Estando en Huesca, redescubrí que me encanta la panacotta, y cuando volvimos a casa, en nuestra primera compra masiva me hice con un par de estas prefabricadas (que estaban buenas y todo).
Con la última cucharada de la última panacotta pensé que no debería ser difícil de hacer: al fin y al cabo, es un flan de nata, porelamordeDior.
Así que no me dejé vencer por la adversidad ni mis múltiples fracasos culinarios, y decidí informarme sobre qué se necesita según Google para hacer una riiiiiiiiiiiica panacotta: nata líquida para cocinar (250 ml), leche (250 ml), azúcar (100 gr), gelatina sin sabor (7 gr) y esencia de vainilla (1 cucharadita).
Vale, bien.
¿Nata líquida? Bien, pero la que tengo es para cocinar y lo mejor no vale. Bajo al súper y me traigo de la de montar. En mi interior, sospecho que no hay diferencia, pero como no soy una lumbrera en esto de la cocina, me autoconvenzo de que este tipo de nata es mejor.
¿Leche? Sí, pero, ¿desnatada, semi, entera? ¿Qué trabajo cuesta especificar? Va, voy a pensar que entera... Mira qué bien, hay un brick en la nevera; cosa rara, porque normalmente bebemos semidesnatada, pero de vez en cuando mi chico se compra leche entera. Guay.
¿Azúcar? Sin problema.
¿Gelatina sin sabor? Pelín más complicado de encontrar. Recurro al supermercado del El Corte Inglés. Y a mi chico, de paso. Nunca he usado gelatina, y siempre me la he imaginado en forma de flan amarillo y semitransparente, así que tener en mi mano siete láminas finas transparentes me hace sospechar que esto no va a ir NADA bien.
¿Esencia de vainilla? Demasiado sofisticado, y como además es opcional, opto por olvidarme y tachar el ingrediente de la lista.
Primer problema: el sobre de gelatina tiene seis láminas y en total hace 10 gramos, así que lo de los 7 gramos de la receta no lo tengo nada fácil. Además, en el sobre pone que vale para un litro de líquido, así que medio litro de líquido son tres láminas que son 5 gramos, pero no 7... Uffffffffffffffff... Cojo tres láminas y que sea lo que Dior quiera.
Según pone en el sobre, hay que poner las láminas en remojo cuatro minutos en agua fría. ¿Se tiene que disolver en el agua? Ni idea. En el sobre no pone nada. ¿Y en la receta? Que se disuelve la gelatina en agua fría hasta que quede completamente disuelta (redundancia) y se reserva... Jopéeeeeeeeeeeeeeeee... Busco en Google OTRA VEZ y alguna alma caritativa se ha explicado mejor: las láminas de marras se dejan en agua y se reblandecen, se quedan como un plasticuzo, y eso es lo que vale. El agua se tira. Menos mal.
Vale. Ahora, por otro lado se mezcla la nata con la leche, el azúcar y la esencia de vanilla (a lo que no le hago caso porque es opcional y no tengo, muchas personas la añaden pero la receta original no la lleva) y se lleva a ebullición. Eso está más claro.
Primer problema: el brick de nata es de 200 ml, y no voy a abrir otro brick para añadir lo que falta. No pasa nada si me sale más pequeña la panacotta. Aunque yo creo que ya me la estoy jugando. Bueno, le pongo más leche y compenso el líquido. ¿250 ml? Eso creo que es un vaso, aunque me parece que mis vasos son un poco más pequeños... En fin, un vaso de leche y un chorrito más por si acaso.
Ahora el azúcar. 100 gr. Eso es una décima parte de un paquete, pero no sé muy bien cómo dividirlo. ¿A cuántas cucharadas corresponde? ¿4, 5? Yo creo que seis. Bueno, igual un poquitín más, porque para el flan de huevo son 7. ¡Y para la tarta de queso! Aunque 7 cucharadas parece que difícilmente va a equivaler a 100 gr. Venga, 7 cucharadas y un poquito más por si acaso.
La mezcla blanca se pone al fuego y cuando empieza a hervir se añade la gelatina (ese semiplasticuzo pegajoso que me ha quedado, vamos), y se remueve para que se disuelva. ¿Pero al fuego, apartado, cómo? De verdad, no sé por qué en las recetas se escatima tanto en explicaciones. Si yo escribiera recetas, pondría todas las indicaciones posibles, Cocina para Dummies. Escojo hacerlo con el fuego apagado, rezando porque eso no eche a perder todo este lío.
Lo siguiente es verter la mezcla en un molde previamente engrasado con mantequilla. Como voy leyendo de a poco, no he engrasado previamente el molde. La única mantequilla que tengo es en tacos pequeños y está más dura que una piedra porque está en el frigorífico. Restriego como puedo la mantequilla en un molde de silicona y consigo ir dejando trozos de mantequilla por todas partes. Creo que no es la idea, pero a ver qué hago.
Ahora hay que echar el líquido blanco y caliente en el molde. Bien, pero los trozos de mantequilla suben a la superficie y se forman puntitos amarillos de grasa, así que obviamente la mantequilla NO ha cumplido su función.
Y la parte más fácil es la del final: se deja enfriar hasta que la panacotta cuaje (se aconseja dejarla enfriar primero a temperatura ambiente y luego en el frigorífico durante toda la noche). Sencillísimo. Luego, cuando haya cuajado, se desmolda y se come.
Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnn...
Lo que yo obtuve fue un gelatinoso postre blancuzco que en lugar de panacotta debiera llamarse el bloque de azúcar. Debería haber acabado en la basura, pero a mi niño le dió pena y se lo zampó. Ahora tiene tres dientes menos.
Si no tienes niputa idea de cocinar, hasta la receta más simple puede convertirse en una bomba (como aquel episodio de Los Simpsons, donde la mafia quería cargarse a Homer con un pastel hipercalórico). Y si no sabes cuántas cucharadas soperas de azúcar equivalen a 100 gr, ¡búscalo en Google! (Ya lo sé: son 15 gr si es una cucharada rasa y 25 gr si está colmada).
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
Con la última cucharada de la última panacotta pensé que no debería ser difícil de hacer: al fin y al cabo, es un flan de nata, porelamordeDior.
Así que no me dejé vencer por la adversidad ni mis múltiples fracasos culinarios, y decidí informarme sobre qué se necesita según Google para hacer una riiiiiiiiiiiica panacotta: nata líquida para cocinar (250 ml), leche (250 ml), azúcar (100 gr), gelatina sin sabor (7 gr) y esencia de vainilla (1 cucharadita).
EL PROCESO
Vale, bien.
¿Nata líquida? Bien, pero la que tengo es para cocinar y lo mejor no vale. Bajo al súper y me traigo de la de montar. En mi interior, sospecho que no hay diferencia, pero como no soy una lumbrera en esto de la cocina, me autoconvenzo de que este tipo de nata es mejor.
¿Leche? Sí, pero, ¿desnatada, semi, entera? ¿Qué trabajo cuesta especificar? Va, voy a pensar que entera... Mira qué bien, hay un brick en la nevera; cosa rara, porque normalmente bebemos semidesnatada, pero de vez en cuando mi chico se compra leche entera. Guay.
¿Azúcar? Sin problema.
¿Gelatina sin sabor? Pelín más complicado de encontrar. Recurro al supermercado del El Corte Inglés. Y a mi chico, de paso. Nunca he usado gelatina, y siempre me la he imaginado en forma de flan amarillo y semitransparente, así que tener en mi mano siete láminas finas transparentes me hace sospechar que esto no va a ir NADA bien.
¿Esencia de vainilla? Demasiado sofisticado, y como además es opcional, opto por olvidarme y tachar el ingrediente de la lista.
Primer problema: el sobre de gelatina tiene seis láminas y en total hace 10 gramos, así que lo de los 7 gramos de la receta no lo tengo nada fácil. Además, en el sobre pone que vale para un litro de líquido, así que medio litro de líquido son tres láminas que son 5 gramos, pero no 7... Uffffffffffffffff... Cojo tres láminas y que sea lo que Dior quiera.
Según pone en el sobre, hay que poner las láminas en remojo cuatro minutos en agua fría. ¿Se tiene que disolver en el agua? Ni idea. En el sobre no pone nada. ¿Y en la receta? Que se disuelve la gelatina en agua fría hasta que quede completamente disuelta (redundancia) y se reserva... Jopéeeeeeeeeeeeeeeee... Busco en Google OTRA VEZ y alguna alma caritativa se ha explicado mejor: las láminas de marras se dejan en agua y se reblandecen, se quedan como un plasticuzo, y eso es lo que vale. El agua se tira. Menos mal.
Vale. Ahora, por otro lado se mezcla la nata con la leche, el azúcar y la esencia de vanilla (a lo que no le hago caso porque es opcional y no tengo, muchas personas la añaden pero la receta original no la lleva) y se lleva a ebullición. Eso está más claro.
Primer problema: el brick de nata es de 200 ml, y no voy a abrir otro brick para añadir lo que falta. No pasa nada si me sale más pequeña la panacotta. Aunque yo creo que ya me la estoy jugando. Bueno, le pongo más leche y compenso el líquido. ¿250 ml? Eso creo que es un vaso, aunque me parece que mis vasos son un poco más pequeños... En fin, un vaso de leche y un chorrito más por si acaso.
Ahora el azúcar. 100 gr. Eso es una décima parte de un paquete, pero no sé muy bien cómo dividirlo. ¿A cuántas cucharadas corresponde? ¿4, 5? Yo creo que seis. Bueno, igual un poquitín más, porque para el flan de huevo son 7. ¡Y para la tarta de queso! Aunque 7 cucharadas parece que difícilmente va a equivaler a 100 gr. Venga, 7 cucharadas y un poquito más por si acaso.
La mezcla blanca se pone al fuego y cuando empieza a hervir se añade la gelatina (ese semiplasticuzo pegajoso que me ha quedado, vamos), y se remueve para que se disuelva. ¿Pero al fuego, apartado, cómo? De verdad, no sé por qué en las recetas se escatima tanto en explicaciones. Si yo escribiera recetas, pondría todas las indicaciones posibles, Cocina para Dummies. Escojo hacerlo con el fuego apagado, rezando porque eso no eche a perder todo este lío.
Lo siguiente es verter la mezcla en un molde previamente engrasado con mantequilla. Como voy leyendo de a poco, no he engrasado previamente el molde. La única mantequilla que tengo es en tacos pequeños y está más dura que una piedra porque está en el frigorífico. Restriego como puedo la mantequilla en un molde de silicona y consigo ir dejando trozos de mantequilla por todas partes. Creo que no es la idea, pero a ver qué hago.
Ahora hay que echar el líquido blanco y caliente en el molde. Bien, pero los trozos de mantequilla suben a la superficie y se forman puntitos amarillos de grasa, así que obviamente la mantequilla NO ha cumplido su función.
Y la parte más fácil es la del final: se deja enfriar hasta que la panacotta cuaje (se aconseja dejarla enfriar primero a temperatura ambiente y luego en el frigorífico durante toda la noche). Sencillísimo. Luego, cuando haya cuajado, se desmolda y se come.
Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeennnnnnnnnnnnnnnnn...
EL RESULTADO
Lo que yo obtuve fue un gelatinoso postre blancuzco que en lugar de panacotta debiera llamarse el bloque de azúcar. Debería haber acabado en la basura, pero a mi niño le dió pena y se lo zampó. Ahora tiene tres dientes menos.
LA MORALEJA
Si no tienes ni
Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa...
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