19 enero 2010

Un poco de angustia...

Últimamente, el fantasma del paro me persigue.

En mi día a día no suelo pensar mucho en eso, porque estoy tan ocupada con mi trabajo diario que no me da tiempo en plantearme el tema en profundidad. Pero está ahí, agazapado. Aparece cuando me llega un correo electrónico de una amiga que nos cuenta que se ha quedado sin trabajo. O cuando cotilleamos un poco y me entero de que han despedido a gente en mi empresa: personal con mucha (pero mucha) antigüedad que cobraban un pastón, altos cargos que han debido costar mucho dinero a la empresa, pero que aún así se han visto en la calle. El coste del despido no ha sido impedimento, está claro.

Mi despido costaría muchísimo menos, por supuesto.

No ayuda nada que en mi trabajo tenga la constante sensación de que pendo de un hilo. La dinámica que hay hace ver más los errores que los aciertos, por tanto, es fácil caer en la falsa sensación de que todo lo haces mal. Y aunque parezca que soy consciente porque lo estoy escribiendo, normalmente creo que efectivamente lo hago todo mal (sobre todo en este puesto en el que llevo ya unos meses). Esa constante presión me está pasando factura en forma de mal humor, de cansancio crónico, de berrinches y sobre todo, de un desagradable nudo en el estómago que se me instala todas las mañanas a las nueve de la mañana en punto, según enciendo el ordenador del trabajo.

Por eso, cuando el fantasma del paro aparece ante mí, pienso que oye, igual no estaría tan mal quedarme una temporada en casa tranquila, descansando, sin nudo en el estómago, sin el miedo a los resultados negativos, sin los nervios ante cada seguimiento... Tendría tiempo para hacer cosas que ahora, sencillamente, no puedo hacer. La indemnización me ayudaría a pagar la hipoteca, y con el paro podría ir tirando mientras busco otro trabajo que me guste más...

Pero luego pienso que noooooooooooooo, que es una barbaridad quedarse sin trabajo ahora, con un índice de paro enorme, cuando la tendencia es que aumente en lugar de que las empresas contraten gente. Repaso mentalmente todos los gastos que tenemos y que habría que recortar y no me hace nada de gracia. Además, tengo que reconocer que me gusta saber qué se cuece, estar metida en el meollo de la empresa, cosa que ni soñaba hace unos años, cuando entré. Por no hablar del palo a mi ya de por sí no muy boyante autoestima.

Lo cierto es que no se puede vivir con una constante angustia ante la espectativa de ir a trabajar, y pienso que soy yo la que debe cambiar el chip, pero luego me planteo que quizá no debo ser yo quien cambie por un trabajo, ¿o sí?

Hay quienes han pasado por eso, está claro que no es el fin del mundo y sé que de todo se sale. Pero no sé hasta qué punto quiero (o puedo) cambiar una angustia por otra... Claro que en este momento creo que el asunto de momento está sólo en mi cabeza (o quizá no), pero no sería negativo ir haciéndome al cuerpo que en cualquier momento puede ser real...

No sé, divago mucho. Será que hoy no es mi día...

16 comentarios:

  1. Yo no sé lo que es tener que pagar una hipoteca,ni el miedo a ser despedida pero sí sé lo que es ir al trabajo con agobios,pensando que lo haces todo mal y es chungo.
    respecto a lo de quedarse en el paro,está la cosa muy mal,pero no te preocupes.Después del post de ayer con el tío de la rampa yo te veo un gran futuro como cazarecompensas,un empleo que se va a poner en alza y que tendrá pronto mucha demanda.
    ¿Has visto "La muerte tenía un precio"?,tú podrías ser como Clint Eastwood.Y a Clint Eastwood no le agobia nada.
    En conclusión,que no valgo para dar consejos,que la cosa está muy mal y que te compres un revólver ;D

    ResponderSuprimir
  2. Entiendo todas y cada una de las sensaciones que tienes, hace unos meses me ocurria algo parecido...pero al final acabé restandole importancia a todo (puede sonar a locura, lo sé)no es que pase de todo, hago mi trabajo lo mejor que puedo pero también se que puedo fallar, un trabajo no merece que pagues con tu angustia o con tu malestar...estamos en la tierra dos días, de lo malo a veces podemos sacar lo mejor..

    ResponderSuprimir
  3. Ay, nena...ni se te ocurra desear ni medio segundo lo de estar en casa, que están las cosas muy feas y mucha gente pasándolas canutas...aunque el hecho de ser privilegiados frente a los que se han quedado en curro tampoco debe quitarnos el derecho al pataleo.

    ResponderSuprimir
  4. Pasé por algo similar hace años y se pasa mal, en aquella ocasión si me tocó a mi. Aprendí que en cualquier momento te pueden dar la patada en el c. sin ser objetivos. Ahora me tomo las cosas de otra manera: trabajo para vivir, no vivo para trabajar. Casi siempre acabo de un humor de perros mi jornada laboral, pero cuando cruzo la puerta se me olvida todo!! (a no ser que me saquen el tema, claro...). Eso si, estoy de acuerdo que la hipoteca es un lastre, pero bueno, no hay que desanimarse, algún día acabaremos de pagarla!!!

    ResponderSuprimir
  5. Desgraciadamente ese tipo de situaciones suelen llegar de improviso, pero como dice Verónica es una hecho que aunque esté ahí no puede amargarte la existencia, hay que convivir con esa espada de Damocles y más si tienes contrato temporal, pero bueno es lo que hay. A pensar en muchas otras cosas que te alegren el día a día. Saludos.

    ResponderSuprimir
  6. Uff... no sabes cómo te entiendo, pero más que miedo a quedarme en el paro, es la sensación de angustia y la presión que te meten en el trabajo. En mi empresa está habiendo cambios últimamente, y a veces también pienso que no me vendría nada mal un tiempecito de "vacaciones forzosas" y olvidarme para siempre de este maldito curro que me tiene hasta las tantas en la oficina y con los nervios a flor de piel. Supongo que la suerte (o la desgracia, según se mire) de no tener una hipoteca y de vivir con mis padres, me facilita un poco las cosas, en el caso de ser despedida.

    Te sigo leyendo.
    ¡Un saludo!
    Julia
    http://mimundo-julia.blogspot.com

    ResponderSuprimir
  7. innnner no te me agobies darling you ... para adelante ...

    creo que lo mejor es no pensar .... haz tu curro y dios dirá. y lo que sea se cogerá por los huevos y se arreglará .. ya verás.

    ResponderSuprimir
  8. Yo creo que en estos momentos ese es un sentimiento bastante generalizado, no creo que sea algo que te ocurre a ti sola
    En mi caso es justo lo contrario, quiero que me despidan y nada de nada... y eso que apenas llevo 2 años en la empresa, estoy desde hace bastante tiempo de baja y creo que la cosa va para bastante largo y mi trabajo no me gusta nada de nada, así que si me despidiesen me harían un favor

    ResponderSuprimir
  9. Esa angustia la conozco muy bien tambien yo...
    Hace dos años, me toco a mi. Pase 8 meses en casa, haciendo de todo un poco, hasta malabarismos para llegar a fin de mes, y pagar la losateca, digo hipoteca.. y sabes que???
    Se pasa, todo pasa. Si tenemos curro, no nos agobiemos por lo que pueda pasar; y si nos vamos al paro, pues tampoco nos agobiemos por lo que tardemos en volver a la vida "activa"..
    A intentar buscar un lugar zen, y que las angustias de este mundo critico en el que vivimos, no nos quiten la sonrisa..
    Me gusta leerte!

    ResponderSuprimir
  10. Creo que no debemos DESEAR estar en paro ya que realmente se necesitan todas las nóminas posibles en estos momentos, sin embargo tampoco debemos ANGUSTIARNOS por un paro que ni siquiera ha ocurrido. En mi empresa hubo regularización hace unos meses, y para una empresa pequeña fue un palo muy fuerte, pero no sentí miedo en aquel momento, si me tocaba, ya vería cómo salir de aquella, y sino, para qué preocuparme?

    ResponderSuprimir
  11. DOCTORA, jajajaja... me has hecho reir un montón. A partir de ahora, mi nuevo mantra será: soy como Clint Eastwood, pero sin revólver. ;)

    ANA, lo malo es que aunque soy capaz de ver que lo que dices es lo que tengo que hacer, la realidad es que me cuesta mucho no tomarme las cosas tan a pecho porque yo soy así... :(

    BICHEJO, pues a veces, cuando no puedo más, sí que lo pienso (aunque no debería). Sé que hay mucha gente en el paro que lo pasa mal, pero yo también lo estoy pasando mal ahora, con trabajo y todo. No es comparable, ya lo sé. En fin, yo sólo escribo lo que pasa en mi cabeza... ;)

    VERÓNICA, la mía acabará de pagarse dentro de muuuuuucho tiempo. Que en cualquier momento nos vemos en la calle (y más ahora) lo tengo muy claro, y ni siquiera hace falta una explicación... Me encantaría poder desconectar, pero me cuesta un mundo, y sé que la única perjudicada soy yo, pero soy incapaz de cambiar el chip. :( Al menos, de momento.

    RALPH, desde luego yo soy de las que opinan que hay que preocuparse de un problema cuando llega, pero en esta ocasión, me siento amenazada y a veces me paro a pensar en lo que no debo... :(

    JULIA, desde luego lo que más me agobia con diferencia en este momento, es que tengo que seguir pagando una hipoteca todos los meses, inexorablemente, y que hay gastos fijos que hay que cubrir. Si mi situación fuera otra, seguramente no me angustiaría tanto, pero tal y como están las cosas... Uffff...

    YNO, por supuesto, como he dicho, de todo se sale y cuando pase, ya lo afrontaremos. Pero a veces me da por pensar y por evaluar y por hacer una simulación... y fíjate. No tengo remedio.

    ELENA, pues ándate con ojo que ahora las empresas invierten mucho en investigadores privados por el tema de las bajas médicas fraudulentas.

    VIOLETA, lo del lugar zen no lo he encontrado todavía, pero es que estoy tan viciada en este ambiente que a no ser que me pierda en algún sitio no voy a poder estar tranquila... Sí, sé que todo se pasa, pero... Preocuparse es innato al ser humano.

    CAMALEONA, qué zen ha sido tu aportación. ;) Es como que los árboles no te dejan ver el bosque o algo así, ¿no? Yo soy mucho de coger al toro por los cuernos, pero en fin, no estoy en mi mejor momento, está claro.

    ¡¡BESOS!!

    ResponderSuprimir
  12. El fantasma del paro... nos acecha a todos, sobre todo cuando no te sientes imprescindible... y redoblas esfuerzos para sentirte más imprescindible.

    Me encanta tu blog, aunque deberías llamarlo "The Unwritten Diary", por su franqueza, sinceridad y claridad.

    Ayer leí en un libro de ayuda para la educación de los hijos que la reflexión aumenta la masa gris del cerebro, y que nos ayuda a aclarar las cosas, relajarnos, estar más felices y tener más éxito en la vida, así que ¡todo el mundo debería tener un diario! o al menos dedicar un rato antes de acostarte a valorar lo acontecido en el día... Sigue así, y cuídate.

    ResponderSuprimir
  13. DAVID, lo cierto es que muy pocas personas son imprescindibles, y más en un marco como el actual, donde es fácil que haya un profesional mejor (o más fresco) en el paro que desearía tener tu trabajo...

    Gracias, me alegra mucho que te guste mi blog. :) La verdad es que no sé si tendré más éxito por escribir aquí, pero sí que es cierto que me ayuda a desahogarme un montón (de lo contrario, creo que haría bastante tiempo que habría explotado).

    ¡¡Besos!!

    ResponderSuprimir
  14. Si de fraudulenta nada de nada... que ando bien jodida (nunca mejor dicho)

    ResponderSuprimir
  15. No, si no lo decía porque fuera fraudulenta, me refería a que las empresas ahora investigan lo que les suena raro. Y como como dices que has vuelto a la Universidad (¿o lo he entendido mal?), si alguien te ha viso lo mismo sospechan. Cuídate y un beso. :)

    ResponderSuprimir
  16. Yo procuro pensar en positivo: si me echan del trabajo, es porque tenía que ser así, y a la larga me daré cuenta que era lo mejor. Me daré cuenta que hubiera estado amargado mas tiempo, que ese no era mi trabajo ideal y seguro que habré encontrado un empleo mejor. Pero hasta que eso ocurra, da lo mejor de ti mismo y vive el presente.
    Saludos!

    ResponderSuprimir