París es PRECIOSA. Pasear por sus calles ha sido mágico, porque allá donde miraras había algo maravilloso que ver...
De todas formas, si me ha parecido espectacular, visitarla en Primavera tiene que dejar sin aliento.
Ciertamente, Febrero no ha sido la mejor época para ir allí. Nos ha acompañado todo el tiempo un clima desapacible, con frío y hasta nieve, además de que las nubes no nos han dejado ver ni un trocito del cielo de París. Pero por lo que más lo he sentido ha sido por los parques: los árboles desnudos deslucían unos jardines que en plena eclosión deben ser dignos de ver. También la vista desde lo más alto de la Torre Eiffel no ha sido todo lo maravillosa que puede ser, porque la neblina limitaba mucho el alcance de las vistas...
Así y todo, hemos disfrutado cada minuto.
Nos asentamos en el barrio de Montmartre, concretamente estuvimos en un hotel de una cadena conocida, por la tranquilidad que me daba y porque estaba a muy poco de una boca de metro -lo cual fue fenomenal para la visita a la ciudad- y del Moulin Rouge. No sabíamos que estábamos tan cerca... Tampoco sabíamos que la calle del hotel y los alrededores estaban en la zona de clubs de strip-tease, por ejemplo (al menos, YO no lo sabía, ¡igual mi chico sí!).
Los días que estuvimos aprovechamos bien nuestro tiempo, visitando casi todo lo que queríamos: Trocadèro, Palais de Chaillot, Tour Eiffel, Champs du Mars, École Militaire, Hôtel National des Invalides, Rue de Rivoli, Musée du Louvre, Jardin des Tuileries, Avenue des Champs-Elysées, Notre-Dame, Sacré-Coeur, La Dèfense, Arc de Triomphe, Avenue Charles de Gaulle, Place de la Concorde... y seguro que me dejo cosas.
Desde luego, no pretendo con esta entrada presumir, ni dar envidia, ni nada por el estilo (de hecho, he sido comedidamente breve). Tampoco quiero aburrir. Así que si queréis que me extienda más lo hago... Aunque por mucho que lo intente, no podré describir la magia que hay allí...
De todas formas, si me ha parecido espectacular, visitarla en Primavera tiene que dejar sin aliento.
Ciertamente, Febrero no ha sido la mejor época para ir allí. Nos ha acompañado todo el tiempo un clima desapacible, con frío y hasta nieve, además de que las nubes no nos han dejado ver ni un trocito del cielo de París. Pero por lo que más lo he sentido ha sido por los parques: los árboles desnudos deslucían unos jardines que en plena eclosión deben ser dignos de ver. También la vista desde lo más alto de la Torre Eiffel no ha sido todo lo maravillosa que puede ser, porque la neblina limitaba mucho el alcance de las vistas...
Así y todo, hemos disfrutado cada minuto.
Nos asentamos en el barrio de Montmartre, concretamente estuvimos en un hotel de una cadena conocida, por la tranquilidad que me daba y porque estaba a muy poco de una boca de metro -lo cual fue fenomenal para la visita a la ciudad- y del Moulin Rouge. No sabíamos que estábamos tan cerca... Tampoco sabíamos que la calle del hotel y los alrededores estaban en la zona de clubs de strip-tease, por ejemplo (al menos, YO no lo sabía, ¡igual mi chico sí!).
Los días que estuvimos aprovechamos bien nuestro tiempo, visitando casi todo lo que queríamos: Trocadèro, Palais de Chaillot, Tour Eiffel, Champs du Mars, École Militaire, Hôtel National des Invalides, Rue de Rivoli, Musée du Louvre, Jardin des Tuileries, Avenue des Champs-Elysées, Notre-Dame, Sacré-Coeur, La Dèfense, Arc de Triomphe, Avenue Charles de Gaulle, Place de la Concorde... y seguro que me dejo cosas.
Desde luego, no pretendo con esta entrada presumir, ni dar envidia, ni nada por el estilo (de hecho, he sido comedidamente breve). Tampoco quiero aburrir. Así que si queréis que me extienda más lo hago... Aunque por mucho que lo intente, no podré describir la magia que hay allí...
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