02 enero 2010

El último desastre del año...

Lo que yo quería era bien sencillo. Fácil. Sin complicaciones.

Pensando en éso precisamente, intentaba contener las lágrimas mientras pagaba los 22 euros que esa bruja me estaba pidiendo.

Así que agradecí infinitamente que al salir de la peluquería estuviera lloviendo a mares e hiciera un viento huracanado que me obligaba a tener la cabeza debajo del paraguas y que así la gente sólo viera un paraguas con dos piernas.

Llamé a mi chico ya francamente histérica. Con el viento, la lluvia y que mi móvil no funcionaba muy bien, yo no oía nada de lo que me decía, y sospecho que él no entendía tampoco nada de mis balbuceos rabiosos mezclados con lágrimas.

- ¡¡Me han hecho el peinado MÁS HORROROSO de mi vidaaaaaaaaa!!

- Cariño, no exageres. Seguro que no es para tanto.

Criatura ingenua.

Cuando llegué a la tienda donde me estaba esperando, yo seguía metida dentro del paraguas, claro. Me moría de la vergüenza.

- Anda ya, tonta. Venga, sal de ahí debajo...

Salí (no ví viable quedarme allí escondida toda la NocheVieja) y cuando me vió, su cara era un poema. Ni siquiera consiguió articular un "no es para tanto". Se quedó mudo. Y éso es MUY MALA SEÑAL. Por supuesto, yo empecé a llorar otra vez y a tocarme el desastre que tenía sobre la cabeza, quitando horquillas e intentando que los litros de laca que tenía encima no actuaran. Demasiado tarde.

La verdad es que mis pelos recordaban ligeramente a...


En resumen: con unos pelos de loca que levantaban dos palmos (sin exagerar), las mejillas manchadas de rimmel, los ojos de persona totalmente desquiciada y la voz aguda de quien está en plena crisis mental, le pedí a mi chico que por favor se acercara a la perfumería de más arriba a por un cepillo. Tenía la lejana esperanza de poder arreglar algo, porque Penélope Cruz siempre decía que la laca Elnett se quita con un suave cepillado: recé para que fuera verdad a pesar de que estábamos hablando de cantidades ingentes de laca (e incluí en mis rezos que la de Schwarzkopf también fuera así de benévola).

Cinco interminables minutos después tenía un cepillo en las manos, que usé para intentar deshacer el cardado y minimizar el impacto de la laca. Imposible. No podía ni meter un dedo en la maraña que tenía por semitupé. Barajé por un segundo meter la cabeza en el labavo y mojarme el pelo, pero sería peor. Así que cogí mis mechones y metí el cepillo como pude. Oía cómo las púas intentaban separar cabellos que parecían estar unidos con cemento.

Por supuesto, conviene aclarar que ir a mi casa a lavarme la cabeza no era viable porque era ya tarde, teníamos que hacer un viaje de dos horas para estar en casa de mi madre a la hora de cenar y volver a lavarme el pelo supondría de hora a hora y media de retraso, más mi madre de morros. No, gracias. Sólo un desastre al día, por favor.

Mientras, mi sorprendido chico me preguntó que por qué no lo evité a tiempo, y casi lo fulmino con la mirada: la chica prometió que a pesar de la mala pinta que tenía todo, el resultado final sería monísimo y espectacular (y cómo iba a dudar: en otras ocasiones así había pasado). Bueno, espectacular fué. ESPECTACULARMENTE FEÍSIMO.

No sé cuánto pelo destrocé intentando cepillar una maraña de pelo tieso (cada vez que intentaba peinar algo, se oía un desagradable "crrrrrrrrraaaasssshhhh"), pero lo que estaba claro era que o eso se arreglaba o iba a recibir al 2010 encerrada en un labavo de un metro cuadrado de la tienda de mi chico, llorando de rabia y pareciendo Peggy Bundy.

Logré arreglar ALGO aquel despropósito.

Bueno, al menos el último día del año aprendí la lección más valiosa del año: si en una peluquería, intuyes que el resultado final va a ser un desastre, es que lo va a ser -> SAL HUYENDO.

14 comentarios:

  1. Eres una chica arriesgada, irse a la pelu cuatro horas antes de irte de cena de Nochevieja denota que o eres una ingenua, o los tiés mu grandes! :P

    Y santo varón tu chico, eh! De cualquier manera, un buen escotazo a tiempo y ni cristo te mira el pelo, palabritadelafle! :p

    Y que feliz año y una patada a la espinilla de la peluquera que te hizo eso y encima te cobró! :P

    ResponderSuprimir
  2. Jejeje... no me río de ti, sino de la forma que tienes de contar las cosas. Y bueno, sí, la próxima saldrás huyendo a tiempo, pero mientras tanto, si es que te parecías a Amy w. al menos estoy segura de que eras la versión agradable, bonita y con estilo.
    ;-)

    ResponderSuprimir
  3. Ah, pues yo me voy a casa y me lavo el pelo, aunque tarde, si tardo más me da igual, aviso con tiempo y listos.

    Ains, Inner, lo que no te pase a ti, criaturica... :D

    ResponderSuprimir
  4. Pero por qué no fuiste a lavarte el pelo?? El retraso estaba más que justificado :(
    Eso sí, yo soy tú y no le pago a la peluquera por el desaguisado!!

    Besotes Inner!!

    ResponderSuprimir
  5. Lo de las peluquerías es de expediente x.Hasta la mujer más antipática y respondona del mundo se calla y sonríe alagada cuando le hacen un peinado horrible.
    En cualquier otro sitio saltamos,pero por algún motivo en la peluquería pensamos que la culpa es nuestra.

    ResponderSuprimir
  6. FLE, no, cariño, no. Soy una chica que tuvo que pedir cita en la peluquería a la única hora del día que le quedaba libre. :S Amén de que pretendía que me durara un poco mi alisado con la humedad reinante... Si llego a ir antes, para la cena ya tendría la cabeza llena de caracoles. :D ¡¡Feliz Año, preciosa!!

    BLACKBETTY, oooooooooooohhhhhhhh... Jo, qué cosas más "potitas" me dices para consolarme... Más bien era la versión histérica de Amy, jejejeje... Pero al menos, ya sé qué hacer la próxima vez. :D

    SIL, cómo se nota que no conoces a mi madre... Le digo que vamos a llegar tarde porque me voy a lavar el pelo... y del gruñido que me pega se me cae el pelo y problema resuelto, jejeje... Qué verdad ésa, amiga: lo que no me pase a mí... ;)

    ANNA, me remito al comentario de arriba con respecto a por qué no fuí a lavarme el pelo. De todas formas, me quedó un peinado más que decente. Y lo de no pagarle a la peluquera... yo creo que por mucho que lo digamos, en el momento de la verdad no somos capaces de hacerlo. De hecho, no fui capaz ni de decirle a la peluquera que era una mmmmmrda lo que me había hecho en la cabeza. Simplemente pagué y me fui, con toda la mala milk que suelo gastar en general, y además creo que el 90% de las mujeres hacen lo mismo en el mimso caso.

    DOCTORA, ¡¡has dado en el clavo!! Además, es que yo creo que es tontería discutir, ella me diría seguramente que me hizo un semirrecogido como yo pedí (claro que hay millones de semirrecogidos). En fin, lo que tengo claro es que no vuelvo allí, así sea la última peluquería que quede en la faz de la tierra.

    ¡¡BESOSSSSSSSSSSSSS!!

    ResponderSuprimir
  7. Yo hace ya mucho tiempo que desistí de encontrar una peluquera que me peine como me gustaría, así que opto por la versión natural para todo,jeje. La laca ni de lejos!!

    Suerte que pudiste arreglarlo medianamente!!

    ResponderSuprimir
  8. XD jajaja a mi siempre me pasa lo mismo! nunca salgo contenta de las dixosas peluquerias! es que es alucinante!
    me ha encantado tu blog, lo enlazo en el mio, un saludo :)

    ResponderSuprimir
  9. Anda que no me lo he pasado yo bien leyéndote, jejeje... si es que tienes una gracia para contarlo, que... jejeje... Increíble, la escena del peine incrustándose en el cemento, jejeje... si es que, es genial cómo lo has contado!
    Eso sí, te entiendo per-fec-ta-men-te, cuando dices que tu madre no hubiera entendido lo de lavarte el pelo. Mi madre es igual. Gr.
    Besos!

    ResponderSuprimir
  10. No me digas que era tu primera vez en esa peluquería??? Mujer en fin de año no se arriesga!!!

    ResponderSuprimir
  11. Mientras no tuviera también la voz aguadertonsa de la Winehouse y la liaras a mamporros en Nochevieja... Al menos, me consta, no te habrás puesto unas leopardomallas estilo la bundy, que lo de menos es el pelo y lo importante es la clase, y tú la tienes de sobra. Muchos besos!!!

    ResponderSuprimir
  12. Yo tengo la suerte de que mi peluquera es mi hermana y si me hace algo malo,puedo insultarla.. llevo haciendolo desde que empecé a hablar sin motivos.. asi que cuando los tengo,imaginate. Te sigo,si no es molestia.
    Besos!

    ResponderSuprimir
  13. LUCÍA, pues sí, para la próxima: suelto y liso. No puede salir mal, ¿no? Y sí que fue suerte. Casi un milagro.

    BELLETHIEL, ¡bienvenida! Bueno, tengo que decir que sí suelo salir contenta de MÍ peluquera, pero esa noche no me podía coger ella. Lo que me da que pensar... ¿me habrá echado un mal de pelo? :) Me alegra que te guste mi blog, ¡muchas gracias por pasarte!

    MAI, feliz año a ti también. ;)

    TERRAZITA, ¡bienvenida! Me alegra que te lo hayas pasado bien leyéndolo, eso quiere decir que me ha salido un relato divertido que era lo que pretendía, pero te aseguro que en el momento no me pareció ni chispita de gracioso, jejeje... Y claro, a mi madre le sonaría raro que volviera a mi casa a lavarme el pelo después de ir a la peluquería, seguro que no se imaginaba nada tan horroroso... :S

    ELENA, era o ir a ésa (o cualquier otra desconocida) o a ninguna. Y sinceramente, no pensé que pudiera salir tan mal, de verdad...

    XOSE, no, no, sólo me parecía a Amy en el cardado y tal, pero ya era bastante, jejejeje...

    JAZMINES, ¡bienvenida tú también! Lo bueno de tener a tu hermana de peluquera es que puedes peinarte hasta en NocheVieja, jajajaja... Esa suerte tienes, chica. ;) ¿Cómo va a ser molestia que me sigas? ¡Si estás en tu casa!

    ¡¡BESOTES A TODOS!!

    ResponderSuprimir