eslogan si tu médico quiere, u otra apostilla tal que y págala tú.

Lo comento desde el desconocimiento total del procedimiento a seguir. Pero en mi opinión, no estaría mal que también se informara en las campañas de este tipo (concretamente, la de la mamografía) de qué público objetivo estamos hablando: mujeres a partir de tantos años, con tales antecedentes familiares, por ejemplo. Y que los facultativos lo supieran. Y sobre todo, que nos informaran.

Porque yo salí de la consulta del médico con la sensación de que, al margen de todas las campañas que ha habido, hay y habrá, aparte del interés que tengas tú por vigilar tu salud, te vas a topar con un sistema que sólo se mueve si ya hay algo sobre lo que trabajar. Es decir: la prevención no existe, o al menos la parafernalia que se publicita. Sólo en el caso de que te detectes un bulto -y a lo peor sea demasiado tarde-, tendrás tu mamografía.

Posteriormente y no precisamente de la boca de mi médico, he leído que se recomienda realizar mamografías anuales a partir de los 45 ó 50 años. Sin entrar en el pequeño detalle de que mujeres más jóvenes han padecido esta enfermedad, me pregunto: ¿por qué no se informa de la edad mínima en los Centros de Salud? ¿Un no tienes edad realmente es adecuado y suficiente cuando estamos hablando de cáncer? Por otra parte, lo de las mamografías anuales es una leyenda urbana, y lo sé porque mi madre debería llevar entonces unas cuantas y no es el caso.

Todo este tema es complejo, sin duda alguna. Lo que yo pretendo trasladar no es otra cosa que nos bombardean de campañas donde nos conciencian a toda la población femenina de lo importante que es la prevención, pero luego la información que se da en los Centros de Salud es vaga, escasa y poco tranquilizadora. Por no hablar de que NO existe paralelismo entre dichas campañas y lo que hace la Sanidad Pública.

Había un anuncio (que no he sido capaz de encontrar para enlazarlo), que se veían a un montón de personas, de distintas edades, de los dos sexos, que no tenían nada en común; y cada vez que aparecía una persona, una voz en off decía tú sí o tú no. Al final, el anuncio venía a decir que el cáncer es caprichoso, que a cualquiera le puede tocar, que puede ser que lleves una vida sana y lo padezcas, y alguien que no se cuide nada no. De ahí se desprende que cualquier persona puede estar en riesgo, ¿no?

En ese tipo de cosas nace mi opinión de que se reciben muchas señales contradictorias: campañas que te dicen que te preocupes, y realidades que te dicen que no tienes a tu alcance los medios materiales.

¿Y tú, qué opinas?

28 diciembre 2009

Lo mejor de un Lunes...

Lo que menos te apetece un Lunes lluvioso a las ocho de la mañana, cuando te levantas para ir a trabajar, es descubrir que de tus grifos no sale agua, sino una especie de barro horrible y asqueroso.

Tal que así:

Así que en cuanto tengo un hueco en el trabajo, me da por llamar a la empresa que me suministra el agua.

- ¡Buenos díaaaaaaaaaaaaaas!

Y ya. Con dos palabras me puso la mujer de peor humor si cabe.

- Sí, buenos días. ¿Es la empresa-de-las-narices, verdad?

- Sí, sí, soy Victoria.

Vamos, así teníamos que haber empezado.

- Bueno, verá, es que el agua en mi casa sale marrón...

- ¡Es que está lloviendo! ¿Qué quiere?

A-LU-CI-NAN-TE.

O sea, a ver si lo entiendo. Como está lloviendo, pues entonces yo tengo que prescindir de agua corriente, ese servicio por el que pagué 600 euros en concepto de acometida, otros 200 en concepto de fianza (aún no sé de qué) y que pago todos los meses. Normal.

- ¿Que qué quiero? Un suministro de agua normal, para empezar...

- Bueno, bueno, si se empeña, yo tomo nota de su llamada.

- No, no quiero que tome nota. Quiero que pase una incidencia y que alguien venga a arreglar esto, porque no puedo ducharme, ni fregar los platos de la cena...

- Lo que pasa es que los técnicos están con una avería, y si acaban antes de las cinco se pasarán por ahí, pero si no, pues ya mañana...

Y eran las 09:15 de la mañana, y en ese preciso instante ya supe que NO irían. Ni de broma. Pero aún así, le dí todos mis datos a esa mujer mientras imaginaba que se miraba las uñas en lugar de estar apuntando todo eso.

- Bien, y ahora déme el número de incidencia.

- Nosotros no llevamos registros de incidencias.

- Vaya, pues muy mal, porque POR LEY deben darme un número para identificar mi queja.

- Un momento.

ENTONCES sonó un teclado. Y suspiros. Y mi ira recorriéndome. Y la tensión entre nosotras.

- Tome nota.

La tomé. Supe que no serviría de nada ese numerito. Y colgué. Y seguí convencida de que no iría NADIE a arreglar el tema del agua. Y no vinieron, por supuesto. Ni llamaron. Ni nada. Y cuando llegué a casa seguía saliendo el barro de los grifos. Y yo seguía sulfurada. Y volví a coger una muestra de agua porque mañana pienso llevársela para que se la beban, ya que al parecer no tiene importancia, porque como está lloviendo es normal, y como está lloviendo no tienes que beber, ni lavar nada, ni asearte...

Grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr...

22 diciembre 2009

Si yo no quería...

Era tarde e iba a tomarme algo mientras esperaba a mi chico. Había sido una buena tarde de compras y me merecía un refresco. Quedé en la cafetería de El Corte Inglés porque es tranquila y porque a mi chico le pilla cerca de su trabajo.

De camino a la cafetería, pasé sin querer por la joyería. Allí tenían, en uno de los mostradores, un precioso colgante de plata en forma de rosa que me encantaba, y sólo quise mirar si seguía allí esperándome.

No estaba. Le pregunté despreocupadamente a la chica del mostrador si lo seguían teniendo.

No es que me importara, claro. No lo iba a comprar. No era nada de eso. Sólo... curiosidad.

- Pues no, se vendió muy bien.

Ahhhhh... Claro, porque era muy original.

- ¿Y no vais a traerlo otra vez, supongo?

Insisto: me daba igual. Yo sólo lo preguntaba porque alegraba el mostrador...

- No creo. Pero tenemos algunos otros colgantes de plata muy bonitos.

Oh, qué bien. Tenían otros modelos. Me alegré por ellos, claro, porque siempre está bien tener buenos artículos que vender. No porque yo quisiera verlos...

- ¿Me los enseñas?

Pura y mera curiosidad. Para ver cómo quedaría el mostrador los próximos días.

- Claro.

Y entonces sacó un colgante en forma de hoja, de plata mate, precioso. Vaya. Sí que iba a quedar bonito en el mostrador aunque mucho más en mi cuello. Lo que pasa es que era un pelín caro, claro que a mí me daba igual, porque sólo estaba admirando un estupendo colgante.

- Ah, pues muchas gracias por enseñármelo. ¡Hasta luego!

______________

Bebiendo una Fanta me dí cuenta que sufría el síndrome CDDTLC (Culpabilidad Después De Todas Las Compras).

El síndrome CDDTLC aparece sin avisar, normalmente cuando llegas eufórica a casa y dejas sobre el sofá la cantidad ingente de bolsas que llevas arreando. Te las quedas mirando mientras una vocecilla que había estado acallada durante el frenesí consumista te pregunta si realmente hacía falta haberse comprado todo eso. Intentas explicarle a la voz que sí que era necesario, pero la voz no está nada de acuerdo y tú te sientes culpable.

A mí me asaltó allí, en la cafetería de El Corte Inglés, cuando me dí cuenta que después de todo lo que me había gastado, estaba considerando agenciarme el colgante de marras.

Pero no podía ser porque me había gastado UNA PASTA en más cosas, y todo el mundo sabe que llega un punto en el que hay que parar. Sencillamente. Asi que empecé a desconsiderar agenciarme el colgante de marras. Lo que pasa es que no era tan fácil, jos.

Cuando llegó mi chico, se tomó algo para acompañarme y hablamos de su día en el colgante. Perdón, trabajo. De su día en el trabajo. Luego nos levantamos para irnos al colgante. Ups, vaya, no. Para irnos a casa, eso.

Y claro, tuvimos que pasar por la joyería otra vez.

Y sólo para que él también admirara la belleza del colgante, se lo enseñé...

Y... bueno, el resto es fácil de imaginar.

Pero, ¿a que es bonito?

21 diciembre 2009

Lo mismo de siempre...

No sé cómo me las apaño, pero el caso es que tooooooodos los años me pasa lo mismo.

Siempre digo: esta vez NO compro Lotería de Navidad.

Y SIEMPRE acabo con unos cuantos números para el sorteo.

El tema es que en el trabajo, entre unos cuantos compartimos los décimos de todas las oficinas, porque, ¿cómo te vas a quedar fuera? No te apetece nada ser la única panoli que no celebre con cava que por fin ha tocado... En el hipotético e improbable caso de que tocara. ¿Quién quiere ser la anécdota de los telediarios del 22 de Diciembre? Desde luego, yo no...

Por otro lado, compramos unos décimos para regalarlos (una costumbre que no sé de dónde sale, pero que está ahí); y de vuelta tuvimos otros tantos números. Así que en el fondo es como si lo hubiéramos comprado nosotros...

Luego pasó lo de Doña Manolita. Tenía que quedarme al menos un décimo, ¡después de todo lo que pasé!

Claro, encima de vez en cuando te topas con alguien que afirma categóricamente que va a tocar, y genera así una oledada de gente que quiere ese número sólo porque lo han dicho con mucha seguridad. Es muy absurdo, pero confieso que me veo arrastrada por la corriente y yo también entro en el juego, porque, ¿y si resulta que toca?

Porque yo sé que el Universo es así de cachondo...

En definitiva: en casa tengo unos cuantos números (cuando mi intención era no tener ninguno), y cruzaré los deditos a ver si la suerte me guiña un ojo y al menos recupero lo invertido...

¡¡SUERTE A TODOS!!

20 diciembre 2009

Experiencia Límite

Venga, va. Lo único que tenía que hacer es ir temprano, cuando no suele haber nadie. Coger a una dependienta por banda, contarle el rollo, aceptar sus sabias sugerencias, pagar, que me lo envuelvan y adiós-muy-buenas. Rápido e indoloro.

Eso lo tenía clarísimo.

Por eso estaba en la puerta cuando abrieron. Más temprano imposible. Pillé a una dependienta algo mayor, puse mi mejor carita de pena mientras le soltaba de carrerilla el discurso que tenía preparado.

La dependienta se hizo cargo, me guió por un pasillo y se giró. Esperé que me señalara justo lo que yo andaba buscando... Por eso me sorprendió tanto que me dijera que estaba muy ocupada y que estaba segura que me apañaría bien yo sola. ¡Y se fué la muy &)f%d%^*^/$!

¡Y me dejó allí sola!

¡En medio del HORROR!

¡En aquel solitario pasillo de una juguetería!

Vamos, vamos. ¿Yo qué sé qué se le puede regalar a unas niñas de dos y tres años, respectivamente? ¿Muñecas? ¿Un camión de bomberos? ¿El Cluedo?

No era capaz de decidirme. Veía juguetes que yo misma había tenido de pequeña (modernizados, claro), pero, ¿estarían bien para su edad? Por otra parte, ¿esos juegos, de hace casi treinta años, no están un poco pasados? Pero, ¿acaso no son un clásico? En ese caso, ¿no los tendrán ya? ¿Y serán adecuados para su edad? ¿Seré un rollo porque les regalo algo educativo que igual no es divertido? ¿No estoy emperrada en exceso en que sea algo educativo? ¿Me odirán sus padres si les regalo una guitarra de HelloKitty? ¿Los juegos de sonidos de animales no son para niños más pequeños? ¿Un peluche no será demasiado socorrido? ¿La lavadora de juguete no es un poco sexista?

Esas y otras cuantas preguntas más me iba haciendo (y sospecho que hasta incluso en voz alta) mientras recorría los pasillos una y otra vez como una chalada. La dependienta me miraba de vez en cuando con cara de preocupación, y los padres que poco a poco iban llenando la tienda -benditos ellos que iban al bulto y no perdían el tiempo- me miraban aún peor (¿como si fuera una pederasta?).

Y yo lo único que quería es que alguien me dijera esto está bien para una niña de dos años, en tal caso me lo llevaría en el momento sin rechistar y todo hubiera acabado.

Pero no pasó. Estuve UNA HORA en la maldita juguetería hasta que conseguí decidirme por un par de cosas que me parecieron aceptables.

¿Y qué pasará cuando yo sea madre y tenga que pasar por esto muuuuchas más veces?

19 diciembre 2009

¿Y yo, qué leo? (XXXIV)

Por fin me he terminado de leer la trilogía más famosa de los últimos tiempos (al menos, eso dice mucha gente). LA REINA EN EL PALACIO DE LAS CORRIENTES DE AIRE, de Stieg Larsson, es la última de las aventura de Mikael y Lisbeth, aunque según leí en algún sitio, estaba previsto que la saga continuara, pero la muerte del escritor sólo nos dejó estas tres novelas.

La contraportada de este libro nos indica lo siguiente:
Los lectores que llegaron con el corazón en un puño al final de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina quizás prefieran no seguir leyendo estas líneas y descubrir por sí mismos cómo sigue la serie y, sobre todo, qué le sucede a Lisbeth Salander.

Como ya imaginábamos, Lisbeth no está muerta, aunque no hay muchas razones para cantar victoria: con una bala en el cerebro, necesita un milagro, o el más habilidoso cirujano, para salvar la vida. Le esperan semanas de confinamiento en el mismo centro donde un paciente muy peligroso sigue acechándola: Alexander Zalachenko, "Zala". Desde la cama del hospital, y pese a su gravísimo estado, Lisbeth hace esfuerzos sobrehumanos para mantenerse alerta, porque sabe que sus impresionantes habilidades informáticas van a ser, una vez más, su mejor defensa.

Entre tanto, con una Erika Berger totalmente inmersa en las luchas de poder y las estrategias comerciales del poderoso periódico Svenska Morgon-Posten, en horas bajas tras el descenso de las ventas y de los anunciantes, Mikael se siente muy solo. Quizás Lisbeth le haya apartado de su vida, pero a medida que sus investigaciones avanzan y las oscuras razones que están tras el complot contra Salander van tomando forma, Mikael sabe que no puede dejar en manos de la Justicia y del Estado la vida y la libertad de Lisbeth. Pesan sobre ella durísimas acusaciones que hacen que la policía mantenga la orden de aislamiento, así que Kalle Blomkvist tendrá que ingeniárselas para llegar hasta ella, ayudarla, incluso a su pesar, y hacerle saber que sigue allí, a su lado, para siempre.
Lo siento mucho, pero lo único que tengo que decir es que esta tercera entrega es más de lo mismo. Una espesísima historia lenta a más no poder llena de nombres y apellidos suecos, promiscuidad, café y sándwiches. Y de repente, cuando ya has leído la mitad, es como si el autor se diera cuenta de que se ha dormido en los laureles y mete el turbo, precipitando la historia y demostrando que se podía haber hecho lo mismo con menos páginas y se habrían salvado algunos arbolitos.

Me pasó con la primera parte, me volvió a pasar con la segunda parte y esta tercera estaba cantada que iba a ser igual, peeeeeeeeeero la saga había que acabarla. Ya era una cuestión de orgullo.

Ante la pregunta de si me ha gustado, la respuesta que me sale del alma es: bah. No está mal, la historia es entretenida y tal, pero NO es una maravilla, y desde luego, en mi opinión, no se merece todo el bombo que se le ha dado (que yo creo que en parte es porque el autor es sueco y no estamos acostumbrados a tener literatura de aquellos lares). Mi recomendación a la Humanidad es que pase de los tochos y vea directamente las adaptaciones cinematográficas, que son bastante fieles: de esta forma se ahorra un tiempo precioso.

Y ya como último comentario, no me ha quedado nada claro por qué este último libro se llama así. Los otros dos sí tenían su explicación, ¿pero este? Tengo la curiosidad de saber cuál sería la traducción literal de los títulos de esta saga...

18 diciembre 2009

El Descubrimiento

Aaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh...

Me había dado una ducha megacaliente, que para mí es eficaz al 100% para relajarme.

Me había puesto el pijama previamente colocado, de manera estratégica, sobre el radiador.

Había abierto mi cama y me había arrebujado debajo del nórdico.

Me había sabido a gloria meterme en la cama por fin.

Rezumaba relajación por todos los poros de mi piel.

Incluso pensé que estaba a punto de ronronear como un gatito de puro gustirripunchis...

Puse la cabecilla en la almohada, dispuesta a recibir unas coscas antes de dormir de manos de mi chico, quien entró en el dormitorio y se dispuso a tumbarse un rato a mi lado.

- ¡¡PERO QUÉ TE HA PASADO EN LOS OJOS!!

OhDiorMío. OhDiorMío. OhDiorMío. ¡¡Mis ojos!!

Me senté de golpe en la cama.

Pánico.

Taquicardias.

Me llevé las manos a los ojos y empecé a palpar como una loca...

- ¿¿Qué pasa?? ¿¿Qué tengo??

- Que tienes algo oscuro...

- ¿¿Dónde?? ¿¿DÓNDE??

- Debajo de los ojos...

Vamos: que se había fijado en mis ojeras. Esas que llevo ya varios meses. Esas a las que aplico todo potingue susceptible de que consiga que se vayan...

Esas que mi chico no había visto hasta ese momento, y cuyo descubrimiento compartió conmigo con esa discrección y cuidado.

Venga, voy a ser buena y pensar que con las gafas no se nota tanto en lugar de pensar que no se fija en mí, snif, snif, ¡buaaaaaaaaaaaaa!.

Relajación a tomar por cool.

Ah, y la autoestima también: tengo unas ojeras tan espantosas que provocan una reacción semejante en los demás. Casi mejor que me quede encerrada en casa unos cuantos meses...

15 diciembre 2009

Escalofriante Sonido

Lo de hoy ha sido muuuuuuuuucho peor que la rayita de nada que le hice a un coche, e INFINITAMENTE más catastrófico que cuando el retrovisor fue abducido. Esta vez la he liado.

Y todo por una maldita pila de botón.

Eran casi las siete cuando paré el coche para abrir la puerta del garaje. El mando a distancia lleva ya días fallando, pero nunca me acuerdo de ir a que le cambien la pila. Creo que es eso porque funciona pero le falta alcance. Así que esta tarde tuve que acercarme más de lo normal a la entrada para que el mando funcionara y la puerta de abriera.

Metí el coche maniobrando como siempre, con la diferencia que no estaba en el sitio de siempre.

Exactamente fue un escalofriante CRASH lo que escuché.

Se me heló la sangre.

Y fui consciente inmediatamente de lo que había pasado. Es decir: que restregué toda la puerta derecha trasera contra la esquina de la pared de la puerta del garaje. Metida en el coche no lo ví, claro, pero intuí que los desperfectos eran importantes, más que nada por el terrorífico ruido que se oyó.

Pero peor que ese ruido inicial, ese ruido que te dice chata, las has cagado y la broma te va a salir por un pico, olvídate de turrones o reza para que te toque la lotería el día 22, MUCHO PEOR que ese ruido es el otro CRASH que suena cuando maniobras para intentar arreglar el asunto. Porque esa maniobra ya es tuya; eres perfectamente consciente de que la estás haciendo tú... ¡Craaaaashhhhh!

¿No podría, en esos casos, haber una maniobra mágica que te separara de la pared sin tener que hacer un restregón de vuelta, por favor? No sé, como coger el coche en brazos y alejarlo de allí...

Pero no. Tienes que hurgar en la herida para salir del atolladero. Vayas hacia adelante o hacia atrás, empeoras las cosas.

Claro que, en mi caso, peor no puede estar porque prácticamente he destrozado la puerta. Tiene un bollo tremendo y millones de arañazos. Me va a costar un ojo de la cara arreglarlo. Y tengo un berrinche horroroso. Y estoy enfadadísima conmigo misma...

14 diciembre 2009

Just sad...

Pienso que es un poco triste.

Pienso que es triste que sean ya casi las nueve de la noche. Pienso que el suelo mojado y la ligera niebla que hay confieren a la calle solitaria una atmósfera de tristeza y melancolía. Pienso que ojalá el coche no estuviera tan frío, y pienso que me gustaría no tener que conducir una media hora para llegar a casa. Pienso que estoy cansada, ¡y acaba de empezar la semana! Pienso en el sofá vacío en el salón de casa. Pienso que ojalá no estuviera sola en ese momento. Sí, pienso que es muy triste estar sola, en un coche, comiéndome un cuscurro y que el tibio calor de una barra de pan recién comprada del Mercadona sea lo único que me consuele levemente.

Pienso que es triste.

No sé si es la ola de frío, pero creo que definitivamente, sí que es la ola de pena.

11 diciembre 2009

Glamour!

Salimos del restaurante un poco con la hora justa. Nos estábamos poniendo los abrigos y los bolsos y las bufandas, y entonces me preguntaron:

- ¿Vas a la estación en metro, no?

Las miré con los ojillos entrecerrados. Vale que me encanta el metro, pero POR-FA-VOR, yo tengo un prestigio: en horas de trabajo no cojo el metro. Me desplazo en taxi.

Vamos, faltaba más. Así que me despedí de ellas, muacks-muacks, me fui alegremente al borde de la acera. Los coches venían como locos, así que en cuanto ví un coche blanco con una lucecita verde, levanté elegantemente el brazo para llamarlo. Tal que así...

Bueno, igual no así exactamente, pero that's the spirit!

Oh, qué glamour. Me encanta hacer eso, por favor.

El taxi me vió, claro, así que puso el intermitente y se acercó a mí, sorteando el tráfico. Yo esperaba que aparcara suavemente delante de mí, como he visto que pasa siempre en las series o las películas. No me cabía otra cosa en la cabeza.

Peeeeeeeeeeero... No pasó así, claro.

No pasó porque para empezar, aquí la conducción es MUY distinta. Lo que yo imaginaba como una parada suave y elegante frente a mí en realidad fue un acercamiento temerario a una velocidad endiablada sin atisbo de aminorar la marcha.

Y para seguir, no conté con los charcos. Los inoportunos charcos. Por su culpa pasé de ser Carrie Bradshaw...

...a Bridget Jones en medio segundo...

A la porra el glamour.

Debí coger el metro.

04 diciembre 2009

Compra Indecisa

Últimamente me he aficionado peligrosamente a las web de ventas privadas, y por mucho que me esfuerzo, no logro acordarme de quién me dió el chivatazo (más que nada por culpar a alguien de mi debacle consumista, que presiento está a punto de comenzar).

El caso es que empezé con PRIVALIA, y luego una blogger me recomendó también VENTE-PRIVEE (aunque la verdad es que no me gusta tanto), así que tengo cuentas en los dos sitios -y los dos se encargan de llenarme el correo electrónico de anuncios de ventas-. Afortunadamente para mí, no me gusta comprar ropa a distancia, yo soy más de probármela para ve si me queda bien y tal, por lo que al menos las tentaciones se reducen considerablemente.

Pero claro... Me ponen una venta privada de Jordi Labanda (de la que soy fan absoluta), o de ropa de hogar de Agatha Ruiz de la Prada (tiene diseños que me encantan), y ya estoy perdida.

No obstante, logré sobrevivir a ellas.

El problema vino con una de accesorios de V&L, donde ví un reloj precioso. Prácticamente el único que quedaba. Pequeñito, sencillito, muy chulo. Y no estaba mal de precio. Y bonito. Y me gustaba.

Pero... Pufff... ¡Qué pereza! Porque no soy yo de ponerme reloj, la verdad. El mío habitual, un Guess que me costó 300 euros hace ya unos años, me lo pongo de higos a brevas. Pero siempre se está a tiempo de cambiar, ¿no?

Es realmente bonito.
Pero puede que no me lo ponga.
Está muy bien de precio.
¿Pero y si luego no me gusta?
Quedará genial con un look sport.
Pero corre el riesgo de quedarse arrinconado.
¡Y es precioso!
Pero tengo la cuenta tiritando.
Total, un caprichín de vez en cuando no hace daño...

...más me vale, que no haya daño, porque al final, después de unas cuantas vueltas, me lo he comprado. Como para tranquilizar mi conciencia, me he leído de cabo a rabo la descripción del reloj (bastante completa), me he asegurado de que es lo que yo quiero (tiene toda la pinta), he mirado otras webs a ver si realmente la rebaja era tal (parece que sí), y además la política de devoluciones parece sólida (algo que siempre se tiene que tener en cuenta). Lo único malo es que tardan bastante en hacer la entrega, me da tiempo de sobra de arrepentirme y volverme a convencer trescientas veces...

01 diciembre 2009

¿Y esos dientes, abuelita? ¡Para atenderte mejor!

Yo tengo un móvil Nokia, un 6288 para ser exactos. Hace tiempo quise serle infiel y me compré una HTC muy chula que acabé vendiendo porque no era capaz de mandar un mensaje sin ponerme de los nervios. Lo único útil era el jueguecillo de la pelotita.

Pero ahora mi Nokia 6288 está a punto de espelechar. De vez en cuando se le va la pantallita, ¡pero luego vuelve! Aunque es un aviso: cualquier día de éstos me quedo con la pantalla en negro forever&ever.

Así que llamo a Atención al Cliente de mi compañía de teléfonos a ver si me siguen teniendo agarrada por los ovarios sigo teniendo algún contrato de compromiso.

Alucino desde el minuto uno...

Bienvenido al servicio de Atención al Cliente de Vodafone. Si nos llama por la nueva Tarifa Plana de Voz, diga "tarifa plana", en caso contrario diga "continuar".

Intento interrumpir pero no me deja. Espero pacientemente. Continuar.

Perdone pero no le he oído bien...

¡¡CONTINUAR!!

De las siguientes opciones más utilizadas por usted, diga sobre cuál desea realizar su consulta: pago de un recibo atrasado, importe y fecha de factura, duplicado de factura, cambio de cuenta bancaria, Mi Programa de Puntos, control de consumo, contestador o contrato de permanencia. Para escuchar el resto de opciones disponibles diga "menú", o bien indique brevemente el motivo de su llamada.

Mmmmmm... El caso es que EN LA VIDA he llamado para preguntar nada de éso, así que no sé de dónde se sacan que son ésas las opciones más utilizadas por mí. Intento recordar si el año pasado llamé para algo así, pero, a ver, no, me parece que no...

Se me ha acabado el tiempo.

Perdone pero no le he oído bien. Indíqueme el motivo de su consulta y si no lo encuentra diga "otras consultas". Recuerde que puede interrumpirme cuando encuentre la opción que desea en esta lista: Promo Navidad, Promoción Tu Regalo Vodafone sobre Tarifas Planas, Tarifas Planas Vodafone, Vodafone 360, Programa de Puntos, tu número Mi País, Vodafone En Tu Casa, servicio Navega y Habla, Contestador Plus, roaming, control de consumo, SMS Extreme, contestador, SMS Fácil, pago de un recibo atrasado, Programa de Partners, planes de precios, Vodafone ADSL, traspaso de saldo a tarjetas de prepago, llamada a cobro revertido, código PUK, importe y fecha de mis facturas, duplicado de factura, cambio de cuenta bancaria, llamadas internacionales, Dicta SMS, Mi País, Grupo QTal!, servicio A2, llamadas perdidas o distribuidores Vodafone. Si quiere volver a escuchar estas opciones, diga "repetir".

Contrato de permanencia.

Perdone pero no le he oído bien. Indíqueme el motivo de su consulta y si no lo encuentra diga "otras consultas". Recuerde que puede interrumpirme cuando encuentre la opción que desea en esta lista: Promo Navidad, Promoción Tu Regalo Vodafone sobre Tarifas Planas, Tarifas Planas Vodafone, Vodafone 360, Programa de Puntos, tu número Mi País, Vodafone En Tu Casa, servicio Navega y Habla, Contestador Plus, roaming, control de consumo, SMS Extreme, contestador, SMS Fácil, pago de un recibo atrasado, Programa de Partners, planes de precios, Vodafone ADSL, traspaso de saldo a tarjetas de prepago, llamada a cobro revertido, código PUK, importe y fecha de mis facturas, duplicado de factura, cambio de cuenta bancaria, llamadas internacionales, Dicta SMS, Mi País, Grupo QTal!, servicio A2, llamadas perdidas o distribuidores Vodafone. Si quiere volver a escuchar estas opciones, diga "repetir".

Contrato de permanencia.

Perdone pero no le he oído bien. Indíqueme el motivo de su consulta...

¡¡CONTRATO DE PERMANENCIA!!

Perdone pero no le he oído bien...

¡No te perdono! ¡¡¡¡CONTRATO DE PERMANENCIA!!!!

Perdone per...

¡CONTINUAR!

Perdone pero no le he entendido...

¡¡CONTRATO DE PERMANENCIA!!

He entendido Código PUK, si es así diga "continuar" o pulse 1, de lo contrario pulse 2.

Pulso 2.

Indíqueme el motivo de su consulta y si no lo encuentra diga "otras consultas".

Otras consultas.

Le he entendido "otras consultas", pero para atenderle lo mejor posible antes debe indicarme el motivo de su llamada. De las siguientes opciones más utilizadas por usted, diga sobre cuál desea realizar su consulta: pago de un recibo atrasado, importe y fecha de factura, duplicado de factura, cambio de cuenta bancaria, Mi Programa de Puntos, control de consumo, contestador o contrato de permanencia. Para escuchar el resto de opciones disponibles diga "menú", o bien indique brevemente el motivo de su llamada.

¿Para atenderme lo mejor posible? ¡¡OTRAS CONSULTAS!! ¡¡CONTRATO DE PERMANENCIA!! ¡¡CONTINUAR!!

Perdone pero no le he oído bien. Indíqueme el motivo de su consulta...

Aaaaaaaaaaaaaaaaagggggggggggggg...

He entendido Planes de Precios, si es así diga "continuar" o pulse 1, de lo contrario pulse 2.

22222222222222222222222222222222222222222222222222222222...

Indíqueme el motivo de su consulta y si no lo encuentra diga "otras consultas". Recuerde que puede interrumpirme cuando encuentre la opción que desea en esta lista: Promo Navidad, Promoción Tu Regalo Vodafone sobre Tarifas Planas, Tarifas Planas Vodafone, Vodafone 360, Programa de Puntos, tu número Mi País, Vodafone En Tu Casa, servicio Navega y Habla, Contestador Plus, roaming, control de consumo, SMS Extreme, contestador, SMS Fácil, pago de un recibo atrasado, Programa de Partners, planes de precios, Vodafone ADSL, traspaso de saldo a tarjetas de prepago, llamada a cobro revertido, código PUK, importe y fecha de mis facturas, duplicado de factura, cambio de cuenta bancaria, llamadas internacionales, Dicta SMS, Mi País, Grupo QTal!, servicio A2, llamadas perdidas o distribuidores Vodafone. Si quiere volver a escuchar estas opciones, diga "repetir".

Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...

Le paso con uno de nuestros agentes para que le atienda personalmente.

¿De verdad????

En estos momentos, todos nuestros agentes se encuentran ocupados...

No, si va a ser mejor quedarme sin móvil...