Mi madre siempre me ha dicho una cosa: los hombres tienden a tergiversarlo todo.
Cuando yo sea madre (si lo soy alguna vez, si no, dejaré este dicho en herencia a quien sea para que lo use con su descendencia), mi pequeña perla de sabiduría para mi(s) hij@(s) será la siguiente: al Universo le gusta sacar tus trapos sucios.
Y un ejemplo de ambas cosas a la vez lo viví de casualidad el otro día...
Primero, tengo que explicar en qué circunstancias me agencié mi el último bolso (sí, no me he comprado otro desde entonces, soy una santa): me lo compré en Madrid, en una escapada que hicimos en Enero. Era Domingo, pero en plenas rebajas, todos los centros comerciales estaban abiertos, y yo iba a la caza y captura de un bolso... Y lo encontré, claro, además con la historia que llevaba detrás.
Me puse en la cola para pagarlo (no me iba a pasar lo mismo que la otra vez) cuando me sonó el móvil del trabajo. Como siempre que suena en fin de semana, me dio un vuelco al corazón, así que rebusqué en mi bolso frenéticamente hasta dar con la escandalosa BlackBerry que estaba haciendo que todo el mundo se volviera hacía mí.
La llamada fue para informarme de que una fuerte nevada amenazaba con incomunicar el edificio donde trabajo, y de paso acojonarme porque era posible que cortaran las carreteras de acceso y no pudiéramos volver a casa.
Total, que a los quince minutos de colgar estábamos en el coche de vuelta, y claro, nos encontramos las carreteras nevadas, caos circulatorio, etcétera. Por supuesto, no pudimos llegar a casa. En fin, una aventura horrible.
El caso es que el otro día no sé por qué
- Sí, como aquel día que te llamaron para avisarte de que estaba nevando como nunca se ha visto, pero tú, ante todo, te paraste a comprar un bolso, Y LUEGO ya nos fuimos...
Moraleja: cuando veas que alguna situación tiene toda la pinta de convertirse en un trapo sucio, más te vale que no tengas un hombre alrededor.
Cuando yo sea madre (si lo soy alguna vez, si no, dejaré este dicho en herencia a quien sea para que lo use con su descendencia), mi pequeña perla de sabiduría para mi(s) hij@(s) será la siguiente: al Universo le gusta sacar tus trapos sucios.
Y un ejemplo de ambas cosas a la vez lo viví de casualidad el otro día...
Primero, tengo que explicar en qué circunstancias me agencié mi el último bolso (sí, no me he comprado otro desde entonces, soy una santa): me lo compré en Madrid, en una escapada que hicimos en Enero. Era Domingo, pero en plenas rebajas, todos los centros comerciales estaban abiertos, y yo iba a la caza y captura de un bolso... Y lo encontré, claro, además con la historia que llevaba detrás.
Me puse en la cola para pagarlo (no me iba a pasar lo mismo que la otra vez) cuando me sonó el móvil del trabajo. Como siempre que suena en fin de semana, me dio un vuelco al corazón, así que rebusqué en mi bolso frenéticamente hasta dar con la escandalosa BlackBerry que estaba haciendo que todo el mundo se volviera hacía mí.
La llamada fue para informarme de que una fuerte nevada amenazaba con incomunicar el edificio donde trabajo, y de paso acojonarme porque era posible que cortaran las carreteras de acceso y no pudiéramos volver a casa.
Total, que a los quince minutos de colgar estábamos en el coche de vuelta, y claro, nos encontramos las carreteras nevadas, caos circulatorio, etcétera. Por supuesto, no pudimos llegar a casa. En fin, una aventura horrible.
El caso es que el otro día no sé por qué
SALIÓ EL TEMA DEL BOLSO
(...al Universo le gusta sacar tus trapos sucios...)
Y VA Y DICE MI CHICO:
(...los hombres tienden a tergiversarlo todo...)
(...al Universo le gusta sacar tus trapos sucios...)
Y VA Y DICE MI CHICO:
(...los hombres tienden a tergiversarlo todo...)
- Sí, como aquel día que te llamaron para avisarte de que estaba nevando como nunca se ha visto, pero tú, ante todo, te paraste a comprar un bolso, Y LUEGO ya nos fuimos...
Moraleja: cuando veas que alguna situación tiene toda la pinta de convertirse en un trapo sucio, más te vale que no tengas un hombre alrededor.
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