Después del tema de mis ojeras, andaba yo un pelín traumatizada.
Porque, la verdad sea dicha (escrita), no tenía muy buena cara. Las ojeras eran un complemento más, pero no lo único. Ojalá fuera lo único. Mi carita de rosa se ha visto atacada sin piedad por el estrés, el cansancio y el frío, fatal para las pieles sensibles como la mía.
Por eso, aprovechando además que voy a cuidarme más (típica frase de principio de año, ¿cuántas veces se habrá pronunciado ya?), decidí que todas las mañanas iba a levantarme cinco minutos antes de lo habitual para maquillarme y mejorar mi aspecto.
Vale, vale, soy una vaga a la hora de maquillarme. Pero es que hay que hacer taaaaaaaaaaaaaantas cosas para conseguir un resultado aceptable: que si corrector, que si base, que si polvos, que si sombra, que si rimmel, que si colorete... Uffff... Me agoto nada más que de pensarlo, aunque reconozco que merece la pena.
Así que no me autopuse más autoexcusas y empecé con mi nueva decisión.
Primer día: me levanté cinco minutos más tarde de lo previsto. Llegué tarde.
Segundo día: me levanté siete minutos más tarde de lo previsto. Llegué tarde.
Tercer día: me levanté diez minutos antes de lo previsto, pero resulta que tenía que entrar media hora antes. Llegué tarde.
Cuarto día: me levanté quince minutos más tarde de lo previsto. Llegué tarde.
Algo no iba bien...
El quinto día (me había levantado tarde, ¿raro, verdad?), estaba yo quejándome de no ser rica y tener que ir a trabajar mientras me ponía mi hidratante, cuando un ojo legañoso se posó en el bote que había en la repisa. Mmmmmmm...
Me había llegado el día anterior... Lo cogí, lo abrí, y lo olisqueé. Olía poco, pero bien. Me eché un poquito en el dedo y me lo puse bajo los ojos. No estaba mal. Tenía un tacto suave, como de talco, a pesar de ser un poco líquido. Me apliqué otro poquito en el resto de la cara, y... ¡voilà! ¡Estaba maquillada en un minuto! ¡Y bien maquillada! Sin zonas más oscuras ni nada. Fue como aplicarse una crema, fácil-fácil.
De todas formas, estar medio dormida te hace pensar que tienes el cutis más excelente del mundo, pero el espejo del ascensor me confirmó que no había sido un sueño. Tenía buena cara y un color uniforme y natural. Y me sentí contenta.
Luego, en el trabajo, esperaba que alguien me dijera algo (como SIEMPRE pasa las pocas veces que me da por maquillarme: se forma un escándalo que no entiendo a qué viene), pero no hubo nada de éso. Sólo algún comentario como que tenía mejor pinta, así que pareció que nadie notó que ésa no era mi cara de verdad. Lo cual me puso más contenta todavía.
Y así estuve todo el día. Contenta (y parece ser que hasta guapa y todo). Sobre todo porque apenas invertí un minuto en maquillarme, el resultado fue inmejorable y no tuve que preocuparme del maquillaje en todo el día. Además, no me molestó en absoluto, ¡me olvidé de él! Lo cual ya es raro porque mi piel es algo quisquillosa y sólo está cómoda con ciertos productos, y mira por dónde he dado con uno que le va bien.
Ah, esto, sí, se me olvidaba. Es...
...y me llegó vía Bloguzz.
A mí me ha ido muy bien, me ayuda a tener mejor cara y es supercómoda de llevar. Si alguien tiene mi mismo "problemilla", ésta puede ser una buena solución. ¿Qué os parece?
Porque, la verdad sea dicha (escrita), no tenía muy buena cara. Las ojeras eran un complemento más, pero no lo único. Ojalá fuera lo único. Mi carita de rosa se ha visto atacada sin piedad por el estrés, el cansancio y el frío, fatal para las pieles sensibles como la mía.
Por eso, aprovechando además que voy a cuidarme más (típica frase de principio de año, ¿cuántas veces se habrá pronunciado ya?), decidí que todas las mañanas iba a levantarme cinco minutos antes de lo habitual para maquillarme y mejorar mi aspecto.
Vale, vale, soy una vaga a la hora de maquillarme. Pero es que hay que hacer taaaaaaaaaaaaaantas cosas para conseguir un resultado aceptable: que si corrector, que si base, que si polvos, que si sombra, que si rimmel, que si colorete... Uffff... Me agoto nada más que de pensarlo, aunque reconozco que merece la pena.
Así que no me autopuse más autoexcusas y empecé con mi nueva decisión.
Primer día: me levanté cinco minutos más tarde de lo previsto. Llegué tarde.
Segundo día: me levanté siete minutos más tarde de lo previsto. Llegué tarde.
Tercer día: me levanté diez minutos antes de lo previsto, pero resulta que tenía que entrar media hora antes. Llegué tarde.
Cuarto día: me levanté quince minutos más tarde de lo previsto. Llegué tarde.
Algo no iba bien...
El quinto día (me había levantado tarde, ¿raro, verdad?), estaba yo quejándome de no ser rica y tener que ir a trabajar mientras me ponía mi hidratante, cuando un ojo legañoso se posó en el bote que había en la repisa. Mmmmmmm...
Me había llegado el día anterior... Lo cogí, lo abrí, y lo olisqueé. Olía poco, pero bien. Me eché un poquito en el dedo y me lo puse bajo los ojos. No estaba mal. Tenía un tacto suave, como de talco, a pesar de ser un poco líquido. Me apliqué otro poquito en el resto de la cara, y... ¡voilà! ¡Estaba maquillada en un minuto! ¡Y bien maquillada! Sin zonas más oscuras ni nada. Fue como aplicarse una crema, fácil-fácil.
De todas formas, estar medio dormida te hace pensar que tienes el cutis más excelente del mundo, pero el espejo del ascensor me confirmó que no había sido un sueño. Tenía buena cara y un color uniforme y natural. Y me sentí contenta.
Luego, en el trabajo, esperaba que alguien me dijera algo (como SIEMPRE pasa las pocas veces que me da por maquillarme: se forma un escándalo que no entiendo a qué viene), pero no hubo nada de éso. Sólo algún comentario como que tenía mejor pinta, así que pareció que nadie notó que ésa no era mi cara de verdad. Lo cual me puso más contenta todavía.
Y así estuve todo el día. Contenta (y parece ser que hasta guapa y todo). Sobre todo porque apenas invertí un minuto en maquillarme, el resultado fue inmejorable y no tuve que preocuparme del maquillaje en todo el día. Además, no me molestó en absoluto, ¡me olvidé de él! Lo cual ya es raro porque mi piel es algo quisquillosa y sólo está cómoda con ciertos productos, y mira por dónde he dado con uno que le va bien.
Ah, esto, sí, se me olvidaba. Es...
...y me llegó vía Bloguzz.A mí me ha ido muy bien, me ayuda a tener mejor cara y es supercómoda de llevar. Si alguien tiene mi mismo "problemilla", ésta puede ser una buena solución. ¿Qué os parece?
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