- Oigan, no se muevan de allí que va para allá la Policía Científica.
Bueno, un robo SIEMPRE es desagradable, pero al menos luego tienes aventurillas que contar.
La verdad es que no sé si aquello sería un 2·17 ó un 3·14 (Pi), pero lo que estaba claro es que nos enfrentábamos a un robo con fuerza en las cosas. El nombre en sí tiene su miga, hubo fuerza ¿en todas las cosas? No, pero casi. En la persiana metálica hubo mucha fuerza para abrirla, en la puerta de la tienda también, y luego en la caja registradora sobre todo, que le tuvieron que pegar un tirón de aúpa.
El caso es que tenía que venir LA CIENTÍFICA.
Y allí estaba yo, en medio del caos, sin tocar nada, dando soporte moral a mi chico al tiempo que dejaba volar mi imaginación. Porque no se puede evitar, al oir que la Policía Científica va para allá a tomar las huellas, inmediatamente pensar en Gil Grissom (y quien diga que no, MIENTE descaradamente).
Pero luego volví en mí, claro, y pensé que no, que estaba alucinando. ¿Para qué va a venir un experto entomólogo? ¡Qué tontería! Pega MUCHO más alguien como Horatio Caine, dónde va a parar.
Desde luego, menuda imaginación la mía. Ya estaba delirando. ¿Cómo iba a aparecer allí alguien con gafas de sol, si hacía días que no se veían más que nubes y más nubes y ni un rayito de sol? Lo lógico es que apareciera alguien más acorde con la escena, como podría ser Mac Taylor.
¿Y quién vino?
Pues...
Alguien más como Russell Crowe en horas bajas... y pelo más corto... y placa de policía.
Joooooooooooooooooo... Qué decepción.
En fin, esta historia me ha enseñado que la realidad y la ficción difieren muuuuuuuucho, cosa que está bien tenerla clara...
...y que policías como los de Bilbao o Pinto quedan muy lejos de aquí. Snif.

______________
P.D.: Para ser justa, hago constar que me he traído un estupendo calendario de bomberos queeeeee... no tienen nada que envidiarle a los policías. Todo por una buena causa, está claro.
Bueno, un robo SIEMPRE es desagradable, pero al menos luego tienes aventurillas que contar.
La verdad es que no sé si aquello sería un 2·17 ó un 3·14 (Pi), pero lo que estaba claro es que nos enfrentábamos a un robo con fuerza en las cosas. El nombre en sí tiene su miga, hubo fuerza ¿en todas las cosas? No, pero casi. En la persiana metálica hubo mucha fuerza para abrirla, en la puerta de la tienda también, y luego en la caja registradora sobre todo, que le tuvieron que pegar un tirón de aúpa.
El caso es que tenía que venir LA CIENTÍFICA.
Y allí estaba yo, en medio del caos, sin tocar nada, dando soporte moral a mi chico al tiempo que dejaba volar mi imaginación. Porque no se puede evitar, al oir que la Policía Científica va para allá a tomar las huellas, inmediatamente pensar en Gil Grissom (y quien diga que no, MIENTE descaradamente).
Pero luego volví en mí, claro, y pensé que no, que estaba alucinando. ¿Para qué va a venir un experto entomólogo? ¡Qué tontería! Pega MUCHO más alguien como Horatio Caine, dónde va a parar.
Desde luego, menuda imaginación la mía. Ya estaba delirando. ¿Cómo iba a aparecer allí alguien con gafas de sol, si hacía días que no se veían más que nubes y más nubes y ni un rayito de sol? Lo lógico es que apareciera alguien más acorde con la escena, como podría ser Mac Taylor.
¿Y quién vino?Pues...
Alguien más como Russell Crowe en horas bajas... y pelo más corto... y placa de policía.
Joooooooooooooooooo... Qué decepción.En fin, esta historia me ha enseñado que la realidad y la ficción difieren muuuuuuuucho, cosa que está bien tenerla clara...
...y que policías como los de Bilbao o Pinto quedan muy lejos de aquí. Snif.

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P.D.: Para ser justa, hago constar que me he traído un estupendo calendario de bomberos queeeeee... no tienen nada que envidiarle a los policías. Todo por una buena causa, está claro.
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