28 febrero 2010

Una llamada...

Suena el teléfono y lo cojo. Me llama en un hueco entre cliente y cliente. Me pregunta que cómo me ha ido el día, y sé que no me lo pregunta por cumplir el expediente. Sabe que tenía un día complicado en el trabajo y quiere saber si estoy bien. Le digo que no quiero hablar de éso y no le importa, pasa a otro tema: que ha comprado Coca-Cola que no quedaba. Le doy las gracias por acordarse. Luego me dice que todavía no ha encontrado la Cosmo, y suena preocupado porque aún no la tengo (me la compra todos los meses). Como viene un cliente, se despide, no sin antes prometerme que vendrá pronto. Me dice que me quiere, y cuelga.

8 comentarios:

  1. Qué guay, ese tipo de llamadas hacen que la vida sea fantástica, no crees?
    Musus
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  2. Qué bonitos sóis, coño :)
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  3. Que detalles, no?

    Esas pequeñas cosas, son las que refuerzan la relacion.

    Besitos
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  4. OLLY, pues sí. Una llamada de dos minutos. A veces, no hace falta más.

    SIL, oooooooooooooooohhhhhhh... ¡Gracias! :)

    ANA, pues sí, detalles maravillosos... :D

    ¡¡BESOS!!
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  5. Qué detallista, así da gusto.¿Tiene un hermano?
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  6. Una llamada de dos minutos que te da la calma...

    Genial.

    Saludos,
    YoMisma
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  7. MARÍA, pues la verdad es que no... :(

    YOMISMA, sí, te deja un estupendo sabor de boca que anula cualquier mal día que hayas podido tener...

    ¡Besitos y abrazos!
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  8. Ese tipo de llamadas sí que animan!!
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