Casi cada vez que me quedo con mi chico en su tienda, me acuerdo de la NocheBuena pasada, y rememoro muy nítidamente el descubrimiento que hice aquel día...
Gracias a Dior que no trabajo de cara al público...
Porque sería incapaz de poner una voz cálida y amable cuando sonara el teléfono de la tienda el día 24 de Diciembre (NocheBuena para más señas), a las 17:55, concretamente cinco minutos antes de cerrar, coger el canasto y las chufas, montarnos en el coche e ir a cenar con mi familia. Seguramente yo habría "dejado descolgado" sin querer el teléfono.
Sería incapaz de decirle a la señora, que no ha tenido tiempo en todo el día, que sí, que se acerque con una voluminosa torre para que se le eche un vistazo rápido, no sea que su niño se quede toooooodo un día 25 sin ordenador (¡faltaría más!). Seguramente yo le habría
Sería incapaz de esperar pacientemente a que la señora llegara, como si no hubiera pasado ya la hora de cerrar. Seguramente yo habría hecho un agujero en el suelo al golpearlo con el pie de pura rabia.
Sería incapaz de recibir a la señora y al niño con una amplia sonrisa, dudo mucho que hubiera podido coger el ordenador con agrado, y por supuesto, IMPOSIBLE arreglarlo tranquilamente como si fuera un día cualquiera. Seguramente yo habría fulminado con la mirada a los dos (pero sobre todo a la madre), y no me quiero ni imaginar lo que podría haber soltado por mi boquita de piñón.
Porque sí, trabajar de cara al público es algo que hay que tener en alta estima, porque a veces no es nada fácil, es necesario un buen fondo que descubrí en NocheBuena que NO TENGO.

7 comentarios: